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El estado torturador: Siria ante la Corte de la ONU
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El estado torturador: Siria ante la Corte de la ONU
En la primera vez que Siria se enfrenta a acusaciones frente a una corte internacional, la Corte Internacional de Justicia en La Haya le ordenó prevenir los actos de tortura luego que Holanda y Canadá acusaron a Siria de cometer una práctica “sistemática” de la tortura.
06 de diciembre, 2023
Por: Adrian Lakrichi
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El 16 de noviembre 2023, la Corte Internacional de Justicia (ICJ) en La Haya ordenó a Siria prevenir los actos de tortura. La decisión es el resultado de una demanda que Holanda y Canadá sometieron a la corte el 8 de junio de 2023. El 10 de octubre de 2023 tuvo lugar la primera etapa de este juicio histórico, donde Siria no se presentó y dejó vacío los asientos de su delegación. Durante el juicio, Holanda y Canadá acusaron a Siria de cometer una práctica “sistemática” de la tortura.

La Corte que opone estrictamente a Estados conforme a violaciones de derecho internacional, no se debe de confundir con la Corte Penal Internacional, focalizada en la responsabilidad penal de individuos, también por graves violaciones de derechos humanos. El litigio que oponen los tres países representa la primera etapa de un largo proceso que solo empieza; es la primera vez que Siria se encuentra opuesta directamente a acusaciones frente a una corte internacional.

En un contexto de normalización regional, muchos sirios esperan que la iniciativa vuelva a poner a Siria en el centro de la atención, y que el Gobierno de Bachar al Assad se siga viendo como un estado ilegítimo por la violencia que ejerce sobre su pueblo.

La práctica sistemática de la tortura

La Comisión de Investigación sobre Siria (COI) estableció que casi todas las personas entrevistadas que han estado en prisión en centros gubernamentales han declarado haber sido sometidas a la tortura.

La encarcelación en masa que se produjo desde las manifestaciones de 2011 tuvieron lugar en centros de detención y prisiones que no responden a una interpretación común de lo que es una prisión, y tampoco desde el punto de vista jurídico. Estos centros de detención y prisiones deben entonces diferenciarse de las prisiones ordinarias, que también existen en Siria, donde las personas juzgadas por delitos y crímenes ordinarios – y sin fundamento político – se encuentran detenidas.

Desde 2011, el Gobierno sirio ha utilizado una red de servicios militares y ramas de sus servicios de inteligencia para acelerar la encarcelación, así como los juicios masivos de personas. Aunque en un principio las personas víctimas eran en mayoría personas vistas como opuestas al gobierno de Bachar al Assad, rápidamente muchísimas otras se encontraron perseguidas. Empezó entonces un encarcelamiento masivo y de forma arbitraria de miles de personas, según criterios muy heterogéneos, como los son creer que las personas han participado a una manifestación contra el gobierno, el hecho para una persona de encontrarse o vivir en un barrio o una ciudad en particular, razones relativas a la pertenencia de una familia en particular, pero también cualquier persona por sus etnias o diferencias religiosas, entre otros criterios. Por esta razón, y de forma extraordinaria, la mayoría de los centros de detención y prisiones en la República Árabe Siria perpetran graves violaciones de derechos humanos y funcionan al margen de la ley.

Es en este contexto que las autoridades sirias han utilizado la tortura de forma generalizada y sistemática. La mayoría de los casos de tortura y de muertes durante la detención se han documentado en lugares controlados por los servicios de inteligencia sirios, que engloban a las fuerzas de policía militar y civil, así como a servicios de inteligencia dirigidos por la Oficina de Seguridad Nacional del Partido Baaz (la Dirección de Inteligencia Militar, la Dirección de Inteligencia de las Fuerzas Aéreas, la Dirección General de Inteligencia y la Dirección de Seguridad Política). Cada uno de estos organismos tiene su cuartel general en Damasco, compuesto por varias delegaciones centrales, y administra delegaciones en todo el país, manteniendo bajo su custodia a miles de detenidos.

Todos los centros de detención controlados por las ramas militares no tienen nombres atribuidos, como lo es la famosa prision de Sednaya. No obstante, Human Rights Watch ha podido informar previamente que la mayoría de los centros de detención están identificados con número o apelaciones, y hoy en día una gran parte de ellas están hasta geolocalizados. Los ejemplos más notables son las ramas “215”, “ 227”, y “ 291”.

