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Más allá de Estados Unidos: arte y cultura para pensar en América como un continente diverso
Más allá de Estados Unidos: arte y cultura para pensar en América como un continente diverso
Foto: Obra de Alfredo Jaar.
3 minutos de lectura

Más allá de Estados Unidos: arte y cultura para pensar en América como un continente diverso

En medio de tensiones geopolíticas como la invasión de Estados Unidos en Venezuela, la llegada de Trump al poder y narrativas que simplifican América al modelo estadounidense, recuperar voces artísticas que miran al continente en su totalidad se vuelve indispensable.
12 de enero, 2026
Por: Animal MX.

En medio de nuevas tensiones en el continente marcadas por la intervención de Estados Unidos en Venezuela y el regreso de discursos abiertamente anti-latinos bajo el gobierno de Donald Trump, ha vuelto a circular con fuerza una idea clave: América no es solo Estados Unidos. 

Te contamos de algunas obras, canciones, películas y otras muestras artísticas como recordatorio de una historia compartida de explotación, resistencia y una identidad continental que el arte y la cultura han sabido narrar y defender.

Arte para comprender un continente diverso

  • Las venas abiertas de América Latina (1971) de Eduardo Galeano:

Es un ensayo fundamental que recorre siglos de historia latinoamericana desde una mirada crítica, mostrando cómo la riqueza del continente fue sistemáticamente extraída y concentrada fuera de sus fronteras. Más que un libro de historia, es una lectura que convirtió la explotación y la desigualdad en una metáfora duradera para entender América Latina.

  • Residente ft. Ibeyi: This Is Not America (2022):

Esta canción cuestiona de forma directa la apropiación del término “América” como sinónimo de Estados Unidos. A través de referencias históricas y políticas, Residente reivindica la identidad latinoamericana y recuerda que el continente está formado por múltiples territorios, memorias y luchas que suelen quedar fuera del relato dominante.

  • Tijuana No!: La esquina del mundo (1994):

Desde el rock fronterizo, esta banda mexicana propone una visión de América Latina como un espacio compartido, sin muros ni límites rígidos. La canción dialoga con la idea de un continente atravesado por desigualdades, pero también por resistencias colectivas y una identidad común que desborda las fronteras nacionales.

  • “Nuestro norte es el sur” de Joaquín Torres García:

Esta obra plantea una inversión simbólica del mapa y del pensamiento hegemónico: el sur deja de ser periferia para convertirse en punto de partida. Más que una consigna geográfica, es una declaración política y cultural que reivindica las identidades latinoamericanas desde su propia voz, historia y experiencia. La pieza invita a repensar el colonialismo mental y a reconocer el sur global como un espacio de creación, resistencia y autonomía.

Joaquín Torres García
  • The Latin Explosion: A New America (2015):

Este documental musical explora el impacto profundo de la cultura latina en Estados Unidos, desde la música hasta la identidad social. Más que hablar de integración, evidencia cómo lo latino ha sido una fuerza formadora dentro de Estados Unidos, desmontando la idea de una “América” homogénea y única.

  • Un logo para América de Alfredo Jaar: 

A Logo for America está integrada por cinco fotografías que registran la intervención de Alfredo Jaar en una valla publicitaria electrónica de Times Square. Durante dos semanas, el artista insertó una animación de 42 segundos entre los anuncios comerciales habituales, utilizando los códigos de la publicidad para señalar un conflicto geopolítico. Las imágenes del mapa y la bandera de Estados Unidos iban acompañadas de frases que cuestionaban el uso excluyente del término “América”.

  • ¿Por qué no se van?  de Los Prisioneros:

Este himno del rock latinoamericano funciona como una crítica frontal al clasismo, al colonialismo cultural y a la idealización del “primer mundo”. Con ironía y rabia, la canción confronta a quienes desprecian su propio territorio mientras glorifican modelos extranjeros. Su vigencia radica en su mensaje claro: la dignidad latinoamericana no necesita validación externa y el continente tiene derecho a narrarse a sí mismo.

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Imagen BBC
“Sentí que había muerto”: sobrevivientes relatan lo que vivieron durante el bombardeo de EU al Bloque 12 en Venezuela
6 minutos de lectura

Sobrevivientes al ataque de EU en Venezuela que condujo a la captura de Nicolás Maduro cuentan sus testimonios. Rosa González murió por el impacto de un misil estadounidense en su casa.

