
Alrededor de 1,500 millones de personas en todo el mundo, casi una quinta parte de la población mundial, requieren intervenciones médicas cada año a causa de las enfermedades tropicales desatendidas (ETD). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen 21 ETD reconocidas, que van desde infecciones parasitarias y bacterianas hasta envenenamientos.
Se han logrado algunos avances, especialmente en términos de control o casi eliminación de algunas enfermedades en pocos países, pero en menos de la mitad de los países con ETD. Incluso en estos contextos, la eliminación se ha logrado para una o dos enfermedades de las 21. Mientras tanto, para varias ETD, la situación empeora debido a recortes de financiación y sistemas de salud frágiles, conflictos o crisis climáticas.
Las ETD suelen ser mortales si no se tratan, o pueden causar graves desfiguraciones y estigma. Afectan de forma desproporcionada a las comunidades más marginalizadas y desplazadas, y con frecuencia atrapan a las personas en ciclos de discapacidad, sufrimiento de por vida, aislamiento social y pobreza.
Muchas ETD causan dolor extremo, pero siguen siendo en gran medida ignoradas a pesar de la significativa morbilidad y mortalidad que causan. Es importante destacar que muchas de estas enfermedades son prevenibles o tratables, pero siguen siendo injustamente desatendidas.
La mordedura de serpiente es una de estas enfermedades tropicales desatendidas y representa una gran emergencia de salud pública en países como Sudán del Sur, que tiene algunos de los niveles más bajos de investigación ecológica sobre serpientes, pero reporta un alto número de casos de mordeduras de serpiente cada año.
Entre mayo y octubre de cada año, un periodo cada vez más arriesgado debido a cambios climáticos como inundaciones y lluvias intensas, los equipos de MSF admiten en los hospitales a muchos pacientes que sufren envenenamiento por mordeduras de serpiente.

Noon Makor Arop es sursudanés y trabaja con MSF desde 2019. Fue mordido por una serpiente en 2021 y, tras recibir tratamiento, ha estado trabajando activamente como Supervisor de Promoción de la Salud y Participación Comunitaria en Abyei, Sudán del Sur. Hoy, en el Día de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, nos comparte su historia.
Tengo experiencia personal con las mordeduras de serpiente, ya que me mordieron en mayo de 2021. Ocurrió cuando volvía a casa desde el mercado a las 20:00. Al principio no me di cuenta de que era una serpiente, pero pronto sentí dolor e hinchazón en la zona de la mordedura.
Me apresuré a ir al hospital donde han estado trabajando mis compañeros de MSF, me trataron con antiveneno, me recuperé y me dieron de alta.
En mi papel de promotor de la salud, trabajando activamente para sensibilizar sobre el peligro de las mordeduras de serpiente, he conocido a muchos pacientes que sufren mordeduras tanto en el hospital como en la comunidad. Algunos de ellos se han sometido a cirugías mayores porque llegaron tarde al hospital, a menudo debido a su dependencia de métodos de tratamiento tradicionales.
En Sudán del Sur, la mordedura de serpiente es un problema de salud grave y a menudo mortal que se considera una emergencia médica desatendida. Esta situación se agrava por condiciones ambientales extremas y un sistema sanitario frágil. La mordedura de serpiente es frecuentemente una de las diez principales causas de hospitalización en muchos hospitales de Sudán del Sur, poniendo en riesgo vidas. Solo en 2025, MSF trató a 197 pacientes por mordeduras de serpiente en solo dos hospitales en dos zonas, incluyendo Abyei, donde trabajo.
En las zonas rurales, los centros de salud a menudo no disponen de antiveneno de alta calidad, porque normalmente no están disponibles o son prohibitivamente caros. Por ejemplo, en Abyei, el antiveneno solo puede encontrarse en el Hospital de Referencia Ameth Bek, que cuenta con el apoyo de los equipos de MSF. Como resultado, muchos pacientes pierden la “Hora Dorada”, que es fundamental para un tratamiento eficaz. Además, muchos pacientes carecen de acceso a transporte y viven lejos de los hospitales.
Los médicos tradicionales suelen intentar cerrar esta brecha. Sus métodos, como cortar la herida o aplicar “piedras negras” suelen empeorar la lesión y hacer perder tiempo valioso que podría usarse para salvar vidas. Y los cambios medioambientales, como las inundaciones y los choques climáticos, están obligando a las serpientes a estar más en contacto con los hábitats humanos.
