
La escalada de tensiones en el Medio Oriente ha complicado el tránsito aéreo internacional, dejando a decenas de viajeros sin salida, entre los cuales se encuentra un grupo de 14 mexicanos originarios de Mazatlán, Sinaloa, que permanecen varados en el Aeropuerto Internacional Queen Alia, ubicado en Amán, Jordania, donde los vuelos fueron suspendidos ante el conflicto entre Irán e Israel.
Lo que sería una escala más dentro de su viaje por el extranjero, se convirtió en una situación de incertidumbre y consternación para los mazatlecos, cuando el conflicto militar entre ambas naciones provocó el cierre de espacios aéreos en gran parte de la región de Asia Occidental, quedándose sin la posibilidad de salir del país.
De acuerdo con el testimonio de uno de los integrantes del grupo, Lucio Avena, este sábado se tenía programado un vuelo desde Amán hacia Praga, para continuar con su viaje, sin embargo, fue en el momento en que el grupo se encontraba en el aeropuerto realizando el proceso de documentación, cuando la aerolínea anunció la cancelación de su vuelo.
Misma situación se comenzó a replicar en el resto de las aerolíneas y operaciones aéreas, donde cerca del 98 por ciento de los vuelos fueron suspendidos por motivos de seguridad derivados de la situación regional, lo que generó largas filas de espera en el aeropuerto y una gran cantidad de pasajeros varados.
“La situación es complicada porque están cancelados cerca del 98 por ciento de los vuelos y no hay manera de abandonar el país tan fácilmente. Si ha habido uno que otro vuelo que ha salido, pero no hemos podido tomarlos”, comentó Lucio.
“Lo que queremos es salir de aquí a cualquier parte del mundo y ya de ahí poder desplazarnos hacia Mazatlán, pero son muchísimas las personas que estamos varadas y no logramos alcanzar un asiento en los pocos vuelos disponibles”.

La situación se vuelve más compleja debido a la ubicación geográfica de Jordania, un país que se encuentra en una zona estratégica del Medio Oriente, entre territorios que actualmente viven momentos de tensión militar y política.
Por lo que aunque dentro del país el ambiente se mantiene relativamente tranquilo, el cierre de espacios aéreos y la cancelación de rutas internacionales ha impactado directamente la movilidad de turistas, trabajadores y viajeros que transitaban por la región, lo que ha provocado la saturación en los pocos vuelos disponibles y una fuerte demanda de salidas hacia cualquier otro destino.
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“Realmente aquí en Jordania hasta ahorita estamos seguros, no hay un problema como tal, el problema son los países vecinos. Aquí está tranquilo dentro de lo que cabe, pero sí sabemos que la situación en la región es complicada”, señaló.
En ese sentido, Lucio resaltó que a pesar de que algunos vuelos han logrado salir, el grupo de mazatlecos no ha podido abordarlos debido a dos factores principales: la falta de asientos disponibles y la exigencia de visas en los países de destino para ciudadanos mexicanos.
En seguimiento a la situación actual en Medio Oriente, la Secretaría de Relaciones Exteriores informa que los gobiernos de Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Israel, Kuwait, Palestina y Qatar han cerrado sus espacios aéreos. Las y los mexicanos que deseen salir de la región…
— Relaciones Exteriores (@SRE_mx) February 28, 2026
El grupo originario de Mazatlán llegó al aeropuerto desde las primeras horas del sábado y ha permanecido durante más de 14 horas en el lugar, observando cómo se cancelaron uno tras otro los vuelos programados.
“Nosotros volábamos hoy a las 12:30, hora local de Amán, hacia Praga para continuar con nuestro tour, pero en los mostradores cancelaron el vuelo. Desde las 10:00 de la mañana que llegamos al aeropuerto llevamos casi 14 horas esperando”, declaró.
Asimismo, el joven sinaloense comentó que las autoridades aeroportuarias y las aerolíneas únicamente han pedido mantener la calma y resguardarse, mientras que la situación en la región se estabiliza.
Sin embargo, no existe una fecha clara para la reanudación normal de operaciones, e incluso, se les informó que en un antecedente similar, los vuelos tardaron alrededor de 20 días en restablecerse, lo que ha generado preocupación entre los viajeros que buscan regresar a casa lo antes posible.
“Tanto la aerolínea como las autoridades del aeropuerto no nos dan una solución como tal, solamente nos piden guardar la paciencia, resguardarnos y esperar a que esto se calme”, dijo.

Ante la falta de vuelos, los afectados se comunicaron con la Embajada de México en Amán, la cual les brindó asesoría para intentar abandonar el país mediante rutas alternativas y por su propia cuenta.
Entre las opciones planteadas se encuentra el viajar por tierra desde Amán hasta el puerto de Aqaba, al sur de Jordania, donde podrían tomar un ferry hacia Taba, Egipto, trasladarse a un aeropuerto cercano y volar a El Cairo, para finalmente buscar una conexión a Europa y desde ahí regresar a México.
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“Nos pusimos en contacto con la embajada cuando nos dijeron por que se habían cancelado los vuelos, por lo que nos han estado dando asesoría de cómo podemos hacerle para abandonar el país”, expresó.
