
En las últimas semanas el Gobierno de la República en voz del Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha presumido una disminución significativa en los homicidios entre septiembre de 2024 y diciembre de 2025. Harfuch argumenta que a nivel nacional los asesinatos dolosos disminuyeron un 40 %, pero también ha resaltado caídas significativas en Guerrero con el 65 %, Estado de México con un 54 %, Michoacán con un 53 %, Puebla con un 41 % y Veracruz con un 28 %. Sin embargo, estos resultados contrastan con los obtenidos en la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana (ENSU) del INEGI, para el cuarto trimestre de 2025, que muestra una tendencia creciente en la sensación de inseguridad.
Si bien la incidencia delictiva y la percepción del delito son dos indicadores diferentes, ya que uno mide los delitos y la otra la sensación de seguridad, se espera que ante reducciones significativas del primero la percepción ciudadana de la seguridad mejore. Sin embargo, ha sucedido lo contrario.
La última entrega de la ENSU nos muestra que en el mismo periodo en el que el Gobierno de la República reporta una caída en los homicidios del 40 % a nivel nacional, la sensación de inseguridad creció del 58.6 % al 63.8 %, es decir, poco más de 5 puntos porcentuales que se ubican fuera de cualquier error estadístico.
Pero no solo se trata de la tendencia nacional, sino que la misma también se percibe a nivel municipal, ya que la ENSU mide la sensación de seguridad en 91 de las principales Zonas Metropolitanas del país.
En Guerrero, donde señalan que se han reducido un 65 % los homicidios, se esperaría una mejora significativa en la percepción de seguridad, pero los ciudadanos se siguen sintiendo inseguros. Por ejemplo en Acapulco, en donde por cierto la reducción en los homicidios fue mayor, al lograr el 71 % de reducción, apenas hay una mejoría leve al pasar del 78.9 % al 76.7 % del cuarto trimestre de 2025 respecto al tercer trimestre del mismo año. Pero si se compara con septiembre de 2024, empeora levemente, ya que se ubicaba en 73.8 %. Es decir se logra una disminución gigante en homicidios, pero no se traslada a mayor confianza de la ciudadanía.
Las otras dos ciudades evaluadas en Guerrero siguen una tendencia similar, Chilpancingo se mantiene sin cambios entre el tercer y cuarto trimestre de 2025, al pasar del 86.3 % de percepción de inseguridad al 83.4 %, pero crece respecto a septiembre de 2024, cuando estaba en 79.6 %, mientras que Ixtapa-Zihuatanejo mejora un poco al reducirse del 69.1 % en el tercer trimestre al 64.1 % en el cuarto trimestre de 2025, pero en septiembre de 2024 se encontraba en 57.7 %, por lo que también tiene una tendencia a la alza, a pesar de que hay menos homicidios.
En el Estado de México que registra una disminución en el 54 % de los homicidios, la tendencia de percepción de inseguridad también va al alza. De hecho, en 7 de los 8 municipios que se miden en la ENSU -Ecatepec, Nezahualcóyotl, Toluca, Tlalnepantla, Chimalhuacán, Cuautitlán Izcalli y Atizapán de Zaragoza- la sensación de inseguridad creció entre el tercer y cuarto trimestre de 2025, y tan solo en uno, en Naucalpan, hay una leve mejoría, al pasar del 82.1 % al 79.7 %. Y si tomamos en cuenta septiembre de 2024 como base, en 6 de ellos se registran incrementos, mientras que sólo en Naucalpan y Tlalnepantla se registran caídas.
En Michoacán el asunto es peor, porque Morelia pasó de septiembre de 2024 a diciembre de 2025 de 66.8 % de percepción de inseguridad a 78.2 %, es decir más de 11 puntos porcentuales de crecimiento. Uruapan por su parte pasa del 85.5 % al 88.7 % en el mismo periodo, siendo el área urbana con peor percepción del país, y Lázaro Cárdenas pasa del 34.1 % al 37.5 %. Todo ello a pesar de la caída en un 53 % en los homicidios.
Lo mismo pasa en Puebla, donde la ENSU solo mide a la capital, que tenía en septiembre de 2024 un 76.2 % de percepción de inseguridad y ahora tiene un 84.5 %, sin que la reducción del 41 % en los homicidios haya tenido algún efecto en la confianza ciudadana en la seguridad.
Por último, Veracruz, con un descenso del 28 % en los homicidios, presenta resultados mixtos en la ENSU, ya que la ciudad de Veracruz mejora en percepción de inseguridad del tercer al cuarto trimestre de 2025, al pasar del 70 % al 62.7 %. Sin embargo, en septiembre de 2024 se ubicaba en 60.2 %, por lo que creció ligeramente. Mientras que Coatzacoalcos tiene un efecto en U, al comenzar en septiembre de 2024 en 77.9 %, bajar en septiembre de 2025 a 71.7 % y subir en diciembre de 2025 a 75.8 %. Xalapa tiene una tendencia de U invertida, porque comenzó con 54.6 % en septiembre de 2024, 61.9 % en septiembre de 2025 y terminó en 57 % en diciembre de 2025.
