
Las tácticas de confrontación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) durante el gobierno del presidente Donald Trump han estado en el foco de atención desde la muerte de Renee Nicole Good a manos de un agente en Mineápolis, Minnesota, el 7 de enero.
Datos publicados por esa agencia muestran que los centros de detención de migrantes también pueden ser sitios mortales para quienes están recluidos en ellos.
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Los comunicados de prensa del ICE revelan que varias personas han muerto bajo su custodia en los primeros días de 2026, después de un año en que las muertes de migrantes detenidos alcanzaron su nivel más alto en 20 años y el número de detenciones de la agencia migratoria aumentó exponencialmente.
Más de 68 mil adultos estaban detenidos por el ICE a finales de diciembre, en comparación con los aproximadamente 36 mil de diciembre de 2023, según datos de la agencia.
Al menos cuatro personas murieron mientras estaban detenidas por el ICE en 2026, según esta agencia. Todos los fallecimientos ocurrieron en los primeros 10 días del año, tres de ellas anunciadas entre el 9 y el 10 de enero.
Los migrantes, todos hombres, tenían entre 42 y 68 años. Dos eran originarios de Honduras, un tercero de Cuba y otro de Camboya.
Dos de los fallecimientos se atribuyeron a “problemas de salud relacionados con el corazón”, mientras que las otras dos causas no fueron claramente indicadas. Solo uno de estos últimos casos se señaló como bajo investigación.

El 2025 fue el año más letal para los detenidos por el ICE en dos décadas. Al menos 30 personas murieron mientras se encontraban retenidas en centros para migrantes, el mayor número desde 2004, el año posterior a la creación de la agencia.
La cifra de 2025 representa más que el total de muertes registradas bajo custodia del ICE durante todo el gobierno del presidente demócrata Joe Biden (2021-2025).
En esos cuatro años, 26 detenidos murieron, según datos recopilados por la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración a partir de informes del ICE.
Observadores externos han expresado preocupación por el nivel de atención médica que reciben los detenidos.
Un informe de 2024 de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) concluyó que hasta el 95 % de las muertes ocurridas bajo custodia del ICE podrían haberse prevenido con la atención adecuada.
El informe analizó muertes bajo custodia de ICE entre 2017 y 2021, años del primer gobierno de Trump, estudiando miles de páginas de documentos obtenidos mediante solicitudes de acceso a registros públicos.
Expertos médicos que revisaron estos documentos hallaron evidencia generalizada de tratamientos incorrectos o inapropiados, así como de atención médica gravemente demorada.

Dos días después de que Maduro fuera capturado en Caracas en una operación militar estadounidense, quien fuera su mano derecha asumió como jefa de Estado interina.
Delcy Rodríguez juramentó este lunes como la nueva presidenta encargada de Venezuela.
Quien fuera la mano derecha de Nicolás Maduro se conviritó así en su sucesora interina, dos días después de que en la madrugada del sábado el entonces mandatario fuera capturado por Estados Unidos.
Maduro fue detenido en Caracas en un amplio y controlado operativo militar de EE.UU. junto a su esposa, Cilia Flores
Ambos fueron trasladados a Nueva York, donde este lunes se declararon no culpables ante un tribunal federal de cargos de conspiración para el narcoterrorismo y otros delitos.
En una retrasada ceremonia ante la Asamblea Nacional, que asumió en esta misma jornada para su nuevo periodo, la otrora vicepresidenta ejecutiva del país asumió el cargo luego de que el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenara su asunción como jefa de Estado ante la “ausencia forzosa” de Maduro.
El diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo de Nicolás Maduro, fue uno de los testigos directos de la juramentación.
Con el nombramiento de Rodríguez como presidenta interina, el tribunal le otorga el poder para liderar “la defensa de la soberanía” y “preservar el orden constitucional”.
La líder cuenta además con el respaldo del ejército venezolano.
La abogada de 56 años ha sido una pieza clave del chavismo. Durante el gobierno de Hugo Chávez llegó por primera vez al gabinete como ministra del despacho de la Presidencia.
Pero fue tras la asunción de Maduro, en 2013, cuando consolidó su poder: fue ministra de Comunicación e Información, ministra de Economía, para luego asumir como canciller y finalmente como ministra de Hidrocarburos y vicepresidenta ejecutiva.
Pocas horas antes de juramentar, Rodríguez había dado un giro drástico en el tono con Estados Unidos.
Tras la operación militar de élite que fue ordenada por el propio Donald Trump en territorio venezolano, fue ella quien la calificó como un “secuestro ilegal e ilegítimo” y una “agresión extranjera”.
“Lo que se le está haciendo a Venezuela es una barbarie”, aseguró en una intervención en cadena nacional.
“Sitiarla, bloquearla, es una barbarie que violenta todo mecanismo del sistema de derechos humanos internacional y configura delitos de lesa humanidad. Que ningún bloqueo pretenda torcer la voluntad de este pueblo”, dijo Rodríguez a la vez que reafirmó que “en Venezuela solo hay un presidente, que se llama Nicolás Maduro Moros”.
La noche del domingo, sin embargo, la nueva presidenta de Venezuela invitó al gobierno de Trump a “trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera”.
“Venezuela reafirma su vocación de paz y de convivencia pacífica. Nuestro país aspira a vivir sin amenazas externas, en un entorno de respeto y cooperación internacional. Creemos que la paz global se construye garantizando primero la paz de cada nación”, agregó en un post de Instagram, recalcando los principios de la “igualdad soberana y la no injerencia”.
Trump había sugerido previamente que Rodríguez estuvo en contacto con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y que habría manifestado su disposición a acceder a todas las exigencias de Washington. “No tiene alternativa”, afirmó.
Este domingo el mandatario estadounidense fue más allá y le dijo a la revista The Atlantic que si Rodríguez “no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el de (Nicolás) Maduro”.
Tras la captura de Maduro, Trump había advertido que EE.UU. “gobernará” Venezuela “hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa”.
La Constitución venezolana establece un plazo de 30 días para realizar elecciones en caso de una falta absoluta del presidente.
Las causas incluyen, entre otros supuestos, fallecimiento, renuncia, destitución o abandono.
Sin embargo, por el carácter excepcional del caso, el Tribunal Supremo de Venezuela optó por interpretar la ausencia de Maduro como “temporal”, atribuyendo a la vicepresidenta la función de suplirlo.
Un vicepresidente puede suplir la ausencia presidencial temporal durante hasta 90 días, período que puede extenderse a seis meses con el voto de la Asamblea Nacional.
En su sentencia, de todas formas, el máximo tribunal venezolano no recordó esos plazos, lo que abre dudas sobre la posibilidad de que Rodríguez pueda mantenerse en el poder más allá de ese itinerario.
Lo más probable es que aquello dependa ahora, en gran medida, de cómo la nueva presidenta de Venezuela maneje la relación con Estados Unidos.
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