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Y al día siguiente el régimen seguía ahí: Venezuela, a un mes de la caída de Maduro
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Y al día siguiente el régimen seguía ahí: Venezuela, a un mes de la caída de Maduro

Aunque Maduro se encuentra bajo custodia en Estados Unidos, la realidad es que en Venezuela el régimen sigue en pie y permanecerá en la medida en que le sea útil a Washington.
04 de febrero, 2026
Por: Adrián Marcelo Herrera Navarro

A un mes de la captura de Nicolás Maduro, vale la pena hacer una valoración sobre la situación actual de Venezuela, el estado del régimen, de la oposición y la posibilidad de una transición democrática. La operación militar estadounidense que terminó con la captura del presidente venezolano y su esposa Cilia Flores durante la madrugada del 3 de enero de 2026, fue recibida como un hecho sin precedentes en la historia reciente de América Latina. Las fuerzas militares de Estados Unidos atacaron Caracas, capturaron al mandatario del país y lo condujeron ante el sistema judicial estadounidense bajo cargos de narcotráfico. Tras esta operación surgió un periodo inmediato de incertidumbre sobre el rumbo político de Venezuela, con expectativas y llamados a la transición y apertura política que contrastaron rápidamente con la efectividad del aparato estatal para mantener al régimen en el poder.

Aunque Maduro se encuentra bajo custodia en Estados Unidos, el gobierno venezolano condenó el operativo y la oposición celebró la caída de Maduro, la realidad es que en Venezuela el régimen sigue en pie. Los elementos centrales del sistema de gobernanza como las instituciones del Estado, la burocracia estatal, las fuerzas armadas, el aparato represivo y de control interno, así como las estructuras formales e informales de control político y social permanecen intactos. Lejos de abrir una transición democrática, el escenario actual apunta a una reconfiguración que preserva el poder del régimen y reduce aún más las posibilidades de un cambio político profundo y legítimo.

En la práctica, la supervivencia del régimen venezolano hoy en día depende de una nueva relación impuesta con Estados Unidos, basada en criterios de funcionalidad más que de un sentido compartido de legitimidad democrática. Washington ha optado por tolerar la continuidad del régimen existente en la medida en que la supervivencia de este garantiza el control territorial, la estabilidad política y social, así como una forzada cooperación en áreas estratégicas. Es decir, el régimen permanece en la medida en que le es útil a Washington. Esta lógica convierte al régimen en un actor cercano a los intereses estadounidenses en el corto plazo, e inclusive puede implicar el posponer o vaciar de contenido real cualquier horizonte de cambio o de transición democrática.

A pesar de la salida forzada de Maduro y el daño simbólico que esto conlleva, la estructura del régimen venezolano permaneció intacta. De forma casi inmediata, el Tribunal Supremo de Justicia declaró una “vacancia temporal” de la presidencia y juramentó a la entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, como presidenta interina, bajo el argumento de garantizar la continuidad del Estado. Esto puso en evidencia que el régimen es más que una sola persona y expuso la solidez de una burocracia político-militar consolidada, capaz de reorganizarse y retener el poder. Los altos mandos del régimen, incluidos los ministros clave de Defensa y del Interior, se mantuvieron en sus cargos, preservando las estructuras de control estatal que han sido el pilar del régimen durante décadas.

El nuevo gobierno encabezado por Delcy Rodríguez ha promovido gestos de apertura política, como la liberación de presos políticos, anunciada en coordinación con los gobiernos de España, Brasil y Qatar, así como la promesa de cerrar la infame prisión de El Helicoide. Estas acciones son significativas, en particular para las familias de las personas detenidas y desde una perspectiva humanitaria es un gran paso. Sin embargo, siguen siendo insuficientes y conviven con la ausencia de mecanismos institucionales claros, garantías políticas y una voluntad estructural que permitan avanzar hacia una transición democrática verdaderamente sostenible. De esta forma se generan tensiones entre las expectativas de la población, las de la oposición y las acciones llevadas a cabo por el gobierno para mantener su estabilidad.