En resumen, resulta desconcertante que mientras a nivel nacional y en estas entidades clave los homicidios dolosos han tenido reducciones significativas, en la mayoría de los mismos espacios el miedo al delito ha crecido.
Algo no cuadra en este escenario, ya que la lógica nos indicaría que al dar mejores resultados en materia de contención de homicidios, la percepción de seguridad sería creciente, pero no es así, lo cual nos lleva a ofrecer cuatro hipótesis de lo que puede estar pasando, las cuales no necesariamente son excluyentes en todos los casos:
* Víctor Manuel Sánchez Valdés (@victorsanval) es profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, especialista en seguridad pública y doctor en políticas públicas por el CIDE. Correo de contacto: [email protected].

Arqueólogos en el sur de México encontraron una tumba ceremonial de la cultura zapoteca con detalles arqueológicos y pictográficos extraordinarios.
El hallazgo de una cripta funeraria en el sur de México ha sido catalogado como “el descubrimiento arqueológico más relevante de la última década” en el país.
Se trata de la Tumba 10 de Huitzo, una población al noroeste de la ciudad de Oaxaca, en el sur de México, la cual data del año 600 d.C. y tiene un nivel de conservación e información arqueológica asombroso, según los expertos.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el descubrimiento se dio en 2025 gracias a una denuncia por saqueo de objetos arqueológicos en la localidad de San Pedro Huitzo.
“Es algo extraordinario, extraordinario, orgullo de los mexicanos, grandeza de México”, dijo con emoción Sheinbaum, al presentar un video del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con detalles de la tumba.
Y es que según mostró el INAH, la tumba destaca “por su riqueza arquitectónica y pictórica, que aporta información de alto valor sobre la organización social, los rituales funerarios y la cosmovisión” de la cultura prehispánica zapoteca.
Esta civilización prehispánica tuvo varios periodos, entre el 500 a.C. y la llegada de los españoles a México, y dominó varios territorios entre los actuales estados de Oaxaca, Guerrero, Puebla y Veracruz.
Los trabajos arqueológicos de los expertos del INAH indican que la tumba se edificó en el 600 d.C., en el periodo Clásico en el que los zapotecos tuvieron su mayor apogeo.
Se cree que el recinto fue construido con la intención de ser un espacio de ritual o veneración a sus ancestros.
“El hallazgo destaca por la presencia de elementos escultóricos y pintura mural, entre ellos representaciones simbólicas asociadas al poder y a la muerte, así como frisos y lápidas con inscripciones calendáricas, lo que lo sitúa entre los descubrimientos más significativos del patrimonio arqueológico nacional”, indicó el INAH en un comunicado.
En su entrada destaca la imagen de un búho esculpido en piedra que “hace alusión a la noche, la muerte y el poder”, según la cosmovisión de dicha cultura.
Debajo del pico del ave fue tallado el rostro de un señor al que posiblemente estuvo dedicada la tumba, aunque no hay detalles de quién podría haber sido.
La entrada está adornada con jambas (pilares de piedra) labradas con figuras femeninas y masculinas, quizás ancestros enterrados en la tumba.
“Las figuras de un hombre y de una mujer ataviados con tocados y artefactos en ambas manos, quizás los guardianes del lugar, aparecen labradas en las jambas”, detalló el INAH.
A continuación hay una antecámara que contiene un friso (una franja decorativa) sobre un dintel de diferentes lápidas de piedra grabadas con nombres calendáricos.
Y al fondo está la cámara funeraria, la cual tiene una “extraordinaria pintura mural, en colores ocre, blanco, verde, rojo y azul” con imágenes de una procesión de personajes que llevan bolsas de copal, que es un incienso muy usado en los pueblos prehispánicos en rituales sagrados.
Caminan en una suerte de procesión hacia la entrada de la tumba.
Los arqueólogos también encontraron algunos fragmentos óseos que se están analizando para determinar su antigüedad y qué otra información pueden arrojar sobre el recinto funerario.
El mural es extraordinario, pero su estado es delicado debido a la presencia de raíces, insectos y por el efecto de los cambios abruptos en las condiciones ambientales que ha tenido a lo largo de los siglos.
“Se trata de un descubrimiento excepcional por su nivel de conservación y por lo que evidencia sobre la cultura zapoteca: su organización social, sus rituales funerarios y su cosmovisión, preservados en la arquitectura y en la pintura mural”, destacó la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza.
“Una muestra contundente de la grandeza milenaria de México”, añadió
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