
La industria cinematográfica en México sigue creciendo y eso también incluye el liderazgo femenino. Según cifras del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), mientras que en 2008 apenas 5 mujeres se consolidaron en la silla de dirección, para 2024 la cifra se elevó a 61 directoras mujeres.
Este crecimiento no solo se refleja en la dirección, sino en toda la cadena de valor. El Anuario Estadístico de Cine Mexicano menciona que durante el 2024, en México 11 mil 945 personas participaron en actividades de producción de cine, 39% mujeres y 61% hombres. De esas mujeres: 61 directoras, 84 guionistas, 49 cinefotógrafas y 115 productoras.
Para repasar el trabajo de algunas de estas tantas cineastas cuyo trabajo ha traspasado fronteras.

Aclamada directora, guionista y productora mexicana, reconocida recientemente por ser la mente maestra detrás de la cuarta temporada de la serie de HBO: True Detective: Night Country (2024).
Precisamente por esta serie, se convirtió en la primera mujer mexicana nominada al Emmy por Mejor Dirección en una serie limitada o antología.
Tras el éxito de Night Country, firmó un acuerdo de exclusividad para desarrollar nuevos proyectos, incluyendo la creación de la quinta temporada de la serie.
Anteriormente, ya era muy aplaudida por la película de horror fantástico Vuelven (2017), la cual ganó varios galardones en los Premios Ariel.
También hizo Efectos Secundarios (2006), Casi Divas (2008) y Todo Mal (2018).

Se trata de una artista visual, directora y productora de cine que trabaja con documental, video experimental, el diseño y fotografía. Su trabajo ha llegado a varios festivales tanto en México, como en el extranjero.
Su ópera prima fue Bellas de Noche (2016), que muestra una mirada a la gloria, el ocaso y el resurgimiento de cinco de las principales vedettes que triunfaron en México en las décadas de 70 y 80.
También en 2023 estrenó la mini serie documental La dama del Silencio: el caso de Mataviejitas, que se estrenó en Netflix.
Igualmente, en la misma plataforma, sacó el documental Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero, que explora la vida personal y profesional del “Divo de Juárez”.

Entre las mujeres cineastas mexicanas también destaca el trabajo, principalmente en género de terror, de Michelle Garza Cervera.
Con su ópera prima, Huesera (2022), esta directora y escritora mexicana se hizo de un nombre internacional y múltiples galardones, incluyendo el premio a Mejor Nueva Directora de Narrativa en el Festival de Cine de Tribeca y el Premio Ariel a Mejor Ópera Prima.
Recientemente dirigió para Disney+ y 20th Century Studios una nueva versión del clásico de suspenso psicológico La mano que mece la cuna, estrenada a finales de 2025.

Se trata de una de las cineastas mexicanas más influyentes de la actualidad, reconocida por su capacidad para retratar la violencia y la crisis humanitaria en México desde una perspectiva íntima y humanista.
Su reconocimiento internacional llegó desde su vibrante ópera prima, Sin Señas Particulares (2020). La dolorosa historia detrás de una madre mexicana que busca desesperadamente a su hijo, la hizo acreedora a 16 nominaciones en los premios Ariel, llevándose 9 a casa.
Su más reciente filme Sujo, también se llevó el Premio de Jurado en Sundance y múltiples Arieles, entre otros reconocimientos.

