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Sin viento ni frío, se cierra la puerta (sobre la contrarreforma electoral)
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4 minutos de lectura

Sin viento ni frío, se cierra la puerta (sobre la contrarreforma electoral)

Faltan quince minutos para las doce y si la contrarreforma electoral se consuma, los niveles de integridad de las elecciones en México seguirá hacia abajo, arrastrando a su paso mucho más que las de por sí importantísimas elecciones en el país y en los estados.
16 de enero, 2026
Por: Nicolás Loza Otero

En 2018, el sistema electoral mexicano era bastante bueno en términos internacionales. El mapa 1 muestra los niveles de integridad en elecciones de 2018 y 2019 en el mundo medidos por el Perceptions of Electoral Integrity (PEI): el color verde en el mapa mundial indica altos niveles de integridad; el rojo indica bajos niveles de integridad. El verde de México es más intenso que el de Estados Unidos, que el de casi toda África, Asia y Europa del este, y se parece mucho al de Europa occidental, central y al de los países nórdicos… en esto sí, ¡como Dinamarca!

Mapa de los niveles de integridad electoral en el mundo.

De 2018 a 2024, la integridad de nuestras elecciones bajó un poco sin que hubiera reformas legales, es decir, sin cambio en el diseño institucional. Esto puede deberse al desfinanciamiento y/o impericia de las nuevas autoridades electorales; a la conducta desleal o semileal con la democracia de partidos y candidatos, o al activismo electoral gubernamental y la impunidad con que lo hace, entre otras razones. Pero ni con este deterioro la integridad de las elecciones mexicanas es propiamente mala: en 2021 se sigue pareciendo más a la de Dinamarca que a la de Venezuela y/o Nicaragua, aunque en 2024 ofrece un resultado preocupante.

El buen lugar del sistema electoral mexicano en el mundo no lo tiene el sistema educativo, la seguridad pública, la infraestructura, el sistema de salud o los niveles de desigualdad y pobreza.

A nivel subnacional en México, el PEI se ha replicado desde 2015 y los resultados ilustran no sólo buenos sino crecientes niveles de integridad en elecciones locales.

Pensando comparadamente, no hay urgencia, no es necesario reformar ahora el sistema electoral mexicano, no a fondo, no en su totalidad. Sobra decir que la evidencia de su buen funcionamiento no se limita al PEI, que empezaron produciendo las universidades de Harvard y Sydney. Hay muchas más urgencias de reformas y/o simples mejoras en otras áreas como educación, salud, seguridad, desarrollo, desigualdad, pobreza, etc.

¿Por qué reformarlo, para qué reformarlo? Si no hay sorpresas, la mayoría de Morena impondrá cambios que en realidad serán una contrarreforma, cambios en una dirección inversa a lo que prevaleció desde 1977:

  • Se reducirá el número de diputados y se estrecharán las posibilidades de tener una representación adecuada (el componente mayoritario será proporcionalmente más fuerte de lo que es a la fecha y la probabilidad de la sobrerrepresentación aumentará).
  • Lo mismo aplica para senadores.
  • Se reducirá el financiamiento a los partidos políticos (y con ello, se limitará su competitividad).
  • Podrían aumentarse los requisitos para registrar nuevos partidos (limitando, también así, la pluralidad).
  • Se reducirá el presupuesto a las autoridades electorales (el único rubro en que podría lograrse un ahorro considerable sin socavar la capacidad de las autoridades era transitar al voto electrónico, lo que no ocurrirá).
  • Se eliminarán los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLes), es decir, las autoridades administrativas electorales estatales (con lo que se sobrecargará a la autoridad electoral federal que encima tendrá menos presupuesto, se socavará el federalismo electoral, se eliminará la posibilidad de que florezca la innovación electoral y, sobre todo, se facilitará la operación de control gubernamental, pues es más facil capturar un órgano que 33 y de paso, quien captura uno, controla todo).
  • Posiblemente se limitará o eliminará la autonomía del INE.
  • Muy probablemente se presentará un mecanismo de selección de consejeros electorales que permitirá que la mayoría legislativa (circunstancial, siempre circunstancial) los imponga sin necesidad del consenso ni del filtro técnico y meritocrático real.

Si no hay sorpresas, la contrarreforma electoral de Morena en 2026 será el plan C de AMLO de 2023 y, de ser así, las consultas, foros, discusiones previas y posteriores sólo podrán ser calificadas de pantomima, dándole la razón a quienes decidieron no participar de ningún modo.

Como lo apunté párrafos arriba, el escenario negativo no sería una sorpresa, pero nada es inempeorable y podríamos recibir noticias más amargas y, eventualmente, hasta una que otra buena. Todo está en manos de Morena; todo. La paradoja, sin embargo, es que los aliados de Morena, es decir, el Partido Verde y el Partido del Trabajo, podrían hacer una defensa efectiva del diseño pluralista y democrático del sistema electoral, procurando sus propios intereses.

