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“Es una carrera hacia el abismo”: organizaciones y países critican salida de EU del Acuerdo de París ordenada por Trump
“Es una carrera hacia el abismo”: organizaciones y países critican salida de EU del Acuerdo de París ordenada por Trump
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“Es una carrera hacia el abismo”: organizaciones y países critican salida de EU del Acuerdo de París ordenada por Trump

Este 27 de enero, se oficializó la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, que fue impulsada y ordenada por Donald Trump. Amnistía Internacional advirtió sobre las implicaciones que tendrá esta decisión para las próximas generaciones.
27 de enero, 2026
Por: Carlos E. Martínez

Organizaciones internacionales, países europeos y activistas expresaron sus preocupaciones sobre el cambio climático, la salud mundial y el daño al multilateralismo con la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, ordenada por el presidente Donald Trump y que entra en vigor este 27 de enero. Desde su primer mandato, el republicano ha criticado este esfuerzo internacional por considerar que impone “cargas injustas” a la economía estadounidense. 

El Acuerdo de París es un tratado que fue adoptado en 2015 por 196 estados y es jurídicamente vinculante. Tiene la finalidad de combatir el cambio climático y limitar el calentamiento global a un umbral de 1.5 grados centígrados. La retirada de Estados Unidos entrará en vigor hoy, mediante una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump en enero de 2025, al asumir su segundo mandato.

Como en su primer mandato, Trump sacó a su país del Acuerdo de París y de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), a la que Washington había vuelto bajo la presidencia de Joe Biden. Además, retiró su apoyo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la que calificó como “injusta” con Estados Unidos, en comparación con otras naciones como China.

El gobierno de Trump también recortó ampliamente la ayuda estadounidense en el extranjero, lo cual golpeó los presupuestos de numerosas organizaciones de la ONU, que se vieron obligadas a reducir sus actividades sobre el terreno, como la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) o el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

“Una carrera hacia el abismo”

Marta Schaaf, directora del programa de Amnistía Internacional sobre Clima, Justicia Económica y Social y Rendición de Cuentas de las Empresas, consideró que la retirada de Washington “sienta un alarmante precedente que persigue iniciar una carrera hacia el abismo” y busca desmantelar el sistema de cooperación para la acción climática.

Estados Unidos es uno de los actores más poderosos contra el cambio climático, pero, como influyente superpotencia, al tomar esta decisión —junto con los actos de coacción e intimidación a otros países y actores poderosos para que redoblen su apuesta por los combustibles fósiles— causa un grave daño”.

“Y amenaza con revertir los avances logrados globalmente contra el cambio climático durante más de un decenio en virtud del acuerdo”, señaló en un comunicado. Marta Schaaf agregó que defensores y activistas en Estados Unidos se encuentran ahora “en primera línea de lucha” contra las implicaciones para las generaciones venideras.

Amnistía Internacional llamó a alzar la voz a “quienes estén presenciando los daños causados por el cambio climático y puedan hablar sin riesgo” y consideró como apremiante el apoyo global para acelerar las acciones contra los problemas ambientales.

“Otros gobiernos también deben oponer resistencia a todas las iniciativas coercitivas de Estados Unidos. Ceder terreno ahora implica perderlo durante años. Ni el planeta ni quienes viven en primera línea de estas catástrofes antropogénicas cada vez más frecuentes tienen ese tiempo”, puntualizó.

La organización remarcó que, aunque Washington, deje de ser parte del acuerdo, seguirá teniendo obligación jurídica de “proteger a la humanidad de los peores efectos del cambio climático”, como lo confirmó la Corte Internacional de Justicia en 2025.

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Foto: AFP

“Trump dificulta los esfuerzos”

El Parlamento Europeo señaló que el Acuerdo de París “sigue siendo una gran esperanza para toda la humanidad”. Ursula von der Leyen, presidenta de la comisión parlamentaria, confirmó en un comunicado que Europa colaborará “con todas las naciones que quieran proteger la naturaleza y detener el calentamiento global”.

