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Con confianza y sin miedo: cómo referirnos a *personas con distintas discapacidades*
Con confianza y sin miedo: cómo referirnos a *personas con distintas discapacidades*
Foto: Elizabeth Ruiz | archivo Cuartoscuro
4 minutos de lectura

Con confianza y sin miedo: cómo referirnos a *personas con distintas discapacidades*

10 de agosto, 2022
Por: Luis Baylón

A más de uno nos ha pasado: hablar con personas con discapacidad, cuando conoces poco o nada de su condición, puede ser intimidante por el miedo a “regarla” o “decir algo incorrecto”. Pero… ¿por qué habría de ser así? Antes de clavarnos de lleno en el tema, nos vamos a adelantar poquito: son personas, dirígete a ellas como lo harías con cualquier otro.

“Desde el enfoque inclusivo se dice persona con discapacidad, ya sea motriz, visual, auditiva o intelectual. El término correcto es ese: persona con discapacidad”, nos explica Pamela Rodríguez, directora de Manos en Consciencia, organización que se dedica a orientación de familias que conviven con alguna discapacidad, así como a impartir talleres de Lengua de Señas Mexicana y Braille.

Pamela nos explica que estos términos a muchas personas les da miedo por el desconocimiento que hay alrededor de la discapacidad.

También sucede que, en muchas ocasiones, se siguen utilizando palabras erróneas por mera costumbre.

“Antes se utilizaban términos que ahora son obsoletos -como sordomudo o personas con capacidades diferentes– y que, en la televisión, redes sociales o medios de comunicación se siguen reproduciendo”, explica Pamela. “Es importante saber que, en cuanto a terminología, es importante anteponer a la persona“.

perro guia de personas ciegas o debiles visuales
Foto: Moisés Pablo | Archivo Cuartoscuro

Pero entonces… ¿sólo me refiero a ellas como ‘personas con discapacidad’?

Si es necesario incluir su discapacidad en la descripción de alguna persona, puedes decirlo tal cual, sin miedo y con respeto.

Pero igual ahí te van algunos tips extra por si lo necesitas:

Son sordas, no sordomudas

“Ay, pero yo conozco a una persona sorda que no habla”, ajá, pero eso no significa que no tenga la capacidad física de hablar, sino que no tuvieron una estimulación a edad temprana para enseñarles a hablar, explica Pamela.

“Hay que saber por qué no habla: porque no quiere, porque de verdad no puede o porque no fue estimulada”, dice la experta quien es intérprete de Lengua de Señas Mexicana (LSM).

Checa: ¿Cómo serían las princesas si tuvieran alguna discapacidad? La activista Ferny Ruiz nos muestra

Además, profundiza, la comunidad sorda es muy amplia:

  • Hay personas con hipoacusia, que es la pérdida de la audición en algún grado: algunas personas no escuchan absolutamente nada, otras tienen restos auditivos.
  • Sordos oralizados, son las personas que, ya sea porque fueron estimuladas desde pequeñas o perdieron el sentido del oído en algún momento de su vida, pueden hablar.
  • Sordos señantes, es decir, aquellas personas sordas que saben comunicarse a través de la LSM.
  • Oyentes, son las personas que pueden escuchar y que forman parte de la comunidad ya sea porque son intérpretes o porque por alguna razón saben LSM.
  • Hijos oyentes de padres sordos (CODA), que como su nombre lo dice, son niños y niñas que crecieron con papás sordos y que, incluso, su primera forma de comunicación fue la LSM.

Son ciegos o débiles visuales, no “cieguitos”

Pamela, cuya especialidad de Educación Inclusiva fue precisamente con enfoque de discapacidad visual, explica que al hablar de gente ciega suele haber confusiones.

Hay ceguera total y debilidad visual, “pero a veces confunden el término de débil visual”, dice la experta.

Te recomendamos: Esta fabulosa mamá fabrica muñecas incluyentes para que las niñas con discapacidades se identifiquen

El hecho de que tengas miopía y astigmatismo y uses lentes a diario, no te hace débil visual.

“Ser débil visual significa que necesitas diferentes adecuaciones, como macro textos por ejemplo, porque de plano no ves ni de cerca ni de lejos”, detalla Pamela.

¿Qué es eso de discapacidad motriz?

Se refiere a que algunas personas tienen limitaciones en su estructura o función corporal, según la OMS.

Esta limitación física puede ser por condiciones géneticas o por accidentes y amputaciones. A muuuuy grandes rasgos, entre las más comunes se encuentran:

  • Por daños cerebrales: puede ser por un daño adquirido que se da por alguna lesión y esto presenta secuelas como alteraciones físicas, o parálisis cerebral, que es una afectación en el desarrollo del feto o del bebé y que produce efectos en la motricidad, como rigidez en su cuerpo, agitación, convulsiones.
  • También por daños en la médula espinal, espina bífida (formación incompleta de la espina dorsal durante el embarazo), o esclerosis múltiple.
  • Distrofia muscular, es decir, aquellos padecimientos que debilitan o provocan pérdida de masa muscular.

