
Si no has escuchado de esta serie, te podemos asegurar que tienes alguna amistad o conocida que está obsesionada. Y es que desde su estreno desde noviembre del 2025, Heated Rivalry ha encendido el corazón de varias espectadoras.
La serie es un drama de romance deportivo canadiense estrenado a finales de 2025 que narra la compleja relación entre dos estrellas del hockey profesional y se convirtió rápidamente en un éxito masivo.
La serie es canadiense y en ese país y Estados Unidos salió desde noviembre del 2025. Aunque varias personas no pudieron esperar para verla legalmente, al fin se anunció que Heated Rivalry se estrena en México a través de HBO Max y llegará en febrero.
El día exacto de lanzamiento queda por confirmar.
La historia se centra en la intensa rivalidad y el romance secreto que mantienen durante casi una década dos jugadores de la liga profesional de hockey (inspirada en la NHL).
Por un lado, tenemos a Shane Hollander (Hudson Williams), el “chico dorado” del hockey canadiense, capitán de los Montreal Voyageurs, conocido por su disciplina y su imagen pública impecable.
En el otro lado está Ilya Rozanov (Connor Storrie), un talentoso y arrogante jugador ruso, capitán de los Boston Bears, cuya actitud rebelde choca constantemente con la de Shane.
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Aunque su rivalidad sobre el hielo se ve amplificada por la cobertura mediática y la percepción pública, ambos desarrollan una relación sexual privada, inicialmente casual, que continúa de forma intermitente durante varios años mientras desarrollan sus carreras de hockey.
La serie está basada en la popular saga de novelas Game Changers de la autora Rachel Reid. De hecho, Heated Rivalry es el segundo libro de la saga.
Aunque cada libro (excepto el último) se centra en una pareja diferente y puede leerse de forma independiente, se recomienda seguir el orden de publicación para una mejor experiencia cronológica.
La realidad es que hay un montón de razones por las que amar esta serie. A forma de resumen, podríamos decir que es un emocionante romance deportivo de “enemigos a amantes” con una representación LGBTQ+ auténtica y emotiva.
Las razones principales de su éxito son:
Si te faltan razones para ver Heated Rivalry, entonces emociónate con la confirmación de que tendremos una segunda temporada.
La noticia fue confirmada oficialmente por la plataforma canadiense Crave el 12 de diciembre de 2025, tras el rotundo éxito de su estreno. HBO Max también ha confirmado que distribuirá la nueva entrega a nivel mundial.
Sin embargo, esta no llegará en 2026. El creador de la serie, Jacob Tierney, explicó en recientes entrevistas que el proceso de escritura y producción tomará más tiempo que el de la primera temporada. Y sí, se espera que adapte el sexto libro de la saga, The Long Game, que funciona como secuela directa de la historia de Shane e Ilya y se sitúa casi una década después del inicio de su relación.

La antigua civilización romana creó un calendario que sirvió de base para identificar los meses del año que tenemos hoy. Aunque a lo largo de miles de años, hubo varios cambios.
La llegada del nuevo año es una de las celebraciones que comparte todo el mundo… o al menos lo hacen los países que siguen el calendario gregoriano, vigente desde hace siglos.
Pero que sea enero el primer mes del año no es algo que siempre fue así. De hecho hubo un tiempo en el que marzo era el mes que marcaba el cambio de año.
Y es que el calendario que usamos hoy en día ha tenido varias reformas y ajustes a a lo largo de miles de años, desde su origen en la antigua civilización romana.
Desde su primera creación, atribuida a Rómulo, el mítico fundador de Roma junto a su hermano Remo, los romanos le dieron el nombre a cada uno de los 10 meses de su primer calendario. Y luego le añadieron dos meses más, enero y febrero.
Como en otras culturas, la sincronización con el año solar era el objetivo. Y aunque luego hubo que ajustar el desfase de los días, los nombres de los meses quedaron fijados así hasta nuestros días.
Aunque si miramos al pasado, su orden ha perdido su lógica inicial.