Faltan quince minutos para las doce y si la contrarreforma se consuma, la dirección de la línea mexicana (la verde, gráfica 1) de los niveles de integridad de las elecciones seguirá hacia abajo, arrastrando a su paso mucho más que las de por sí importantísimas elecciones en el país y en los estados.

Grafica con los niveles de integridad electoral en cuatro países.

* Nicolás Loza Otero (@NiLoOt) es doctor en Ciencias Sociales con especialidad en Sociología por El Colmex. Coordinador del Proyecto de integridad electoral subnacional en México. Sus dos más recientes obras sobre integridad electoral son el artículo “Integridad electoral y órganos electorales subnacionales en México: el papel de la imparcialidad” junto con Ferrán Martínez i Coma, Max Grömping e Irma Méndez, publicado en la revista región y sociedad (2021) y el libro colectivo Integridad electoral. México en perspectiva global (2020).

 

Fuentes:

Sitio internacional del Electoral Integrity Project.

Sitio mexicano del Proyecto de integridad electoral.

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Imagen BBC
Por qué las protestas en Irán que ya han dejado “miles de muertos” no tienen precedentes
7 minutos de lectura

Irán ya ha vivido protestas antes, las más recientes en 2022, pero ¿por qué las manifestaciones actuales se consideran diferentes en alcance y objetivos?

13 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
0

Las protestas antigubernamentales en Irán, que, según corresponsales de la BBC y un funcionario iraní ya han dejado al menos dos mil muertos, han alcanzado un nivel nunca visto en los 47 años de historia de la República Islámica, según numerosos expertos y testigos presenciales.

Jiyar Gol, corresponsal de la BBC en persa, aseguró que el número de muertos debe ser de miles, y añade que, si bien el gobierno ya ha recurrido antes a la fuerza, esta vez no tiene precedentes.

La agencia de noticias Reuters, por su parte, informó que un funcionario de seguridad iraní afirmó que el número de muertos podría rondar las 2.000 personas. La fuente indicó que la estimación incluía tanto a personal de seguridad como a civiles, y culpó a “terroristas” de las muertes.

Mientras la gente sale a las calles en ciudades de todo el país, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con “dar duro donde más duele” si las autoridades reprimen a los manifestantes y ha afirmado que EE.UU. “está listo para ayudar”.

Si eso ocurre, las autoridades iraníes han prometido responder con ataques a los aliados e intereses estadounidenses en la región.

Pero ¿en qué se diferencian estas protestas —y la respuesta del gobierno iraní a los levantamientos— de las manifestaciones anteriores en el país?

Amplio alcance

Una fotografía compuesta de tres manifestaciones diferentes en tres ubicaciones geográficas de Irán, que muestra grandes multitudes marchando.
BBC
Los expertos dicen que las protestas actuales no tienen precedentes en su escala y alcance.

Los expertos sostienen que la escala y la extensión de las protestas de este año no tienen precedentes.

El investigador en sociología Eli Khorsandfar afirma que, si bien se han producido manifestaciones en las principales ciudades iraníes, también se han extendido a pequeñas localidades, “cuyos nombres quizá muchos desconozcan”.

Irán ya ha vivido protestas. El llamado Movimiento Verde de 2009 lideró la protesta de la clase media contra el presunto fraude electoral. Aunque fue de gran magnitud, se centró en las grandes ciudades. Otras protestas importantes en 2017 y 2019 se limitaron a las zonas más pobres.

Mapa que muestra dónde tuvieron lugar las protestas en Irán
BBC

Las protestas recientes más comparables se produjeron en 2022, cuando estallaron manifestaciones tras la muerte bajo custodia de Mahsa Amini, de 22 años.

La joven había sido detenida por la policía moral iraní por su forma de llevar el velo.

Esas protestas se intensificaron rápidamente tras la muerte de Amini, pero alcanzaron su punto álgido seis días después, según múltiples informes.

En cambio, las protestas actuales parecen más grandes, más amplias y parecen crecer de manera más consistente desde que comenzaron el 28 de diciembre.

Una persona lleva una pancarta con la inscripción
Ameer Alhalbi/Getty Images
Las protestas se extendieron Irán y en todo el mundo tras la muerte en 2022 de Mahsa Amini

“Muerte al dictador”

Al igual que las protestas de 2022, los levantamientos actuales tienen sus raíces en un reclamo específico que pronto se transformó en demandas de un cambio sistémico profundo.

“El movimiento de 2022 comenzó con el problema de las mujeres. Pero también se reflejaron en él otras reivindicaciones… Las protestas de diciembre de 2025 comenzaron con cuestiones que parecían económicas y, en muy poco tiempo, llegaron a transmitir mensajes compartidos”, afirma Khorsandfar.

A finales de diciembre, los comerciantes del bazar se declararon en huelga en el centro de Teherán, en respuesta a las fuertes fluctuaciones del tipo de cambio del rial iraní frente al dólar estadounidense.

