
La Secretaría de Salud de Jalisco implementó este jueves el uso obligatorio de cubrebocas en escuelas del área metropolitana de Guadalajara, ante el acelerado incremento de contagios de sarampión que mantiene al estado como el más afectado del país en lo que va del año.
De acuerdo con el Informe Diario del Brote de Sarampión en México, con corte al 3 de febrero, la entidad suma mil 113 casos confirmados en 2026, que se suman a los 663 registrados en 2025, para un total acumulado de mil 776 contagios durante el periodo 2025-2026.

El anuncio se realizó mediante una publicación en redes sociales, donde la dependencia estatal informó: “Para reducir el riesgo de contagios y cuidar la salud de la comunidad escolar, se implementa el uso obligatorio de cubrebocas como medida preventiva en planteles escolares de Tlaquepaque, Tonalá, Guadalajara, Zapopan, El Salto, Tlajomulco de Zúñiga e Ixtlahuacán de los Membrillos”.
En el panorama nacional actual, Jalisco lidera los contagios confirmados de 2026, seguido de Chiapas (232), Ciudad de México (111), Sinaloa (104) y Colima (49). La única defunción registrada este año ocurrió en Michoacán.
El contraste más notable respecto a 2025 se observa en Chihuahua, que durante ese año concentró la mayor cantidad de contagios del país, con 4 mil 493 casos confirmados y 21 de las 25 muertes nacionales. En 2026, la entidad prácticamente ha logrado detener la transmisión: al corte del 3 de febrero, solo ha reportado ocho casos, para un total acumulado de 4 mil 501 contagios entre 2025 y 2026.

Ante esto, México se encuentra bajo evaluación internacional por riesgo de restablecimiento de transmisión endémica, tras los aumentos registrados desde 2025.
Ese año, el país acumuló 6 mil 424 casos confirmados y 25 defunciones, lo que llevó a la Organización Panamericana de la Salud a convocar a México y Estados Unidos a una reunión de evaluación el próximo 13 de abril.
Si se confirma transmisión ininterrumpida de un mismo genotipo durante al menos 12 meses, México podría perder el estatus de nación libre de sarampión que mantiene desde 2016.
Mientras Jalisco enfrenta el repunte, otras entidades han comenzado a reforzar sus medidas. El pasado 3 de febrero, la Ciudad de México anunció una campaña masiva de vacunación ante el aumento de casos en la capital.
La jefa de gobierno, Clara Brugada, confirmó la instalación de 2 mil módulos de vacunación distribuidos en transporte público, terminales de autobuses, escuelas y la Central de Abasto, además de centros con horario nocturno.
“Vamos a tener alrededor de 10 centros de vacunación en la ciudad donde se puedan vacunar hasta la noche, para todos aquellos que no sepan a dónde ir. Que no haya pretextos”, dijo.
Brugada subrayó que el brote afecta sobre todo a personas adultas jóvenes, al afirmar: “La mayor parte de los casos de sarampión que se han registrado son en personas adultas, no en niños”.

Su imperio de estafas se derrumbó en 2023, cuando fueron detenidos y entregados a China por milicias étnicas.
China ejecutó a 11 miembros de una conocida familia mafiosa que dirigía centros de estafa en Myanmar, a lo largo de su frontera nororiental, según informan los medios de comunicación estatales.
Los miembros de la familia Ming fueron condenados en septiembre por diversos delitos, entre ellos homicidio, detención ilegal, fraude y gestión de casas de juego, por un tribunal de la provincia china de Zhejiang.
Los Ming eran uno de los muchos clanes que controlaban la ciudad de Laukkaing, transformando una urbe empobrecida y aislada en un llamativo centro de casinos y barrios rojos.
Su imperio de estafas se derrumbó en 2023, cuando fueron detenidos y entregados a China por milicias étnicas que habían tomado el control de Laukkaing durante una escalada de su conflicto con el ejército de Myanmar.
Con estas ejecuciones, Pekín está enviando un mensaje disuasorio a los posibles estafadores. Pero el negocio se ha trasladado ahora a la frontera de Myanmar con Tailandia, y a Camboya y Laos, donde China tiene mucha menos influencia.
Según estimaciones de Naciones Unidas, cientos de miles de personas han sido víctimas de la trata para llevar a cabo fraudes en línea en Myanmar y otros lugares del sudeste asiático.
Entre ellas hay miles de chinos, y sus víctimas, a las que estafan miles de millones de dólares, también son principalmente chinas.
Frustrado por la negativa del ejército de Myanmar a poner fin al negocio de las estafas, del que presuntamente se beneficiaba, Pekín respaldó tácitamente una ofensiva de una alianza insurgente étnica en el estado de Shan a fines de 2023.
La alianza arrebató un territorio significativo al ejército y tomó Laukkaing, una importante ciudad fronteriza.
Los once miembros de la familia Ming son los primeros jefes de esquemas fraudulentos de Myanmar en ser ejecutados por China.
Pero no serán los últimos. Cinco miembros de la familia Bai también fueron condenados a muerte en noviembre, y los juicios de otros dos grupos de acusados de las familias Wei y Liu aún no han concluido.
El juicio de la familia Ming se celebró a puerta cerrada, aunque el año pasado se permitió la asistencia de más de 160 personas a la audiencia para dictar sentencia, entre ellas familiares de las víctimas.
Las operaciones fraudulentas y las casas de juego de la mafia Ming generaron más de 10.000 millones de yuanes (US$1.400 millones) entre 2015 y 2023, según el tribunal supremo de China, que rechazó sus apelaciones en noviembre.
Sus delitos provocaron la muerte de 14 ciudadanos chinos y lesiones a muchos otros, según el tribunal.
Más de 20 miembros de la familia Ming fueron condenados en septiembre a penas de cárcel que iban de cinco años a cadena perpetua. Ming Xuechang, el patriarca del clan, se suicidó en 2023 mientras intentaba evitar su detención, según informó entonces el ejército de Myanmar.
Las confesiones de los detenidos se difundieron en documentales de los medios de comunicación estatales, para subrayar la determinación de las autoridades chinas de erradicar las redes de estafa.
Los Ming estaban entre un puñado de familias al estilo “El Padrino” que ascendieron al poder en Laukkaing a comienzos de la década de 2000.
Esto ocurrió después de que el entonces “señor de la guerra” de la ciudad fuera derrocado en una operación militar encabezada por Min Aung Hlaing, quien se convirtió en líder del gobierno militar de Myanmar tras el golpe de 2021.
El cabeza de familia, Ming Xuechang, dirigía uno de los centros de estafas más infames de Laukkaing, Crouching Tiger Villa.
Al principio, el juego y la prostitución eran las principales fuentes de ingresos de estas familias, pero con el tiempo comenzaron a dedicarse al fraude en línea, con personal compuesto en su mayoría por personas secuestradas y obligadas a llevar a cabo estos delitos.
Dentro de los muros de los extensos y bien vigilados recintos se desarrollaba una cultura de violencia. Las palizas y las torturas eran habituales, según los testimonios recogidos de los trabajadores liberados.
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