Esta lógica también se expresa en la vida cotidiana: Venezuela exhibe una normalidad forzada, una apariencia de estabilidad que no responde a una apertura política, sino a una estrategia deliberada de control. Las autoridades han reforzado la presencia de fuerzas de seguridad, instalado retenes y ejercido un control estricto sobre la movilidad y las comunicaciones, en un esfuerzo por generar una sensación de orden y estabilidad tras la captura de Maduro. Estos despliegues y la presencia de colectivos armados patrullando las calles han sido interpretados como parte de una normalidad impuesta por el régimen para contrarrestar cualquier idea de liberalización política, la cual algunos habían previsto que llegaría tras la caída de Maduro.

El régimen ha evitado imponer un estado de excepción formal, pero ha aplicado una excepcionalidad de facto. La vigilancia selectiva, los controles de movilidad, la gestión estricta del espacio público y la presencia de grupos armados permiten reducir el riesgo de movilización masiva sin recurrir a medidas represivas que podrían provocar mayor condena internacional. Este equilibrio entre control y apariencia de normalidad ha sido clave para mantener el poder a la par que se desactivan expectativas inmediatas de cambio, que pueden surgir de una perspectiva de inestabilidad interna.

En este contexto, la apariencia de normalidad cumple una función política central en la medida en que despolitiza el momento. Al restablecer rutinas y reducir el margen de incertidumbre cotidiana, el régimen busca erosionar la percepción de que la captura de Maduro representa una ruptura del sistema y una oportunidad para la oposición. La ausencia de colapsos visibles, quiebres institucionales o vacíos de poder refuerza la idea de que el Estado sigue siendo operativo y que cualquier transición, si ocurre, será gradual y controlada desde dentro del aparato institucional.

Por su parte, la situación de la oposición venezolana tras la captura de Maduro refleja un escenario desfavorable. En lugar de capitalizar la caída de una de las figuras centrales del régimen, la oposición enfrenta un escenario marcado por una mayor fragmentación, una capacidad de movilización limitada y escaso margen para traducir el momento político en acciones concretas. La operación contra Maduro no derivó en un colapso del aparato represivo del Estado ni en una ruptura visible y sostenida dentro de las Fuerzas Armadas, lo que privó a la oposición de uno de los factores clave para una transición acelerada: una fractura interna del poder estatal. Sin ese quiebre, sus posibilidades de disputar el poder permanecen confinadas, en gran medida, al plano discursivo. Sobre todo frente a la ausencia de una hoja de ruta clara hacia elecciones libres y competitivas, lo que debilita aún más la posibilidad de construir una agenda común capaz de disputar el poder de manera creíble.

Dentro de este contexto, se observa una división marcada de la oposición. Por un lado, figuras como María Corina Machado, que cuenta con reconocimiento internacional y ha sostenido reuniones con la Casa Blanca para impulsar una “transición real”, han perdido parte de su momento debido a la falta de un apoyo consistente de Washington por la percepción de que la oposición que encabeza no pueden garantizar estabilidad en Venezuela, lo que ha limitado su capacidad de traducir el apoyo externo en influencia interna. Por otro lado, la oposición de izquierda y otros sectores disidentes dentro del país permanece fragmentada. Las facciones que históricamente se han identificado con corrientes más progresistas o críticas al chavismo no han logrado articular una propuesta unificada de sustitución del régimen ni una alternativa electoral cohesionada, lo que diluye aún más las posibilidades de desafiar eficazmente al poder desde adentro. Esto deja a la oposición en una situación sumamente precaria, marcada por la dispersión y la falta de un liderazgo consolidado que refleja no solo las diferencias ideológicas, sino también la presión continua del aparato estatal sobre los espacios de organización y movilización política, reforzando la incapacidad de la oposición para transformar el descontento social en fuerza política sostenida.