La cineasta, fotógrafa, guionista y editora mexicano-salvadoreña y una de las voces más poderosas del cine contemporáneo donde la línea entre el documental y la ficción se desdibuja.
Su voz resonó con fuerza desde su primer largometraje El lugar más pequeño (2011), testimonio de la experiencia de la guerra civil de El Salvador. En 2016 lanzó Tempestad sobre la impunidad y la trata de personas en México.
El reconocimiento internacional llegó con Noche de Fuego (2021), en el que retrata la cruda realidad de tres niñas que crecen en un pueblo de la sierra mexicana controlado por el narco.
Directora de cine, teatro y actriz. Arrancó con el pie derecho con su primer largometraje La camarista (2018), que tuvo su estreno en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF).
Su segunda película Tótem (2023), fue todavía más aclamada, nominada a 15 premios Ariel y elegida como la apuesta de México para los premios Oscar y Goya, consolidándose internacionalmente.
Esta directora y guionista mexicana se ha consolidado como una figura clave en la industria cinematográfica internacional gracias a la originalidad con la que retrata a personajes complejos, y a su manera de abordar la crítica social.
Un talento que ha quedado reflejado en filmes como Las niñas bien (2018), El norte sobre el vacío (2022), y A millones de Kilómetros (2023).
Igualmente, en 2025 estrenó una serie que creó y dirigió llamada La Liberación, que explora temas de empoderamiento y sororidad.
Esta directora, editora y post productora de cine boliviana-mexicana hizo un excepcional debut como cineasta en la pantalla grande con Manto de gemas (2022), una trama que entrelaza una serie de historias sobre el crimen de los cárteles y la tensión social en México, con la que se llevó el Oso de Plata del jurado en Berlín.
Destacada directora de cine, guionista y productora mexicana, reconocida por su enfoque en la mirada femenina y problemáticas sociales contemporáneas.
Con su ópera prima No quiero dormir sola (2012), esta directora mexicana se ganó el reconocimiento del público y la crítica colocándola dentro del grupo de cineastas que siguen abriendo brechas en el cine mexicano. A esta le siguieron títulos como Los Adioses (2017) y Ruido (2022), con la que se llevó el premio Cooperación Española en San Sebastián.
Con estas trayectorias, México se posiciona como un referente de creatividad y resiliencia en el séptimo arte. Este grupo de directoras no solo rompe el techo de cristal, sino que construye una nueva ‘red de seguridad’ para que las próximas generaciones de mujeres se atrevan a narrar desde la verdad y la innovación.

