
Un año y cinco meses después de la represión contra manifestantes que ocurrió en la alcaldía Xochimilco y continuó en un Ministerio Público de Tlalpan, la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) emitió una recomendación que documenta las vulneraciones institucionales contra 28 personas.
Hortensia Telésforo, una de las víctimas, reconoció la importancia de esta recomendación dirigida a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), a las autoridades de la alcaldía Xochimilco y a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX). Sin embargo, reclamó que aún se mantengan abiertas carpetas de investigación contra algunas personas vulneradas en estos eventos, pese a que el entonces jefe de Gobierno, Martí Batres, aseguró públicamente que no se resolvería el conflicto mediante la fuerza o la vía judicial.

“En ese sentido es importante la recomendación que incluye el cierre de esas carpetas, porque además de que son ilegales, tienen como intención criminalizar a los compañeros por protestar“, comentó Hortensia Telésforo en entrevista.
La recomendación que hizo la CDHCM fue presentada en la “Casa del Pueblo Tlamachtiloyan de Atlapulco“, espacio que dio origen al conflicto. La protesta en Xochimilco, donde fueron agredidas las víctimas, se había convocado contra una carpeta de investigación iniciada a Hortensia Telésforo por el presunto despojo del inmueble, que antes fue una biblioteca pública.
Después de la presentación, Telésforo señaló que las víctimas darán el beneficio de la duda a las autoridades señaladas como responsables para que reparen el daño, aunque primero tienen que aceptar la recomendación. Lamentó que a pesar del documento “en San Gregorio Atlapulco no se han terminado las violaciones a los derechos”.
La recomendación 01/2026 se refiere a las violaciones cometidas en dos eventos ocurridos el mismo día. El primero fue una protesta en la explanada de la alcaldía Xochimilco, y el segundo una manifestación afuera de una agencia del Ministerio Público en Tlalpan.
La mañana del 5 de septiembre de 2024, un grupo de manifestantes —entre quienes estaban vecinos de Xochimilco, personas indígenas y activistas— acudió al Reclusorio Sur para acompañar a Hortensia Telésforo a revisar el expediente de una denuncia en su contra, por el presunto despojo de la biblioteca pública de San Gregorio Atlapulco.
Al no poder hacer la consulta, debido al paro de actividades de trabajadores del Poder Judicial de la Ciudad de México, se trasladaron a la explanada de la alcaldía Xochimilco para realizar un acto de protesta, mismo que fue interrumpido por un grupo de personas que, de acuerdo con la Comisión, “en presencia de elementos de la SSC comenzaron a agredir física y verbalmente a las personas manifestantes”.
Posterior a esta agresión, de la que pudieron escapar los manifestantes, policías intentaron arrestar a uno de los activistas, y al intentar impedirlo, cinco personas fueron detenidas y trasladadas hasta una agencia del Ministerio Público en Tlalpan, donde ocurrió un segundo evento en el que los manifestantes fueron golpeados, esta vez por policías, según la recomendación de la CDHCM.
Sofía de Robina, primera visitadora de la CDHCM, comentó en entrevista que la recomendación es “relevante” ya que ocurre en vísperas del Mundial de Futbol, que tendrá como una de sus sedes a la Ciudad de México, lo que vuelve a la capital del país “un escenario en donde la protesta va a estar muy presente”.
“Estamos previendo, sobre todo desde las áreas de defensa que se conforman por las diferentes visitadurías de la Comisión y el área de Quejas, tener una presencia y un despliegue particular en el contexto del mundial, que nos permita estar en momentos en los que se vayan a llevar a cabo eventos masivos, o en juzgados cívicos donde pueden ser procesadas las personas, de forma en que podamos —en la medida de las posibilidades—, acercar nuestras acciones frente a eventuales violaciones a la ley”, subrayó la abogada.

La CDHCM indicó que la intervención de la SSC en cualquier tipo de protesta debe ajustarse a la normatividad en materia de derechos humanos, y en el caso del actuar que tuvo en la explanada de la alcaldía de Xochimilco, se observó que hubo “inacción de los elementos de la Policía Auxiliar frente a las agresiones“. En cambio, actuaron para la detención de cinco personas, una postura que calificó como “inadecuada”, ya que su obligación es garantizar el derecho a la protesta.
También constató que, cuando los manifestantes se encontraban afuera del Ministerio Público de Tlalpan, a donde habían trasladado a los cinco arrestados en Xochimilco, los elementos policiales “realizaron la inmovilización y/o incapacitación de diversas personas, quienes presentaron diversas lesiones”, además de que les hicieron expresiones verbales amenazantes por participar en una protesta.
En el caso del personal de la Alcaldía Xochimilco, la CDHCM apuntó que vulneró el derecho a la protesta en defensa de la Casa del Pueblo Tlamachtiloyan, pues no se tomaron medidas necesarias frente a las agresiones cometidas contra los manifestantes, lo que generó “un mensaje de tolerancia institucional frente a este tipo de agresiones”.