Oye, pero… ¿y la discapacidad intelectual?

Este tema también merece ser muuuucho más extenso, pero vamos a intentar explicarlo de manera simple, directa, pero bajo la advertencia de que hay muchísimo más por hablar.

La discapacidad intelectual se refiere a la condición de algunas personas que tienen dificultades en el razonamiento, la planificación, la resolución de problemas y/o el aprendizaje.

No, una discapacidad intelectual no es una enfermedad, es una condición que puede ser leve, moderada, grave y profunda.

Para aprender más sobre personas con discapacidad, te recomendamos un montón el trabajo de nuestras compañeras de Yo También, una plataforma que genera contenidos to-dos-los-días sobre discapacidad, inclusión, derechos humanos y accesibilidad.

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Imagen BBC
Análisis: con los ataques de Irán, los países del Golfo han pagado el precio de su alianza con EU
7 minutos de lectura

Los ataques de Irán a los Estados árabes del Golfo sugieren que la República Islámica no sólo tiene como objetivo al ejército estadounidense sino también la infraestructura civil.

02 de marzo, 2026
Por: BBC News Mundo
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En el cielo azul y despejado de Abu Dhabi, en Emiratos Árabes Unidos (EAU), se ven estelas blancas sobre las villas color arena y los jardines bien regados.

No se trata de Dreamliners ni Airbus transportando el siguiente contingente de turistas y trabajadores temporales. Son misiles balísticos lanzados por el gigante vecino de los Emiratos al otro lado del Golfo: Irán.

El domingo por la tarde, el Ministerio de Defensa de EAU afirmó que hasta ese momento había “lidiado” con 165 misiles balísticos, dos misiles de crucero y 541 drones iraníes.

En Baréin, un amigo me alertó el domingo por la mañana de que el aeropuerto estaba siendo atacado.

“Me despertaron fuertes explosiones y sirenas”, escribió. “Creo que unas 20 explosiones. Al menos dos impactos”.

Estas escenas no son habituales en esta región, pero desde que comenzó el conflicto el sábado por la mañana, Irán parece haber ampliado sus objetivos, pasando de solo objetivos militares, como el cuartel general de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin, a aeropuertos y otras instalaciones civiles.

Ahora, hoteles de lujo, centros comerciales, rascacielos y terminales de salidas en aeropuertos de última generación son objeto de ataques esporádicos mientras aparecen brechas en las defensas aéreas de los Estados árabes en el Golfo.

Estos lugares nunca se construyeron con la perspectiva de que algún día fueran atacados por drones y misiles balísticos.

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, negó haber atacado a los vecinos de su país. “No estamos atacando a nuestros vecinos en los países del Golfo Pérsico, sino a la presencia de Estados Unidos en estos países. Los vecinos deberían dirigir sus quejas a quienes toman las decisiones en esta guerra”, le dijo a la cadena Al Jazeera.

Parte de los daños a la infraestructura civil en los países del Golfo es accidental, resultado de la caída de escombros de misiles interceptados.

Pero no todos.

El número de ataques a aeropuertos en Baréin y Emiratos Árabes Unidos apunta a algo más que una coincidencia.

Columnas de humo negro elevándose sobre un área cercana a la sede de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin
Reuters
Columnas de humo negro elevándose sobre un área cercana a la sede de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Baréin

Irán siempre dejó en claro de antemano que, si era atacado, tomaría represalias contra cualquier país que considerara cómplice del ataque.

Los países del Golfo se esforzaron para demostrar a Irán que, a su juicio, no eran parte de este ataque estadounidense-israelí.

Sin embargo, en esencia, están siendo castigados por ser socios militares de Washington desde hace mucho tiempo.

Antes de la Revolución Islámica, en la época del sha, Irán era conocido como “el policía del Golfo”.

Desde la revolución, siempre intentó convencer a sus vecinos que debería retomar ese papel, “haciéndose cargo de la seguridad” de lo que llama Khaleej-e-Fars, el Golfo Pérsico (los árabes lo llaman Golfo Arábigo).

Los líderes iraníes han intentado, sin éxito, persuadir a los Estados árabes del Golfo para que expulsen a la Armada estadounidense y los acepten como sus guardianes.

Pero para los gobernantes de los Estados del Golfo —monarquías conservadoras y dinásticas para quienes el fervor revolucionario de la República Islámica es un anatema— aquí se ha cruzado una línea.

Es difícil imaginar cómo podrán volver a tener relaciones que se acerquen a la normalidad con el actual liderazgo iraní, es decir, si este sobrevive a esta guerra.

Arabia Saudita y Omán, dos países que desde hace tiempo han acogido a fuerzas militares estadounidenses y occidentales, salieron mucho más airosos que los otros cuatro Estados del Golfo Pérsico.