La gente en Teherán vive no solo con el miedo a los bombardeos, sino a los organismos estatales de seguridad que han hecho un llamado a no salir a las calles a protestar.
“El número de explosiones, la destrucción, lo que está pasando es increíble”, dice Salar, cuyo nombre hemos cambiado.
La capital de Irán, Teherán, está bajo ataque desde que comenzó la incursión coordinada entre Israel y EE.UU. el pasado 28 de febrero, en una ofensiva contra objetivos militares y políticos en el país con el fin de debilitar el régimen islámico.
Sin embargo, otras áreas de la ciudad han resultado afectadas por los ataques.
Los funcionarios iraníes señalaron que 160 personas, la mayoría de ellas niñas, murieron por un bombardeo a una escuela primaria ubicada en la ciudad Minab, el pasado sábado.
La Casa Blanca informó que está investigando el incidente, pero aclaró que no tiene como objetivo atacar a los civiles en Irán.
Sin embargo, más de 1.100 civiles han muerto desde que comenzaron las hostilidades, de acuerdo a la Agencia de Protección de Derechos Humanos (HRNA, por sus siglas en inglés)
“Lo que estamos experimentando ahora va mucho más allá de lo que experimentamos durante la guerra de los 12 días en junio pasado”, le cuenta a BBC News una persona que vive en Teherán.
Mientras que algunos iraníes dicen que los ataques actuales les hacen temer por sus familias, algunos también recuerdan la ferocidad de la represión del régimen y hablan con esperanza sobre el futuro del país.
La primera fase de los ataques terminó con la vida del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei y las siguientes fases de los bombardeos aéreos han mostrado pocas señales de tener fin a corto plazo.
“Cada día es como un mes. El volumen de los ataques es muy alto”, sostiene Salar.
Él dice que un ataque reciente hizo temblar su casa y le ha tocado dejar las ventanas abiertas para que el vidrio no se rompa.
Los medios internacionales no reciben visas para trabajar en Irán, lo que limita el trabajo de cubrir estos ataques y lo que pasa en el interior del país. Además, el bloqueo a internet conspira más contra esta situación.
La mayoría de las personas permanece dentro de sus hogares. Solo salen por alimentos y productos básicos.
El régimen ha incrementado la seguridad en las calles, lo que los iraníes ven como una respuesta a las voces disidentes que celebraron la muerte del ayatolá.
“Hay puestos de control en todas partes. Ellos están asustados de sus propias sombras”, dice un estudiante de 25 años en Teherán.
“Estamos esperando por el gran momento, el momento final, en el que saldremos a la calle victoriosos”, añade.
El precio de alimentos básicos como los huevos y las papas se han incrementado notablemente y él joven señala que las filas por la gasolina y el pan “son de no creer”.
Otro residente en la capital le dijo a la BBC que la mayoría de las tiendas están cerradas y algunos cajeros electrónicos están fuera de servicio, aunque los supermercados y las panaderías siguen abiertas.
Teherán se siente “vacío” y cualquiera que salga de su casa debe tener una “urgente razón”, señala el estudiante y añade:
“Durante el primer día, la gente estaba cantando y todos estaban felices, pero ahora hay policías rondando cada esquina”.
Por su parte, Salar describe que hay amenazas de los miembros de la fuerzas de seguridad sobre hablar en contra del régimen.
Mientras acceder a información independiente ha sido complicado, Salar explica que las fuerzas de seguridad dejan muy claras sus demandas:
“Nos envían mensajes por el teléfono en que nos dicen que si vamos a la calle, nos van a reprimir con violencia. Llegó un mensaje diciendo que si alguno de ustedes sale a protestar, ‘los consideramos colaboradores de Israel'”.
Él piensa que el tono del mensaje sugería que cualquiera que no siguiera las instrucciones sería castigado con la fuerza, o incluso sería asesinado.
La BBC también habló con Kaveh, cuyo nombre también ha sido cambiado, quien vive en Zanjan, una ciudad a unos 275 km al noreste de Teherán, que también ha sido atacada.
“En los primeros tres días, nuestra ciudad fue bombardeada intensamente. Vivimos en una zona donde los aviones de combate sobrevuelan constantemente”, dice Kaveh.
Añade que, tras el estallido de la guerra, el cielo había estado constantemente cubierto por las columnas de humo que se elevaban desde los lugares de los ataques aéreos, una imagen que describe como “hermosa y aterradora a la vez”.
Salar cuenta que envió a sus padres al norte, aunque no estaba seguro de qué ciudades serían seguras. Su casa está en el barrio Shariati de Teherán, donde hay instalaciones militares que han sido atacadas.
“Mi madre estaba muy mal; estaba muy asustada”, dice, y añade que los ataques actuales son peores que cualquiera de los que experimentó durante la guerra de ocho años entre Irán e Irak en la década de 1980.
Cada día que pasa, más gente abandona Teherán, añade, pero no es una opción para todos.
“Tengo una amiga cuya abuela está enferma y no pueden trasladarla”, informa.
El bloqueo de internet también ha dificultado enormemente que los iraníes contacten a sus familiares.
Kaveh dice que, además de sobrevivir, sus mayores preocupaciones han sido intentar mantener algún contacto con seres queridos, y acceder a noticias confiables.
Recuerda que su conexión a internet se cortó alrededor del mediodía del primer día de los ataques y no pudo volver a conectarse durante dos días.
Tanto Kaveh como Salar utilizan redes privadas virtuales (VPN), que les permiten acceder a sitios web que están bloqueados por el gobierno iraní, pero no es tarea fácil. Cuando logra conectarse, Kaveh intenta ayudar a sus amigos fuera de Irán que no tienen noticias de sus allegados, para que se pongan al día o les transmitan mensajes.
Debido a la estricta situación de seguridad en Irán, no es posible evaluar la reacción general ante la muerte del líder supremo.
Mientras algunos salieron a las calles a celebrar, otros participaron en manifestaciones públicas de duelo encabezadas por las autoridades gubernamentales.
Al principio, a Kaveh le costó creer la noticia del asesinato de Jamenei.
“Siempre imaginé que ese momento sería de felicidad, pero no fue así”, dice.
“Casi todos los años de mi vida y las vidas de millones de personas como yo fueron destruidas y miles perdieron la vida. Sin embargo, él mismo fue retirado del lugar en un instante, lo que me enfureció profundamente”, añade.
Saleh dice que no esperaba las celebraciones en la calle ante la noticia de la muerte del líder supremo.
“El ambiente en la ciudad después del ataque era de mucha tensión y de estar pendientes de la seguridad de cada uno. Y todavía lo es”, anota.
Ninguno de los dos sabe qué significa la guerra para ellos, sus familias o su país.
“Dudo que ninguno de nosotros vuelva a ser el mismo de antes”, explica Salar y añade que mucha gente está muy afectada.
“Quienes están en el extranjero, especialmente los monárquicos, realmente no saben lo que estamos viviendo”, señala refiriéndose a los partidarios del hijo de la antigua familia real iraní que han apoyado la acción militar estadounidense e israelí.
Y añade: “Espero que nunca tengan que saberlo”.
Kaveh dice que siente que la guerra “no terminará tan rápido como pensábamos”.
“Pero aun así, mi esperanza no ha disminuido. De hecho, se fortalece cada día”, aclara.
“No sé qué pasará después de esta ‘operación’, pero algo peor habría sucedido definitivamente”, indica.
“De esta manera, al menos aún hay una oportunidad para la vida y para el mañana”, concluye.
*Este artículo fue producido por el Servicio Persa de la BBC, que es utilizado por 24 millones de personas en todo el mundo (la mayoría en Irán) a pesar de estar bloqueado y ser interferido rutinariamente por las autoridades iraníes.
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