Siguiendo el calendario primitivo, bajo el mando del rey romano Numa Pompilio (753-674 a. C.) fueron añadidos los meses de enero y febrero al final del calendario de 10 meses, con el objetivo de ajustar el conteo del tiempo al año solar.
Así que este mes originalmente era el penúltimo hasta el cambio de posición bajo el calendario juliano, impuesto por Julio César.
En latín era llamado Ianuarius y su nombre procedía de Jano, el dios romano de los inicios o las puertas. Esta deidad era también considerado un dios de los finales, por lo que era representado con dos caras, mirando al pasado y al futuro, respectivamente.
A diferencia de enero, Februarius no recibió el nombre de un dios, sino que hacía referencia a la festividad romana de la Februa.
Esta fiesta se celebraba como ritual de purificación o expiación, ya que februare en latín significa “purificar”. Se realizaba al final del año romano, por lo que este mes era también el último.
En el calendario primigenio romano, marzo era el inicio del año y fue llamado Martius, en honor a Marte, el dios de la guerra.
Para los romanos, el inicio del año no era a mitad del invierno boreal, como en la actualidad, sino en la época de primavera.
Era el momento adecuado de reactivar la agricultura y las campañas militares.
De hecho, iniciar el año con la primavera es algo que se usó durante mucho tiempo en diversas culturas. Reino Unido, por ejemplo, celebraba este mes el año nuevo hasta la adopción del calendario gregoriano en 1752.
Sobre abril, hay distintas teorías sobre el origen de su nombre.
Una se refiere a un verbo del latín, aperire, o abrir, posiblemente para señalar el florecimiento en la agricultura.
Pero otra hipótesis lo relaciona con Afrodita, la diosa griega del amor.
Este mes era Maius, dedicado a la diosa de la fertilidad y la primavera, Maia. Esta divinidad también era la madre del dios Mercurio.
Algunos, sin embargo, señalan que el nombre pudo originarse como referencia a los maiores, es decir, los ancianos en la cultura romana.
El origen de junio, o Iunius en el calendario romano, era la evocación a Juno, la reina de los dioses romanos y esposa de Júpiter.
Como tal, esta diosa también era considerada protectora de la maternidad y el matrimonio.
Pero el origen del nombre también está sujeto a debate, pues también pudo haberse dedicado a los iuniores, es decir, los jóvenes, algo que tendría concordancia con Maius.
Este mes no era originalmente llamado Iulius, la palabra en latín del nombre Julio, sino que se llamaba Quintilis por ser el quinto mes del año en el calendario romano original (Quintus significa quinto)
En este mes había nacido el líder Julio César, así que a la muerte de éste en el año 44 a.C., los romanos cambiaron el nombre a Iulius en su honor.
Bajo su dominio fue que se había instaurado la primera gran reforma del calendario de 365 días, que colocó a enero como inicio de año (y febrero como segundo).
Durante siglos, el calendario juliano fue el que regía en los dominios de esta civilización conquistadora.
De manera similar a julio, el mes de Augustus, o agosto, originalmente era el sextus (sexto) mes del año y por ello era conocido como Sextilis.
Fue renombrado en 8 a.C. en honor a César Augusto, el primer emperador de Roma (27 a.C.-14 d.C.).
Siguiendo el orden numérico que tenían los meses en el calendario original, September, o septiembre, era nombrado por su posición.
Era el séptimo mes y los romanos lo nombraron por la palabra en latín septem, o siete.
El nombre de octubre, en latín October, venía de la palabra octo, que significa ocho.
Como el anterior, no estaba dedicado a un dios o un emperador, sino simplemente al octavo lugar que ocupaba en el año.
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La historia del mes de noviembre, o November, no es diferente: también tuvo su origen en la palabra novem, o nueve, por su lugar en el calendario romano original.
Finalmente estaba diciembre, el décimo mes del año para los romanos, que ellos conocían como December por la palabra en latín decem, que significa diez.
Cuando llegó la reforma del papa Gregorio XIII, en 1582, no se renombró los meses ni se cambió su orden, sino que simplemente se ajustó la duración para incluir los días bisiestos que corrigieran el desfase con el año solar.
Y desde entonces el calendario gregoriano rige en buena parte del mundo.
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