La comisión expresó su preocupación por la retirada de los Estados Unidos de dicho acuerdo y de la OMS, y advirtió sobre posibles repercusiones negativas en el cambio climático, la salud mundial, las desigualdades y el multilateralismo en general.

También lee: La creciente disputa entre México y Estados Unidos por la escasez de agua

Recordó que Donald Trump había retirado a Washington en su primer periodo presidencial, pero el país norteamericano se volvió a adherir bajo el gobierno de Joe Biden en 2021, solo 77 días después de que la salida surtiera un efecto oficial.

“La decisión de Trump se considera un viraje político considerable que prioriza la producción de combustibles fósiles y dificulta los esfuerzos mundiales para mitigar el cambio climático”.

“Los Estados Unidos son uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero y desempeñan un papel fundamental en las iniciativas medioambientales internacionales”, afirmaron los países integrantes del Parlamento.

El 7 de enero, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para retirar a su país de 66 organismos internacionales, 31 de ellos vinculados a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), mientras que los otros 35 son foros, agencias y acuerdos multilaterales.

México ratifica

En 2016, el gobierno de México ratificó el Acuerdo de París ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con otros 29 países. Según los estatutos, el acuerdo será evaluado cada cinco años en el rubro de las contribuciones para la mitigación del cambio climático.

México se comprometió a alcanzar una tasa cero de deforestación, mejorar la capacidad adaptativa de 160 municipios vulnerables, proteger a la población de fenómenos extremos, aumentar la resiliencia de la infraestructura energética y desacoplar el crecimiento económico de la emisión de contaminantes de efecto invernadero.

En tanto, Francisco Estrada Porrúa, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, señaló que la retirada de Estados Unidos del acuerdo podría marcar un “preocupante regreso al oscurantismo” en este rubro. 

“Es inquietante escuchar a legisladores estadunidenses dudar de la eficacia de vacunas como la de la polio, o a líderes políticos negar el cambio climático con argumentos simplistas, como que si nieva no puede haber calentamiento global”, comentó Estrada, doctor en Economía por la Universidad Libre de Ámsterdam.

Con información de AFP

Etiquetas:
Cambio Climático
Donald Trump
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Imagen BBC
Japón reinicia la planta nuclear más grande del mundo bajo la sombra del desastre de Fukushima
8 minutos de lectura

Japón enciende un reactor en la planta nuclear más grande del mundo a 15 años de haber cerrado sus 54 reactores luego de que un terremoto y un tsunami provocaran una fusión en Fukushima, que causó uno de los peores desastres nucleares de la historia.

21 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Japón reinició las operaciones en la central nuclear más grande del mundo por primera vez desde que el desastre de Fukushima obligara al país a clausurar todos sus reactores hace 15 años.

La decisión de reactivar el reactor número 6 en Kashiwazaki-Kariwa, al noroeste de Tokio, se tomó a pesar de las preocupaciones de seguridad de los residentes locales.

Su puesta en marcha se retrasó un día debido a un fallo en la alarma y está previsto que comience a operar comercialmente el próximo mes.

Japón, que depende en gran medida de las importaciones de energía, fue uno de los primeros países en adoptar la energía nuclear.

Sin embargo, en 2011 sus 54 reactores tuvieron que cerrarse después de que un terremoto y un tsunami masivos provocaran una fusión en Fukushima, que causó uno de los peores desastres nucleares de la historia.

Esta es la última etapa en la reactivación de la energía nuclear de Japón, que aún tiene un largo camino por recorrer.

La central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa detrás de dos personas en una playa
Getty Images
La central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa se ubica en la costa de Japón.

Capacidad reducida

No se espera que el séptimo reactor en Kashiwazaki-Kariwa se reactive hasta 2030 y los otros cinco podrían ser desmantelados. Esto deja a la planta con mucha menos capacidad que la que tenía cuando los siete reactores estaban operativos: 8,2 gigavatios.

Desencadenada por el terremoto más potente jamás registrado en Japón, la fusión de los reactores de Fukushima Daiichi, 220 kilómetros al noreste de Tokio, provocó una fuga radiactiva en la costa.

Las comunidades locales fueron evacuadas y muchas no han regresado a pesar de las garantías oficiales de que es seguro hacerlo.

