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¿Se está construyendo verdad en México?
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¿Se está construyendo verdad en México?
Nos encontramos en una crisis de derechos humanos sin precedentes frente a la cual el Estado mexicano ha empleado mecanismos de obstrucción a la verdad valiéndose de narrativas mediáticas que ponen en tela de juicio la realidad y los testimonios de las víctimas.
27 de marzo, 2023
Por: Olimpia Martínez Ramírez
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En el marco de conmemoración del Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas, es necesario hoy más que nunca reflexionar sobre los obstáculos que han enfrentado las víctimas de este país para acceder a la verdad como un derecho que ha acompañado la exigencia de justicia por décadas. Nos encontramos en una crisis de derechos humanos sin precedentes frente a la cual no sólo el Estado mexicano se ha quedado sin respuestas, sino que ha empleado mecanismos de obstrucción a la verdad valiéndose de narrativas mediáticas que confunden y ponen en tela de juicio la realidad y los testimonios de las víctimas, utiliza al sistema de justicia para -irónicamente- ocultar la verdad y justificar la impunidad. Incluso incurre en actos de persecución, criminalización e intimidación para que las víctimas no denuncien, ni busquen justicia y verdad.

Conocer la verdad en un contexto donde los derechos humanos son vulnerados sistemáticamente, representa un paso fundamental para acceder a la justicia, reconocer la dignidad de las víctimas y sus familias e implementar medidas de reparación y no repetición. Al mismo tiempo, la verdad es un derecho que está relacionado con mecanismos de transparencia, rendición de cuentas, esclarecimiento de los hechos y también es un pilar muy importante para detonar procesos de reconstrucción del tejido social. Desde una perspectiva social implica un proceso de análisis, apropiación y exigencia colectiva de lo que significa “conocer la verdad” particularmente en casos de desaparición, tortura, asesinatos extrajudiciales, feminicidios, detenciones arbitrarias y una serie de graves violaciones a derechos humanos.

Desde la sociedad civil tenemos claro que el derecho a la verdad es una deuda histórica que tiene el Estado mexicano con el amplio espectro de víctimas de los gobiernos que no sólo han obstaculizado el acceso a la verdad y la justicia, sino que han creado condiciones excepcionales de impunidad que hacen imposible conocer la verdad.  Así, las violencias del pasado y el presente se acumulan mientras los gobiernos cambian de color, pero no transforman sus prácticas políticas cuando se trata de procurar verdad, lo cual profundiza la desconfianza social y pública en las instituciones y mecanismos que son impulsados desde el Estado. Por ejemplo, con la fabricación de la “verdad histórica” en el caso de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa comprobamos cómo opera la maquinaria estatal para ocultar la realidad de los hechos, encubrir a los perpetradores y fomentar la impunidad. Frente a este panorama, son las propias familias de las víctimas las que se organizan para construir herramientas que les acerquen a la verdad y la justicia sin dejar, al mismo tiempo, de demandar  acciones concretas al Estado para poder atender la crisis de derechos humanos que persiste.

En ese sentido, la creación de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa responde no únicamente al compromiso presidencial con las familias, sino que es el resultado de la lucha que las madres y padres han mantenido todos estos años. Desafortunadamente, la apertura institucional del gobierno actual para “llegar a la verdad por dolorosa que sea”, solo es discursiva, pues se desdibuja frente al entramado de intereses políticos y actores clave que se ven comprometidos en el caso y han abonado a la obstaculización de la verdad.

Así como en Ayotzinapa, la verdad se ha puesto en riesgo por las estructuras institucionales en la mayoría de los casos y procesos que se han iniciado en la búsqueda de verdad, justicia, reparación y no repetición por dos razones principales: no incluyen desde su diseño y creación la participación activa de las víctimas y familiares de víctimas, obviando o invisibilizando sus necesidades, conocimientos y experiencias; o si la incluyen, sólo es para legitimar y validar las acciones gubernamentales. Ambas prácticas han representado barreras para la construcción de verdad; la verdad que se construye a partir de la participación y legitimidad de las víctimas y sus familiares, no la que se ha fabricado parcial y ventajosamente desde el Estado.

