
“Como en los huertos, la verdad es posible”. Así se expresaron, durante el XX Memorial de los hechos, familias de los 65 mineros que perdieron la vida tras el siniestro en la Mina 8 en Pasta de Conchos. Han sido 20 años en los que las viudas, madres, sus hijas e hijos, la comunidad y decenas de personas solidarias que les han acompañado han alzado la voz para exigir el rescate de los cuerpos, justicia, verdad y que haya la garantía de que un acontecimiento tan atroz no se repita de nuevo.
Dos décadas desde aquel 19 de febrero de 2006 en las que ellas y ellos han señalado la negligencia de la empresa Grupo México; un largo caminar en el que también se han enfrentado contra la indiferencia del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros y contra autoridades indolentes de tres administraciones federales –de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto–, que les negaron la recuperación de los cuerpos, sosteniendo que era imposible basados en estudios pseudocientíficos y declaraciones públicas en las que, aseguraron, era una “irresponsabilidad” comprometerse a ello con las familias.
Hoy se han recuperado los cuerpos de 25 mineros, principalmente gracias al impulso de las familias, junto con las organizaciones que les acompañamos y también -hay que decirlo-, al esfuerzo de autoridades de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y de la Comisión Federal de Electricidad, así como a la voluntad política de las administraciones del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador y de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Cada una de estas recuperaciones es una constatación: el rescate siempre fue posible y las familias siempre tuvieron razón.
Con el rescate en curso, el estruendo de la mina sigue resonando, esta vez impulsado por la esperanza y la persistencia de las familias no para extraer carbón, sino para traer de vuelta a sus seres queridos.
Primero, hasta que todos y cada uno de los mineros que aún permanecen en Pasta de Conchos vuelvan a casa y existan garantías de seguridad para los rescatistas. “La voluntad debe mantenerse firme y sin pausas, hasta que se cumpla la totalidad del rescate, rompiendo finalmente con el ciclo de impunidad y atendiendo la precariedad laboral que ha caracterizado históricamente a la región carbonífera de Coahuila”, expresó Elvira Martínez, viuda del minero Bladimir Muñoz, durante el memorial.
Sumado a ello, la verdad y la justicia: que las indagatorias continúen para explicar, a las familias y a toda la sociedad mexicana, qué pasó exactamente al interior de la mina y por qué ocurrió. Es ineludible que el rescate se acompañe por el esclarecimiento de los hechos, la determinación de las medidas de seguridad que faltaron y las acciones y omisiones, tanto de la empresa como de las autoridades, que permitieron que el siniestro sucediera. Por ejemplo, “En las paredes de la mina debería ir una cuerda de vida (…) una medida de seguridad muy barata, que por supuesto no le salvaría la vida a los mineros, pero que Grupo México también se la quiso ahorrar y para nosotros se ha convertido en el símbolo del desprecio por la vida de los trabajadores”, explicó Cristina Auerbach, de la Organización Familia Pasta de Conchos (OFPC). El caso se encuentra actualmente en etapa de fondo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que ha reconocido que hay indicios de violaciones de derechos humanos que se encuentra valorando para determinar la responsabilidad del Estado mexicano.
A todo lo anterior, y de suma trascendencia para las familias, se abona la ineludible obligación de implementar medidas de no repetición. La OFPC ha documentado que al menos 138 mineros han fallecido en la región carbonífera coahuilense sólo en el periodo posterior a la tragedia de 2006, como ocurrió más recientemente en Rancherías en 2021 y en Pinabete en 2022. Por ello, han demandado que haya cambios reales en las supervisiones en las minas, cuevas y pozos y se promuevan alternativas laborales que transformen la realidad económica de la zona. La verdadera garantía de no repetición no es solo regresar a casa a quienes se quedaron atrapados sino asegurar que nadie más tenga que ser rescatado.
En la búsqueda de nuevas perspectivas para la región, la OFPC ha impulsado el proyecto “Sembrando Transición”, que plantea acabar con la narrativa de un destino único ligado a la extracción minera en la región. Las familias han sido claras: las alternativas no pueden seguir poniendo en riesgo la vida, en particular, ante la inminente amenaza del uso de fracking en el estado.
El camino ha sido largo y complejo. Han sido 20 años sumamente complejos, aún con un camino por delante, como se documentó en el reportaje “En el desierto la esperanza florece”. Sin embargo, los avances en el rescate representan pasos de justicia que demuestran que cuando hay voluntad política se pueden mover toneladas de tierra y romper con décadas de impunidad para recuperar a quienes faltan. También demuestra que el diálogo respetuoso entre víctimas y autoridades es posible y puede tener un alcance reparatorio que dignifique las exigencias de las familias.
