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¿Educación para todas y todos? La pregunta que México aún no responde
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¿Educación para todas y todos? La pregunta que México aún no responde

En el Día Internacional de la Educación, el país enfrenta una disyuntiva urgente: consolidar los avances logrados o normalizar que millones de niñas, niños y adolescentes sigan aprendiendo en condiciones de desigualdad, exclusión y abandono.
25 de enero, 2026
Por: Save the Children

Cada 24 de enero, en el marco del Día Internacional de la Educación, se renueva una conversación que en México resulta tan necesaria como incómoda: ¿qué tan real es hoy el derecho a la educación para todas las niñas, niños y adolescentes? Más allá de discursos y conmemoraciones, la respuesta exige mirar de frente un sistema educativo que ha mostrado avances importantes, pero que sigue dejando fuera a millones de niñas, niños y adolescentes, particularmente a quienes nacen en contextos de pobreza, marginación, movilidad o discriminación estructural. 

Cifras positivas, realidades desiguales

En los últimos años, México ha registrado progresos relevantes en términos de cobertura. Para el ciclo escolar 2024–2025, la tasa de escolarización en educación básica (3 a 14 años) alcanzó el 88.6%, de acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP, 2025). Asimismo, tras el impacto de la pandemia, se observa una recuperación parcial en educación media superior: la tasa de abandono escolar se redujo de 14.2% en el ciclo 2018–2019 a 11.3% en 2023–2024 (SEP, 2025).

Estos datos reflejan esfuerzos institucionales importantes y una capacidad de resiliencia del sistema educativo. Sin embargo, las cifras agregadas no cuentan la historia completa. La pregunta central no es solo cuántas niñas y niños están inscritos, sino quiénes logran permanecer, aprender y completar sus trayectorias educativas en condiciones dignas.

El rezago educativo como síntoma estructural

En 2024, 24.2 millones de personas en México se encontraban en situación de rezago educativo (INEGI, 2025). Aunque esta cifra representa una disminución respecto a mediciones previas, sigue siendo alarmante por su magnitud y por su impacto intergeneracional. A este panorama se suma la persistencia de la exclusión escolar y el riesgo de abandono entre miles de niñas, niños y adolescentes, una realidad que evidencia las dificultades del sistema educativo para garantizar trayectorias educativas continuas y equitativas, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad.

Estas cifras evidencian que el sistema educativo continúa enfrentando barreras estructurales que contrarrestan los avances en cobertura. No se trata de fallas individuales, sino de desigualdades persistentes que limitan el ejercicio del derecho a la educación desde la primera infancia y a lo largo de toda la trayectoria educativa.

Desigualdad territorial, cultural y material

La desigualdad sigue siendo el eje que atraviesa el acceso a una educación de calidad. Las niñas, niños y adolescentes indígenas —particularmente quienes hablan una lengua originaria— enfrentan barreras persistentes para acceder a servicios educativos pertinentes y de calidad. Esta exclusión refleja una deuda histórica del sistema educativo con los pueblos originarios y con la diversidad cultural y lingüística del país, así como la insuficiencia de modelos educativos que reconozcan y valoren plenamente sus contextos, saberes y lenguas.

Las condiciones materiales de las escuelas profundizan esta desigualdad. De acuerdo con el CONEVAL (2024), el 4.1% de las escuelas de educación básica no cuenta con electricidad y el 17.4% carece de acceso a agua potable. En el caso de las escuelas comunitarias, más de la mitad enfrenta esta carencia. Estas condiciones no solo afectan el aprendizaje, sino que vulneran la salud, el bienestar y la dignidad de quienes estudian y trabajan en estos espacios.

