Home
>
México Desigual
>
#EnvíoSinPlástico: una ONG urge a la CDMX a regular el uso de plásticos en el comercio electrónico
#EnvíoSinPlástico: una ONG urge a la CDMX a regular el uso de plásticos en el comercio electrónico
Adobe Stock
7 minutos de lectura
#EnvíoSinPlástico: una ONG urge a la CDMX a regular el uso de plásticos en el comercio electrónico
El comercio electrónico ayudó durante la pandemia pero también trajo un uso indiscriminado de plásticos innecesarios, advierte la organización Oceana, que este domingo promoverá una campaña para urgir a las autoridades capitalinas a regular la utilización de estos materiales.
17 de diciembre, 2022
Por: Verónica Santamaría
@VeroSantamariaC 
0

En 2019, el Congreso de la Ciudad de México aprobó modificar la Ley de Residuos Sólidos local para prohibir la comercialización, distribución y entrega de productos plásticos de un solo uso. Sin embargo, de acuerdo con un estudio de la organización Oceana, el comercio electrónico emplea el mismo material para sus envíos, lo que ha generado uso indiscriminado.

Almohadillas de aire, embalajes y burbujas de diversos tamaños están entre los elementos empleados.

De acuerdo con el informe Plástico y comercio electrónico. Una crisis que la CDMX puede resolver —presentado en octubre—, en 2021 el comercio electrónico generó 10 millones de kilogramos de basura plástica por los empaques de sus envíos en el país.

Respecto de las almohadillas, Oceana reportó que en 2020 la compañía Amazon generó suficiente basura plástica para dar la vuelta al mundo más de 600 veces y advirtió que, si México no regula este uso, se corre el riesgo de tener daños a la salud y el ambiente.

Ante esto, Oceana llama a la ciudadanía a sumarse a la campaña #EnvíoSinPlástico, para exigir una regulación de estas almohadillas y que las compañías de comercio electrónico se comprometan a no utilizarlas, como sucedió en India.

“Entendemos que el comercio electrónico está para quedarse y no estamos enojados con eso. El comercio electrónico ha resuelto ciertas cosas. Es esa misma analogía del plástico cuando se usa para las prótesis médicas, es un gran material. Pero cuando se usa para hacer productos desechables que son basura de un solo uso, es un pésimo material”, explica en entrevista Nick Leopold, ingeniero y encargado de la campaña de Océanos sin plásticos para Oceana México.

De lo ganado en 2019, al retroceso

Las modificaciones aprobadas en 2019 por el Congreso capitalino a la Ley de Residuos Sólidos —fracción XI Bis del artículo 25— señalan la prohibición de “la comercialización, distribución y entrega de tenedores, cuchillos, cucharas, palitos mezcladores, platos, popotes o pajitas, bastoncillos para hisopos de algodón, globos y varillas para globos, vasos y sus tapas, charolas para transportar alimentos, aplicadores de tampones, fabricados total o parcialmente de plásticos, diseñados para su desecho después de un solo uso, excepto los que sean compostables”.

La medida entró en vigor el 1 de enero de 2021. Entre las sanciones previstas, el Reglamento de la Ley de Residuos Sólidos refiere que estas ocurrirán de acuerdo con el tipo de establecimiento comercial. Los montos van de los 42 mil hasta los 168 mil pesos; para esto, la verificación se hace a través del área de Vigilancia Ambiental de la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema).

Sin embargo, durante la pandemia, el comercio electrónico tuvo un crecimiento impulsado por el confinamiento. Con esto, el uso de embalajes plásticos para los pedidos también comenzó a tener un uso excesivo.

“Buscamos que se creen legislaciones para regular a la industria del comercio electrónico. Vemos que la industria —desde su boom en el año 2000— no ha parado de crecer. Es una industria que en la pandemia, cuando cientos de empresas tuvieron que cerrar las puertas y varias incluso quebraron, logró tener un crecimiento global de mercado del 7%, lo cual es enorme y es una tendencia que va a seguir creciendo”, señala Leopold.

