
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es una organización compleja, conformada por un conjunto de células que tienen mucha independencia y, por tanto, se puede afirmar que no es tan centralizada como otras organizaciones criminales, de forma que, ante el abatimiento de su líder histórico, Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, que era un actor aglutinador y de disciplina, existe un riesgo tangible de fragmentación.
Hay al menos tres factores que han provocado la alta descentralización del CJNG. El primero de ellos es su modelo de expansión territorial, basado en un esquema de franquicias, a través de la incorporación de bandas o pandillas criminales ya existentes, es decir, cuando el CJNG se planteaba el objetivo de llegar a un nuevo territorio, en lugar de enviar unidades para conquistar por la fuerza el mismo, mejor buscaba alguna pandilla o clan familiar que tuviera muchos años de trabajar en la zona, que conociera el territorio e incluso que ya tuviera conexiones con las fuerzas de seguridad, para convencerla de adherirse al CJNG y tomar la marca, de forma que las mismas recibían a cambio dinero, armas, vehículos y la oportunidad de participar en los grandes negocios del cártel.
De hecho, también el CJNG fue incorporando remanentes de otras organizaciones criminales, células de otros cárteles que perdieron fuerza y quedaron huérfanas, por ejemplo, de los Zetas o los Caballeros Templarios. Lo cual propició un rápido crecimiento de la organización, pero también lógicas regionales muy propias, que responden a las tradiciones de las bandas locales que fueron incorporadas al CJNG. Esto no es bueno en un escenario de disputa interna, porque el riesgo de que las bandas que ya fueron independientes quieran volver a serlo, es alto, incluso ya sucedió con algunas células de la organización, como la Barredora en Tabasco o el Cártel de Tepalcatepec en Michoacán, que se separaron del mismo.
El segundo aspecto es que su territorio es muy amplio, lo cual hace imposible que una sola persona pueda vigilarlo de forma efectiva, de manera que Nemesio Oseguera tuvo que delegar las actividades de la organización en muchas zonas, a jefes regionales y estos a su vez en jefes de plaza, por lo que todo su territorio se dividió en muchas unidades que, si bien contribuyen a los fines del CJNG, también dan mucho margen a sus mandos regionales.
Es como cuando el Imperio romano, por su extensión, tenía que recurrir a gobernadores o el Imperio español a virreyes con amplios poderes e independencia, de manera que en el CJNG los líderes regionales son poderosos y tienen amplio margen de maniobra, lo cual incrementa las posibilidades de rupturas, porque cuentan con recursos, armamento, relación con autoridades y sicarios.
Y la tercera es que el modelo de negocio del CJNG tiene mucho que ver con el control territorial, mediante la cooptación de los municipios en múltiples formas, no solo incidiendo en los aspectos económicos y sociales, sino también corrompiendo a las autoridades y a los elementos de los cuerpos de seguridad, para obtener protección, lo que genera relaciones duraderas de los liderazgos locales con dichos elementos corruptos.
Por tanto, en un escenario en donde haya una fragmentación, son las células locales las que guardan relación con esos funcionarios corruptos, y si garantizan esa protección regional, se pueden aventurar con mayor facilidad a un rompimiento con el CJNG.
Frente al proceso de sucesión que hoy enfrenta el CJNG, estos factores nos hacen prever que, si bien muchos escenarios son posibles (en un texto anterior presenté seis diferentes), hay una probabilidad no menor de un proceso violento de fragmentación, ¿qué tan profundo y violento?, es difícil de estimar en este momento, pero el abanico de posibilidades es amplio y va desde unos pocos liderazgos inconformes, hasta un gran rompimiento, que divida la organización en varias.
En dicho tenor resultan clave los líderes regionales del CJNG, porque son ellos quienes tienen los recursos, elementos y las armas, por ende, quienes pueden pretender luchar por el liderazgo o tomar partido por alguno de los aspirantes.
El propio secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha mencionado que el gobierno vigila a cuatro personajes que podrían asumir el liderazgo de la organización y en la prensa especializada se manejan varios nombres, en donde destacan Juan Carlos Valencia González, Audias Flores Silva, Gonzalo Mendoza Gaytán, Ricardo Ruiz Velasco y Heraclio Guerrero Martínez.
Sin embargo, los jugadores en este tablero son más, quizá no como pretendientes a la dirigencia, pero tienen posiciones e intereses que cuidar. En dicho tenor se realizó una búsqueda en fuentes periodísticas, que pueden ser consultadas en el siguiente enlace, en donde se identificaron 29 liderazgos regionales conocidos, que bien podrían ser muchos más, en 22 entidades federativas, a los que se habrá de poner atención y que se presentan en el siguiente mapa.