Las condiciones de detención en estos centros y prisiones no respetan ninguna norma penitenciaria; incluso en el contexto de un conflicto armado, el derecho consuetudinario sobre prisioneros de guerra, por ejemplo, establece que todos los prisioneros deben ser tratados con dignidad, en ausencia de tortura, tener acceso a alimentos, agua, ropa y servicios sanitarios adecuados, entre otras cosas.

En todos los centros y prisiones mencionados se perpetúan graves violaciones de derechos humanos. Las violaciones incluyen tortura, ausencia de saneamiento o saneamiento inadecuado, falta de privacidad y dignidad, y ausencia de alimentos. Pero también todo este sistema de represión, está facilitado por una máquina judicial semi-militarizada que aprovecha de la detención arbitraria y de la desaparición forzada, también para cometer ejecuciones extrajudiciales.

Todos estos actos constituyen graves crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, como demuestran las investigaciones llevadas a cabo por la Comisión de Investigación sobre Siria.

Holanda y Canadá ante la Corte de la ONU

En 2020, Holanda anunciaba su intención de tomar medidas conforme a Siria, específicamente sobre los actos de tortura por el régimen de Bachar al Assad. Canadá se sumó al proceso en el año 2021. Los dos países tenían en primer lugar que entrar en un proceso de negociaciones con Siria, como lo exige la Convención contra la Tortura de 1984. Sin resultado, el día 8 de junio de 2023 Holanda y Canadá sometieron entonces su demanda para medidas provisionales ante la Corte.

Los meses que precedieron las primeras estancias del juicio tuvieron lugar las consultaciones con ONGs, organizaciones de víctimas de tortura, así como de desaparición forzada; las organizaciones fueron consultadas juntas con los diferentes mecanismos onusianos pertinentes que son el Mecanismo Internacional, Imparcial e Independiente (IIIM) o la Comisión de Investigación sobre Siria. Gracias a los elementos reunidos, Holanda y Canadá inciaron un procedimiento ante la ICJ, solicitando una serie de medidas provisionales para que Siria cese la tortura en el país.

Las medidas provisionales se conocen como un ordenamiento de la Corte que pide a un Estado en este caso, el cese urgente de la violación de una convención internacional para que paren los actos que se consideran como ilegales en el derecho internacional. Otros recientes casos han visto la Corte poner medidas provisionales sobre el Estado de Myanmar, por graves violaciones de derecho internacional conforme a los derechos humanos. En el caso que opone Holanda y Siria, el litigio está basado en la Convención contra la Tortura, de la cual todas las partes en el litigio son parte, y se comprometen entonces entre ellos a no violar dicha Convención.

Durante el juicio en La Haya, Holanda y Canadá han acusado a Siria de una práctica sistemática de la tortura. Así, la abogada del Gobierno canadiense, Teresa Crokett, resaltó que Siria ha cometido en su territorio tortura sistemática y ha sometido por entonces una gran parte de su pueblo a muchas formas de maltrato, y esto de forma masiva. La abogada declaró que “desde 2011, decenas de miles han muerto bajo custodia siria”. En acuerdo con el espíritu de las medidas provisionales y su carácter de urgencia, la abogada del Gobierno holandés recordó que “cada día cuenta”. Así, subrayando que cada día que pasa es un día donde más personas están sometidas a la tortura y mueren de ella. Delante de los asientos vacíos de la delegación siria, el Gobierno holandés notó: “Desde que Canadá y Holanda presentaron su solicitud de indicación de medidas provisionales el 8 de junio de 2023 y durante los 3 meses de retraso hasta esta audiencia se han documentado al menos 15 muertes debido a torturas cometidas por Siria”.

Los abogados de Holanda y Canadá recordaron también el dolor de los familiares que se cristaliza en torno a la máquina institucional de tortura, ya que en muchísimos casos estos hechos están directamente relacionados con la desaparición forzada. Se ha estimado que han desaparecido por lo menos 100,000 personas desde 2011. Por esta razón, los dos países recordaron la importancia del nuevo mecanismo para las personas desaparecidas en Siria que se votó en junio de 2023 en la Asamblea General de la ONU.

Medidas provisionales muy generales

La Corte ordenó el 16 de noviembre 2023 dos medidas provisionales para Siria. Le pide primero que adopte todas las medidas a su alcance para impedir los actos de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes y que el país se asegure que sus funcionarios, así como las organizaciones o personas que puedan estar sujetas a su control, dirección o influencia, no cometan actos de tortura. Segundo, la Corte exige que Siria tome medidas eficaces para impedir la destrucción así como garantizar la preservación de toda prueba relacionada con denuncias de actos comprendidos en el ámbito de la Convención contra la Tortura.