Aunque el panorama ha sido adverso, por decir lo menos, las víctimas han podido impulsar y trabajar en la creación de marcos jurídicos que reconocen y garantizan sus derechos, inciden a nivel local y estatal para promover programas y políticas públicas que atiendan problemáticas específicas como la desaparición de personas o la violencia de género. Además en esta construcción de vías para acceder a la verdad y la justicia, se han sumado organizaciones de la sociedad civil desde un rol de aliado y acompañante. Sin embargo, es importante incorporar a estos esfuerzos conjuntos, compromiso y voluntad política real que permita tener una estructura institucional sólida que dé resultados y sea sostenible en el largo plazo.

Toca entonces, de cara a la complejidad que se nos presenta, tener claridad sobre el momento político en el que nos encontramos para saber cómo podemos construir verdad en un país que está sumido en la violencia y al mismo tiempo es confrontada por una narrativa oficial que se empeña en afirmar que ya no existe impunidad, que se procura justicia y que las graves violaciones a derechos humanos en la actualidad no suceden. La verdad que necesitamos se construye de la mano de las víctimas, con evidencia, ejercicios de investigación rigurosos y transparentes, con pleno reconocimiento sobre los hechos; y con procesos jurisdiccionales que contemplen medidas de reparación y no repetición. De lo contrario, la verdad se estaría construyendo -como sucede hasta ahora- de forma parcial e incompleta, respondiendo a los intereses estatales y sin efectos que produzcan cambios profundos y estructurales.

En suma, la búsqueda de verdad no puede seguir cooptada por una narrativa cargada sólo de actos simbólicos que reconocen la participación del Estado en algunos casos de graves violaciones a derechos humanos ocurridos en el pasado, está práctica fomenta la simulación y la instrumentalización política de las víctimas pues el gobierno decide unilateralmente en qué casos sí responde y “rinde cuentas” y en cuáles no. Por ejemplo, el pasado 13 de marzo se llevó a cabo la Audiencia de Supervisión de Sentencia del caso Radilla Pacheco en la Corte Interamericana de Derechos Humanos para revisar los avances que ha tenido el Estado en el caso de la desaparición forzada del activista Rosendo Radilla Pacheco, perpetrada por miembros del ejército en 1974. A casi 50 años, el Estado ha incumplido la sentencia, incluso la SEDENA declinó su participación en dicha audiencia demostrando el desinterés que tiene por responder sobre las violaciones a derechos humanos que ha cometido, apostando totalmente por la impunidad.

La “apertura” que ha tenido el sexenio de López Obrador es apenas una rejilla muy débil donde se ve un rayo de luz, que algunas veces parece oscurecer o desaparecer. Dicha debilidad crea escenarios que fomentan la desmemoria, la injusticia y el ocultamiento. Por ello, debemos apostar por la acción colectiva, horizontal y tejida desde y para las víctimas, hasta que la verdad se haga costumbre.

* Olimpia Martínez Ramírez (@olimpia_libre) es politóloga por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-I) enfocada en la defensa y promoción de derechos humanos. Feminista y acompañante de procesos que buscan verdad, justicia y memoria. Actualmente colabora como investigadora en @ElementaDDHH.

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Australia realiza un ‘Swiftposio’; académicos analizan por qué Taylor Swift es un fenómeno global
8 minutos de lectura
Australia realiza un ‘Swiftposio’; académicos analizan por qué Taylor Swift es un fenómeno global
Nos encontramos en una crisis de derechos humanos sin precedentes frente a la cual el Estado mexicano ha empleado mecanismos de obstrucción a la verdad valiéndose de narrativas mediáticas que ponen en tela de juicio la realidad y los testimonios de las víctimas.
14 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
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Desde el momento en que puso el disco Fearless en su reproductor de CD cuando tenía 14 años, Georgia Carroll ha estado fascinada por Taylor Swift.

Una década y media después, ahora se la promociona como la única persona en el mundo con un doctorado sobre la superestrella.

¿Su valoración? “Por el momento, no sería exagerado decir que es una de las personas más poderosas del mundo”, afirmó.

Es por eso que Carroll se encontraba entre los numerosos expertos que llegaron a Melbourne esta semana para un simposio académico internacional que intenta explicar cómo Swift se ha vuelto tan influyente.

El evento, el primero de su tipo, abrió el telón del Eras Tour de la cantante estadounidense en Australia y contó con más de 400 presentaciones de decenas de disciplinas de estudio e instituciones académicas de todo el mundo, lo que generó una oleada de entusiasmo y titulares a nivel mundial.

“Comenzó como una broma”

La idea del Swiftposio nació en julio como un tuit medio en broma con apenas unas decenas de “me gusta”. Pero cuando los organizadores anunciaron silenciosamente el evento meses después, se volvió viral internacionalmente de la noche a la mañana.

