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Aumenta la crisis de desplazamiento en Guadalupe y Calvo: 80 personas llegan a Parral tras huir de la violencia
Aumenta la crisis de desplazamiento en Guadalupe y Calvo: 80 personas llegan a Parral tras huir de la violencia
Foto: Especial
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Aumenta la crisis de desplazamiento en Guadalupe y Calvo: 80 personas llegan a Parral tras huir de la violencia

De acuerdo con un comunicado conjunto de la fiscalía estatal y la Comisión Estatal de Atención a Víctimas (CEAVE), las familias llegaron a la ciudad de Parral desde la noche del martes.
25 de febrero, 2026
Por: Redacción Animal Político

Autoridades de Chihuahua informaron este miércoles que brindan atención humanitaria, jurídica y de seguridad a 80 personas desplazadas por la violencia atribuida a grupos del crimen organizado en la región de Atascaderos, en el municipio de Guadalupe y Calvo, mientras un operativo de los tres órdenes de gobierno permanece activo en la zona para restablecer el orden y proteger a la población.

De acuerdo con un comunicado conjunto de la fiscalía estatal y la Comisión Estatal de Atención a Víctimas (CEAVE), las familias llegaron a la ciudad de Parral desde la noche del martes.

Personal de la CEAVE tuvo un “acercamiento inmediato con las familias afectadas, a fin de proporcionar ayuda humanitaria consistente en alimentos, bebidas y medicamentos, garantizando la atención prioritaria a niñas, niños, personas adultas mayores y personas con alguna condición de vulnerabilidad”.

Lee: Gobierno de Chihuahua lleva la Mesa de Seguridad a Guadalupe y Calvo tras meses de balaceras

Comunidades quedan atrapadas por enfrentamientos armados en Guadalupe y Calvo, Chihuahua
(Foto: especial).

Amenazas de grupos armados

Medios locales reportaron que habitantes de la comunidad de Atascaderos salieron de la zona serrana debido al incremento de hechos delictivos, la presencia de hombres armados y presuntas amenazas para que la población abandonara el lugar.

Los mismos reportes señalaron que en Atascaderos se dejó de vender gasolina y se registró un aumento en los precios de productos en las tiendas, lo que motivó la salida de las personas con pertenencias básicas.

La Fiscalía de Distrito Zona Sur asignó agentes del Ministerio Público para atender directamente a quienes buscaran presentar una denuncia o solicitar asesoría legal, con el objetivo de “asegurar el acceso a la justicia y el acompañamiento institucional necesario”, se lee en el comunicado.

Mientras estas acciones se desarrollan en Parral, las Bases de Operación Interinstitucional mantienen presencia activa en la región de Atascaderos.

También lee: Gobierno de Guadalupe y Calvo, Chihuahua, reanuda labores tras parar por violencia; enfrentamientos siguen

Comunidades quedan atrapadas por enfrentamientos armados en Guadalupe y Calvo, Chihuahua
(Foto: especial / Raíchali).

Un contexto de violencia prolongada en la sierra

El desplazamiento de estas 80 personas ocurre en un escenario de violencia sostenida en la región serrana. Desde 2021, comunidades rarámuri, ódami y mestizas del municipio han denunciado inmovilidad forzada y confinamiento debido a la disputa del territorio entre grupos delictivos enfrentados en caminos y carreteras.

El pasado 3 de enero se documentó que los enfrentamientos habían dejado cinco hombres asesinados en los alrededores de Atascaderos, donde ya se habían refugiado decenas de familias desplazadas de otras comunidades de Guadalupe y Calvo y de poblaciones de la sierra de Badiraguato, ubicada en el estado de Sinaloa.

Habitantes reportaron entonces situaciones de riesgo extremo. Una persona describió que “amanecimos con dos difuntos más en varias comunidades; no estaban dejando pasar los muebles, hay retenes en carreteras cerca de Cerro Solo, de Ojo Frío; también hay familias de Los Parajes que salieron por la inseguridad”.

