
Una serie de ataques coordinados contra centros de rehabilitación estremecieron la ciudad de Culiacán durante la madrugada y el mediodía de este lunes, dejando un saldo preliminar de nueve personas muertas, al menos cinco heridas y más de 260 liberadas, tras ser forzadas a salir de diversas clínicas.
El primer y más violento hecho se registró alrededor de las 02:05 horas en un inmueble de dos plantas habilitado como clínica de rehabilitación, ubicado en la intersección de las calles Cerro de San Cayetano y Cerro de La Silla, en la colonia Colinas de San Miguel. Ahí, un grupo de sujetos fuertemente armados irrumpió en el lugar tras derribar dos portones eléctricos y abrir fuego contra los internos, provocando una escena de caos y muerte.
Ocho personas murieron en el sitio y al menos cinco más resultaron heridas. Posteriormente, una novena víctima falleció mientras recibía atención médica.
Las víctimas mortales fueron identificadas preliminarmente como Pedro “N”, Jesús Jovany “N”, Raúl “N”, Alejandro “N”, Heriberto “N”, Jesús “N” y José “N”. Entre los heridos se encuentran personas de entre 21 y 53 años. De forma extraoficial, se indicó que una de las víctimas mortales podría ser extranjera.

Horas más tarde, la violencia se extendió a otras zonas de la ciudad. Durante el mediodía, hombres armados irrumpieron en al menos cinco centros de rehabilitación adicionales, dos de ellos ubicados en la calle Galileo del sector Villa Universidad.
De acuerdo con el personal de dos clínicas, los sujetos ingresaron por la fuerza, sometieron a trabajadores y procedieron a liberar a los internos.
Una de las clínicas se encuentra en el cruce con la calle Sócrates, donde se reporta que hasta 100 personas fueron liberadas. A una cuadra de distancia, en otro anexo ubicado sobre la calle Schiller, también se reportó la liberación de varios internos, en su mayoría mujeres.
El personal afectado informó que civiles armados también amenazaron a encargados de al menos otras tres clínicas ubicadas en diferentes puntos de la ciudad, exigiendo la liberación inmediata de los internos. Por temor a represalias, los responsables accedieron a las demandas.
En total, se estima que alrededor de 260 personas, entre hombres y mujeres, fueron sacadas por la fuerza de estos establecimientos.
Hasta el momento, las autoridades no han revelado los nombres ni las ubicaciones exactas de los centros afectados. Tampoco se ha confirmado si hubo personas heridas u otros fallecidos durante los hechos.
Elementos de seguridad de los tres niveles de gobierno se desplegaron en la zona para atender la situación. El incidente ha generado incertidumbre entre los familiares de los internos y una creciente preocupación por los constantes ataques contra instituciones dedicadas a la atención de personas con adicciones.
Según reportes preliminares, fueron vecinos de la zona quienes alertaron a las autoridades a través del número de emergencias 911, lo que provocó una rápida movilización de los cuerpos de seguridad.
El presidente de la Unión de Redes de Centros de Rehabilitación en Sinaloa, Guillermo Rodríguez Gaxiola, fue privado de su libertad la madrugada de este lunes después de que civiles armados irrumpieron en su domicilio ubicado en el sector El Barrio, al oriente de Culiacán.
Según informes, los hechos ocurrieron minutos después de que sujetos ingresaron a una clínica de rehabilitación de la colonia Colinas de San Miguel, donde asesinaron a balazos a nueve personas.
De acuerdo con reportes, sujetos armados arribaron al domicilio de su víctima, la cual se encuentra en el fraccionamiento Portalegre, en el sector ya mencionado, para atacarla a balazos y luego introducirse a la misma.
Posteriormente, introdujeron a Guillermo a uno de los vehículos en los que se encontraban a bordo y se lo llevaron hacia un rumbo desconocido, además de que le despojaron pertenencias y artículos de valor.
Hasta el momento, solo se tiene la confirmación de una denuncia impuesta por su familia ante el Ministerio Público de la fiscalía estatal por el delito de privación ilegal de la libertad.
Las autoridades no han confirmado si los hechos están relacionados directamente con los ataques simultáneos a centros de rehabilitación registrados durante las últimas horas en la capital sinaloense.
El pasado 20 de diciembre de 2024, 18 internos de un centro de rehabilitación murieron tras un incendio que, de acuerdo con el gobernador Rubén Rocha, fue producto de una agresión directa.
Según versiones, hombres armados llegaron a bordo de un vehículo y preguntaron por un interno que se encontraba de guardia, a quien le dispararon en varias ocasiones.
Además, rociaron gasolina hacia el interior de la vivienda y le prendieron fuego; en el centro se encontraban más de 30 internos que por varios minutos quedaron atrapados sin poder salir por la barrera de llamas.
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Al retirarse los hombres armados, los testigos reaccionaron y trataron de sofocar el fuego con lo que encontraban a la mano; unos con extintores lograron sofocar una zona y abrir una ruta de escape a los internos.
Días antes, el 12 de diciembre de 2024, la fiscal Claudia Sánchez Kondo informó que 31 personas que estaban internadas en centros de rehabilitación de Mazatlán, Sinaloa, habían sido reclutadas por grupos del crimen organizado.
