
Reivindicando su “no a la guerra” pese a las amenazas de Donald Trump, el gobierno español se mantuvo firme este miércoles y negó “tajantemente” cualquier intención de colaborar militarmente con Washington, después de que la Casa Blanca anunciara un cambio de posición de España.
“Nuestra posición sigue absolutamente invariable y desmiento tajantemente cualquier cambio“, afirmó la noche del miércoles a la radio Cadena Ser el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, reiterando la negativa de permitir a Estados Unidos usar bases españolas para atacar Irán.
Albares respondió así a la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien sembró la duda momentos antes al afirmar que “en las últimas horas” España había “acordado cooperar con el ejército estadounidense”.

“Nuestra posición sobre el uso de las bases sobre la guerra en Oriente Medio (…) no ha cambiado en absoluto”, subrayó Albares.
El presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, fue firme por la mañana en una declaración institucional en el Palacio de la Moncloa en Madrid, cuando señaló: “La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”.
“No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno”, agregó.
El martes, desde la Casa Blanca, Trump había reaccionado irritado ante la decisión española de no permitir el uso de las bases de Rota y Morón, en el sur del país, acusando a España de comportarse como un “aliado terrible” y amenazando con suspender el comercio entre ambos países.
Este enfrentamiento entre Sánchez y Estados Unidos se añade al que provocó la negativa española a gastar un 5% de su PIB en defensa, tal y como reclamaba Trump a los aliados de la OTAN, y a los numerosos roces que mantuvo con Israel durante su ofensiva en Gaza.

El ministro de Relaciones Exteriores israelí aprovechó que Irán elogió la posición de Sánchez para preguntarse si “eso es estar en el ‘lado correcto’ de la historia”, en un mensaje en la red social X.
Irán volvió a agradecer este miércoles a España que se oponga a la guerra y alabó su “conducta responsable”, en un mensaje en X del presidente Masoud Pezeshkian.
A pesar de las dificultades para adoptar una posición común europea frente a los ataques contra Irán, los intentos de intimidación de Trump le han valido al jefe del Gobierno español muestras de apoyo de sus homólogos europeos, como el francés Emmanuel Macron y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.
El martes, el jefe del Gobierno alemán, Friedrich Merz, sentado junto a Donald Trump, permaneció en silencio ante la andanada del estadounidense, algo que causó “sorpresa” a las autoridades españolas, reconoció el miércoles el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
“El canciller se pronunció posteriormente sobre este intercambio”, señaló el miércoles el portavoz del Gobierno alemán, Stefan Kornelius. “Dejó claro que Europa presenta un frente unido en cuestiones comerciales y que se opone firmemente a las amenazas de aranceles u otras medidas punitivas”.
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En el plano interno, la posición de Sánchez conecta con su electorado de izquierdas, a un año, como mucho, de las elecciones generales y en un momento en que se ve afectado por varios escándalos de corrupción en su entorno.
Con su “No a la guerra” de este miércoles, Sánchez recupera el eslogan de las grandes manifestaciones que hubo en España contra la invasión de Irak en 2003, en la que el entonces Gobierno del conservador José María Aznar (Partido Popular, PP) se alineó activamente con Estados Unidos.
Muchos españoles culparon a aquella implicación española de los atentados yihadistas de marzo de 2004, que dejaron 192 muertos y llevaron a los socialistas al poder en las elecciones que se celebraron tres días después.
La oposición de derechas cargó contra el líder socialista por su postura con las bases.
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, primer partido de la oposición, pidió “respeto” a Trump y acusó a Sánchez de entregar su política exterior a “intereses partidarios”.
En su editorial de este miércoles, el diario El País, cercano al electorado de izquierda, aconsejó a Sánchez “evitar la tentación de enrocarse y de utilizar la amplísima animadversión que existe hacia Trump en la sociedad española para ganar popularidad”.

