
Una enorme tormenta invernal, con temperaturas polares, azotó este lunes por tercer día consecutivo a buena parte de Estados Unidos, donde ha dejado al menos once muertos, un millón de hogares sin energía eléctrica y miles de aviones en tierra.
Las autoridades advirtieron que una masa de aire procedente del Ártico provocará el descenso de las temperaturas a niveles peligrosamente bajos durante algunos días más. El estado de emergencia fue declarado en Washington y una veintena de estados.
Considerada por meteorólogos como uno de los peores episodios invernales de las últimas décadas en Estados Unidos, esta tormenta ha provocado intensas nevadas y acumulaciones de hielo con consecuencias potencialmente catastróficas, según el Servicio Nacional de Meteorología (NWS).

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, informó que cinco personas fueron encontradas muertas al aire libre este fin de semana.
“Aunque todavía no sabemos las causas de estas muertes, no hay recordatorio más poderoso del peligro del frío extremo y de la vulnerabilidad de muchos habitantes, en particular de los neoyorquinos sin hogar“, señaló el alcalde en una conferencia de prensa el domingo.
En el estado de Texas, las autoridades confirmaron tres muertes, incluyendo la de una adolescente de 16 años fallecida en un accidente de trineo. En Luisiana, dos personas murieron por hipotermia.

Además, una persona murió y otras dos resultaron heridas en un choque vinculado con las condiciones meteorológicas el sábado en el sureste de Iowa, según la policía local.
Cerca de 820 mil usuarios se encontraban aún sin servicio eléctrico el lunes por la mañana, sobre todo en el sur de Estados Unidos, según el sitio especializado PowerOutage.com.
En Tennessee, donde el hielo derribó líneas eléctricas, más de 250 mil clientes seguían sin suministro. Los cortes afectaban también a unos 100 mil clientes en Luisiana y en Misisipi.
Las autoridades desde Texas hasta Carolina del Norte y Nueva York instaron a los residentes a quedarse en casa debido a las condiciones peligrosas.
La tormenta se desplaza desde el domingo hacia el noreste del país, con intensas nevadas sobre ciudades densamente pobladas como Filadelfia, Nueva York y Boston.
“Seguiremos monitoreando y manteniendo el contacto con todos los estados en la trayectoria de esta tormenta. ¡Manténganse a salvo y manténganse abrigados!”, instó el presidente Donald Trump en un mensaje en su plataforma Truth Social.
Los grandes aeropuertos de Washington, Filadelfia y Nueva York se encontraban prácticamente paralizados. Al menos 19 mil vuelos han sido anulados desde el sábado y otros miles han sufrido retrasos, según el sitio FlightAware.

La agencia aeronáutica reportó que un pequeño avión con ocho personas a bordo se estrelló el domingo por la noche al despegar del aeropuerto de Maine (noreste), sin precisar si las condiciones meteorológicas estaban vinculadas al accidente.
Trump, un escéptico del cambio climático, aprovechó la tormenta para hacer un comentario en este sentido: “Por favor: ¿QUÉ LE PASÓ AL CALENTAMIENTO GLOBAL?”, escribió en Truth Social.
La tormenta está relacionada con una deformación del vórtice polar, una masa de aire que usualmente circula por arriba del polo norte, pero que se desplazó hacia el sur.
Los científicos consideran que el aumento de las perturbaciones en el vórtice polar podría estar relacionado con el cambio climático, aunque la variación natural podría jugar un papel.
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Las autoridades han advertido que el frío potencialmente mortal podría persistir aún una semana después de la tormenta en las Grandes Llanuras del Norte y otras zonas del centro de Estados Unidos, donde la sensación térmica podría llegar a -45°C.
Tales temperaturas pueden provocar el congelamiento en pocos minutos.