Cifras recopiladas por la Sedema sobre los plásticos muestran que, en promedio, una familia mexicana consume 16 bolsas rectangulares transparentes para acarreo de frutas o verduras. Incluso, se llegan a consumir hasta 14 bolsas tipo camiseta para empacar todas las compras en el mismo periodo y menos del 1% se recicla, muchas veces porque no hay opción para este material.

La alianza #Desplastifícate, compuesta por 35 organizaciones civiles en Baja California Sur, señala que una bolsa de plástico dura, en promedio, 15 minutos en las manos de las personas y 150 años en el mar, donde las tortugas las confunden con medusas y mueren tras comerlas.

El Atlas del plástico. Datos y cifras sobre el mundo de los polímeros sintéticos, de la Fundación Heinrich Böll y Break Free From Plastic, explica que no todos los plásticos son creados de la misma manera. “Algunos artículos tienen una duración que puede medirse en décadas. Pero la mayor proporción la constituye el empacado, y lo usual es que este tenga un período de vida útil muy corto”, dice el estudio.

Almohadillas y microplásticos

El plástico surgió como un material revolucionario que trajo soluciones como prótesis médicas o para tuberías de agua potable. Sin embargo, cuando la industria vio una oportunidad para generar materiales baratos y en serie, la falta de regulación trajo millones de productos hechos de este componente que hoy son una amenaza para los océanos.

De acuerdo con el Atlas del plástico, entre 1950 y 2017 se produjo un total de 9.2 mil millones de toneladas de plástico: casi más de una tonelada por cada habitante del planeta. La mayor porción de ese tonelaje se compone por productos y empaques de un solo uso. Menos del 10% del total del plástico se recicla.

Respecto de las almohadillas de aire, la campaña #EnvíoSinPlástico busca que el gobierno capitalino las regule.

Leopold explica lo difícil que es entender cómo es que se sigue permitiendo el uso indiscriminado de las almohadillas y otros materiales plásticos por la contaminación que generan.

Lee más: ¿Por qué no basta con prohibir los plásticos?

De acuerdo con el especialista, estas almohadillas en particular están hechas del material conocido como HDPE, por sus siglas en inglés, o polietileno de alta densidad en película plástica. Este material no se recicla en México por pertenecer a una cadena de suministro difícil para el reciclaje.

“Lo complejo de los plásticos es que, si uno quiere tener un reciclaje adecuado, entonces uno busca tener el mismo tipo de material, eso va de la mano con los aditivos que se usaron y los colorantes que se usan para estas letras (a las) que les ponen la marca a esas almohadillas”, dice.

Leopold, quien también es maestro en Ciencias del Medio Ambiente con especialidad en Desarrollo Sustentable, advierte que, aunque el uso de este material para empaques y embalajes no está prohibido en el comercio electrónico, es el mismo que se usa con las bolsas de plástico que sí se regularon en 2019.

“Ya es un problema hoy y, si no lo atendemos ahorita, se va a convertir en algo verdaderamente enorme que después no es fácil solucionar. Recordemos que cuando los plásticos se convierten en microplásticos es prácticamente imposible tener soluciones para removerlos del medio ambiente”, advierte.

Sin opción para los consumidores

En su informe, Oceana presenta ejemplos de naciones que han intentado regular el uso de plásticos innecesarios. Por ejemplo, Bangladesh fue el primer país que los prohibió, en 2022. India, Brasil, Indonesia y Portugal se suman a los gobiernos que han intentado legislar el uso de estos componentes.

Aunado a esto, la ONU analizó que, de 30 países con legislación para reducir plásticos, solo 60% tuvo una reducción en el consumo y la contaminación por plásticos. India, por ejemplo, logró la prohibición de plásticos innecesarios en 2019, haciendo que Amazon se comprometiera a eliminarlos en su cadena de suministro.