“La base de la Policía de Investigación de Mazatlán recorrió cinco centros de rehabilitación en la ciudad y se hizo el conteo: son 16 en un primer centro, cuatro en otro, 10 en otro y uno en otro, dando un total de 31 personas que se van de manera voluntaria”, señaló.
Sánchez Kondo dijo que, de acuerdo con entrevistas realizadas a las familias, las personas que estaban anexadas decidieron irse con los grupos criminales por decisión propia. Sin embargo, también circularon versiones de que los miembros del crimen organizado habían obligado a los trabajadores de los anexos a borrar los videos de las cámaras de seguridad.
Desde el inicio del conflicto interno en el Cártel de Sinaloa, el pasado 9 de septiembre, hasta el 7 de abril, se han documentado al menos 12 ataques armados contra centros de rehabilitación en distintos puntos del estado. Los recientes ataques armados han vuelto a poner en evidencia la vulnerabilidad de los centros de rehabilitación en Culiacán, los cuales, en repetidas ocasiones, han sido blanco de la violencia derivada de disputas entre grupos delictivos.

La mujer que llevó su lucha contra el abuso sexual hasta los tribunales falleció en abril de 2025 tras años de batallas personales y judiciales.
En medio del furor desatado por la publicación de los últimos documentos de los archivos Epstein, hay que recordar a una figura que fue clave para que estos documentos acabaran viendo la luz: Virginia Giuffre.
Giuffre, quien murió el pasado abril a los 41 años, fue una de las principales denunciantes de Epstein y su socia Ghislaine Maxwell. El primero se suicidó en la cárcel en 2019 y la segunda cumple una condena de 20 años en EE.UU. por su participación en el tráfico y los abusos sexuales de Epstein.
También denunció por abusos sexuales al príncipe Andrés de Inglaterra, acusación que este siempre ha negado rotundamente.
El pasado octubre, Andrés perdió su título de príncipe tras surgir nuevas revelaciones de sus vínculos con Epstein.
En unas memorias póstumas publicadas a principios de ese mes y tituladas Nobody’s Girl (La chica de nadie), Giuffre reiteró las acusaciones de que, siendo adolescente, mantuvo relaciones sexuales en tres ocasiones con el expríncipe, conocido ahora como Andrew Mountbatten Windsor.
En esas memorias, la mujer también aseguró que había temido “morir como esclava sexual” de Epstein y su círculo.
¿Quién era Virgina Giuffre y por qué fue clave para que el escándalo de abusos de Epstein saliera a la luz pública?
Giuffre nació como Virginia Roberts en 1983 en el estado de California, en EE.UU. Su familia se trasladó más tarde a Florida.
A los 7 años, según relató, fue abusada sexualmente por un amigo de la familia, y su “infancia fue robada rápidamente”.
“Ya estaba tan mentalmente dañada a tan corta edad que huí de eso”, contó en el programa Panorama de la BBC en 2019.
Durante su infancia pasó por varios hogares de acogida. A los 14 años, ya vivía en la calle, donde aseguró que solo encontró “hambre, dolor y más abuso”.
En el año 2000, mientras intentaba reconstruir su vida, conoció a la socialité británica Ghislaine Maxwell.
Giuffre trabajaba como asistente en los vestuarios del resort Mar-a-Lago, propiedad del presidente Donald Trump en Palm Beach, cuando Maxwell le ofreció entrevistarla para trabajar como masajista.
“Corrí hacia mi papá, que trabajaba en las canchas de tenis de Mar-a-Lago. Él sabía que estaba intentando arreglar mi vida, por eso me había conseguido ese trabajo. Le dije: ‘No lo vas a creer, papá'”, recordó.
Cuando Giuffre llegó a la casa de Epstein en Palm Beach, dijo que él estaba acostado desnudo y que Maxwell le dio instrucciones sobre cómo masajearlo.
“Durante ese tiempo me hacían preguntas sobre quién era yo”, recordó.
“Parecían buenas personas, así que confié en ellos, y les conté que había tenido una vida muy difícil hasta entonces: que había sido una niña fugitiva, abusada sexual y físicamente… Eso fue lo peor que pude haberles dicho, porque ahora sabían lo vulnerable que era”, le contó a la BBC.
Lo que esperaba que fuera una entrevista de trabajo se convirtió en el comienzo de años de abuso por parte de Epstein y Maxwell, según su testimonio.
Maxwell fue hallada en 2022 culpable de reclutar y traficar jóvenes para que Epstein abusara de ellas y actualmente cumple una condena de 20 años.
Aunque el nombre de Giuffre se mencionó repetidamente durante el juicio, ella no fue una de las cuatro mujeres que testificaron en el caso. Maxwell negó haberla agredido.
En 2015, Giuffre presentó una demanda por difamación contra Maxwell tras ser acusada de mentir. El caso se resolvió posteriormente con un acuerdo.
En sus memorias póstumas, Giuffre cuenta que, incluso décadas después, recordaba cuánto temía a ambos y afirma que Epstein la sometió a sexo sadomasoquista que le causó “tanto dolor que recé para perder el conocimiento”.