Asimismo, la recomendación determinó que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y la SSC vulneraron el derecho a la seguridad jurídica de las cinco personas arrestadas, ya que la Secretaría de Seguridad asentó conductas ajenas a la realidad en el reporte de su detención, y la FGJCDMX porque una vez que tuvo conocimiento incumplió con el deber de conducir la investigación con debida diligencia.
Por ello, recomendó a la SSC, a la FGJCDMX y la alcaldía Xochimilco que se disculpen públicamente, y que las 28 personas afectadas sean inscritas en el Registro de Víctimas de la Ciudad de México.
Otras recomendaciones fueron la generación de mecanismos de mejora para la actuación policial en contextos de protesta, investigar si hay responsabilidades administrativas y que la alcaldía Xochimilco atienda las demandas relacionadas con la regulación y formalización de la administración y el uso del espacio de la Casa del Pueblo Tlamachtiloyan.
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Para Hortensia Telésforo, “esta recomendación deja en claro que existió, que no fue nuestra imaginación, que hay una situación sistemática del gobierno por seguir ejerciendo represión contra el derecho de protesta”.
“Entendemos que la CDHCM tiene entre sus facultades hacer recomendaciones, sin embargo, no son vinculatorias, además de que hay que esperar que las acepten, aunque ya está documentado que es verdad lo que se denunció“, expresó. Por ello, dijo, como pueblo continuarán en la defensa de sus derechos y de su territorio.

Los ataques de Estados Unidos e Israel afectaron el año pasado el programa nuclear iraní, que vuelve a estar en el centro del pulso de Trump con Teherán.
El programa nuclear de Irán está nuevamente en el centro de atención.
Estados Unidos ha concentrado aeronaves y buques de guerra en la región, aparentemente listo para atacar si Teherán no acepta un acuerdo sobre sus actividades nucleares.
El presidente Trump amenazó el 19 de febrero con que sucederían “cosas malas” si no se alcanzaba un “acuerdo significativo”, y reiteró su posición: “No pueden tener un arma nuclear, es muy simple… no puede haber paz en el Medio Oriente si tienen un arma nuclear”.
Irán niega haber buscado fabricar una bomba nuclear, pero muchos países, así como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) no están convencidos.
El estado del programa nuclear de Irán no está completamente claro tras los ataques a sitios nucleares clave durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán del pasado junio.
Estados Unidos se unió brevemente a la guerra y atacó tres sitios nucleares: el mayor complejo de investigación nuclear de Irán en Isfahan, y las instalaciones en Natanz y Fordo, que se usaban para enriquecer uranio, es decir, aumentar la proporción de ciertos isótopos para que pueda usarse como combustible nuclear.
Después de los ataques, Trump dijo que las instalaciones habían sido “arrasadas”. Una semana después, el director del OIEA, Rafael Grossi, dijo que los ataques habían causado daños graves, aunque “no totales”, lo que sugiere que cierto enriquecimiento podría reiniciarse en cuestión de meses.
El OIEA estima que, cuando Israel lanzó ataques aéreos el 13 de junio, Irán tenía una reserva de 440 kg de uranio enriquecido a hasta un 60% de pureza, cerca del 90% requerido para el uso armamentístico.
Grossi dijo a la agencia Associated Press en octubre que si se enriqueciera más esta cantidad sería suficiente para 10 bombas nucleares.
En noviembre, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, dijo al semanario británico The Economist que el enriquecimiento de uranio “ahora se ha detenido”.
El mes pasado, le dijo a Fox News: “Sí, destruyeron las instalaciones, las máquinas… pero la tecnología no se puede bombardear, y la determinación tampoco se puede bombardear”.
Grossi le dijo a Reuters en enero que el OIEA había podido inspeccionar 13 sitios nucleares en Irán que no fueron bombardeados, pero no los tres sitios clave que sí lo fueron. Dijo que habían pasado siete meses desde que el OIEA verificó por última vez la reserva de uranio altamente enriquecido de Irán.
Persiste la incertidumbre sobre preguntas clave, particularmente la ubicación y el estado de la reserva, y en qué estado se encuentran las instalaciones de enriquecimiento.
El gobierno iraní insiste en que sus actividades nucleares tienen únicamente con fines civiles.
El país firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que permite la tecnología nuclear para fines civiles, como medicina, agricultura y energía, pero prohíbe la obtención de armas nucleares.
Sin embargo, una investigación del OIEA encontró que Irán llevó a cabo “una gama de actividades relevantes para el desarrollo de un dispositivo explosivo nuclear” desde finales de la década de 1980 hasta 2003.
El OIEA dice que la información indica que este programa, conocido como Proyecto Amad, se detuvo entonces. Sin embargo, en 2009, agencias de inteligencia occidentales identificaron la instalación de Fordo.
En 2015, el OIEA dijo en un informe que no tenía “indicaciones creíbles de actividades en Irán relevantes para el desarrollo de un dispositivo explosivo nuclear después de 2009”.