Holanda y Canadá pidieron una serie de medidas provisionales muy específicas a la Corte, que en su mayoría no fueron seguidas, creando así una forma de consternación.

Los dos países pedían en su demanda, medidas como los son el cese inmediato de todo acto de tortura, de la detención arbitraria de personas, el cese de la detención incomunicada, pero también pidieron el acceso a los lugares de detención por expertos independientes así como médicos; hacer de nuevo posible el contacto entre personas encarceladas y sus familiares, y el acceso a abogados. A estas medidas Holanda y Canadá entendieron también pedirle a la Corte el deber para Siria de no destruir evidencia, historiales médicos u otros historiales de lesiones. Los dos países también le pidieron a la ICJ imponer a Siria un informe que tendría que ser enviado a la Corte sobre todas las medidas adoptadas para dar efecto a su orden de medidas provisionales.

Durante la sesión que tuvo lugar el 10 de octubre de 2023 en la Haya, Holanda y Canadá decidieron añadir al dossier dos nuevas medidas que tenían como objetivo poner fin a las amnistías para los oficiales que hayan cometido crímenes de guerra y de lesa humanidad, y finalmente, que los informes enviados por Siria a la Corte se hagan públicos.

Ninguna de estas últimas medidas provisionales se encuentran de manera tan clara en la decisión de la Corte, que se contentó así de cumplir con dos pilares fundamentales, que son la prevención de los actos de tortura por oficiales del Estado sirio y la conservación de pruebas relacionados con los dichos actos.

Las víctimas en el centro

Días después del juicio de octubre, la ONG Syrian Legal Development Programme organizó un evento con otras organizaciones y asociaciones de víctimas. El evento cumplía con el objetivo de acordar un espacio y un derecho a la palabra, en un contexto donde las víctimas de tortura no tuvieron oportunidad de expresarse directamente ante la Corte.

El evento puso la luz sobre el hecho que más allá del cumplimiento de las medidas provisionales para Siria, el juicio que tuvo lugar en La Haya vuelve a poner a la luz la lucha de las personas sirias para establecer la responsabilidad del Estado. Muchas personas sirias, pero también miembros de ONG y activistas tienen muy claro que el caso no se soldará en una victoria clara y simple; lo más probable es que el Estado sirio nunca cumpla totalmente con las medidas provisionales.

La decisión rendida por la Corte el 16 de noviembre de 2023 refleja esta realidad. De esta forma, la decisión responde a una necesidad, la de cumplir con la Convención contra la Tortura, pero a la vez no responde a la altura de la experiencia de los sobrevivientes de tortura. No obstante, el juicio podría tener como resultado a la vez una disminución de la práctica de la tortura de manera sistemática, ya que el Estado sirio está en proceso de normalización, y por otro lado tener como beneficio volver a poner las voces de las víctimas al centro: “Hablando de manera realista, no creo que este caso ayude a liberar a las personas. Pero espero que al menos ayude a detener la tortura y los malos tratos a los que están expuestos diariamente cientos de miles de detenidos”, Wafa Ali Mustafa, hija de uno de los desaparecidos en Siria.

Durante el procedimiento en la Haya el pasado mes de octubre, ONG, asociaciones de víctimas y grupos de sirios se presentaron delante de la Corte, colocando fotografías de personas víctimas de tortura y de desaparición forzada; algunas de las personas presentes alzaron carteles con diferentes mensajes como: “Alto a la tortura en Siria”, “¿cónde estan?”, “la tortura es una política sistemática”.

*Adrian Lakrichi García es jurista en derecho internacional especializado en derechos humanos. Es Analista Legal para la ONG Syrian Legal Development Programme (SLDP) donde trabaja sobre la responsabilidad del Estado sirio.

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La historia detrás de “I Will Survive”, el éxito de Gloria Gaynor que se convirtió en un himno
7 minutos de lectura
La historia detrás de “I Will Survive”, el éxito de Gloria Gaynor que se convirtió en un himno
En la primera vez que Siria se enfrenta a acusaciones frente a una corte internacional, la Corte Internacional de Justicia en La Haya le ordenó prevenir los actos de tortura luego que Holanda y Canadá acusaron a Siria de cometer una práctica “sistemática” de la tortura.
25 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
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Podría considerarse el himno ideal tras una ruptura dolorosa, pero en realidad el origen de I Will Survive, la mítica canción de Gloria Gaynor, no tiene nada que ver con el amor.