Giuffre también detalla las consecuencias físicas que dicho abuso tuvo en su cuerpo, con ojeras y costillas visibles bajo la piel.
En lugar de ofrecerle atención médica, Epstein se sentía “repugnado” por su apariencia, afirma.
“‘Ya no eres la misma chica que eras’, le dijo Epstein con frialdad. ‘Tienes que adecentarte'”, escribe en el libro.
También describe cómo Maxwell facilitó que le presentaran al príncipe Andrés en marzo de 2001.
Giuffre afirmó que pasó de ser abusada por Epstein a ser “pasada como una bandeja de frutas” entre sus poderosos amigos, mientras la llevaban en jets privados por todo el mundo.
Aseguró que en 2001, cuando tenía 17 años, Epstein la llevó a Londres y se la presentó al príncipe Andrés. Una famosa fotografía que, asegura, fue tomada esa noche muestra al príncipe con el brazo alrededor de Giuffre, con Maxwell sonriendo al fondo.
Giuffre afirmó que, tras acudir a un club nocturno, Maxwell le dijo que “tenía que hacer con Andrés lo que hacía con Jeffrey”.
“Fue una época muy aterradora de mi vida… No estaba encadenada, pero estas personas poderosas eran mis cadenas”, le dijo a la BBC.
En su demanda civil, Giuffre alegó que el príncipe abusó sexualmente de ella en tres ocasiones: en la casa de Maxwell en Londres esa noche, y más tarde en propiedades de Epstein en Manhattan y en Little St. James, en las Islas Vírgenes.
En sus memorias, Giuffre afirma que esa tercera en la isla de Epstein tuvo que participar “una orgía” junto a “otras 8 jóvenes”.
“Las demás chicas parecían ser menores de 18 años y no hablaban inglés. Epstein se reía de su dificultad para comunicarse, diciendo que eran las chicas con las que era más fácil llevarse bien”.
El príncipe Andrés, quien llegó a un acuerdo económico con Giuffre en 2022 después de que esta presentara una demanda contra él en EE.UU. el año anterior, ha negado reiteradamente cualquier delito. En 2019, declaró a BBC Newsnight que no recordaba haber conocido a Giuffre en absoluto y que nunca tuvieron ningún tipo de contacto sexual.
Giuffre contó que para el año 2002 Epstein había perdido interés en ella porque ya era “demasiado mayor” para él.
Aseguró que lo convenció para que le pagara una formación para convertirse en masajista profesional, y que él y Maxwell la mandaron a un curso en Tailandia. A cambio, se esperaba que trajera a su regreso a EE.UU. a una chica tailandesa.
Sin embargo, Giuffre conoció a un hombre durante el viaje, se enamoró, se casó con él diez días después y se mudaron a Australia para formar una familia.
Según su relato, Epstein y Maxwell se quedaron el shock al oír la noticia de que no regresaba a EE.UU.
En 2009 presentó una demanda civil contra Epstein por explotación sexual en la que aparecía bajo el seudónimo de Jane Doe 102. Giuffre llegó a un acuerdo con Epstein en ese caso antes de que fuera a juicio.
Giuffre estuvo casada con su esposo Robert durante más de dos décadas. Juntos, tuvieron tres hijos, con los que vivían en Australia.
Fundó una organización sin fines de lucro dedicada a “educar y abogar por las víctimas de trata”.
A principios de abril de 2025, publicó en redes sociales una fotografía en la que se la veía con moratones y un mensaje en el que decía que le quedaban pocos días de vida tras el choque de un autobús escolar contra su coche.
El 24 de abril de ese año, su familia anunció que Virginia murió por suicidio a los 41 años en Australia Occidental.
La policía de esa región indicó que fue hallada sin vida en su vivienda de Neergabby y que no había indicios de circunstancias sospechosas.
En un comunicado, sus familiares la describieron como una “guerrera feroz en la lucha contra el abuso sexual”, y señalaron que “el peso del abuso se volvió insoportable”.
Añadieron que perdió la vida como consecuencia de una trayectoria marcada por el abuso sexual y la trata de personas.
“A pesar de todas las adversidades que enfrentó en su vida, brilló con luz propia. La extrañaremos muchísimo”, dijeron.
Josh Schiffer, abogado que representa a otra de las víctimas de Epstein, afirmó que Giuffre fue fundamental para exponer al financista y su cómplice. “El caso no habría existido sin su aporte, su cooperación y su valentía al principio, que inspiraron a tantas otras personas a denunciar”, declaró a una cadena estadounidense.
En 2022, después de que condenaran a Ghislaine Maxwell a 20 años de cárcel en EE.UU., Giuffre declaró al New York Magazine: “Definitivamente, esto no ha terminado”.
“Hay muchas más personas involucradas”, aseguró.
Las nuevas revelaciones que están apareciendo del caso Epstein parecen darle la razón.
*Este artículo se publicó originalmente en abril de 2025 y fue actualizado con motivo de la publicación de los nuevos archivos del caso Epstein.
Aquí encontrarás enlaces de ayuda para la prevención del suicidio.
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