Pese a contar con un alto el fuego desde octubre. la tensión entre Pakistán y Afganistán se ha recrudecido en los últimos días.
Pakistán lanzó ataques contra la capital de Afganistán, Kabul, y la ciudad de Kandahar en la madrugada de este viernes, según funcionarios del gobierno pakistaní.
Un portavoz del Talibán en Afganistán escribió en la red social X que fuerzas afganas respondieron con nuevos ataques contra las tropas pakistaníes a lo largo de su frontera común, aunque la publicación ya ha sido eliminada.
Representantes de ambos países se culpan mutuamente de haber elevado la tensión desde el pasado domingo.
Las autoridades de Pakistán defienden que su ofensiva contra las ciudades afganas es una respuesta a “ataques afganos no provocados”, pero los talibanes alegan que aquellos ataques eran, a su vez, una respuesta a ataques pakistaníes anteriores.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, dijo este viernes que su país tiene “plena capacidad para aplastar cualquier ambición agresiva” y el ministro de Defensa, Khwaja Asif, advirtió que estaban en una “guerra abierta” con Afganistán.
Un portavoz del gobierno del Talibán, Zabiullah Mujahid, dijo a la BBC que las fuerzas afganas habían destruido 19 puestos fronterizos paquistaníes y detenido a varios soldados de ese país.
También afirmó que más de 50 soldados paquistaníes habían muerto. La BBC no ha podido confirmar de manera independiente esas cifras.
Mientras tanto, Pakistán aseguró haber destruido 27 puestos fronterizos pertenecientes a los talibanes e insistió que había infligido muchas bajas a las fuerzas talibanes.
Ambos países acordaron un frágil alto al fuego en octubre tras mortales enfrentamientos transfronterizos, pero los combates se han recrudecido en los últimos días.
Los funcionarios de la ONU han pedido una desescalada inmediata de los combates, mientras que Irán se ha ofrecido a mediar.
Residentes de Kabul oyeron fuertes explosiones en toda la ciudad este viernes, informó AFP, en tanto habitantes de las regiones fronterizas de Pakistán declararon a la BBC que sintieron estruendos y se les pidió que se pusieran a salvo.
Ambas partes afirman haberse infligido grandes pérdidas durante los choques recientes.
Pakistán informó antes que dos de sus soldados murieron después de que fuerzas afganas lanzaran una operación contra posiciones militares a lo largo de su frontera común a última hora de este jueves.
Tres personas más resultaron heridas cuando las fuerzas pakistaníes respondieron al fuego no provocado, declaró el ministro de Información, Attaullah Tarar.
Los talibanes en Afganistán afirmaron haber lanzado la operación a gran escala en respuesta a los ataques de principios de esta semana, que, según afirmaron, causaron la muerte de al menos 18 personas.
Islamabad indicó que el objetivo eran presuntos campamentos y escondites de milicianos.
La operación de represalia de Afganistán se lanzó alrededor de las 20:00 hora local (15:30 GMT) de este jueves y llevó a la muerte de numerosos soldados pakistaníes y la captura de otros, informó el gobierno.
Pakistán lo negó, refutó que los talibanes capturaran 15 puestos militares y dijo que toda agresión recibiría una respuesta inmediata y efectiva.
El portavoz talibán Zabihullah Mujahid escribió en X que, “en respuesta a las reiteradas violaciones fronterizas y a la insurgencia de círculos militares paquistaníes, se lanzaron operaciones preventivas a gran escala contra centros e instalaciones militares del ejército paquistaní” a lo largo de la frontera.
Islamabad afirmó que los talibanes “calcularon mal y abrieron fuego sin provocación contra múltiples puntos” al otro lado de la frontera, en la provincia noroccidental de Khyber Pakhtunkhwa, lo que recibió una “respuesta inmediata y efectiva” por parte de sus fuerzas de seguridad.
“Los primeros informes confirman numerosas bajas en el lado afgano, con múltiples puestos y equipos destruidos”, según un comunicado del Ministerio de Información y Radiodifusión pakistaní compartido en X.
“Pakistán tomará todas las medidas necesarias para garantizar su integridad territorial y la seguridad de sus ciudadanos”, agregó.
Funcionarios locales del Talibán en Afganistán han denunciado que se atacó un campo de refugiados en Nangarhar, que alberga a ciudadanos afganos que habían llegado al país desde Pakistán.
El servicio afgano de la BBC citó a los funcionarios diciendo que al menos 9 personas resultaron heridas: siete mujeres y dos hombres.
El estado de uno de los heridos es crítico, añadieron las autoridades.
Los residentes cercanos a la ciudad fronteriza paquistaní de Torkham fueron urgidos a desalojar la zona.
Además, las autoridades suspendieron la repatriación de ciudadanos afganos deportados a través de la frontera.
El cruce también se cerró para los refugiados afganos.
Kabul había advertido de represalias “en el momento oportuno” tras los ataques ocurridos el pasado domingo.
Mientras que Pakistán declaró que ese día atacó siete presuntos campamentos y escondites de milicianos cerca de la frontera luego de atentados suicidas en territorio pakistaní, Afganistán afirmó que atacaron viviendas civiles y una escuela religiosa, con mujeres y niños entre los muertos.
Pakistán y Afganistán comparten una frontera montañosa de 2.574 kilómetros.
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