Con ese mensaje de esperanza, la lucha de las familias de Pasta de Conchos se ha vuelto ejemplo y símbolo de esperanza, una auténtica cuerda de vida para tantas otras luchas de larga data y para las víctimas de la violencia del presente, que en el desierto de la impunidad exigen verdad, justicia y reparación, a todas ellas les expresamos nuestra más profunda solidaridad; y especialmente a quienes buscan que sus seres queridos también vuelvan a casa. Que esta cuerda de vida también alcance a quienes hoy atraviesan momentos de dolor e incertidumbre.

La investigación de la policía debió haber explorado más de lo que se ha hecho público en el caso Epstein para decidir detener al expríncipe Andrés.
El arresto del expríncipe británico Andrés Mountbatten-Windsor alrededor de las 08:00 horas (GMT) de este jueves no tuvo nada que ver con Virginia Giuffre, la mujer que lo acusó de abuso sexual.
Lo que llevó a su arresto -por el que estuvo retenido durante casi 12 horas antes de su puesta en libertad por la noche- comenzó con la información que salió a la luz en la publicación masiva de los archivos de Epstein en enero, en torno a las actividades que realizó mientras era un enviado comercial del gobierno británico. Pero no se detuvo ahí.
Fueron los correos electrónicos de esos archivos, que parecen ser entre Andrés y el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein, los que llevaron a la policía de Thames Valley a involucrarse.
Un correo electrónico en particular llamó la atención. En noviembre de 2010, después de que el entonces príncipe regresara de un viaje a Asia financiado por el gobierno británico, le enviaron una serie de informes sobre los países relacionados con su viaje.
A los cinco minutos de recibirlos, parece que los reenvió a Epstein, que en ese momento ya había sido condenado y pasado tiempo en prisión por delitos sexuales.
Los archivos revelaron más correos electrónicos.
Un mes más tarde, en la Nochebuena de 2010, Andrés parece haber enviado a Epstein un informe confidencial sobre las oportunidades de inversión en la reconstrucción de la provincia de Helmand, en Afganistán, la cual era supervisada en ese momento por las fuerzas armadas británicas y financiada con fondos del gobierno británico.
En otro correo electrónico fechado el 9 de febrero de 2011, el hermano del rey Carlos III parece sugerir a Epstein que invierta en una empresa de capital privado que había visitado una semana antes.
Esto habrá sido el comienzo de lo que hoy se ha convertido en una investigación completa por parte de la policía de Thames Valley. Pero los detectives no se habrán basado únicamente en los correos electrónicos que hemos visto.
Para construir el caso, los investigadores debieron haber acudido al gobierno británico y al Palacio de Buckingham para solicitar los correos electrónicos que pudieran explicar lo que estaba sucediendo.
Buckingham declaró el lunes pasado que “apoyaría” a la policía de Thames Valley.
Los detectives también tuvieron que haber revisado los tres millones de documentos de los archivos de Epstein y haber solicitado copias sin censurar al FBI o al Departamento de Justicia de Estados Unidos.
La Agencia Nacional contra el Crimen británica está ayudando a las fuerzas policiales de Reino Unido con esas solicitudes.
Hasta ahora solo se ha visto la punta del iceberg, pero es posible que los detectives hayan visto más de lo que hay bajo la superficie.
Es muy poco probable que la policía haya arrestado al expríncipe el jueves basándose solo en un par de correos electrónicos que la gente ha visto en los archivos de Epstein.
En este momento, Andrés solo ha sido arrestado. No se le han presentado cargos. Siempre ha negado cualquier delito derivado de su relación con Epstein y no ha respondido a las preguntas específicas de la BBC sobre los archivos publicados en enero.
Y recordemos que este arresto no tiene nada que ver con las acusaciones que Andrés enfrentó anteriormente por parte de Giuffre, quien dijo que la obligaron a tener relaciones sexuales con él en varias ocasiones a principios de la década de 2000.
En 2022, Andrés y Giuffre llegaron a un acuerdo económico extrajudicial, en el que no se admitía ninguna irregularidad por parte del expríncipe.
La policía dijo que fue puesto en libertad bajo investigación.
Era poco probable que la policía lo mantuviera detenido durante la noche, ya que, por lo general, en las detenciones relacionadas con delitos de cuello blanco las personas son retenidas durante unas horas para permitir los registros y el interrogatorio inicial.
En estos casos, a la persona arrestada se le suele conceder la libertad bajo fianza policial y se le da una fecha para volver a la comisaría para un posible interrogatorio adicional.
Una vez que los detectives hayan realizado sus registros e interrogado a Andrés, tendrán que tomar una decisión importante. Esto podría llevar semanas.
Los agentes de policía, que portan una corona en sus insignias, se reunirán con los abogados de la Fiscalía de la Corona y decidirán si hay pruebas suficientes para acusar al hermano del rey.
Si deciden llevar el caso a los tribunales, se llamará R v. Mountbatten-Windsor, o en términos sencillos, el rey contra el hermano del rey.
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