Las canciones pop siempre se basan en estribillos pegadizos para atrapar al oyente; lo vemos desde los Beatles hasta Taylor Swift. Pero pocas canciones atrapan con la misma seguridad con que lo hace la obra maestra de Gloria Gaynor, lanzada en 1978.

La canción marcó tanto la carrera de la cantante que es el título de un nuevo documental sobre la vida de la ahora octogenaria: Gloria Gaynor: I Will Survive.

“Esa canción es mi historia”, dijo Gaynor en una entrevista reciente con The Independent.

Su interpretación vocal es emotiva. Y la letra, poderosa. Si al principio creemos que habla del miedo (“First I was afraid, I was petrified”, “Al principio tenía miedo, estaba petrificada”), la canción luego nos revela que en realidad habla de fuerza, empoderamiento y resiliencia.

“Creo que la razón por la que es tan querida es que tiene unos ritmos disco muy dinámicos”, dice Oliver Keens, DJ disco y columnista de The Independent.

Bestley, DJ y artista con un profundo conocimiento de la música disco, house y soul, apunta además que el ritmo medio de la canción es de 117 pulsaciones por minuto.

¿Qué significa esto? “Tiene una velocidad estupenda para bailar durante un buen rato”, ya que eleva el ritmo cardíaco de quien la baila en un modo similar a practicar un ejercicio ligero, explica el experto.

La influencia de la canción

I Will Survive no es sólo una canción querida, también es un hito.

Se incluyó en el Registro Nacional de Grabaciones, un catálogo de grabaciones sonoras “consideradas cultural, histórica o estéticamente significativas” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

A pesar de tener 45 años, conserva un atractivo que abarca generaciones. Harry Styles, ídolo de la generación Z, hizo su versión en el festival de Coachella 2022 en Estados Unidos, y Madonna, icono para generaciones anteriores, lo cantará en su Celebration Tour, una gira que abarca toda su carrera.

Gloria Gaynor en una fotografía en blanco y negro durante una actuación.
Gaynor empezó a cantar en la década de los 60 y el éxito de I Will Survive llegó en 1979. Foto: Getty Images.

Aunque Gaynor anotó otros éxitos durante la era disco, sobre todo con su versión de 1974 de Never Can Say Goodbye de los Jackson 5, esta es su canción insignia.

El nuevo documental sobre su vida y carrera, que se proyectó en los cines de EE.UU. solo durante un día, el 13 de febrero, y que se espera tenga un estreno más amplio en breve, demuestra que definitivamente se ha ganado ese epíteto.

La película sigue los tenaces intentos de la cantante por grabar su primer álbum de gospel a mediados de los 70 –a pesar de que su representante le dijo que “nadie quería eso” de ella– y repasa los numerosos obstáculos personales que superó: desde un desafiante matrimonio durante 26 años con su ex manager, Lynwood Johnson, de quien se divorció en 2005 y a quien describe en la película como un “imán de mujeres”, al asesinato de su hermana en 1995.

Gaynor también cuenta que fue abusada sexualmente en varias ocasiones por la pareja de su madre cuando ella tenía 12 años y nuevamente a los 17 por el primo de su novio.

Gaynor comenzó a cantar profesionalmente a mediados de la década de 1960 como miembro de la banda de jazz-R&B The Soul Satisfiers, pero sólo logró el éxito internacional después de convertirse en solista y pasarse a la música disco en la década siguiente.

Cuando “I Will Survive” ascendió al número uno en las listas de sencillos de Estados Unidos y Reino Unido en 1979, se convirtió en su mayor éxito y en el más duradero.

En 1993, “I Will Survive” de Gaynor regresó al top 10 de Reino Unido después de que el remezclador Phil Kelsey le diera una actualización elegante para la era de la música house.

La versión disco original de Gaynor sigue siendo un emblema hasta el día de hoy, pero a lo largo de los años, decenas de artistas le han puesto su propio sello.

Cómo empezó todo

“I Will Survive” está tan arraigada a la cultura pop mundial que es sorprendente saber que inicialmente fue pensada como un tema desechable.

Cuando Gaynor lo grabó en 1978 se designó como la cara B de una canción entonces popular llamada “Substitute”, que había sido un éxito para la banda de rock sudafricana Clout.