Desde la perspectiva del régimen, esta situación resulta funcional para su preservación. La existencia visible de una oposición, así como la adopción de gestos puntuales -como la liberación de presos políticos- contribuyen a proyectar una imagen de pluralismo controlado. Esta apariencia es suficiente para atenuar el aislamiento internacional y reducir presiones externas, mientras los centros reales de poder permanecen intactos. En este marco, la oposición queda atrapada en un espacio estrecho y contradictorio donde es demasiado fragmentada para desafiar efectivamente al régimen, pero es lo suficientemente visible como para cumplir una función instrumental dentro del propio sistema político, incluso en un contexto marcado por tensiones persistentes y manifestaciones continuas tanto de sectores prorégimen como antirégimen, las cuales son contenidas y administrada de manera que no altere el equilibrio de poder.

De esta forma, el verdadero desafío para el régimen no es la oposición interna, sino el delicado equilibrio entre sus propias tensiones y la relación con Estados Unidos. Por un lado, las acciones de apertura y liberalización política pueden dar la impresión de vulnerabilidad, lo que genera tensiones con los sectores más intransigentes del régimen. Por otra parte, el gobierno debe contener a las facciones más abiertamente antiestadounidenses dentro del aparato gubernamental y de las fuerzas armadas, cuya legitimidad política se ha construido históricamente sobre la confrontación con Washington. Al mismo tiempo, el régimen necesita mantener una relación funcional con Estados Unidos, que hoy concentra la capacidad real de habilitar o bloquear su continuidad en el poder. Esta gestión contradictoria, en la que deben apaciguar a los sectores duros sin provocar a Washington, se ha convertido en el eje central de la supervivencia del régimen y es el factor más determinante para su supervivencia, más que cualquier presión proveniente de la oposición venezolana.

En este contexto, a un mes de la captura de Maduro la única certeza es la incertidumbre, especialmente al considerar la posibilidad de una transición democrática impulsada desde dentro, la cual se vuelve cada vez más remota. La oposición no solo carece de la fuerza política, territorial e institucional necesaria para imponer un cambio, sino que enfrenta a un aparato estatal que ha demostrado una notable capacidad de adaptación y resiliencia. Por su parte, tras la captura de su figura central, el régimen ha logrado balancear su nueva relación impuesta por Estados Unidos, preservar la cohesión de sus élites, mantener el control efectivo de las fuerzas de seguridad y garantizar la continuidad operativa del Estado. La endeble estabilidad que hoy exhibe Venezuela no es el resultado de una apertura política por parte del gobierno ni de un estado de conformidad entre la población, sino de una reconfiguración del poder que arraiga al régimen en un terreno especialmente frágil y tenso a la par que desplaza, una vez más, la transición democrática hacia un horizonte incierto.

* Adrián Marcelo Herrera Navarro (@adrianmarcelo96) es maestro en Ciencia Política por El Colegio de México, con especialización en temas de seguridad nacional y relaciones internacionales.

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Imagen BBC
Héroes de cuatro patas: los animales que salvan vidas donde la tecnología no llega
10 minutos de lectura

En una era de automatización y robótica, siguen existiendo ciertos trabajos especializados que solo un animal puede realizar.

31 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Las ratas entrenadas pueden detectar la presencia de minas terrestres mucho más rápido que los métodos convencionales.

“Pueden revisar una zona del tamaño de una cancha de tenis en unos 20 minutos, mientras que a los seres humanos con detectores de metales nos tomaría hasta cuatro días”, cuenta la doctora Cynthia Fast, quien entrena a unos extraordinarios animales en la ONG APOPO.

APOPO se dedica a la detección y eliminación de minas antipersonales y otros restos explosivos de guerras, utilizando métodos innovadores como ratas gigantes africanas entrenadas (Cricetomys gambianus).

Cada año, las minas terrestres matan o mutilan a miles de personas en todo el mundo.

“Trabajamos con la rata gigante africana con bolsa (o rata de Gambia) que es aproximadamente del tamaño de un gato pequeño. El nombre de estos animales se debe a que tienen unas bolsas de mejillas muy grandes, como una ardilla o un hámster, donde les gusta guardar comida”.