Los críticos afirman que la empresa propietaria de la planta, Tokyo Electric Power Company (Tepco), no estaba preparada y que su respuesta y la del gobierno no estuvieron bien coordinadas.

Un informe gubernamental independiente lo calificó de “desastre provocado por el hombre” y culpó a Tepco, aunque un tribunal posteriormente absolvió de negligencia a tres de sus ejecutivos.

Aun así, el miedo y la falta de confianza alimentaron la oposición pública a la energía nuclear y Japón suspendió sus 54 reactores poco después del desastre.

Durante la última década, el país intentó reactivar estas centrales eléctricas, con el objetivo de alcanzar cero emisiones netas para 2050.

Desde 2015, Japón ha reactivado 15 de sus 33 reactores operativos. La central de Kashiwazaki-Kariwa es la primera de las que posee Tepco en reactivarse.

Antes de 2011, la energía nuclear representaba casi el 30% de la electricidad de Japón y el país planeaba alcanzar el 50% para 2030.

Su plan energético del año pasado reveló un objetivo más moderado: Japón quiere que la energía nuclear cubra el 20% de sus necesidades eléctricas para 2040.

Pero incluso eso puede ser complicado.

“Una gota en el océano”

Sanae Takaichi
Getty Images
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, aboga por la reactivación de más reactores cerrados.

La energía nuclear está cobrando impulso a nivel mundial.

El Organismo Internacional de Energía Atómica estima que la capacidad mundial de energía nuclear podría duplicarse para 2050.

En Japón, la energía nuclear representaba tan solo 8,5% de la electricidad en 2023.

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, quien asumió el cargo en octubre, ha enfatizado la importancia de la energía nuclear para la autosuficiencia energética de Japón, especialmente considerando que se prevé un aumento repentino de la demanda de energía debido a los centros de datos y la fabricación de semiconductores.

Los líderes japoneses y sus empresas energéticas llevan mucho tiempo impulsando la energía nuclear.

Afirman que es más fiable que las energías renovables, como la solar y la eólica, y más adecuada para el terreno montañoso de Japón.

Sin embargo, los críticos afirman que el énfasis en la energía nuclear se produce a costa de la inversión en renovables y la reducción de emisiones.

Mientras Japón intenta revitalizar sus ambiciones en materia de energía nuclear, los costos de funcionamiento de los reactores se dispararon, en parte debido a las nuevas comprobaciones de seguridad que exigen cuantiosas inversiones por parte de las empresas que intentan reactivar las centrales.

“La energía nuclear se está volviendo mucho más cara de lo que jamás se hubiera imaginado”, afirma la doctora Florentine Koppenborg, investigadora principal de la Universidad Técnica de Múnich.

El gobierno podría subvencionar los costos o trasladarlos a los consumidores, pero ambas opciones son inaceptables para los líderes japoneses, que durante décadas han elogiado la asequibilidad de la energía nuclear.

Una factura energética elevada también podría perjudicar al gobierno en un momento en que los hogares protestan por el aumento de los costos.

El gobierno “tiene las manos atadas para apoyar financieramente la energía nuclear, a menos que esté dispuesto a ceder en uno de sus principales argumentos de venta”, señala Koppenborg.

“Creo que este resurgimiento es una gota en el océano, porque no cambia el panorama general del declive de la energía nuclear en Japón”.

Un hombre camina por una planta de energía nuclear.
Getty Images
Solo uno de los siete reactores de la central de Kashiwazaki-Kariwa volverá a funcionar por ahora.

Los escándalos

Además del temor a otro desastre como el de Fukushima, una serie de escándalos también socavaron la confianza pública.

La central de Kashiwazaki-Kariwa, en particular, se vio envuelta en un par de ellos.

En 2023, uno de sus empleados perdió un fajo de documentos tras colocarlo encima de su auto y olvidar que estaba allí antes de arrancar.

En noviembre, se descubrió que otro empleado había manipulado de forma inadecuada documentos confidenciales.

Un portavoz de Tepco dijo que la compañía informó de los incidentes a la Autoridad de Regulación Nuclear (NRA, por sus siglas en inglés) y añadió que su objetivo era mejorar la gestión de seguridad.