También en 2015, Irán firmó un acuerdo con seis potencias mundiales y aceptó límites estrictos a sus actividades nucleares a cambio del levantamiento de sanciones. El acuerdo limitó el enriquecimiento al 3,67%, adecuado para la producción de energía nuclear, y detuvo el enriquecimiento en Fordo bajo un monitoreo reforzado.
Pero en 2018, el presidente Trump se retiró del acuerdo, argumentó que no bloqueaba el camino de Irán hacia una bomba, y restableció las sanciones.
Irán respondió al incumplir los límites del acuerdo: enriqueció uranio al 60%, desplegó centrifugadoras avanzadas y reanudó el enriquecimiento en Fordo.
El 12 de junio de 2025, la junta de gobernadores del OIEA declaró formalmente a Irán en incumplimiento de sus obligaciones de no proliferación por primera vez en dos décadas. Al día siguiente, Israel comenzó ataques aéreos.
Imágenes satelitales muestran que en los últimos meses se han realizado trabajos tanto en los sitios de Natanz como de Isfahan.
En Isfahan, todas las entradas al complejo de túneles parecen ahora selladas con tierra, y se ha construido un nuevo techo, según revelan imágenes satelitales que revisó el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS), un grupo de expertos con sede en Estados Unidos.
Las fotos muestran que también se ha construido un techo en el sitio de Natanz.
Imágenes satelitales recientes que analizó primero el ISIS también muestran que Irán está fortificando un complejo subterráneo, el Monte Kolang Gaz La. También conocido como Montaña Pico, el sitio no recibió ataques de Israel o Estados Unidos, y está a unos 2 km al sur de la instalación nuclear de Natanz.
Producir uranio enriquecido de grado armamentístico no es lo mismo que construir un arma nuclear que pueda desplegarse, lo cual requiere pasos técnicos adicionales.
Una evaluación de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos (DIA, por sus siglas en inglés) de mayo del año pasado, antes de los ataques israelíes y estadounidenses, concluyó que Irán podría producir suficiente uranio de grado armamentístico para un primer dispositivo nuclear en “probablemente menos de una semana”.
Sin embargo, las evaluaciones varían sobre si Irán ha intentado crear la capacidad de convertir en arma el uranio enriquecido.
La evaluación de la DIA también dijo: “Casi con certeza, Irán no está produciendo armas nucleares, pero ha emprendido actividades en años recientes que lo posicionan mejor para producirlas, si decide hacerlo”.
Sin embargo, el Ejército israelí dijo en junio que había acumulado inteligencia que mostraba que los esfuerzos del régimen iraní para producir componentes de armas adaptados para una bomba nuclear habían hecho “progresos concretos”.
“Irán había desarrollado cierta capacidad en el diseño de ojivas hasta 2003, cuando pareció detener el programa”, dice Patricia Lewis, una experta independiente en control de armas.
Sin embargo, añade que “después del colapso del acuerdo nuclear de 2015 y el fracaso continuo de las conversaciones hacia un nuevo acuerdo, es posible que Irán… decidiera comenzar de nuevo a desarrollar una capacidad de ojiva”.
Cuando le preguntaron el 18 de febrero si el OIEA había visto señales de desarrollo activo de armas, Grossi dijo a la cadena francesa TF1: “No”.
Añadió que veía “una voluntad” tanto del lado estadounidense como iraní “de alcanzar un acuerdo”.
Los líderes occidentales han subrayado durante mucho tiempo su creencia de que no se debe permitir a Irán tener un arma nuclear.
Trump dijo en mayo de 2025 que si llegara a conseguir una “el mundo será destruido”.
En la campaña electoral de 2024 dijo que significaría “un mundo completamente diferente… una negociación completamente diferente” e Israel “desaparecería”.
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha dicho que un Irán con armas nucleares como “la mayor amenaza para la estabilidad en la región”.
H A Hellyer, experto en Medio Oriente del Instituto Real de Servicios Unidos, un grupo de expertos con sede en el Reino Unido, dijo que esa eventualidad “aumentaría la tensión regional y complicaría la gestión de crisis, particularmente para Israel y Estados Unidos”.
Algunos analistas argumentan que adquirir un arma nuclear podría envalentonar a Irán en la región, reforzar sus crecientes lazos con China y Rusia, y potencialmente desatar una carrera armamentística con Arabia Saudita.
Se sabe que Israel tiene armas nucleares, aunque no lo confirma ni lo niega.
Hellyer argumenta que esto significa que el “resultado probable” de que Irán tenga un arma nuclear “sería la disuasión mutua en lugar de una escalada inmediata”.
Dice que la mayoría de los actores regionales ven “el poder israelí, no una hipotética bomba iraní, como la preocupación de seguridad más inmediata y disruptiva”.
Un riesgo importante de un Irán con armas nucleares sería “el error de cálculo durante períodos de confrontación”, advierte.
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