Donald Trump dijo que el organismo será “una de las organizaciones más relevantes jamás creadas”. Pero hasta el momento no se sabe con certeza cómo o dónde funcionará.
“El Estatuto ha entrado en vigor y la Junta de Paz ya es una organización internacional oficial”.
Así se anunció la creación del organismo establecido por Donald Trump que, según él mismo, será “una de las organizaciones más relevantes jamás creadas” y de la cual se siente “honrado” de ser su presidente.
“Está funcionando maravillosamente… casi todos los países quieren ser parte de ella”, declaró Trump en la ceremonia de firmas organizada por el presidente estadounidense en Davos, Suiza, durante el Foro Económico Mundial.
Durante la ceremonia, en la que estaban presentes los “miembros fundadores”, incluidos el presidente argentino Javier Millei, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, o el presidente de Paraguay, Santiago Peña, Trump elogió sus propias acciones en el frente internacional afirmando que las amenazas a Europa, Estados Unidos y Medio Oriente “realmente se están calmando”.
“Están sucediendo muchas cosas buenas”, señaló. “Hace apenas un año, el mundo estaba en llamas; mucha gente no lo sabía”.
Y agregó que con la Junta de la Paz, “podremos hacer prácticamente lo que queramos”.
La Junta de Paz de Trump se concibió inicialmente para ayudar a poner fin a la guerra de dos años entre Israel y Hamás en Gaza y supervisar la reconstrucción de la Franja.
Sin embargo, una propuesta de estatuto filtró a los medios no mencionaba el territorio palestino y sugería que la organización podría estar diseñada para reemplazar las funciones de las Naciones Unidas.
Pero durante la ceremonia de firmas Trump señaló que la Junta “trabajará en colaboración con las Naciones Unidas”.
A pesar de sus reiteradas críticas al organismo internacional, el presidente dijo que la ONU tiene un “enorme potencial” y afirmó que la combinación de los esfuerzos de la Junta de la Paz y la ONU es “algo único en el mundo” y “el primer paso hacia un futuro mejor para Medio Oriente”.
Dentro del marco de la Junta de Paz se incluye una “Junta Ejecutiva de Gaza”, que será responsable de supervisar todo el trabajo sobre el terreno de un grupo administrativo de Gaza, según la Casa Blanca.
Arabia Saudita indicó previamente que un grupo de países de mayoría musulmana -Arabia Saudita, Turquía, Egipto, Jordania, Indonesia, Pakistán y Qatar- respaldaba el objetivo de consolidar un alto el fuego permanente en Gaza, apoyar la reconstrucción y avanzar en lo que describieron como una “paz justa y duradera”.
Durante la ceremonia en Davos el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, presentó la Junta de Paz como una “Junta de Acción”.
Afirmó que, si bien la atención se centra actualmente en Gaza, la junta “servirá como ejemplo de lo que es posible en otras partes del mundo”.
También en la ceremonia, Jared Kushner, el yerno del presidente Trump, subió al escenario para presentar el proyecto para una “reurbanización” de Gaza, y mostró diapositivas de cómo podría ser la “Nueva Gaza” bajo los planes estadounidenses.
Las diapositivas mostraban imágenes de rascacielos futuristas junto al mar en la actual Franja de Gaza, con promesas de un “turismo costero” en el futuro.
Durante la ceremonia de firma no se dieron más datos sobre cómo o dónde funcionará el organismo creado por Trump.
Pero en el documento filtrado se dice que la Junta es una organización internacional con el mandato de llevar a cabo funciones de consolidación de la paz según el derecho internacional.
Y también establece que una persona -su presidente- tiene el poder de vetar decisiones, aprobar la agenda, invitar a los miembros, disolver la junta por completo y designar a su propio sucesor.
El estatuto filtrado establece que el organismo entrará en vigor una vez que tres Estados acuerden formalmente su adhesión.
Los Estados miembros tendrían mandatos renovables de tres años y se otorgarían puestos permanentes a quienes contribuyeran con US$1.000 millones, según el documento.
Donald Trump es nombrado presidente —y, por separado, representante de EE.UU.— y tiene autoridad para nombrar a los miembros de la junta ejecutiva y crear o disolver órganos subsidiarios.
La Casa Blanca nombró hace unos días a siete miembros del Comité Ejecutivo fundador de la Junta, entre ellos el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga; el enviado a Medio Oriente, Steve Witkoff; el yerno de Trump, Jared Kushner, y el exprimer ministro británico Tony Blair.
En la ceremonia de firmas de la Junta estuvieron presentes los líderes y representantes de 19 países, incluidos Argentina, Paraguay, Indonesia, Jordania, Kazajstán, Marruecos, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Turquía.
Un país estuvo notablemente ausente de la ceremonia: Israel, a pesar de que anunció su adhesión al organismo.
El presidente israelí Isaac Herzog se encuentra en Davos, pero un portavoz confirmó que no participaría en la ceremonia, sin dar más detalles.
No está claro cuántos países han sido invitados a unirse al nuevo organismo de Trump. Reino Unido fue invitado pero la ministra de Relaciones Exteriores Yvette Cooper indicó que aún no ha decidido firmar debido a preocupaciones por la participación del presidente ruso, Vladimir Putin.
Otros de los aliados tradicionales de Estados Unidos, como Francia y otras naciones europeas, no han aceptado hasta ahora unirse a la Junta.
Trump afirmó antes de la ceremonia de Davos que Vladimir Putin “había aceptado” una invitación para formar parte del organismo.
El jueves, la agencia estatal de noticias rusa TASS, informó que Putin está dispuesto a transferir los US$1.000 millones en activos rusos a la Junta.
Previamente se había informado que los fondos para la participación de Putin en la Junta podrían provenir de activos rusos congelados en EE.UU.
China, por su parte, confirmó que había sido invitada a unirse, pero aún no ha manifestado su disposición a participar y se dijo que había expresado serias dudas sobre el organismo, en particular por el papel de la ONU.
“China siempre ha practicado el verdadero multilateralismo. Independientemente de cómo cambie la situación internacional, China defiende firmemente el sistema internacional centrado en la ONU”, declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, a la prensa en Pekín esta semana.
Los medios estatales chinos fueron un poco más críticos y cuestionaron si la Junta estaba “realmente a favor de la paz”, a la vez que plantearon la preocupación de que el presidente estadounidense estuviera creando un “club privado o una junta directiva corporativa con un costo de mil millones de dólares”.
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