Para las y los consumidores tampoco hay opciones como clientes. “Te obligan a consumir plástico y eso es preocupante. No te dan soluciones para poder elegir”, señala Leopold.

En el capítulo “Culpando al consumidor”, dedicado la responsabilidad extendida de las empresas con el consumidor final, el Atlas del plástico explica cómo las empresas petroquímicas y las industrias del plástico centran su atención en la gestión de residuos y en el reciclaje, para así poder evadir la responsabilidad que tienen sobre el problema real: el crecimiento del volumen de plásticos fabricados.

También advierte que este desequilibrio de poder ha provocado que surjan regulaciones que favorecen a las industrias petroquímicas y de plásticos por encima de los derechos de las personas y el acceso a un ambiente sano.

“El cabildeo de la industria conduce a políticas centradas en el reciclaje y el comportamiento de las personas consumidoras (es decir, ‘evitar tirar la basura’) e ignora la necesidad de reducir la producción de plásticos”, dice el informe.

Con este llamado a la ciudadanía, Oceana invita a las personas a recuperar las almohadillas de aire que reciben del comercio electrónico, para llevarlas a las instalaciones del Huerto Roma Verde para exigir que las empresas dejen de contaminar y la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, empuje una regulación.

Además, convoca a la ciudadanía a reunirse este domingo 18 de diciembre a las 12:00 horas, en la explanada de Bellas Artes, para tomar acciones para evitar que el problema de contaminación plástica en la ciudad siga creciendo. Las personas también pueden firmar una petición aquí.

“Necesitamos ese apoyo de la gente. Es una forma de decirle a las y los legisladores que no es Oceana quien quiere esto, somos las y los mexicanos que no queremos que nuestros impuestos subsidien la basura plástica de compañías multinacionales”, dice Leopold.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia
Tú puedes ayudarnos a seguir.
Se parte del equipo
Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.
Etiquetas:
basura
comercio electrónico
contaminacion
leyes
plásticos
regulación
image
Quien es Jack Sweeney, el estudiante que enfrenta amenazas legales por rastrear los vuelos privados de las celebridades
7 minutos de lectura
Quien es Jack Sweeney, el estudiante que enfrenta amenazas legales por rastrear los vuelos privados de las celebridades
El comercio electrónico ayudó durante la pandemia pero también trajo un uso indiscriminado de plásticos innecesarios, advierte la organización Oceana, que este domingo promoverá una campaña para urgir a las autoridades capitalinas a regular la utilización de estos materiales.
11 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
0

Un estudiante universitario de Florida (Estados Unidos) se ha acostumbrado a exponer a algunas de las personas más ricas y poderosas del mundo. ¿Cómo? Diciéndonos dónde están sus aviones privados y cuánto carbono emiten.

A Jack Sweeney le gustaría aclarar algunos detalles. Por un lado, cree que Taylor Swift tiene buenas canciones.

Sin embargo, a pesar de la amenaza de acciones legales, cree que cualquiera debería poder ver hacia dónde se dirige el avión privado de la cantante y con qué frecuencia vuela.

“Me gusta ser justo. Intento compartir la información de todos, sin importar quién sea“, le dijo a la BBC en un correo electrónico.

Precisamente la información sobre la ubicación de los aviones privados de los ricos y poderosos, publicada en sus cuentas de redes sociales, ha convertido al joven de 21 años en protagonista de noticias y le ha valido amenazas legales.

Vista del portal TheAirTraffic
En el sitio web TheAirTraffic se pueden rastrear los vuelos de prácticamente todos los aviones del mundo. Foto: Cortesía Jack Sweeney

Quién es Jack Sweeney

Sweeney es hijo de un controlador de operaciones de mantenimiento de una aerolínea y de una maestra, y creció en los suburbios de Orlando (centro del estado de Florida).

El joven aseguró que siempre ha tenido interés en la aviación y en la tecnología, y particularmente en las empresas SpaceX y Tesla, ambas propiedad de Elon Musk.