“Nos pidieron que salgamos lo más pronto posible del país y que permanezcamos resguardados y todos juntos”.
El problema de esta alternativa implica recorrer cerca de cuatro horas de trayecto por carretera y depender de la disponibilidad de lugares en el ferry, además de que serían los mismos viajeros quienes tendrían que cubrir por cuenta propia los gastos de transporte, hospedaje y logística.
Los mazatlecos indicaron que hasta ahora no han recibido apoyo logístico o económico por parte de autoridades mexicanas para abandonar Jordania, más allá de la asesoría proporcionada por la embajada.
“Esa es la forma más segura que nos recomiendan para abandonar el país y todo lo tenemos que hacer por nuestra cuenta. No nos facilitaron transporte, asesoría legal, alimentos ni hospedaje. Hasta ahora solo hemos tenido asesoría, pero no un apoyo directo para salir del país”, comentó Lucio.
Por otro lado, señalaron que a través de medios digitales se enteraron que la alcaldesa de Mazatlán, Estrella Palacios Domínguez, manifestó solidaridad y buscar gestionar el apoyo entre distintas instancias tanto estatales como federales, pero hasta el momento no han tenido contacto directo ni asistencia concreta.
“Ninguna autoridad local de Mazatlán ni del Gobierno del Estado o federal se ha puesto en contacto con nosotros, solo hemos tenido asesoría de la Embajada de México aquí en Amán. De ahí en fuera no hemos recibido apoyo con gastos ni con la salida del país”, señaló.
Aunque en Jordania la vida cotidiana continúa con relativa normalidad, los viajeros mexicanos reconocen que existe preocupación por la evolución del conflicto entre Irán e Israel, ya que un agravamiento de la situación podría cerrar aún más las opciones de salida del país.
Por tal motivo, el grupo permanece unido y en comunicación constante con sus familiares en México para de esta forma evaluar la mejor alternativa que les permita salir lo antes posible de la región.
Mientras tanto, la incertidumbre continúa para los viajeros que quedaron atrapados en medio de una crisis regional, la cual aunque ocurre fuera de Jordania, ha impactado directamente el tránsito aéreo y la seguridad en toda la zona.
“Esperemos en Dios salir de aquí lo más pronto posible y que sea de la mejor manera”, puntualizó Lucio.

La normativa, que establece una implementación gradual de la medida que finalizará en el año 2030, va a contramano de lo que se discute en Argentina.
El Congreso mexicano aprobó este martes una histórica ley de enmienda constitucional para reducir, de forma gradual, la semana laboral de 48 horas a 40, que comenzará a implementarse el próximo año.
La ley, que fue impulsada principalmente por la presidenta Claudia Sheinbaum y el oficialismo, indica que la semana laboral será de 40 horas para el año 2030, un cambio sustancial para miles de trabajadores en el país y que se alinea con las tendencias globales de reducción de los horarios de trabajo.
En América Latina, otros países como Ecuador ya implementaron la semana laboral de 40 horas.
Sin embargo, distintos analistas y, principalmente, parlamentarios de la oposición señalaron que la misma ley aumenta las horas extras semanales y, sobre todo, mantiene solo un día de descanso por cada seis trabajados.
De acuerdo a los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la segunda economía de América Latina -detrás de Brasil- presenta uno de los peores equilibrios entre vida personal y laboral, además de bajos índices de productividad laboral y los salarios más bajos entre los 38 estados miembro del grupo, que incluye a Colombia, Chile y Costa Rica.
Por ello, el oficialismo celebró la decisión tomada casi de forma unánime por el Congreso mexicano. “La semana laboral de 48 horas ha estado en la legislación mexicana por 106 años. Ya era tiempo de que eso cambiara”, dijo el coordinador sindical y diputado oficialista Pedro Haces, que hizo parte de la propuesta.
“La productividad no se mide por el agotamiento. Se construye con dignidad”, añadió.
Sin embargo, distintos diputados y representantes de los trabajadores criticaron la ley por no incluir los dos días de descanso por cada cinco trabajados, tal como se había previsto en un borrador inicial.
“Es una reforma regresiva en muchos sentidos. En inicio, no se están cumpliendo los dos días de descanso, que es el espíritu original de la propuesta que presentamos como parte del frente”, dijo al diario El País Ángel Castellanos, vocero del Frente Nacional por las 40 horas.
Pero, ¿qué otros países de América Latina tienen 40 horas en su semana laboral y cuáles incluso la han aumentado a 60?
Aunque la semana laboral de 40 horas, que se divide por lo general en cinco días de ocho horas de trabajo, se ha establecido en gran parte de los países del hemisferio occidental, lo cierto es que ha tardado en volverse norma en América Latina.
En países de Europa incluso se están adelantando iniciativas para reducir la semana laboral a cuatro días, con tres de descanso. Sin embargo, en la región latinoamericana, gran cantidad de países continúan con jornadas laborales entre 44 y 46 horas semanales, que incluyen los días sábados.