Estas revelaciones son una “buena señal” para la transparencia, apunta Koppenborg. Pero también indican que Tepco “está teniendo dificultades para cambiar sus métodos y su enfoque de seguridad”.

A principios de este mes, la NRA suspendió su revisión para reiniciar los reactores nucleares en la planta de Hamaoka de Chubu Electric, en el centro de Japón, tras descubrirse que la compañía había manipulado datos sísmicos en sus pruebas.

La compañía se disculpó y declaró: “Seguiremos respondiendo con sinceridad y en la mayor medida posible a las instrucciones y directrices de la NRA”.

Hisanori Nei, un antiguo alto funcionario de seguridad nuclear, declaró a la BBC que si bien estaba “sorprendido” por el escándalo en Hamaoka, creía que la severa sanción impuesta a su operador debería disuadir a otras empresas de hacer lo mismo.

“Las compañías eléctricas deberían reconocer la importancia de no falsificar datos”, dijo. Añadió que las autoridades “rechazarán y castigarán” a las empresas infractoras.

Miedo y desconfianza

Lo ocurrido en Fukushima hizo que la opinión pública japonesa se opusiera a lo que se había proclamado como una forma de energía asequible y sostenible.

Miles de residentes presentaron demandas colectivas contra Tepco y el gobierno japonés, para exigir indemnizaciones por daños materiales, angustia emocional y problemas de salud supuestamente relacionados con la exposición a la radiación.

En las semanas posteriores al desastre de marzo de 2011, el 44% de los japoneses consideraba que se debía reducir el uso de la energía nuclear, según una encuesta del instituto de estudios Pew.

Esa cifra aumentó al 70% en 2012. Pero luego, las encuestas realizadas por la publicación empresarial japonesa Nikkei en 2022 mostraron que más del 50% de la gente apoyaba la energía nuclear si se garantizaba la seguridad.

Una mujer protesta contra la reactivación de la energía nuclear en Japón.
Getty Images
Muchos se oponen a la reactivación de la energía nuclear en Japón.

Aún persiste el miedo y la desconfianza. En 2023, el vertido de agua radiactiva tratada de la central nuclear de Fukushima Daiichi generó ansiedad e ira tanto en el país como en el extranjero.

Y muchos siguen oponiéndose a la reactivación de las centrales nucleares.

En diciembre, cientos de manifestantes se congregaron frente a la asamblea de la prefectura de Niigata, donde se encuentra Kashiwazaki-Kariwa, expresando su preocupación por la seguridad.

“Si algo ocurriera en la central, seríamos nosotros quienes sufriríamos las consecuencias”, declaró un manifestante a la agencia de noticias Reuters.

La semana pasada, antes de la reactivación de Kashiwazaki-Kariwa, una pequeña multitud se congregó frente a la sede de Tepco para protestar de nuevo.

Las normas de seguridad nuclear se reforzaron tras el desastre de Fukushima.

La NRA, un órgano ministerial establecido en 2012, supervisa ahora la reactivación de las centrales nucleares del país.

En Kashiwazaki-Kariwa se han construido muros de contención de 15 metros de alto para protegerse de grandes tsunamis y se instalaron puertas estancas para resguardar los equipos críticos de la instalación.

“Con base en las nuevas normas de seguridad, [las centrales nucleares japonesas] podrían sobrevivir incluso a un terremoto y tsunami similares al que tuvimos en 2011”, defiende Nei, exalto funcionario de seguridad nuclear.

Sin embargo, Koppenborg sigue preocupada por la situación: “Se están preparando para lo peor que han visto en el pasado, pero no para lo que está por venir”.

A algunos expertos les inquieta que estas políticas no ofrezcan suficiente planificación frente al aumento del nivel del mar debido al cambio climático, o del megaterremoto, único en un siglo, que Japón ha estado anticipando.

“Si el pasado se repite, Japón está muy bien preparado”, admite Koppenborg.

“Pero si ocurre algo realmente inesperado y se produce un tsunami más grande de lo esperado, no lo sabemos”.

BBC

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