Esos intereses lo llevaron gradualmente a desarrollar un sitio web de seguimiento de aviones (TheAirTraffic.com) y cuentas de redes sociales que rastrean las aeronaves de celebridades, políticos, magnates y oligarcas rusos.

El sistema se basa en datos disponibles públicamente, los cuales son recopilados por aficionados.

Durante sus vuelos los aviones envían periódicamente información sobre su ubicación, y estas señales pueden ser captadas por personas que utilizan receptores económicos en tierra.

Esta próspera cohorte de rastreadores de aviones en línea es parte de la comunidad Osint (inteligencia de código abierto) más grande, poblada por personas que indagan en cantidades de datos que están disponibles gratuitamente en línea en busca de información incriminatoria, esclarecedora o simplemente interesante.

Es un equipo variopinto que incluye una variedad de personas, desde curiosos hasta investigadores y periodistas de investigación.

“Al principio lo hacía como un pasatiempo porque lo encontraba interesante”, dijo Jack Sweeney, que actualmente cursa el tercer año de una carrera en tecnología de la información en la Universidad Central de Florida.

No obstante, con el paso del tiempo ha encontrado un propósito más definido. “La defensa de la transparencia y la información pública”, agregó.

Y hay un ángulo ambiental: “Los viajeros están tratando de ocultar las malas relaciones públicas que provocan sus emisiones [de carbono]”.

Taylor Swift subiendo a su avión en Australia
El uso que la cantante Taylor Swift hace de su avión particular la ha convertido en un blanco de críticas por parte de ecologistas. Foto: Getty Images

Y el derecho a la privacidad

Los datos recabados por Jack Sweeney se han utilizado en estudios que muestran la enorme huella de carbono que deja Taylor Swift y su entorno. La cantante ha asegurado que ha comprado suficientes créditos de carbono para compensar dos veces las emisiones de su última gira.

Pero también están en juego cuestiones de privacidad. Swift, a través de sus abogados, viene sosteniendo que revelar la ubicación de su avión privado la pone en riesgo de ser acosada.

En una carta revelada por primera vez por el Washington Post, los abogados de la cantante aseguraron que el seguimiento del avión era un “asunto de vida o muerte” y que “no había ningún interés legítimo o necesidad pública de esta información, aparte de acechar, acosar, y ejercer dominio y control“.

Sweeney rechazó esas afirmaciones y dijo que existe un interés público fundamental en localizar el avión de la estrella del pop. ¿Sus pruebas? Los propios “Swifties”.

“Sus fans, que han hecho crecer las cuentas y el subreddit de TaylorSwiftJets, son los que realmente están interesados”, explicó.

“Estas cuentas de seguimiento tienen consistentemente más seguidores y simpatizantes (que detractores)”, agregó.

Una protesta de ecologistas en un aeropuerto de Países Bajos
En los últimos años distintas organizaciones ecologistas han lanzado campañas contra el uso de los aviones privados e incluso han pedido su prohibición. Foto: Getty Images

Y dadas las giras mundiales y las numerosas apariciones públicas, incluidas sus recientes asistencias a destacados juegos de la NFL, suele ser bastante fácil determinar dónde estará Swift en algún momento en el futuro.

Durante los últimos quince días, por ejemplo, se han publicado numerosas historias que describen cómo ha viajado entre dos compromisos urgentes: su show del sábado por la noche en Tokio (Japón) y el Super Bowl del domingo en Las Vegas (EE.UU.).

Gran parte de esta información pública es más granular que la ubicación de un avión. Los datos de vuelo pueden mostrar quién es el propietario de un avión y dónde se encuentra en el cielo, pero no quién está abordo de él ni adónde van esas personas después de que aterriza el aparato.

No obstante, los representantes de Swift dicen que la información del avión da horas y lugares exactos de sus movimientos y destacan que un presunto acosador fue arrestado recientemente afuera de su casa en Nueva York.

“Sus publicaciones te dicen exactamente cuándo y dónde estará ella”, señaló la publicista de la cantante, Tree Paine, en un comunicado.

