
La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) informó sobre la detención de I.M.S., alcalde de Constancia del Rosario, por su presunta responsabilidad en el delito de homicidio calificado con alevosía y ventaja, cometido en la región de la Mixteca.
La captura se realizó este lunes 12 de enero, en cumplimiento a una orden de aprehensión derivada de la carpeta de investigación 17838/FMIX/PUTLA/2022.
De acuerdo con el comunicado, los hechos ocurrieron el 21 de mayo de 2022, cuando la víctima, un hombre identificado como E.C.M., circulaba a bordo de su vehículo sobre la carretera federal Alfonso Gasga, en el tramo Pinotepa-Putla, en la región de la Mixteca.
La investigación ministerial establece que, a la altura de la comunidad de San Marcos Coyulito, en el municipio de Putla Villa de Guerrero, sujetos que viajaban a bordo de una motocicleta atacaron a la víctima con disparos de arma de fuego, provocándole lesiones que derivaron en su fallecimiento.

El caso fue atendido por la Vicefiscalía Regional de la Mixteca, cuyas diligencias permitieron recabar los datos de prueba necesarios para que un juez de control librara la orden de aprehensión correspondiente contra el presidente municipal.
“La Fiscalía General del Estado de Oaxaca dio cumplimiento a una orden de aprehensión para realizar la detención legal de una persona del sexo masculino identificada como I.M.S., por el delito de Homicidio Calificado con Alevosía y Ventaja”, indicó la institución en el comunicado oficial difundido este lunes.
La dependencia estatal añadió que, tras su captura, el imputado fue puesto a disposición del ministerio público para determinar su situación jurídica y se estableció que es alcalde de Constancia del Rosario.

De acuerdo con los reportes, el edil fue detenido cuando acudió al Centro de Convenciones de Oaxaca para realizar el trámite de acreditación que le permitiría acceder a las participaciones municipales, procedimiento que se realiza ante instancias estatales.
Un video difundido en redes sociales mostró el momento en que agentes estatales le notificaron la existencia de una orden de aprehensión en su contra por el delito de homicidio, lo que derivó en su traslado por elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones.

Los saunas y los baños en agua fría están en auge, pero ¿qué dice realmente la ciencia sobre sus beneficios?
Si echas una mirada a las redes sociales, te encontrarás con información que asegura que los saunas y los baños fríos son casi una cura milagrosa, que refuerzan el sistema inmunitario, queman grasa y solucionan todo, desde dolores articulares hasta el bajo estado de ánimo.
Pero la realidad, según los expertos, tiene más matices.
“Mucha gente confía ciegamente en la exposición al calor y al frío, pero aún no tenemos pruebas suficientes para afirmar que sea categóricamente beneficiosa”, afirma la Heather Massey, profesora asociada de la Universidad de Portsmouth, Reino Unido, especializada en entornos extremos y fisiología.
Massey explica que nuestros cuerpos son “increíblemente” capaces de mantener estable la temperatura corporal, normalmente entre 36,5 °C y 37 °C.
En la vida cotidiana, muchos de nosotros rara vez desafiamos ese sistema, pasando largos periodos en espacios con calefacción o aire acondicionado.
No obstante, calentar o enfriar el cuerpo crea un pequeño estrés, afirma, lo cual puede desencadenar respuestas adaptativas o protectoras.
Para algunas personas el sauna es una recompensa después del ejercicio, mientras que para otras es un atractivo en sí mismo.
Muchos asiduos lo recomiendan, convencidos de que 15 minutos de calor intenso hacen maravillas para el cuerpo y la mente.
Y sin duda puede sentirse bien.
“Cuando te sientas en un sauna y sudas, puedes sentirte más suelto, más libre, con un poco más de movilidad, y tus dolores y molestias pueden desaparecer un poco por sí solos”, le explica Massey al podcast What’s Up Docs de la BBC.
“Así que definitivamente hay algún beneficio al usar el sauna, pero la pregunta es si se trata de un beneficio para la salud a largo plazo o más bien algo psicológico”, agrega.
Massey señala que en un estudio reciente, varias personas realizaron sesiones repetidas de jacuzzis y los resultados mostraron cambios en la insulina y la presión arterial.
“Estamos empezando a explorar si calentar el cuerpo podría ayudar a las personas que viven con enfermedades crónicas”, cuenta.
Aun así, insta a la cautela con las afirmaciones contundentes sobre la salud, ya que la evidencia científica sólida aún es limitada.
“Nunca hemos hecho un ensayo adecuado sobre el sauna”, dice. “Sospecho que encontraremos beneficios en el futuro, pero aún no lo hemos logrado”.
Por ahora, dice, es razonable disfrutar del ritual por cómo te hace sentir, sin asumir que es un atajo garantizado para una mejor salud.
Y si pruebas saunas o jacuzzis, Massey recomienda precaución: “Comienza poco a poco”, y consulta primero con tu médico de cabecera si tienes alguna enfermedad subyacente o estás embarazada.
Algunas personas van en la dirección contraria. Los grupos de natación en agua fría son cada vez más populares y los chapuzones matutinos ya son habituales en playas, lagos y ríos.
Massey, que ha cruzado el canal de la Mancha a nado y ha competido en el campeonato mundial de natación en hielo, nada en agua fría una vez a la semana, pero solo pasa un par de minutos en el agua.
Al principio le resulta doloroso, pero ese impacto inicial es justo lo que la gente busca.
“Cuando te sumerges por primera vez, experimentas una respiración entrecortada y acelerada”, explica. La frecuencia cardíaca y la presión arterial se incrementan, y las hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina, se disparan.
“Esa respuesta alcanza su punto máximo a los 30 segundos y luego disminuye muy rápidamente”, añade.
La exposición repetida reduce la respuesta de impacto y, tras varios baños cortos, puede reducirse en aproximadamente un 50%.
Al igual que con los saunas, la gran pregunta es si los beneficios provienen de la temperatura en sí o de todo lo que la rodea.
La natación en agua fría suele practicarse al aire libre y en compañía. “Es una actividad con múltiples mecanismos: naturaleza, movimiento y conexión social, y todos están interrelacionados”, afirma Massey.
El presentador del podcast, el doctor Chris van Tulleken, coincide en que es difícil separar esos factores: “No sabemos si el beneficio reside en el agua fría en sí o en estar con un grupo de personas divertidas y hacer algo desafiante juntos”.
Para Massey, sin embargo, el punto de partida no es la temperatura, sino el disfrute.
“Hablo con personas que salen a correr cada semana y describen exactamente la misma sensación que otras personas experimentan nadando en agua fría”, dice.
“Lo importante es encontrar algo que disfrutes, que puedas hacer con regularidad e idealmente que puedas compartir con otros, ya que crear un grupo de amigos en torno a una actividad puede reducir el estrés psicológico”.
Esto puede ser cualquier cosa, desde jardinería, observación de aves, unirse a un coro o simplemente caminar con amigos.
Así que, aunque los saunas y los baños fríos no sean esenciales para la buena salud, dice Massey, aún pueden ofrecer algo positivo.
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