
El pasado tres de febrero, con la publicación de un manifiesto, nace el Frente Amplio Democrático (FAD), que dice no a la regresión autoritaria y sí a la democracia, las libertades y los derechos. Aquí la transcripción del texto.
México atraviesa un momento de alta tensión institucional. En el debate público se ha planteado una nueva reforma político-electoral que, lejos de fortalecer el sistema democrático, plantea riesgos claros de regresión en materia de autonomía institucional, pluralismo político y equilibrios constitucionales.
Ante este escenario resulta indispensable una respuesta ciudadana amplia, responsable y organizada que coloque en el centro la defensa de la democracia constitucional. México sí vivió una transición hacia la democracia, resultado de un prolongado esfuerzo de diálogo, reflexión común e inclusión plural entre fuerzas políticas, sociedad civil, academia y ciudadanía.
Este proceso permitió construir instituciones, reglas, y contrapesos que dieron legitimidad y estabilidad a la vida pública. Hoy ese método democrático -basado en acuerdos, la pluralidad y la deliberación- ha sido desplazado desde el poder. Esta ruptura con el espíritu de la transición es una de las razones fundamentales que nos convoca.
Por ello convocamos a la conformación de un Frente Amplio Democrático plural, incluyente y nacional, integrado por ciudadanas y ciudadanos, organizaciones sociales, académicas, jurídicas, políticas, civiles, con un objetivo claro e inmediato: evitar que prospere una iniciativa regresiva en materia político-electoral, en cualquier etapa del proceso legislativo, y defender los principios democráticos que sustentan la vida política del país.
La razón principal de la existencia de este Frente es no permitir y actuar para impedir la restauración del antiguo régimen, bajo cualquier forma o denominación. La imposición de una reforma sin el consenso de todas las corrientes políticas, incluidas las de oposición, reflejaría la verdadera intención de cerrar cualquier posibilidad de alternancia política.
Este frente no pertenece a ninguna ideología ni partido. No se construye contra personas, sino contra prácticas que ponen en riesgo los equilibrios democráticos. La defensa de la democracia no puede ser patrimonio de una sola fuerza política ni quedar sujeta a cálculos coyunturales. Requiere responsabilidad histórica, visión de Estado y unidad. El propósito no es preservar privilegios ni un modelo fallido, sino proteger reglas básicas que garantizan libertades, derechos y representación efectiva.
El Frente Amplio Democrático se fija como objetivo inmediato evitar que prospere cualquier iniciativa político-electoral regresiva. En caso de que una reforma sea discutida, esta solo podría considerarse legítima si garantiza de manera expresa y verificable:
Convocamos a ciudadanas y ciudadanos comprometidos con sus libertades. Académicos, juristas y defensores del Estado de derecho. Organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales. Partidos políticos con vocación democrática. Juventudes conscientes del país que heredarán estas decisiones.
A construir un Frente amplio, responsable y pacífico que defienda la democracia, los derechos humanos y el futuro institucional de México. La historia nos observa. El silencio también es una forma de complicidad.

Su imperio de estafas se derrumbó en 2023, cuando fueron detenidos y entregados a China por milicias étnicas.
China ejecutó a 11 miembros de una conocida familia mafiosa que dirigía centros de estafa en Myanmar, a lo largo de su frontera nororiental, según informan los medios de comunicación estatales.
Los miembros de la familia Ming fueron condenados en septiembre por diversos delitos, entre ellos homicidio, detención ilegal, fraude y gestión de casas de juego, por un tribunal de la provincia china de Zhejiang.
Los Ming eran uno de los muchos clanes que controlaban la ciudad de Laukkaing, transformando una urbe empobrecida y aislada en un llamativo centro de casinos y barrios rojos.
Su imperio de estafas se derrumbó en 2023, cuando fueron detenidos y entregados a China por milicias étnicas que habían tomado el control de Laukkaing durante una escalada de su conflicto con el ejército de Myanmar.
Con estas ejecuciones, Pekín está enviando un mensaje disuasorio a los posibles estafadores. Pero el negocio se ha trasladado ahora a la frontera de Myanmar con Tailandia, y a Camboya y Laos, donde China tiene mucha menos influencia.
Según estimaciones de Naciones Unidas, cientos de miles de personas han sido víctimas de la trata para llevar a cabo fraudes en línea en Myanmar y otros lugares del sudeste asiático.
Entre ellas hay miles de chinos, y sus víctimas, a las que estafan miles de millones de dólares, también son principalmente chinas.
Frustrado por la negativa del ejército de Myanmar a poner fin al negocio de las estafas, del que presuntamente se beneficiaba, Pekín respaldó tácitamente una ofensiva de una alianza insurgente étnica en el estado de Shan a fines de 2023.
La alianza arrebató un territorio significativo al ejército y tomó Laukkaing, una importante ciudad fronteriza.
Los once miembros de la familia Ming son los primeros jefes de esquemas fraudulentos de Myanmar en ser ejecutados por China.
Pero no serán los últimos. Cinco miembros de la familia Bai también fueron condenados a muerte en noviembre, y los juicios de otros dos grupos de acusados de las familias Wei y Liu aún no han concluido.
El juicio de la familia Ming se celebró a puerta cerrada, aunque el año pasado se permitió la asistencia de más de 160 personas a la audiencia para dictar sentencia, entre ellas familiares de las víctimas.
Las operaciones fraudulentas y las casas de juego de la mafia Ming generaron más de 10.000 millones de yuanes (US$1.400 millones) entre 2015 y 2023, según el tribunal supremo de China, que rechazó sus apelaciones en noviembre.
Sus delitos provocaron la muerte de 14 ciudadanos chinos y lesiones a muchos otros, según el tribunal.
Más de 20 miembros de la familia Ming fueron condenados en septiembre a penas de cárcel que iban de cinco años a cadena perpetua. Ming Xuechang, el patriarca del clan, se suicidó en 2023 mientras intentaba evitar su detención, según informó entonces el ejército de Myanmar.
Las confesiones de los detenidos se difundieron en documentales de los medios de comunicación estatales, para subrayar la determinación de las autoridades chinas de erradicar las redes de estafa.
Los Ming estaban entre un puñado de familias al estilo “El Padrino” que ascendieron al poder en Laukkaing a comienzos de la década de 2000.
Esto ocurrió después de que el entonces “señor de la guerra” de la ciudad fuera derrocado en una operación militar encabezada por Min Aung Hlaing, quien se convirtió en líder del gobierno militar de Myanmar tras el golpe de 2021.
El cabeza de familia, Ming Xuechang, dirigía uno de los centros de estafas más infames de Laukkaing, Crouching Tiger Villa.
Al principio, el juego y la prostitución eran las principales fuentes de ingresos de estas familias, pero con el tiempo comenzaron a dedicarse al fraude en línea, con personal compuesto en su mayoría por personas secuestradas y obligadas a llevar a cabo estos delitos.
Dentro de los muros de los extensos y bien vigilados recintos se desarrollaba una cultura de violencia. Las palizas y las torturas eran habituales, según los testimonios recogidos de los trabajadores liberados.
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