Omán, que mantiene buenas relaciones con la República Islámica y mediaba en las conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, sufrió un ataque con drones en su puerto comercial de Duqm, en la costa del mar Arábigo.

La capital saudita, Riad, parece haber sido atacada el sábado, lo que provocó un enérgico comunicado de su gobierno.

“El Reino de Arabia Saudita expresa su rechazo y condena en los términos más enérgicos a los flagrantes y cobardes ataques iraníes contra la región de Riad y la Provincia Oriental, que fueron interceptados con éxito. Estos ataques no pueden justificarse bajo ningún pretexto”, afirma el comunicado.

Esta no es la primera vez que Irán ataca a sus vecinos árabes del Golfo, ya sea directa o indirectamente, pero nunca a esta escala.

En 2019, una milicia iraquí respaldada por Irán lanzó una lluvia de drones contra las instalaciones petroquímicas de Saudi Aramco en Abqaiq y Khurais, bloqueando temporalmente la mitad de su capacidad de exportación diaria.

En junio pasado, Irán disparó misiles balísticos contra la base aérea de al-Udaid en Qatar, pero esto se interpretó como una respuesta performativa al ataque aéreo estadounidense “Operación Martillo de Medianoche”, que destruyó las instalaciones nucleares iraníes en Isfahán, Natanz y Fordo, y Teherán avisó discretamente con antelación.

Baréin, que tiene una numerosa y a veces inquieta población chiita, lleva tiempo acusando a Irán de financiar, entrenar y armar a insurgentes en su país.

Sin embargo, todo esto palidece en comparación con la situación que viven actualmente los países árabes del Golfo.

¿Cómo acabará esto?

Para el presidente Trump, para Israel, para muchos gobiernos de Medio Oriente y, por supuesto, para muchos iraníes, el mejor resultado ahora sería un rápido fin del régimen de la República Islámica, seguido de una transición fluida hacia la democracia y un mundo donde Irán pueda disfrutar de relaciones normales con el resto del mundo.

Sin embargo, no es nada seguro que esto ocurra.

Estados Unidos e Israel están librando una carrera para tratar de destruir la capacidad de Irán de seguir lanzando estos misiles y drones antes de que pueda dispararlos.

Para los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), el dilema es si intensificar un ataque contra un objetivo importante, como un buque de guerra estadounidense, con la esperanza de superar sus defensas, o retener gran parte de su arsenal oculto con la esperanza de superar la paciencia del presidente Trump.

Irán también sabe que, si bien cuenta con un número finito de misiles y drones, sus adversarios también están limitados por el número de defensas aéreas que les quedan.

Si estos se agotan antes de que Irán se quede sin misiles, drones o lanzadores, la vida para quienes están en el terreno en el Golfo podría volverse aún más alarmante.

Filas en el aeropuerto de Delhi en medio de cancelaciones y retrasos.
Reuters
Los vuelos que tenían que sobrevolar la zona afectada fueron desviados, lo que ha provocado retrasos.

El equilibrio de poder favorece claramente a Estados Unidos e Israel.

Se trata de dos de los ejércitos más poderosos y tecnológicamente avanzados del mundo.

Hay dos grupos de ataque de portaaviones estadounidenses en la región con más de 200 aviones de combate, mientras que Irán, sometido a amplias sanciones durante años, carece de fuerza aérea.

Tanto Israel como Estados Unidos gozan de una superioridad aérea absoluta.

Pero Teherán aún tiene algunas ventajas.

El régimen, aunque debilitado e impopular entre gran parte de su población, solo tiene que sobrevivir para proclamarse vencedor a largo plazo de este conflicto.

La República Islámica, con su culto al martirio, puede soportar mucho más sufrimiento que Estados Unidos, y cuanto más se prolongue este conflicto, más ansioso estará el presidente Trump por encontrar una salida.

¿Volverán Estados Unidos e Irán a las conversaciones?

Si el régimen iraní colapsa, no será necesario.

Pero si el régimen sobrevive, y eso bien podría suceder, las tres exigencias de Washington a Teherán volverán a cobrar protagonismo: la limitación del sospechoso programa nuclear iraní, incluyendo la reanudación de las inspecciones; el fin del programa de misiles balísticos iraní; y el fin del apoyo iraní a las milicias subsidiarias en la región, como Hezbolá, Hamás y los hutíes.

Omán afirma que se lograron avances reales en las conversaciones celebradas en Ginebra el mes pasado sobre el expediente nuclear.

Sin embargo, Irán descartó discutir los otros dos temas, lo que llevó a Donald Trump a declarar su “descontento con el desarrollo de las conversaciones”.

Es posible que los contactos extraoficiales conduzcan a un alto el fuego, seguido de la reanudación de las conversaciones.

Pero si las posiciones negociadoras de ambas partes no cambian, es probable que se reanuden las acciones militares.

Por lo tanto, este conflicto aún no ha llegado a su fin.

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BBC

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