Las protestas se extendieron a las regiones más pobres del oeste del país. Al igual que en 2022, las provincias de Ilam y Lorestán fueron algunos de los principales epicentros.

Hacia finales de diciembre, se llevaron a cabo marchas en las que participaron miles de personas mientras millones de iraníes, también de clase media, se enfrentaban a una grave crisis económica y a un rápido aumento de los precios. Desde entonces, la gente que marcha por las calles corea “¡Muerte al dictador!”.

Exigen la destitución del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y del régimen que preside.

Una imagen de Reza Pahlavi vestido con un traje y cabello canoso haciendo un gesto con una mano levantada.
Getty Images
Figuras prominentes en el exilio como Reza Pahlavi, hijo del antiguo sha, parecen estar influyendo en las protestas, pero los analistas dicen que esto no significa necesariamente apoyo para que él esté en el poder.

El factor Pahlavi

Las protestas de 2022 parecieron no tener líderes y pronto se desvanecieron.

En cambio, las manifestaciones actuales cuentan con figuras —algunas como el exiliado Reza Pahlavi, hijo del sha derrocado en 1979— que intentan moldear o liderar las marchas desde la distancia.

Esto podría explicar en parte por qué se mantienen durante más tiempo.

En las protestas actuales, los cánticos que exigen el regreso de los Pahlavi se han escuchado más que nunca.

Pahlavi se autoproclamó sha de Irán durante su exilio en Estados Unidos.

Sus llamamientos a corear consignas en las calles han sido ampliamente compartidos. Los jóvenes iraníes se han animado indirectamente a unirse a las manifestaciones a través de las redes sociales.

La magnitud de las recientes protestas en ciudades como Teherán demuestra la eficacia del llamamiento de Pahlavi.

Analistas afirman que, como resultado, la presencia de una figura conocida de la oposición parece haber reforzado para algunos manifestantes la idea de que existe una alternativa viable en caso de la caída del gobierno actual.

Otros indican que cualquier indicio de apoyo a Pahlavi no implica necesariamente un deseo de retorno a la monarquía.

Más bien, es una expresión de desesperación por encontrar cualquier alternativa al gobierno clerical, sobre todo ante la ausencia de figuras visibles y laicas de la oposición dentro del país.

Amenaza de intervención de Trump

Donald Trump vestido con chaqueta de traje y camisa de cuello abierto rodeado de micrófonos. La imagen está tomada desde abajo.
Chip Somodevilla/Getty Images
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado a un Irán que ha perdido varios aliados clave.

Otro factor que distingue a las protestas de 2025, incluso de las de 2022, es Estados Unidos.

Las manifestaciones de este año, a diferencia de las anteriores, parecen contar con el apoyo de la Casa Blanca.

Trump ha amenazado con atacar las posiciones del gobierno en apoyo a los manifestantes, algo que nunca había ocurrido antes.

Durante el movimiento de protesta de 2009 contra el presunto fraude en las elecciones presidenciales, los manifestantes coreaban: “¡Obama, Obama, o con ellos o con nosotros!”.

El expresidente estadounidense Barack Obama, que asumió el cargo en 2009, lamentó más tarde no haber apoyado de forma más visible a los manifestantes en las calles en aquel momento.

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, dijo que las manifestaciones están siendo manipuladas por “los enemigos de Irán”.

Sin embargo, el problema para él es que su país tiene menos amigos que en los últimos años.

Las autoridades iraníes han perdido aliados clave: Bashar al Assad ha sido derrocado como presidente de Siria y Hezbolá en Líbano también se ha visto significativamente debilitado por la acción militar israelí.

Mujeres con velos negros sostienen una imagen del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei
Morteza Nikoubazl/NurPhoto via Getty Images
A pesar de que aún cuenta con apoyo en el país, las protestas actuales se han centrado en la eliminación del régimen liderado por el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei.

El legado de la guerra

A diferencia de las manifestaciones de 2022, las protestas de este año se concretaron meses después de la guerra de 12 días con Israel y de los posteriores ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.

El periodista Abbas Abdi cree que estos incidentes brindaron a las autoridades iraníes la oportunidad de forjar cierto tipo de solidaridad y cohesión social, pero que el gobierno no la aprovechó.

Algunos expertos también sugieren que el duro golpe al ejército iraní el año pasado ha destrozado el aura y el prestigio de la Guardia Revolucionaria Islámica como principal institución militar del país ante los ojos de los iraníes.

Inspirándose en el espíritu de las manifestaciones de 2022, Khorsandfar ve un cambio duradero en las protestas actuales: en entrevistas con mujeres que salieron a las calles hace tres años, muchas le dijeron que su mayor logro fue superar el miedo a un estado represivo.

*Con información y análisis de BBC News Persian, BBC Global Journalism y Neda Sanij, periodista de Oriente Medio.

BBC

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