10 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Eran las 2:00 de la mañana cuando un proyectil cayó en su departamento. “La onda explosiva me tiró contra la pared”, recuerda Wilman González.

Tirado en el suelo, abrió los brazos mirando al cielo y se despidió: “Dios, perdona todos mis pecados”.

En ese instante, recuerda, “sentí que había muerto”. Momentos después se dio cuenta que tenía enterrada en su cara una astilla de madera que se había desprendido de la puerta.

“Como pude me la saqué y fui a atender a mis hermanos que estaban aturdidos por el impacto”, cuenta a BBC Mundo el electricista de 54 años.

Aún con el pómulo derecho morado, apenas puede creer lo que le pasó a él y su familia este 3 de enero, cuando las fuerzas militares estadounidenses atacaron Venezuela y capturaron al presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

Wilman vivía en el Bloque 12, un antiguo edificio ubicado muy cerca de una importante base militar de Venezuela, la Academia de la Armada Bolivariana, en la ciudad costera Catia La Mar, estado de La Guaira, a unos 35 kilómetros por carretera de Caracas.

Habitado principalmente por personas de edad avanzada en un barrio popular, el Bloque 12, o lo que queda de él, es ahora un símbolo de uno de los mayores acontecimientos ocurridos en la historia reciente de Venezuela: el bombardeo de Estados Unidos ordenado por el presidente Donald Trump.

Y es uno de los edificios civiles afectados en un ataque que principalmente tuvo como objetivo instalaciones militares y de comunicaciones.

Mientras Maduro permanece detenido en una cárcel de Nueva York acusado por cargos relacionados con narcoterrorismo, la presidenta interina del país, Delcy Rodríguez, es quien asumió esta semana las riendas del país bajo la tutela de EU.

Según el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, la operación causó la muerte de unas 100 personas, incluyendo civiles y militares.

Bloque 12, edificio parcialmente destruído por un misil estadounidense en la ciudad costera Catia La Mar, estado de La Guaira, a unos 35 kilómetros por carretera desde Caracas.
BBC
Bloque 12, el edificio donde murió Rosa González por el impacto de un misil estadounidense.

Wilman es uno de los sobrevivientes, pero su tía Rosa, de 79 años, que dormía en la habitación del lado, no tuvo la misma suerte.

“Ella empezó a gritar: ‘Ay, me duele, me duele el brazo’ (…). Había una lavadora encima de ella. Una lavadora que con el impacto voló y le cayó encima”, cuenta su sobrino que, con dificultad, logró sacarla y sentarla en una silla.

Fue en ese momento cuando la mujer le dijo que no podía respirar.

Desesperados, los familiares llevaron a Rosa González a un hospital donde recibió atención médica de urgencia. Pero pese a todos los esfuerzos, fue demasiado tarde.

Wilman González frente a su departamento destruido.
BBC
“Mira cómo quedó… no es justo”, reclama Wilman González frente a los escombros de su departamento.

Con el ataúd semi abierto para decirle adiós, dos días después del bombardeo, familiares y amigos velaron a Rosa en una pequeña capilla de paredes blancas frente a una estatua de Jesucristo en la cruz.

Wilman, que por ahora está viviendo en la casa de un cuñado, se para frente al que alguna vez fue su hogar y mira los escombros sin explicarse lo que pasó. “Mira cómo quedó… No es justo, no es justa esta vaina”, dice profundamente molesto, mientras señala los restos del Bloque 12.

“La parte más grande del proyectil quedó en el cuarto de mi tía”.

Los restos del misil estadounidense, cuenta, se los llevó el gobierno. Pero el trauma de la experiencia se queda. “Estamos asustados, nosotros nunca hemos estado en una guerra”, cuenta desconsolado.

“Señores, ¡no a la guerra, no a la guerra!. La guerra no hace falta, lo que hace falta es comer, vivir”, grita con rabia frente al edificio. Lo único que hay frente a sus ojos son paredes demolidas, vidrios quebrados, trozos de objetos personales, y los restos de una vida que nunca volverá a ser como antes.