El sello de Gaynor, Casablanca, pidió al compositor Freddie Perren que produjera una nueva versión disco y él aceptó con la condición de que también pudiera producir su cara B.

Gloria Gaynor en una actuación. Imagen en blanco y negro.
Al leer la letra de la canción, Gaynor vio su potencial porque era atemporal. Foto: Getty Images.

Cuando le mostró a Gaynor la letra de “I Will Survive”, una canción que había escrito con el también compositor Dino Fekaris, ella inmediatamente notó su potencial.

“Dije que la letra era atemporal”, reveló la cantante recientemente a la cadena estadounidense NPR.

También recordó haber dicho a sus colaboradores: “¿Cómo pueden poner este tema en la cara B?’ “’Bueno, ese es el trato que hicimos'”, le contestaron.

Gaynor estaba tan segura de que “I Will Survive” merecía una oportunidad adecuada que se la dio a Richie Kaczor, un DJ del club nocturno más influyente de Nueva York, Studio 54.

“Al público le encantó de inmediato. Pensé: “Esta es una canción de éxito, porque al público de Nueva York nada le encanta inmediatamente. Así que le di al DJ una pila de discos para que se los diera a sus amigos DJ”, le dijo Gaynor a la revista Forbes en 2020.

Muy pronto, “I Will Survive” resultó tan popular en las pistas de baile que el sello discográfico de Gaynor lo convirtió en cara A y escaló las listas de éxitos.

“I Will Survive” habla de una ruptura… laboral

Mientras dominaba la escena disco de Nueva York, a 80 millas, en Fire Island, un complejo de playa popular entre la comunidad LGTBQ+, la canción empezó a sonar.

Según la Sociedad de Preservación Histórica de Fire Island Pines , “se convirtió en uno de los himnos por excelencia del Orgullo Gay” en 1979 y “se ha mantenido firme como uno de los favoritos de los hombres homosexuales en todo el mundo”.

Más de 40 años después, en 2022, la revista Time Out la colocó en lo más alto de su lista de “50 canciones gay para celebrar el Orgullo durante todo el año “.

Es fácil ver por qué. Es una canción con un sentido dramático innato que siempre ha resonado entre los oyentes LGBTQ+. Frases desafiantes como “¿Pensaste que me desmoronaría? ¿Pensaste que me acostaría y moriría?” realmente toca la fibra sensible de cualquiera que tenga que luchar por su derecho a vivir como quiera.

“Es una canción sobre el empoderamiento y la autorrealización, y como la letra no menciona el género del cantante ni de la persona a la que le cantan, cualquiera puede identificarse con ella”, dice Bestley.

Puede que “I Will Survive” no tenga género, pero como la versión más famosa la canta Gaynor, también ha sido adoptada como un himno de empoderamiento femenino.

Es la historia de alguien que supera la angustia causada por su insensible ex y dice: “No soy esa personita encadenada que sigue enamorada de ti”.

Lo curioso es que, a pesar de lo que se piensa, la canción no trata sobre una ruptura sentimental… sino un revés profesional.

Gloria Gaynor en un escenario cantando.
Gaynor puso un video de ella lavándose las manos a ritmo de I will survive durante la pandemia. En la foto, durante una actuación en 2023. Foto: Getty Images.

Fekaris contó que la escribió después de ser despedido de su trabajo como redactor en Motown Records.

La letra trata claramente de seguir adelante después de una relación fallida, pero contiene un sentido más amplio de cruda resiliencia y Gaynor vertió su propia desgracia con su rugiente interpretación vocal.

Un hito que perdura

Sin duda, “I Will Survive” ha demostrado también tener una gran capacidad de adaptación a lo largo de los años.

El DJ y productor Eric Kupper recuerda en entrevista con BBC Culture los remixes que circularon durante la pandemia de 2020 como un “mensaje de empoderamiento”, después de que un vídeo de Gaynor lavándose las manos para desinfectárselas al ritmo de la canción se volviera viral.

Sin embargo, Kupper también cree que “I Will Survive” ha perdurado gracias a su gran calidad.

“Es una canción excelente y bien elaborada, tanto musical como líricamente, y (Gaynor) la interpreta con gran pasión”, subraya.

Independientemente de si estás en una situación como la que narra la canción o no, hay algo conmovedor e identificable en el disco de Gaynor: es una canción que te respalda cuando necesitas meterte en lo profundo y decir: ”Oh no, not I – I will survive”. Sobreviviré.

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BBC

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