
Muchas cosas se han olvidado, pero algunas -en medio de toda esa bruma que significó la pandemia- siguen sonando en la mente. En mi caso y el de miles (cosa que puede certificarse con las reproducciones que tiene su música en diversas plataformas) la Canción sin Miedo de Vivir Quintana lo hace sin perder un acorde de fuerza y conquistando cada vez más públicos.
Traigo esto a colación por una razón sencilla: el ejercicio de escuchar la canción en los últimos días me ha hecho recordar la efervescencia que en 2020 se creó -porque no fue generación espontánea- en torno a la lucha de la llamada Cuarta Ola del Feminismo y desde ahí a muchas otras enarboladas por banderas de disidencia y diversidad.
“Que tiemble el Estado, los cielos, las calles, que tiemblen los jueces y los judiciales“, canta Vivir Quintana, para iniciar algo que hoy es un himno para muchas personas y que, en su momento, llegó a preocuparle por los efectos que podría llegar a tener por aludir de “alguna manera” al himno nacional mexicano. Alguna manera: la frase de “Y retiemble en sus centros la tierra, al sororo rugir del amor”.
Esto último lo sé no por la fortuna que he tenido de entrevistarla -unos días después del estreno de la canción en 2020, en el programa que entonces conducía junto a Ilana Sod en Aire Libre FM- sino porque también en estos días he estado leyendo Sobre-Vivir Para la Música, la memoria personal publicada por Sexto Piso que la cantautora se dio a la tarea de escribir.

Qué bueno que Vivir Quintana haga un ejercicio de memoria así. Uno en el que se remonta a su infancia en Coahuila y a sus inseguridades primigenias. A esa tierra en la que nació, creció y lloró, pero en la que también encontró las primeras alianzas que la llevarían al camino que hoy transita. Qué bueno que lo haga porque en estos tiempos de posverdad, fórmulas diseñadas con IA y algoritmos por todos lados, Quintana nos recuerda que el arte nace de lo humano y, en el mejor de los casos, de un ejercicio de colaboración, de colectividad.
Y es que Vivir recuenta en el libro de la misma forma (amorosa, cabe decir) colaboraciones recientes que contribuyeron a catapultarla, como la icónica ya que hizo con Mon Laferte en el Zócalo, así como también esas que la empujaron a buscarse en la música, como el maestro Hugo, de los primeros en creer en ella, o Don Chuy, responsable directo de enseñarle a tocar guitarra en un tiempo en el que muchas voces le repetían que “las niñas no tocan instrumentos”.

Qué bueno que Vivir escriba para contarnos sobre esa niña que fue, porque en tiempos en los que millones de niñas mexicanas están viendo a una presidenta liderar un país, millones también puede hacer de una memoria así el cimiento de carreras en la música. Qué bueno que sepan que las niñas también pueden cantar, componer y crear música y todo lo que se les venga en gana.
Qué oportuno que escriba Vivir una memoria sobre el camino recorrido en tiempos en los que la reconfiguración constante de la industria cultural exige que hablemos de ello: de cómo hibridar y colaborar es más urgente que nunca y de cómo es que la autenticidad no puede dejar nunca de ser un valo. En un tiempo en el que la congruencia brilla por su ausencia en los discursos artísticos de muchas figuras, la pluma de Quintana nos confirma que la consistencia abre puerta a la potencia.

Y en esto último radica otra razón para pensar lo bueno de una apuesta literaria de este tipo: qué bueno que Vivir escriba sobre la manera en que ha mezclado su arte con su experiencia de vida -influenciada por el contexto de violencia del país, sus muertas, sus feminicidios, sus fosas y sus cárceles de mujeres llenas de injusticias-, porque nunca sobra una voz cantante que incite a la rabia digna que necesitamos para seguir construyendo un mundo caminable y respirable. En estos tiempos: alimenta y encamina.
Qué bueno que Vivir Quintana nos siga cantando esta “Canción sin Miedo” que sonoriza el México que somos y el que podemos ser.

La noticia allana el camino para que se ponga en marcha la siguiente fase del plan de paz del presidente estadounidense Donald Trump.
El ejército israelí afirma haber recuperado el cuerpo del último rehén en Gaza, allanando el camino para que se ponga en marcha la siguiente fase del plan de paz del presidente estadounidense Donald Trump.
Las autoridades israelíes llevaban buscando al sargento mayor Ran Gvili desde que comenzó el alto el fuego con Hamás en octubre.
El primer ministro Benjamin Netanyahu calificó la recuperación de los restos de Gvili como “un logro extraordinario”.
El ejército israelí inició el domingo una nueva operación para encontrar a Gvili.
Previamente, el brazo armado de Hamás afirmó que había proporcionado a los mediadores “todos los detalles y la información” sobre la ubicación del cadáver Gvili.
La oficina de Netanyahu afirmó que Israel reabriría el principal paso de Rafah, en la frontera entre Gaza y Egipto, una vez que concluyera la operación para encontrar y repatriar a Gvili.
Netanyahu celebró el regreso del cuerpo de Gvili diciendo: “Prometimos, y yo prometí, traer a todos de vuelta. Los trajimos a todos, hasta el último cautivo”.
El ejército israelí afirmó que la aclaración de la información de inteligencia existente durante el fin de semana había permitido la búsqueda en un cementerio cerca de la Ciudad de Gaza.
El portavoz de Hamás, Hazem Qassem, dijo que el hallazgo del cuerpo “confirma el compromiso de Hamás con todos los requisitos del acuerdo de alto el fuego”.
La recuperación de Gvili da un nuevo impulso al plan de Trump para poner fin a la guerra en Gaza. Israel se había resistido a seguir adelante hasta que se encontrara a Gvili.
La segunda fase prevé la reconstrucción y la desmilitarización total de Gaza, incluido el desarme de Hamás y otros grupos palestinos. El plan también prevé el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) aún no constituida y la retirada progresiva de las fuerzas israelíes de Gaza.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron la recuperación de Gvili en un comunicado, en el que afirmaban: “Según la información y los datos de inteligencia de que disponemos, el sargento mayor (reserva) Ran Gvili…, combatiente del comando Yamam, de 24 años en el momento de su muerte, cayó en combate en la mañana del 7 de octubre de 2023, y su cuerpo fue secuestrado y trasladado a la Franja de Gaza”.
“Las FDI comparten el dolor de la familia. Las FDI seguirán acompañando a las familias y a los rehenes repatriados y actuando para reforzar la seguridad de los ciudadanos de Israel”, agrega.
“Con esto, todos los rehenes que estaban en la Franja de Gaza han sido devueltos”, remata el escrito.
Hamas debía devolver a todos los rehenes, vivos y muertos, en un plazo de 72 horas desde la entrada en vigor del alto el fuego. Se entregaron 20 rehenes israelíes vivos y los cadáveres de 27 rehenes israelíes y extranjeros muertos, quedando solo Gvili desaparecido.
El policía era uno de los 251 rehenes secuestrados en el ataque perpetrado por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, en el que murieron unas 1.200 personas. La mayoría de los rehenes fueron liberados con vida en el transcurso de los dos años siguientes a cambio de 250 prisioneros palestinos y 1.718 detenidos.
La campaña militar de Israel en Gaza, lanzada en respuesta al ataque, ha causado la muerte de 71.660 personas, según el Ministerio de Salud del territorio palestino.
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