Esto, a pesar de las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que busca entablar un diálogo en los países de la región que permita tener horarios laborales que tiendan a un mejor equilibrio entre vida personal y trabajo.
“El tiempo es un recurso finito e irrecuperable. La forma en que se distribuye entre trabajo, vida personal y descanso impacta profundamente en la salud, la productividad y la cohesión social”, señala la organización en un informe de 2025 dedicado a América Latina.
Hasta el momento, el único país de América Latina que actualmente tiene una semana laboral de ocho horas en cinco días a la semana es Ecuador. Y está en vigor desde hace 46 años.
En agosto de 1980, se convirtió en el primer país de la región en habilitar esta semana laboral limitada.
Los otros países que están en proceso de llegar a las 40 horas semanales son Chile y, desde este martes, México.
En Chile, con la aprobación de la ley 21.561 en abril de 2024, avanza un proceso de reducción de horas laborales. Primero se pasó de 48 a 44 horas; el próximo abril la semana trabajable se reducirá a 42 y se espera que para abril de 2028 finalmente se llegue a una jornada de 40 horas totales por semana.
Con la ley aprobada este martes, México también iniciará un proceso gradual de reducción del horario de trabajo, que espera se termine de implementar en 2030.
Tanto en Ecuador como en Chile se introduce la flexibilidad para aplicar estas determinaciones, donde los trabajadores pueden negociar la mejor forma de trabajar. Sin embargo, en Chile el límite de horas laborables es de 10 al día.
Colombia es el país de la región que, detrás de Chile, Ecuador y México, más se acerca a reducir sus horarios laborales a las 40 horas.
Actualmente, está por concretar la implementación de la ley 2.101 de 2021, que estableció la reducción de la semana laboral en un país donde durante décadas fue de 48 horas.
En julio de este año se pasará a 42 horas semanales, que podrán ser distribuidas en cinco o seis días, con una extensión máxima de nueve horas por día.
Otros países como Guatemala, El Salvador y Brasil tienen una semana laboral de 44 horas.
Sin embargo, en Brasil, la principal economía de la región, el presidente, Lula da Silva, adelantó esta semana que está buscando poner fin a la semana laboral con solo un día de descanso (conocida como 6 x 1).
Lo llamativo es que Lula no invocó contextos técnicos para justificar su iniciativa, sino que citó a un filósofo surcoreano y su teoría sobre la “sociedad del cansancio”, que habla de la falta de equilibrio entre la vida personal y las horas dedicadas al trabajo.
“El mundo laboral se está transformando. El filósofo coreano Byung-Chul Han afirma que vivimos en una ‘sociedad de la fatiga’, donde la presión por el rendimiento afecta el equilibrio entre la vida personal y profesional”, escribió esta semana en su cuenta de X (ex Twitter).
“En Brasil, se debate la eliminación del llamado horario de trabajo 6 x 1 para garantizar que los trabajadores tengan dos días de descanso a la semana“, añadió.
Además de esto, también existe un debate en el país para incluso reducir la semana laboral a 36 horas. De hecho, ya se han hecho algunos pilotos con empresas en distintas partes de Brasil.
En términos generales, lo más establecido en América Latina es una semana laboral de 48 horas máximo. Hasta hace apenas cinco años, pocos países tenían una carga de trabajo menor a ocho horas al día por seis días a la semana.
Actualmente, ese modelo lo mantienen países como Argentina, Perú, Bolivia, Uruguay, Costa Rica y Paraguay.
Pero lo cierto es que, de acuerdo con la OIT, en muchos de estos países el promedio de horas trabajadas a la semana se acerca más a las 44.
Por eso en varios de estos países se están adelantando debates políticos para establecer leyes que reduzcan formalmente los horarios laborales, por lo que la decisión tomada por México tiene una fuerte influencia.
Cabe aclarar que en Argentina se está dando un agitado debate sobre las horas laborables, en el que se señala que se pasaría de ocho a 12 horas diarias. Sin embargo, la propuesta es clara en que no se debe superar el número de 48 horas totales por semana.
Sin embargo, especialistas explican que esta propuesta —que se convertiría en ley este viernes— va en contravía de las tendencias que se están viendo alrededor del mundo, que intentan reducir el tiempo dedicado al trabajo.
“Este tipo de medidas se va a convertir en un freno para la innovación empresarial y del desarrollo tecnológico”, le dijo al diario Público el economista argentino Jorge Torres.
“Quieren hacer competitivas las empresas a base de explotar a los trabajadores y no de apostar por la innovación”, añadió.
Además de la semana laboral, la aprobación de la ley en México también trajo consigo la apertura del diálogo sobre otros temas vinculados a los derechos laborales, como las vacaciones, las horas extras, la informalidad del empleo y la brecha de género en el mercado.
Por ejemplo, el promedio de días de vacaciones en América Latina es de 15 días —a diferencia de Europa, donde es 25— y la informalidad alcanza niveles importantes dentro de la actividad económica.
En México, la informalidad llega a un 55 %, mientras que en otras economías importantes como Brasil y Argentina se sitúa en torno al 40 %.
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