Pobreza y movilidad: cuando aprender no está garantizado

Las barreras económicas siguen siendo uno de los principales obstáculos para la permanencia escolar. Las niñas, niños y adolescentes que viven en hogares con ingresos por debajo de la Línea de Pobreza por Ingresos enfrentan mayores probabilidades de inasistencia, una tendencia que se intensifica conforme avanzan los niveles educativos. Según la Universidad Iberoamericana (2025), al menos el 48% de la desigualdad económica en México está vinculada a la falta de oportunidades, relacionada con el lugar de origen, la escolaridad parental, la región y el género.

A esta realidad se suma la situación de las niñas, niños y adolescentes en contexto de movilidad. Para ellos, la educación suele ser un derecho interrumpido. La falta de documentos de identidad, la movilidad constante, la dificultad para revalidar estudios, el trabajo infantil y la escasa formación docente para atender estas realidades fragmentan las trayectorias educativas. Aunque México cuenta con un Protocolo de acceso a la educación para niñas, niños y adolescentes en situación de migración, su implementación sigue siendo desigual entre entidades, lo que limita su impacto real.

Lo que México pierde cuando no educa

No atender de manera urgente estos desafíos tiene consecuencias profundas. El rezago educativo perpetúa la pobreza intergeneracional y limita la movilidad social. De acuerdo con el INEGI (2025), el rezago educativo incluso aumentó ligeramente entre 2016 y 2024, pese a las políticas implementadas.

Las desigualdades regionales también se amplían. Mientras entidades como Chiapas concentran niveles de pobreza multidimensional superiores al 60%, otras como Baja California se mantienen por debajo del 10% (INEGI, 2025). Cada estudiante que abandona la escuela representa un capital humano perdido y una oportunidad menos para el desarrollo del país, con impactos directos en la competitividad, la cohesión social y la seguridad.

Aprender desde el territorio

Desde la experiencia que tenemos en Save the Children, con más de 50 años de trabajo en favor de la niñez y la adolescencia en México, una lección es clara: garantizar el derecho a la educación implica mucho más que asegurar un lugar en el aula. Significa crear condiciones para que las niñas, niños y adolescentes puedan aprender en entornos seguros, con acompañamiento emocional, alimentación adecuada, docentes fortalecidos y comunidades involucradas.

En comunidades rurales, indígenas, zonas urbanas marginadas y contextos de movilidad, la experiencia ha demostrado que la educación se fortalece cuando se articula con la protección, la salud y el bienestar. Trabajar con docentes en metodologías inclusivas, impulsar el aprendizaje a través del juego, promover la educación bilingüe e intercultural o acompañar procesos de reincorporación escolar son ejemplos de cómo la educación puede adaptarse a las realidades de la niñez, en lugar de excluirlas.

La educación como decisión colectiva

El mensaje que la sociedad mexicana debe comprender hoy es contundente: la educación no es un servicio ni un privilegio, es un derecho habilitador. Cada niña o niño fuera de la escuela pierde mucho más que aprendizajes académicos: pierde un espacio de protección, la posibilidad de desarrollar su máximo potencial y la oportunidad de ejercer una ciudadanía plena.

Las desigualdades educativas no son naturales ni inevitables. Son el resultado de decisiones políticas, prioridades presupuestales y omisiones acumuladas. Cuando se normaliza que una niña de una comunidad rural tenga muchas menos probabilidades de acceder a educación de calidad que un niño en una zona urbana, se está eligiendo la exclusión.

Invertir en educación —especialmente en la primera infancia— no es un gasto, es una inversión que se multiplica en desarrollo económico, cohesión social, salud pública y democracia. 

En este Día Internacional de la Educación, el llamado es claro: no podemos seguir postergando el derecho a aprender. El futuro de México se construye todos los días en cada aula, en cada escuela y en cada decisión que se toma sobre la educación.

* Save the Children (@SaveChildrenMx) es una organización independiente líder en la promoción y defensa de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Trabaja en más de 120 países atendiendo situaciones de emergencia y programas de desarrollo. Ayuda a los niños y niñas a lograr una infancia saludable y segura. En México, trabaja desde 1973 con programas de salud y nutrición, educación, protección infantil y defensa de los derechos de la niñez y adolescencia, en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas. Visita nuestra página y nuestras redes sociales: FacebookTwitterInstagram.