Los organizadores se despertaron con la cobertura de la BBC, la revista Rolling Stone y la CNN.

“Pensé: tengo que enviarle un correo electrónico a mi jefe”, dijo Eloise Faichney, doctora en cultura y comunicación, con una sonrisa.

“Nuestra pequeña conferencia de repente se convirtió en un gigante”, agregó.

Los fanáticos también estaban desesperados por participar, y el domingo, cientos de personas (anuncios ambulantes de pedrería, botas de vaquero y el labio rojo característico de Swift) acudieron en masa al icónico teatro Capitol de Melbourne solo para escuchar conferencias sobre la megaestrella.

En un taller de fabricación de pulseras de la amistad con entradas agotadas, Soumil, de 19 años, afirmó que el evento, dirigido por la el Royal Melbourne Institute of Technology, está ayudando a sanar las heridas dejadas el escándalo por la venta de entradas para el Eras Tour.

“Es divertido seguir siendo parte de todo esto”, le dijo a la BBC.

Fans posan con una gigantografía de Taylor Swift.
Las entradas para eventos de fans se agotaron a velocidad de rayo. Foto: RMIT University/T J Garvie

Pero los organizadores se apresuran a aclarar que la conferencia, respaldada por siete universidades de Australia y Nueva Zelanda, no es una convención de fans.

“Aunque algunos de nosotros somos fanáticos, para nosotros ciertamente se trata de intentar tomar en serio a alguien como ella en el mundo académico”, aseguró Emma Whatman, doctora en feminismo.

“Esta no es una celebración acrítica”, señaló.

Influencia “divina”

No se puede negar que la Taylormanía se extendió por el mundo el año pasado (la cantante fue nombrada Persona del año 2023 por la revista Time) y no está claro cuándo podría desaparecer.

El pasado domingo, Swift, de 34 años, volvió a dominar los titulares con fotografías de ella y su novio futbolista Travis Kelce tras ganar este el Super Bowl.

La semana pasada en los Grammy se llevó a casa el cuarto premio al álbum del año de su carrera.

Incluso sus gatos, su publicista y sus amigos de la infancia gozan de reconocimiento y seguidores leales.

“De alguna manera se ha convertido en la superestrella más divina del planeta, más grande de lo que pensé que era posible”, dijo en la conferencia Brittany Spanos, una de las oradoras principales y reportera de Rolling Stone que en 2020 impartió el primer curso universitario sobre la cantante.

Pero Taylor Swift se ha encontrado durante mucho tiempo en el centro de grandes momentos y debates culturales, desde que saltó al estrellato cuando era adolescente.

Kanye West interrumpe a Taylor Swift en el escenario de los VMA de 2009.
Su infame encuentro con Kanye West en 2009 fue uno de esos momentos. Foto: Getty Images

Se ha convertido en una de las artistas más famosas y con mayores ingresos de todos los tiempos, a la vez que genera conversaciones sobre todo, desde regalías de streaming y propiedad de la música hasta misoginia y cultura de la cancelación.

Obviamente, la conferencia tuvo un panel completo dedicado a la Swiftonomía, un término acuñado para explicar el gigantesco impacto de la artista en las economías de las ciudades donde canta.

Pero también hubo expertos que detallaron cómo se utilizan sus hits para entrenar a los jóvenes en reanimación cardiopulmonar y debates apasionados sobre la forma en que su romance con Kelce está ayudando a las niñas a sentirse como en casa en eventos deportivos tradicionalmente dominados por hombres.

Taylor Swift y Travis Kelce se besan después del Super Bowl.
La atención hacia Swift también ha resultado en un aumento masivo en los ingresos de la NFL, la liga estadounidense de fútbol americano. Foto: Reuters

Incluso hubo un análisis lírico de sus actitudes hacia el transporte público (irónicamente, a medida que ha aumentado su uso de aviones privados en la vida real, también lo han hecho las canciones que hacen referencia a trenes y autobuses).

Y cuando el público de la conferencia se había cansado de escuchar los discursos, se les ofreció un dueto entre la artista y un clon de inteligencia artificial incómodamente preciso de la voz de una Swift más joven, para contrastar cómo ha cambiado su sonido en los últimos 17 años.

Para aficionados a la literatura, en la conferencia un dúo de madre e hija leyó poesía sobre el desprecio que la sociedad muestra hacia los intereses de las mujeres jóvenes, un tema que provocó la adoración en la multitud.