Retrato de Elon Musk
Desde que Elon Musk compró Twitter el estudiante ha debido modificar su manera de reportar para seguirlo haciendo a través de esta red. Foto: Getty Images

Sin delito a la vista

Jack Sweeney le dio algunos consejos a la estrella y le sugirió que registre su jet privado a través de una entidad corporativa anónima y tal vez elegir un código de identificación que no incluya su fecha de nacimiento ni sus iniciales, para así resguardar su privacidad.

James Slater, el abogado del estudiante, dijo que no espera que Taylor Swift emprenda más acciones legales.

La carta fue un intento de intimidar a Jack para que hiciera algo que legalmente no tiene que hacer”, dijo.

“Desafortunadamente, la gente con poder y dinero hace esto a menudo (pero él) no está haciendo nada ilegal”, remató.

Los abogados de Swift no respondieron a una solicitud de comentarios.

Una pregunta es si el fandom de Swift seguirá las cuentas de Sweeney después de las últimas noticias.

Después de que salió a la luz la carta de los abogados contra el joven, hubo una avalancha de reacciones en línea. Los mensajes incluían mensajes en apoyo a Sweeney, pero también en contra.

“Jack Sweeney quiere que Taylor Swift muera como la princesa Diana. No voy a dejar pasar esto. Estoy muy enojado”, declaró un seguidor de la cantante.

Un grupo de aviones privados en un aeropuerto
Sweeney niega que quiera poner en riesgo la seguridad de las celebridades, sino las contradicciones en las que incurren en sus discursos a favor del medio ambiente. Foto: Getty Images

Haciendo memoria

Pero no es la primera vez que Jack Sweeney se ve presionado por los ricos y famosos.

Cuando Elon Musk compró Twitter (ahora X) en 2022 prometió, en nombre de la libertad de expresión, no tomar medidas en contra de la cuenta de seguimiento @elonjet que Sweeney había abierto.

Sin embargo, en cuestión de semanas, Musk cambió de rumbo, prohibió la cuenta y amenazó con demandarlo, alegando que @elonjet provocó que un acosador lo rastreara y se subiera sobre su nave cuando su hijo pequeño estaba dentro.

Más tarde, la policía identificó a un miembro del equipo de seguridad de Musk como el sospechoso y concluyó que los datos publicados por Sweeney no tenían nada que ver con el incidente.

Sweeney ahora administra una cuenta que rastrea el avión de Musk con un retraso de 24 horas, para cumplir con una regla del sitio que prohíbe el seguimiento de ubicación en tiempo real.

También administra cuentas en varias redes sociales que rastrean los aviones propiedad de Kim Kardashian, Jeff Bezos (presidente de Amazon), Bill Gates (fundador de Microsoft), Mark Zuckerberg (presidente de Facebook), (del expresidente de EE.UU.) Donald Trump y otros.

Pero expresó su frustración por los caprichos de las redes sociales, señalando que Meta ha suspendido las cuentas de Facebook e Instagram que rastrean el avión de Swift, pero ha dejado varias otras que hacen seguimiento de aviones, incluidas las que monitorean el avión de Zuckerberg.

La BBC se puso en contacto con Meta para solicitar comentarios.

Mientras tanto, los observadores de aviones que chatean con Jack Sweeney en el sitio Discord han defendido su postura, junto con su entusiasmo por su pasatiempo. Y algunos admitieron que ellos también son fanáticos de Swift.

“No tengo ninguna duda de que algunos locos le han enviado amenazas descabelladas, pero un aeropuerto no es un lugar donde ella sea vulnerable”, dijo un comentarista.

Con información de Gareth Evans

raya gris
BBC

Y recuerda que puedes recibir nuestras notificaciones. Descarga la nueva versión de la app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia
Tú puedes ayudarnos a seguir.
Se parte del equipo
Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.
Etiquetas:
basura
comercio electrónico
contaminacion
leyes
plásticos
regulación