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Imagen BBC
Qué es la Junta de Paz de Trump y quién se ha sumado a este organismo que algunos creen que quiere reemplazar a la ONU
6 minutos de lectura

Donald Trump dijo que el organismo será “una de las organizaciones más relevantes jamás creadas”. Pero hasta el momento no se sabe con certeza cómo o dónde funcionará.

22 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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“El Estatuto ha entrado en vigor y la Junta de Paz ya es una organización internacional oficial”.

Así se anunció la creación del organismo establecido por Donald Trump que, según él mismo, será “una de las organizaciones más relevantes jamás creadas” y de la cual se siente “honrado” de ser su presidente.

“Está funcionando maravillosamente… casi todos los países quieren ser parte de ella”, declaró Trump en la ceremonia de firmas organizada por el presidente estadounidense en Davos, Suiza, durante el Foro Económico Mundial.

Durante la ceremonia, en la que estaban presentes los “miembros fundadores”, incluidos el presidente argentino Javier Millei, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, o el presidente de Paraguay, Santiago Peña, Trump elogió sus propias acciones en el frente internacional afirmando que las amenazas a Europa, Estados Unidos y Medio Oriente “realmente se están calmando”.

“Están sucediendo muchas cosas buenas”, señaló. “Hace apenas un año, el mundo estaba en llamas; mucha gente no lo sabía”.

Y agregó que con la Junta de la Paz, “podremos hacer prácticamente lo que queramos”.

El presidente argentino Javier Milei dando la mano a Donald Trump durante la ceremonia de firmas de la Junta de Paz en Davos, Suiza.
Getty Images
El presidente argentino Javier Milei es uno de los “miembros fundadores” de la Junta de Paz que fue creada por Donald Trump.

Qué es la Junta de Paz

La Junta de Paz de Trump se concibió inicialmente para ayudar a poner fin a la guerra de dos años entre Israel y Hamás en Gaza y supervisar la reconstrucción de la Franja.

Sin embargo, una propuesta de estatuto filtró a los medios no mencionaba el territorio palestino y sugería que la organización podría estar diseñada para reemplazar las funciones de las Naciones Unidas.

Pero durante la ceremonia de firmas Trump señaló que la Junta “trabajará en colaboración con las Naciones Unidas”.

A pesar de sus reiteradas críticas al organismo internacional, el presidente dijo que la ONU tiene un “enorme potencial” y afirmó que la combinación de los esfuerzos de la Junta de la Paz y la ONU es “algo único en el mundo” y “el primer paso hacia un futuro mejor para Medio Oriente”.

Dentro del marco de la Junta de Paz se incluye una “Junta Ejecutiva de Gaza”, que será responsable de supervisar todo el trabajo sobre el terreno de un grupo administrativo de Gaza, según la Casa Blanca.

Arabia Saudita indicó previamente que un grupo de países de mayoría musulmana -Arabia Saudita, Turquía, Egipto, Jordania, Indonesia, Pakistán y Qatar- respaldaba el objetivo de consolidar un alto el fuego permanente en Gaza, apoyar la reconstrucción y avanzar en lo que describieron como una “paz justa y duradera”.

Durante la ceremonia en Davos el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, presentó la Junta de Paz como una “Junta de Acción”.

Afirmó que, si bien la atención se centra actualmente en Gaza, la junta “servirá como ejemplo de lo que es posible en otras partes del mundo”.

También en la ceremonia, Jared Kushner, el yerno del presidente Trump, subió al escenario para presentar el proyecto para una “reurbanización” de Gaza, y mostró diapositivas de cómo podría ser la “Nueva Gaza” bajo los planes estadounidenses.