Las llaman “HeroRATs” o ratas héroe, y están haciendo una labor que justifica su nombre: limpiando minas terrestres en algunas de las zonas más problemáticas del mundo… es decir, salvando vidas.

“Actualmente están en Angola, Azerbaiyán y Camboya, y anteriormente teníamos ratas trabajando en Mozambique. Hasta el momento, han despejado 120 millones de metros cuadrados de antiguos campos minados”.

Eso es una superficie más grande que la ciudad de París o unas 17.000 canchas de fútbol.

Estas criaturas son perfectas para el trabajo: longevo, inteligentes y muy entrenables, lo suficientemente grandes para manejar grandes áreas, pero lo suficientemente pequeñas como para pasar por encima de una mina sensible a la presión sin activarla.

APOPO nunca ha perdido una rata en un campo minado.

Además, son mucho más eficientes que los detectores de metales, pues si hay mucha chatarra en el lugar, la ignoran.

Cuando las ratas huelen los vapores de sustancias explosivas como el TNT, rascan la superficie del suelo. Esa es la señal para que los manejadores marquen el lugar, y un humano con herramientas y tecnología puede volver más tarde y deshacerse de las minas de forma segura.

Fast cuenta que sus ratas nunca han fallado en encontrar ni una sola una mina en más de 25 años.

Pero a pesar de este impresionante historial, un equipo de ratas no inspira confianza de inmediato entre las comunidades con las que trabajan, así lleven puestos chalecos de visado.

“En los primeros días, había mucho más escepticismo y cuando intentamos hacer estas ceremonias de liberación de tierras en las que devolvíamos el terreno a las comunidades, se negaban siquiera a pisarla, pues no confiaban en las ratas”, dice Fast.

“Una de las cosas que implementamos fue organizar un partido de fútbol en los terrenos que antes estaban minados, y cuando veían que confiábamos tanto en nuestras ratas como para jugar ahí, la gente también lo hacía”, continúa.

“Ahora, en comunidades como en Camboya, tenemos gente de la comunidad que viene y dice: ¿Cuándo vas a traer una rata aquí junto a mi arrozal? Porque me temo que aquí pueda haber minas“.

Las HeroRATs no solo limpian minas terrestres. El equipo también está experimentando con su uso en misiones de búsqueda y rescate, encontrando y ayudando a personas sepultadas bajo los escombros tras un desastre natural.

Y, en una era de automatización y robótica, no sólo estas criaturas sino otras, como los hurones y los perros, también siguen siendo indispensables para hacer lo que nosotros no podemos.

De la caza a la física atómica

Un hurón marrón
Getty Images
Su cuerpo largo y delgado y su naturaleza curiosa les permite meterse en agujeros y túneles, algo que los humanos y muchos perros no pueden hacer bien.

En un campo en el norte del condado de Derbyshire, Inglaterra, una profesional altamente cualificada llamada Emily se está preparando para ir a trabajar.

“Si la ves temblando no es porque tiene frío o está asustada. Es porque su cuerpo está preparándose, calentando sus músculos”.

Emily es una hurona de color dorado claro, de aspecto largo, ágil y flexible. El hombre que la sostiene es su jefe, o quizás, más bien, su colega James McKay.

James cuenta con más que Emily en el equipo. Dirige la Escuela Nacional de Entrenamiento de Hurones y dirige un equipo de élite de más de 40 de Mustela putorius furo.

“La gente habla de entrenar a los hurones. Yo creo que sus habilidades son innatas y que todo lo que hacemos es canalizarlas”.

Que los hurones tengan trabajo no es precisamente nuevo. Fueron domesticados por primera vez hace unos 2.500 años para cazar animales que los humanos no podían alcanzar fácilmente.

“La Legión Romana los llevaba consigo porque dondequiera que tenían que tener alguna forma de sacar a los conejos de sus madrigueras, y la única manera de hacer que salgan corriendo es enviar algo que los obligue”, cuenta James.