Velatorio de Rosa González.
AFP via Getty Images
Rosa González murió por el impacto de un misil estadounidense en su casa.

Su vecino, Jorge Cardona, de 70 años, estaba en la sala de su departamento cuando cayó el misil.

De repente, sintió un ruido y luego vino el impacto. “Escuché la explosión y la llamarada de candela y todo voló”.

Quedó tirado en un pasillo. “La pared del vecino se vino para mi casa y se llevó muebles, se llevó todo”. Cuando logró reaccionar, comenzó a sacudirse el polvo y los escombros que habían caído sobre su cuerpo. Rápidamente se puso un pantalón y unos zapatos, y fue a hablar con los vecinos.

“Yo pensé que nos estaban atacando, pero nunca pensé que me iban a atacar a mí”. El proyectil, cuenta, “pegó en la platabanda (techo) de arriba, en el pasillo, y pasó por la ventana del baño de los vecinos”.

“Estamos vivos de milagro”, le dice a BBC Mundo. “Fue algo que se vive una sola vez en la vida y se ve nada más en las películas de Hollywood, donde el muchacho se salva”.

¡Al suelo, tírate al suelo!

Jesús Linares, de 48 años, estaba durmiendo cuando un zumbido fuerte lo despertó. Lo primero que se le vino a la cabeza es que podía tratarse de un fuego artificial de las celebraciones de fin de año.

Jesús Linares.
BBC
“La onda expansiva me arroja al piso y siento que algo me golpea la cabeza”, recuerda Jesús Linares.

Pero cuando llega el impacto, su hija de 16 años, que estaba durmiendo en la misma habitación, le preguntó: “¿Papá qué pasa?”. Él le contestó: “Hija, nos están invadiendo”.

En ese momento la sacó de la cama y mientras iba camino al cuarto de su madre, sintió un nuevo zumbido. Era el misil que impactó el edificio, destruyendo la entrada principal de su casa.

“La onda expansiva me arrojó al piso y sentí que algo me golpeaba la cabeza. Cuando me levanté le grité a mi hija: ‘¡Al suelo, tírate al suelo!'”.

Descalzo, pasó por encima de unos vidrios para buscar zapatos y alcanzó a empacar alguna ropa para él, su hija, y su madre, de 85 años. Luego entró al departamento de su vecina y la encontró tirada en el suelo, totalmente desorientada y con heridas en el cuerpo.

Coronel de bomberos, con 28 años de servicio en la institución, Jesús se dio cuenta que la mujer requería ayuda inmediata. Con una sábana improvisó un vendaje en la cabeza y otro en la pierna para detener la hemorragia.

Su madre y su hija, afortunadamente, solo quedaron con traumatismos leves.

Recordando lo que pasó esa noche, llega a la conclusión de que automáticamente había aplicado el protocolo que se utiliza en caso de un terremoto. Eso le permitió rescatar con vida a su vecina y ponerse a resguardo junto a sus parientes.

Bloque 12, ubicado muy cerca de una importante base militar de Venezuela, la Academia de la Armada Bolivariana, en la ciudad costera Catia La Mar, estado de La Guaira, a unos 35 kilómetros por carretera desde Caracas.
BBC
Al menos ocho departamentos quedaron destruidos por el misil.

Ahora está colaborando en las tareas de reconstrucción del Bloque 12 y permanece alojado en la casa de un familiar junto a su hija y su madre, con la expectativa de volver a su hogar.

Y aunque Jesús está acostumbrado a lidiar con situaciones difíciles, la caída del misil en su edificio le ha dejado algunas secuelas.

Desde el ataque, Jesús se levanta todos los días a eso de las 2:00 de madrugada, la hora en que el proyectil impactó en su vivienda.

A esa hora, “retrocede la película”, y recuerda lo que vivió el día en que Estados Unidos atacó Venezuela e impactó al Bloque 12.

Bloque 12, ubicado muy cerca de una importante base militar de Venezuela, la Academia de la Armada Bolivariana, en la ciudad costera Catia La Mar, estado de La Guaira, a unos 35 kilómetros por carretera desde Caracas.
BBC
Los habitantes afectados esperan regresar a sus departamentos tras las tareas de reconstrucción.
BBC

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