Y para los nerds de la política, una académica presentó cómo los parlamentarios australianos usan a Taylor Swift para parecer identificables.

Madeline Pentland, de 27 años, encontró más de 30 intervenciones de políticos que citaban sus letras más icónicas.

Descubrió que los hombres eran más propensos a citar a la cantante, pero tendían a usar las letras como ataque político o burla, mientras que las mujeres eran mucho más propensas a usarlas para apoyar temas de debate.

Madeline Pentland
La popularidad de Swift entre los políticos sorprendió a la historiadora Madeline Pentland. Foto: BBC.

Sin embargo, lamentó lo que cree que son algunas oportunidades perdidas: “Pensé que habría algo de Bad Blood aquí y allá, ¡pero no encontré ninguna referencia!”.

En los últimos días solamente, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, bromeó con las conjeturas de que la vida amorosa de Swift es parte de un complot para amañar el Super Bowl y ayudarlo a ser reelegido, mientras que los fanáticos de la cantante hicieron correr por internet que la regrabación del álbum Reputation era inminente.

Clare Southerton, doctora en sociología, dijo estar interesada en todo lo que esto puede enseñarnos sobre las crecientes comunidades conspirativas.

También hubo debates incómodos sobre lo terriblemente implacable que puede ser la base de fans de Swift o sobre cómo su música refleja el colonialismo.

La académica Aimee-Sophia Lim, quien estudia cómo la artista está inspirando el activismo político en el sudeste asiático, dijo ser una gran admiradora, pero a menudo se siente decepcionada por el “feminismo blanco y centrado en Estados Unidos” de Swift.

“Quizás las personas negras y las del Sur Global deberían ser las que defiendan sus intereses y sus comunidades (…), pero el alcance de Taylor es innegable”, le aseguró a la BBC.

“Sería fantástico si lograra ampliar su activismo, así tal vez podría dar una plataforma a otras personas para que puedan hablar en nombre de sí mismas”.

El tema central del Switposio: ¿Cómo se volvió tan poderosa?

No todo el mundo está subido al tren de Taylor Swift.

Sabrina, quien pensaba salir de Melbourne antes del Eras Tour, no puede comprender los niveles demenciales del atractivo o la influencia de Swift.

“No entiendo todo este alboroto… realmente no entiendo lo que está pasando aquí”, le dijo a la BBC.

Pero Carroll afirmó que todo se reduce a la marca ampliamente identificable que Swift ha construido y a la “intensa conexión” que ha logrado cultivar con sus fans, muchas de las cuales sienten que han crecido con ella.

“Taylor ha pasado toda su carrera haciendo creer a sus fans que podían ser sus amigas”, añadió.

“Y ella ha hecho toda una serie de cosas que hacen que los fanáticos quieran actuar de una manera que guste” a la cantante, señaló.

Agregó que eso a veces puede conducir a comportamientos preocupantes, como ir a acosar en la boda de una amiga de Swift, gastar decenas de miles en mercadería y boletos, y obsesionarse con cada uno de sus movimientos.

Georgia Carroll
Carroll conoce de primera mano el poder de Swift. Getty Images

A lo largo del ‘Swiftposio’, organizado por la Universidad de Melbourne, asistentes compararon a Swift con Elvis, Michael Jackson, Madonna y Beyoncé.

Aunque para Spanos es difícil compararla con artistas de una época diferente, cree sin dudarlo que ella es la artista más popular del planeta en este momento.

“Será considerada la mejor compositora de su generación (…) y también una de las mejores compositoras de todos los tiempos”, opinó.

Carroll sostiene que Taylor Swift ha podido llevar su fama a otro nivel gracias a esa amplia e increíblemente motivada base de fans.

“[Para otros artistas], su esfera de influencia no se extiende demasiado fuera de su base de fans. Pero eso ya no es así para Taylor”, dijo.

Y es bueno (y debería haber ocurrido hace mucho tiempo) que la gente se esté interesando en eso, añadió.

Hace un año, cuando recibió su doctorado, la gente se reía del tema de sus estudios. Ahora dio un discurso de apertura en una de las conferencias académicas más publicitadas del mundo.

“Es como, ¡Dios mío, todo el mundo lo entiende!”, exclamó.

“No vamos a estar simplemente sentados en esta conferencia siendo fans –eso ocurrirá– pero hay muchas cosas que estudiar a Swift puede decirnos sobre el mundo”.

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BBC

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