En siglos posteriores, además de la caza, también fueron empleados históricamente para proteger graneros y cultivos de roedores.

Pero Emily y sus compañeros no solo cazan; hacen todo tipo de cosas.

En los años 80, James se dio cuenta de que sus hurones tenían numerosas habilidades transferibles que eran útiles.

“Una granja donde solía ir a buscar conejos para controlar las poblaciones tenía un problema con los desagües del campo y el dueño se quejaba de que iba a tener que contratar equipos para excavar todo el campo y encontrar dónde estaban los atascamientos”, recuerda James.

“Tuve un destello de inspiración y le dije que podíamos meter un hurón en un extremo del desagüe, ver hasta dónde llegaba, marca ese lugar, y luego hacer lo mismo desde el otro extremo. Lo hicimos y encontrámos dónde estaba el bloqueo”, añade.

“Esa fue la pequeña semilla de la que todo germinó”.

Un hurón se encuentra en la madriguera de un conejo cerca del pueblo de Cintrúenigo, al norte de España, donde la caza con hurones es legal debido a la alta población de conejos.
Getty Images
Los hurones han ayudado históricamente en Europa y Norteamérica para cazar animales pequeños, y a controlar plagas y proteger cultivos sacando conejos y roedores de madrigueras profundas.

Hoy en día, a James lo llaman para todo tipo de trabajos, no solo para encontrar atascamientos, tuberías y desagües, sino también para tender cables de fibra óptica de alta velocidad.

Lo hacen atando una línea fina al arnés del hurón que se interna cual aguja peluda por los rincones y grietas a los que nosotros, los humanos, simplemente no podemos alcanzar.

Pueden meterse muy profundo bajo tierra, o a través de cavidades o detrás de paredes falsas.

La buena comunicación es vital para el trabajo en equipo, y James nunca se desconecta de sus ingenieros, que llevan consigo un transmisor.

Cuenta que a veces la gente se preocupa por el bienestar animal, pero él está seguro de que sus criaturas están felices con su trabajo.

“No lo haría si pensara que hay alguna crueldad o riesgo real. Cuando pongo a mi hurón delante de un agujero, lo único que quiere es meterse y ver qué hay al otro lado”, afirma.

James, por supuesto, no es el único que ha reconocido el potencial de ingeniería en los hurones.

Uno de los hurones más famosos de todos los tiempos se llamaba Felicia.

En 1971, durante la construcción del National Accelerator Laboratory (que más tarde sería renombrado Fermilab en honor a Enrico Fermi), surgió un problema: los tubos de vacío largos y estrechos que formarían parte del acelerador necesitaban estar perfectamente limpios de polvo metálico y escombros, porque incluso una mota de polvo podía interferir con los haces de partículas.

Para resolverlo, un ingeniero británico recordó que los hurones naturalmente exploran túneles y huecos, así que sugirió usar uno para recorrer los tubos y arrastrar un cordel que luego permitiría pasar un hisopo con limpiador a lo largo del tubo.

Así se hizo, y Felicia se encargó de solucionar el problema de los científicos que investigaban la física de partículas.

El mejor amigo

Getty Images
“Freya” detecta correctamente una muestra de malaria en una hilera de recipientes para muestras en la sede de la organización benéfica “Medical Detection Dogs”.

Quizás hayas oído hablar de los “perros oncológicos”, los que pueden detectar cáncer.

Pero su alcance va mucho más allá: epilepsia, malaria, párkinson e incluso COVID-19.

Cómo los perros pueden olfatear la enfermedad en humanos sigue siendo una ciencia incipiente, pero la doctora Claire Guest, cofundadora y directora científica de Perros de Detección Médica (un centro de entrenamiento en Milton Keynes, Inglaterra) ha estado involucrada desde el principio.

“Los perros nos enseñaron cosas de las que antes no teníamos ni idea: fue completamente revolucionario pensar que el cáncer tenía olor. Ahora, se entiende bien que las enfermedades sí tienen olor”, dice Guest.