Las diapositivas mostraban imágenes de rascacielos futuristas junto al mar en la actual Franja de Gaza, con promesas de un “turismo costero” en el futuro.

Una diapositiva de cómo podría ser la
Reuters
El proyecto para una “reurbanización” de Gaza fue mostrado con diapositivas de cómo podría ser la “Nueva Gaza” bajo los planes estadounidenses.

Lo que se sabe hasta ahora sobre la Junta de Paz

Durante la ceremonia de firma no se dieron más datos sobre cómo o dónde funcionará el organismo creado por Trump.

Pero en el documento filtrado se dice que la Junta es una organización internacional con el mandato de llevar a cabo funciones de consolidación de la paz según el derecho internacional.

Y también establece que una persona -su presidente- tiene el poder de vetar decisiones, aprobar la agenda, invitar a los miembros, disolver la junta por completo y designar a su propio sucesor.

El estatuto filtrado establece que el organismo entrará en vigor una vez que tres Estados acuerden formalmente su adhesión.

Los Estados miembros tendrían mandatos renovables de tres años y se otorgarían puestos permanentes a quienes contribuyeran con US$1.000 millones, según el documento.

Donald Trump es nombrado presidente —y, por separado, representante de EE.UU.— y tiene autoridad para nombrar a los miembros de la junta ejecutiva y crear o disolver órganos subsidiarios.

La Casa Blanca nombró hace unos días a siete miembros del Comité Ejecutivo fundador de la Junta, entre ellos el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga; el enviado a Medio Oriente, Steve Witkoff; el yerno de Trump, Jared Kushner, y el exprimer ministro británico Tony Blair.

Los
Getty Images
Los “miembros fundadores” de la Junta de Paz aplauden a Donald Trump durante la ceremonia de firmas de la Junta de Paz en Davos.

Quiénes forman parte de la Junta de Paz

En la ceremonia de firmas de la Junta estuvieron presentes los líderes y representantes de 19 países, incluidos Argentina, Paraguay, Indonesia, Jordania, Kazajstán, Marruecos, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Turquía.

Un país estuvo notablemente ausente de la ceremonia: Israel, a pesar de que anunció su adhesión al organismo.

El presidente israelí Isaac Herzog se encuentra en Davos, pero un portavoz confirmó que no participaría en la ceremonia, sin dar más detalles.

No está claro cuántos países han sido invitados a unirse al nuevo organismo de Trump. Reino Unido fue invitado pero la ministra de Relaciones Exteriores Yvette Cooper indicó que aún no ha decidido firmar debido a preocupaciones por la participación del presidente ruso, Vladimir Putin.

Otros de los aliados tradicionales de Estados Unidos, como Francia y otras naciones europeas, no han aceptado hasta ahora unirse a la Junta.

Trump afirmó antes de la ceremonia de Davos que Vladimir Putin “había aceptado” una invitación para formar parte del organismo.

El jueves, la agencia estatal de noticias rusa TASS, informó que Putin está dispuesto a transferir los US$1.000 millones en activos rusos a la Junta.

Previamente se había informado que los fondos para la participación de Putin en la Junta podrían provenir de activos rusos congelados en EE.UU.

China, por su parte, confirmó que había sido invitada a unirse, pero aún no ha manifestado su disposición a participar y se dijo que había expresado serias dudas sobre el organismo, en particular por el papel de la ONU.

“China siempre ha practicado el verdadero multilateralismo. Independientemente de cómo cambie la situación internacional, China defiende firmemente el sistema internacional centrado en la ONU”, declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, a la prensa en Pekín esta semana.

Los medios estatales chinos fueron un poco más críticos y cuestionaron si la Junta estaba “realmente a favor de la paz”, a la vez que plantearon la preocupación de que el presidente estadounidense estuviera creando un “club privado o una junta directiva corporativa con un costo de mil millones de dólares”.

Línea gris.
BBC

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