En la comunidad de Cerro Solo, parte de la seccional de Atascaderos, señalaron además el uso de drones con explosivos y el temor de que la violencia alcanzara a más poblaciones. En el camino de terracería hacia esa localidad se encontraron tres personas asesinadas, un camión calcinado, caminos bloqueados con pinos derribados y pintas sobre el asfalto con mensajes de grupos criminales. Tras un operativo de autoridades de los tres órdenes de gobierno, la fiscalía recibió una llamada de auxilio por el hallazgo de los cuerpos.

Puedes leer: El crimen organizado desplaza cada vez más comunidades indígenas en Chihuahua para avanzar con la minería y la tala ilegales

Un día antes, el 2 de enero, localizaron dos cuerpos más en la carretera que conecta la cabecera municipal de Guadalupe y Calvo con las comunidades de El Ocote y El Zorrillo. Uno de ellos fue identificado como Alejandro E. P., de 25 años.

Los habitantes también han denunciado la escasa presencia de fuerzas policiacas y militares, pues aseguran que las autoridades llegan únicamente después de los enfrentamientos y sin detenciones. Versiones de la población señalan que uno de los grupos en disputa, identificado como ligado al Cártel Jalisco Nueva Generación, habría avanzado sobre el municipio, provocando un reacomodo del grupo relacionado con el Cártel de Sinaloa, que históricamente ha operado en la zona.

La inseguridad ha afectado la movilidad cotidiana. Testimonios recogidos por el medio Raíchali relataban que a quienes intentaban circular por la carretera se les advertía del riesgo y se les negaba el paso entre Atascaderos y El Ocote. Un autobús de pasajeros que cubre la ruta El Durazno–Parral habría tenido que regresar a Atascaderos debido a la presencia de hombres armados y convoyes en Cerro Solo.

El 24 de diciembre, también se reportó que la comunidad completa de Santa Rosalía de Carrizal abandonó sus casas luego de que un grupo armado advirtiera que no quería “asesinar a gente inocente”, por lo que los habitantes debían salir de inmediato.

Con información de Raíchali.

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Chihuahua
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Imagen BBC
Por qué te incomoda escuchar a alguien que piensa distinto (no es solo ego)
5 minutos de lectura

“Cuando escuchamos una idea contraria a la nuestra, el cerebro no empieza evaluando argumentos: primero detecta que hay un conflicto”, dice un experto. Pero es posible aprender a escuchar con calma.

18 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Cuando escuchamos una opinión contraria a la nuestra, en el cerebro se activan varias regiones implicadas en manejar el dolor y las amenazas.

Escuchar una opinión contraria a la nuestra rara vez es una experiencia neutra. Aunque solemos atribuir esta dificultad a factores culturales o personales, la ciencia muestra que tiene raíces profundas en el funcionamiento del cerebro.

Desde la neurociencia sabemos por qué nos cuesta tanto escuchar opiniones diferentes.

El desacuerdo activa sistemas diseñados para detectar conflicto y mantener la coherencia interna.

Esto explica por qué solemos reaccionar con rapidez y, a menudo, con rigidez ante ideas que desafían lo que creemos.

El cerebro detecta conflicto antes de razonar

Cuando escuchamos una idea que contradice nuestra forma de pensar, el cerebro no empieza evaluando argumentos. Primero detecta que hay un conflicto. Una de las regiones implicadas en este proceso es la llamada corteza cingulada anterior o CCA.

Esta estructura actúa como un radar encargado de identificar inconsistencias entre nuestras expectativas y la realidad, así como conflictos entre respuestas o entre creencias. Por lo tanto, la CCA funciona como un “radar de incongruencias”.

La evidencia neurocientífica muestra que la CCA forma parte de circuitos implicados tanto en el control cognitivo como en el procesamiento del dolor físico y del dolor social.

Por eso, una opinión contraria puede ser experimentada como algo incómodo o amenazante, incluso cuando no hay confrontación directa.

Junto a la corteza cingulada anterior se activan otras regiones. Una de ellas, la amígdala, está implicada en la respuesta de amenaza. Otra área importante, la ínsula, está relacionada con la percepción del malestar corporal.

dibujo a lapiz de un cerebro. tiene algunas líneas de color amarillo, azul y rojo.
Getty Images
Conocer tu cerebro te puede ayudar a regularlo.

El resultado de este proceso es familiar para todos: nudo en el estómago, tensión corporal y una tendencia a defenderse o cerrar la conversación.