Como se mencionó, no se trata de un listado exhaustivo, puede haber omisiones de personajes que no se han hecho públicos, incluso algunos podrían haber cambiado de territorios y adscripciones, porque en el seguimiento realizado se pudo advertir que varios de ellos han pasado por diferentes entidades federativas.
Tampoco quiere decir que los 29 se encuentren al mismo nivel; por ejemplo, en este momento se señala que Audias Flores Silva es el líder regional en Nayarit, pero también cuenta con ascendencia en zonas de Jalisco, Michoacán o Zacatecas y a la vez se le da el crédito por reclutar a Francisco Jaramillo Valdovinos,“El Serio”, quien dirige los esfuerzos del cártel en Guerrero y Morelos. Algo similar pasa con Ricardo Ruiz Velasco, que se le señala como líder en Guanajuato, aunque también supervisa la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Lo que es un hecho es que cualquiera de ellos puede potencialmente ser una fuente de violencia, por tal motivo el gobierno federal deberá tener un seguimiento muy puntual en las siguientes semanas de cualquier indicio de brote de violencia regional, para que eso permita, en la medida de lo posible, una contención y que las afectaciones a la población no sean tan grandes.

Larry Devoe fue nombrado fiscal general encargado tras la renuncia de Tarek William Saab, quien llevaba en ese cargo desde 2017.
Los cambios continúan en la Venezuela de Delcy Rodríguez.
El último es la designación de Larry Devoe como fiscal general encargado tras la renuncia de Tarek William Saab, quien ocupaba ese cargo desde 2017.
Estos cambios se suman a nuevos nombramientos en el Ejecutivo de la presidenta interina Delcy Rodríguez, casi dos meses después de que Estados Unidos atacara Venezuela y capturara a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores.
También se dan con el trasfondo de la recién aprobada Ley de Amnistía, que busca reparar heridas y errores cometidos por la Justicia en este “nuevo momento político”, según palabras de la propia Rodríguez.
En una carta remitida a la Asamblea Nacional, Saab anunciaba este miércoles su renuncia “luego de haber cumplido con hidalguía y honor este cargo”. También informó de la renuncia del Defensor del Pueblo, Alfredo Ruíz.
Con estos dos puestos vacantes, el procedimiento indica que primero se designe un comité de postulaciones para que luego el Parlamento, controlado por el chavismo, designe a los nuevos responsables.
Pero, mientras, se elige a funcionarios encargados por votación.
Así, de modo provisional, William Saab ha pasado a ocupar su antiguo puesto, el de Defensor del Pueblo, que desempeñó de 2014 a 2017. Saab ha recibido críticas, sobre todo en su desempeño en el Ministerio Público, por su vinculación con el chavismo gobernante y los señalamientos de ser su “brazo judicial”.
Y la nueva cara, al menos de modo provisional, en la Fiscalía General será Larry Devoe, abogado ajeno a esta institución, pero cercano a Delcy Rodríguez y con un papel relevante en los últimos meses.
En Venezuela ya han aparecido voces críticas con estos nombramientos.
Desde la ONG Centro de Justicia y Paz (Cepaz), alertaron de que este no es una “renovación institucional, sino una rotación de poder” y denuncian, refiriéndose en concreto al caso de Saab, el hecho de que “quien ejercía funciones de persecución penal pase a ser ahora garante de derechos ciudadanos compromete la confianza pública” y que esto deja en entredicho la independencia institucional.
Devoe no es un nombre nuevo en el chavismo, y ha ocupado distintos cargos jurídicos y diplomáticos en el gobierno de Venezuela.
Ha ganado notoriedad en los últimos meses, no solo con este nuevo cargo provisional sino como miembro del recién nacido Programa para la Convivencia Democrática y la Paz.
Creado por Delcy Rodríguez el pasado 23 de enero, es, según el gobierno, “una iniciativa concebida con espíritu patriota y anticolonialista, orientada a fortalecer la estabilidad, la armonía social y el diálogo político nacional” e integrada por distintas personas del ámbito político, económico y académico del país.
La plataforma participó en la propuesta de Ley de Amnistía aprobada por el Parlamento el pasado 19 de febrero.
También forma parte de la recién creada Comisión de Alto Nivel para Liberación del presidente Maduro y Cilia Flores, que surgió apenas cinco días después del ataque de Estados Unidos en territorio venezolano y la captura del expresidente y su esposa.
Cuando Jorge Rodríguez anunció el nombramiento de Devoe el miércoles, lo hizo presentando su currículum: “Egresado de la Universidad Católica Andrés Bello, con un máster en derecho constitucional por la Universidad de Valencia, España; un máster en Democracia, Derechos Humanos y Estado de Derecho en la Universidad de Alcalá de Henares en España; Es especialista en ciencias penales y criminológicas, y posee dos diplomados en materia de derechos humanos”.