En el Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, quiero que mis palabras lleguen al mayor número posible de personas que puedan leer mi mensaje. Deberíamos evitar depender de los remedios tradicionales para las mordeduras de serpiente porque pueden causar retrasos en lo necesario. Es una cuestión de vida o muerte. Los tratamientos convencionales que salvan vidas y solo el acceso inmediato a antídotos seguros, eficaces y asequibles pueden prevenir la muerte y una discapacidad grave. Como promotor de la salud, daría los siguientes consejos para quienes puedan ser víctimas de una mordedura de serpiente.
Para evitar una mordedura de serpiente:
En caso de mordedura de serpiente:
Cuídate siempre.
La Organización Mundial de la Salud estima que 5,4 millones de personas son mordidas por serpientes cada año. Alrededor de 138,000 personas mueren anualmente como resultado, mientras que casi tres veces más sobrevivientes quedan con discapacidades permanentes, incluyendo pérdida de extremidades y consecuencias físicas y psicológicas a largo plazo.
La atención por mordeduras de serpiente puede integrarse completamente en los servicios de salud primarios y secundarios, en lugar de tratarse como un componente marginal de los programas de enfermedades tropicales desatendidas.
En hospitales apoyados por MSF a nivel mundial, los equipos atienden entre 500 y 1,000 pacientes con mordeduras de serpiente cada año, a menudo bajo condiciones extremadamente restrictivas. Fortalecer los servicios médicos de rutina permitiría a los pacientes acceder a la atención antes y reduciría la carga sobre los hospitales de derivación sobrecargados.
A pesar de tener la mortalidad más alta de las 21 enfermedades que constituyen la lista de ETD, el envenenamiento por mordedura de serpiente sigue estando gravemente infrafinanciado y pasado por alto. Las inversiones en prevención, tratamiento y acceso a antivenenos seguros son desproporcionadamente bajas, aunque existen soluciones efectivas.
Garantizar el acceso oportuno a un antídoto polivalente de calidad y asequible, combinado con una formación clínica adecuada y seguimiento del paciente, reduciría drásticamente las muertes, las discapacidades permanentes y la necesidad de intervenciones costosas como cuidados intensivos, transfusiones de sangre, cirugía o rehabilitación a largo plazo.
Las muertes por mordeduras de serpiente y las discapacidades son en gran medida prevenibles. Lo que falta no es el conocimiento ni las herramientas, sino el compromiso político y la inversión sostenida para actuar ahora.

Pretti, enfermero de 37 años, murió el sábado en Mineápolis tras recibir varios disparos de un agente federal de migración de Estados Unidos.
Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, murió el sábado en Mineápolis tras recibir varios disparos de un agente federal de migración de Estados Unidos.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) afirmó que Pretti fue abatido tras acercarse a agentes de la Patrulla Fronteriza portando una pistola semiautomática de 9 milímetros, sin especificar si la blandió.
Videos grabados por testigos y difundidos poco después muestran a Pretti con un teléfono en la mano mientras varios agentes tratan de reducirlo hasta que uno de ellos comienza a disparar contra él.
En las imágenes, que dejan muchas interrogantes sobre lo sucedido en los menos de 30 segundos que duró el forcejeo, no se aprecia que el manifestante agarrara un arma.
El DHS compartió una fotografía de la pistola que supuestamente portaba la víctima.
Familiares de Alex Pretti confirmaron que poseía un arma de fuego y que tenía el permiso correspondiente para portar un arma oculta en Minesota, aunque aseguraron que nunca lo habían visto llevarla consigo.
En un comunicado difundido horas después de la muerte de Pretti, su familia calificó de “mentiras repugnantes” las explicaciones de las autoridades.
El tiroteo ocurrió en un contexto de creciente tensión en la ciudad por la intensa campaña de redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), que ha provocado fuertes protestas de un sector de la ciudadanía.
Estas se intensificaron después de que el pasado 7 de enero un agente del ICE matara a tiros a la ciudadana estadounidense Renée Nicole Good en Mineápolis.
Alex Pretti, también ciudadano estadounidense, es la segunda persona que muere a manos de agentes de migración en Mineápolis.
La familia supo de su muerte por una llamada de un periodista de Associated Press (AP), según reportó la agencia estadounidense.
Esta indicó que, tras ver los videos del tiroteo que comenzaron a propagarse en redes sociales, los parientes de Pretti intentaron obtener información de las autoridades sin éxito, hasta que el médico forense del condado de Hennepin les confirmó que había un cuerpo que coincidía con el nombre y la descripción de su hijo.