Finalmente entra en juego la corteza prefrontal dorsolateral, responsable de funciones como la planificación, la inhibición de impulsos y la toma de decisiones.

El coste cognitivo y emocional de integrar otra perspectiva

Aceptar una visión opuesta exige un esfuerzo considerable. El cerebro debe mantener al mismo tiempo dos modelos mentales incompatibles: “lo que yo creo” y “lo que tú dices”.

Además, debe compararlos y decidir si alguno debe modificarse. Desde el punto de vista energético, es una operación exigente.

A este esfuerzo se suma la disonancia cognitiva: el malestar que aparece cuando una información amenaza la coherencia de nuestra visión del mundo o de nuestra identidad.

En muchos casos, este malestar no se resuelve escuchando al otro, sino justificando lo que ya pensábamos. Es lo que se conoce como “razonamiento motivado”.

Por otra parte, muchas creencias están ligadas a la pertenencia a un grupo.

Cambiar de perspectiva puede ser experimentado, aunque sea de forma inconsciente, como un riesgo social: quedar mal, perder estatus o sentirse excluido.

El cerebro social está especialmente orientado a evitar ese tipo de amenazas.

El estrés dificulta escuchar y pensar con calma

Un factor clave en todo este proceso es el estrés.

Cuando este es elevado o sostenido, el sistema nervioso funciona en modo de alerta, lo que reduce la capacidad de la corteza prefrontal para regular emociones y sostener el desacuerdo con calma.

En ese estado, escuchar se vuelve especialmente difícil.

radiografías del cerebro en una tablet. Una mano señala el dispositivo.
Getty Images
Cambiar de perspectiva también puede interpretarse como un riesgo social, porque muchas creencias están ligadas a pertenecer a un grupo.

La buena noticia es que estos sistemas son plásticos. Las regiones cerebrales implicadas en el conflicto, la emoción y el control cambian con la experiencia y la práctica.

Escuchar desde la calma se puede entrenar

La dificultad para escuchar opiniones contrarias ha ido ganando presencia en el debate social y cultural. Especialmente en contextos donde las decisiones tienen consecuencias compartidas como en equipos de trabajo, instituciones o espacios de liderazgo.

El desacuerdo mal gestionado suele escalar hacia conflictos interpersonales, bloqueos comunicativos y deterioro del clima emocional.

Se trata de algo muy común en entornos laborales de alta demanda.

Afortunamente podemos entrenar la escucha desde la calma, circunstancia que mejora de forma clara el liderazgo y la toma de decisiones.

Prácticas como el mindfulness o el biofeedback reducen la reactividad automática y aumentan la capacidad de observar el desacuerdo sin responder de forma impulsiva.

Por ejemplo, estudios sobre redes cerebrales en reposo muestran que la práctica sostenida de mindfulness modula redes cerebrales implicadas en regulación emocional y flexibilidad cognitiva.

De este modo se favorecen respuestas más adaptativas ante la discrepancia.

Por otra parte, nuestros proyectos de investigación del grupo Neurociencia del Bienestar de la Universidad de Sevilla han mostrado que entrenar la regulación fisiológica y emocional se asocia con una mayor capacidad para pausar antes de responder, escuchar con menos reactividad y gestionar conversaciones difíciles con mayor claridad.

un hombre canoso, sentado en un escritorio y con un computador en frente, se lleva las manos a la cara. Aunque no se le ve el rostro su posición implica que está angustiado.
Getty Images
El estrés nos hace estar en alerta, por lo que, en dicho estado, se nos dificulta escuchar a otros.

La clave no está en eliminar la incomodidad, sino en aprender a regularla para que no derive en rechazo automático.

Escuchar no significa ceder ni renunciar a los propios valores. Significa sostener la incomodidad el tiempo suficiente para ampliar el marco desde el que decidimos.

En un mundo cada vez más polarizado, la capacidad de escuchar opiniones contrarias es una habilidad neurocognitiva entrenable.

Comprender cómo responde el cerebro al desacuerdo es el primer paso para dejar de reaccionar automáticamente y empezar a responder con mayor calma, claridad y humanidad.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer el texto original.

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