Como parte de esta especialidad en Derechos Humanos, desde 2014 y hasta ahora estuvo al frente de la secretaría ejecutiva del Consejo Nacional de Derechos Humanos de Venezuela.
Antes ocupó cargos en la Defensoría del Pueblo y la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel).
También formó parte de las negociaciones de Barbados entre la oposición venezolana y el gobierno de Nicolás Maduro, siendo él parte de este último bando. Esas negociaciones se saldaron con el acuerdo de garantías políticas para celebrar las elecciones presidenciales de 2024. Sin embargo, la oposición denunció su incumplimiento después de que inhabilitaran a María Corina Machado y persiguieran a sus colaboradores de campaña.
También tomó parte de la delegación del gobierno venezolano ante la Corte Internacional de Justicia en el marco de la disputa territorial con Guyana por el Esequibo. Maduro ordenó la retirada de esta misión.
En el panorama internacional, ha asesorado y ha sido agente alterno de Venezuela en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). También fue parte en 2016 de la delegación de Venezuela en Ginebra ante el Examen Periódico Universal (EPU) realizado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, cuyo objetivo es evaluar los compromisos con los derechos humanos.
Ha rechazado la entrada de investigadores de la CIDH en el país y ha asegurado en foros internacionales que “Venezuela ha demostrado suficientemente que en el país no se han cometido crímenes de lesa humanidad”. Además, dijo que “por tanto, la Corte Penal Internacional (CPI) no tiene competencia para conocer la situación de Venezuela”.
En 2018, la CPI abrió una investigación formal contra el país caribeño por presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos a partir de 2017, cuatro años después de que Nicolás Maduro empezara su primer mandato presidencial y momento en que la represión de las manifestaciones antigubernamentales se volvió sistemática.
Devoe ha afirmado que las instituciones del sistema de justicia del país “han investigado o están investigando todos los casos de presunta violación a los derechos humanos”. Sin embargo, diversas organizaciones de derechos humanos lo niegan. Según el Centro de Justicia y Paz (Cepaz), el sistema nacional no lleva a cabo investigaciones creíbles y no condena a los perpetradores.
Si alguien es chavista de larga data es Tarek William Saab. Tras la detención de Hugo Chávez por el golpe fallido de 1992, fue parte de su defensa.
Autor de poesía, de origen libanés y gran aficionado al gimnasio, Saab también es una de las figuras más mediáticas dentro del país. Se autopercibe como defensor de los derechos humanos y se ha jactado de defenderlos desde antes de la llegada de Chávez al poder en 1999.
Su designación como fiscal general en 2017 estuvo marcada por la polémica, ya que fue elegido por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un órgano integrado plenamente por chavistas y creado en paralelo a la Asamblea Nacional, en ese entonces de mayoría opositora.
A juicio de opositores y organizaciones no gubernamentales, desde ese momento, el Ministerio Público se convirtió en un elemento clave y “brazo judicial” del Gobierno para la persecución política y las detenciones arbitrarias.
Justamente la investigación de la CPI por presuntos crímenes de lesa humanidad arrancó a los pocos meses de la gestión de Saab en el Ministerio Público.
En una ocasión, Yibram Saab, uno de los hijos del funcionario, difundió en redes sociales un video en el que se dirigía a su padre y condenaba “la brutal represión por parte de las fuerzas de seguridad de la nación” de las protestas contra el gobierno de Maduro.
Sin embargo, Saab ha defendido su gestión como una de las que más ha resuelto casos en la historia del Ministerio Público y, al igual que Devoe, sostiene frente a la CPI que en su país se procesan los casos de violación a los derechos humanos.
En su último balance como fiscal general, el de 2025, dijo que se condenaron a 825 personas implicadas en violaciones a derechos humanos y 3.116 han sido imputadas, entre ellas 2.957 funcionarios de seguridad del Estado.
Pero la Misión de Determinación de Hechos de los Derechos Humanos de la ONU ha pedido en diversas ocasiones investigar las violaciones en esta materia.
Además, la oposición responsabiliza a Saab de las más de 2.400 detenciones ocurridas tras las elecciones presidenciales de 2024, en las que el Consejo Nacional Electoral proclamó a Maduro vencedor sin mostrar las actas que sustentaran este triunfo.
Fue una victoria que la oposición tachó de fraude, mostrando la recolección de actas que daba como ganador a Edmundo González Urrutia.
El diputado opositor venezolano Henrique Capriles consideró como una “burla a las víctimas” que se haya nombrado defensor del pueblo de modo temporal a Saab, “responsable de la persecución y de la judicialización” del país.
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