Pretti trabajaba como enfermero de cuidados intensivos en un hospital del Departamento de Asuntos de Veteranos.
En declaraciones a The New York Times, un compañero del hospital lo definió como un amigo de buen corazón con sentido del humor y apasionado de su trabajo.
Alex Pretti nació en Illinois y creció en Green Bay, Wisconsin, donde practicó fútbol americano, béisbol y atletismo en la escuela secundaria Preble High School, según indicaron sus familiares a AP.
Durante su adolescencia en Wisconsin fue boy scout y cantó en el coro Green Bay Boy.
Estudió en la Universidad de Minnesota, donde se graduó en 2011 con una licenciatura en biología, sociedad y medio ambiente.
Comenzó a trabajar como científico investigador antes de volver a la universidad para formarse como enfermero titulado.
Pretti vivía solo en un condominio de cuatro apartamentos situado a unos 3,2 kilómetros del lugar donde fue abatido.
Sus vecinos lo describieron como tranquilo y solidario.
“Es una persona maravillosa. Tiene un gran corazón”, indicó a AP una vecina que vive en la misma urbanización.
Como enfermero trabajaba largas jornadas y en su tiempo libre le gustaba disfrutar de la naturaleza, además de practicar ciclismo.
Estaba muy unido a su perro Joule, que murió hace un año.
Días antes de este sábado, contó a sus padres que le dio una propina de US$100 a un trabajador latino que reparó la puerta de su garaje, según relata AP.
“Amaba este país, pero odiaba lo que cierta gente le estaba haciendo”, declaró su madre, Susan Pretti, a la agencia.
Según los testimonios de sus allegados, Pretti se sentía indignado con las políticas migratorias del gobierno de Trump, así como con las operaciones del ICE en Mineápolis y en todo el país, por lo que se implicó en las protestas tras la muerte de Renée Good.
Su padre, Michael Pretti, afirmó que su hijo “se preocupaba mucho por la gente y estaba muy molesto con lo que estaba pasando en Mineápolis y en todo Estados Unidos con ICE, como millones de personas más”.
“Pensaba que era terrible, ya sabes, secuestrar niños, simplemente agarrar a la gente de la calle. Se preocupaba por esas personas y sabía que estaba mal, así que participó en protestas”, agregó.
Michael Pretti aseguró que él y su esposa habían hablado con su hijo semanas antes sobre los riesgos de manifestarse.
“Le dijimos que protestara, pero que no se involucrara, que no hiciera nada estúpido. Y él dijo que lo sabía”, lamentó..
Pretti tenía armas de fuego y ocasionalmente llevaba un rifle a un campo de tiro, según relataron a AP sus vecinos, a quienes les sorprendía la idea de que portara una pistola por la calle.
“Nunca me pareció el tipo de persona que llevara un arma”, declaró una vecina.
La agencia también citó a su exesposa, Rachel N. Canoun, quien aseguró que no le sorprendía que Pretti participara en protestas.
Ella lo describió como alguien que sentía profundamente las injusticias, aunque nunca lo conoció como alguien que confrontara físicamente a otras personas.
Su exesposa confirmó que la víctima había obtenido su permiso para portar un arma oculta unos tres años antes.
Horas después de la muerte de Pretti, la familia emitió un comunicado. Lo reproducimos de forma íntegra:
Estamos desconsolados, pero también muy enojados.
Alex era una persona de buen corazón que quería mucho a su familia y amigos, y también a los veteranos estadounidenses a quienes cuidaba como enfermero de la UCI en el hospital de veteranos de Mineápolis. Alex quería marcar la diferencia en este mundo. Lamentablemente, no estará con nosotros para ver el impacto que tuvo. No uso la palabra “héroe” a la ligera. Sin embargo, su último pensamiento y acto fue proteger a una mujer.
Las mentiras repugnantes que la administración ha dicho sobre nuestro hijo son reprobables y asquerosas. Alex claramente no tenía un arma cuando fue atacado por los matones cobardes y asesinos de ICE de Trump. Tenía su teléfono en la mano derecha y la mano izquierda vacía levantada por encima de la cabeza, intentando proteger a la mujer que ICE acababa de empujar al suelo, mientras le rociaban gas pimienta.
Por favor, difundan la verdad sobre nuestro hijo. Era un buen hombre. Gracias.
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