¿Qué hace que sean realmente excelentes en su labor?

“Bueno, primero es el increíble sentido del olfato. Hablamos de 300 millones de receptores sensoriales. Los humanos tenemos 5 millones. Si un humano pudiera detectar una cucharadita de azúcar en una taza de té, un perro podría detectarla en dos piscinas olímpicas de agua”, explica.

Claire agrega que el tipo de nariz que poseen estos animales está increíblemente diseñada.

Los perros pueden inhalar aire con un flujo continuo mientras exhalan aire por otras partes de la nariz.

Esto permite que el olor llegue mejor a los receptores olfativos sin que el aire viejo se mezcle con el nuevo.

Es decir, pueden inhalar y exhalar al mismo tiempo por la nariz, y eso maximiza la detección de moléculas olorosas, por eso pueden detectar olores muy débiles y seguir rastros durante horas.

“Es un sistema muy sofisticado”, sentencia Guest.

Pero hay otra cualidad importante que hace que estos perros sean fantásticos en su trabajo. Todo se trata de la motivación.

“Los perros lo hacen no sólo por los premios que reciben. Quieren que sus dueños estén bien”, afirma.

“Una de las investigaciones recientes demostró que cuando estamos con nuestro perro y lo acariciamos, liberamos oxitocina, esa hormona del amor que antes se pensaba que solo se producía entre madre e hijo o parejas muy cercanas”.

“Pero lo que es aún más asombroso, creo, es que el perro nos refleja y también libera oxitocina, completando así un vínculo total y recíproco. El perro está tan apegado a nosotros como nosotros a él”, asegura.

Floki, uno de los dos perros de Australia del Sur, participa en el entrenamiento de detección de Covid-19 en la Universidad de Adelaida el 18 de septiembre de 2020 en Adelaida, Australia.
Getty Images
Durante la epidemia de covid, hubo una iniciativa internacional de investigación destinada a entrenar perros detectores, y Floki fue uno de los participantes australianos.

Además de entrenar perros biodetectores que trabajan identificando muestras, en el centro también entrenan perros de asistencia médica de alerta, que viven y trabajan con un solo ser humano.

Están entrenados para dar la alarma cuando una emergencia médica pueda ocurrir.

Lauren sufre de síndrome de taquicardia postural ortostática y de trastorno neurológico funcional, que causa convulsiones no epilépticas, y Mabel es su perro de asistencia alerta, es decir, que le avisa cuando está a punto de enfermarse y tener un episodio.

“Por ejemplo, pone su cabeza en mi regazo y si intento levantarme no la quita, indicándome que tengo que quedarme sentada pues voy a desmayarme”.

Eso le cambió la vida.

“Tenía unos 16 años cuando me diagnosticaron. Estaba estudiando y me iba bien académicamente. Era bailarina y pasé de eso a no poder sentarme en la cama sin que alguien estuviera allí para asegurarme de no caerme y hacerme daño. Sin poder vestirme, lavarme, alimentarme, sentí que mi mundo se había hecho realmente pequeño”, recuerda Lauren.

“Tener a Mabel cambió todo: puedo salir y moverme por mi cuenta… es absolutamente increíble”.

Si llegara a haber una máquina que pudiera hacer todo lo que hace Mabel, ¿qué elegiría?

“Preferiría a Mabel siempre antes que a un robot porque es mucho más que solo alertar. También está esa conexión emocional con ella”, dice.

“Si piensas en el peor día que hayas tenido jamás, pero tienes a alguien que se sienta a tu lado, que te hace sentir mejor. Y no hay nada tan especial como despertarte por la mañana y que alguien esté tan feliz de verte. ¡No la reemplazaría por un robot nunca!”.

* Si quieres escuchar más detalles fascinantes sobre el tema, busca el podcasta del episodio “The animal employment agency” de la serie de la BBC “Discovery”.

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BBC

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