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Del crecimiento económico al progreso social: el caso de Aguascalientes
México, ¿cómo vamos?
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Del crecimiento económico al progreso social: el caso de Aguascalientes

En la última década, Aguascalientes ha mejorado el acceso de su población a servicios básicos, a la educación y al ejercicio de sus derechos, lo que lo consolida en el segundo lugar nacional, de acuerdo con el Índice de Progreso Social de México Cómo Vamos.
22 de enero, 2026
Por: Alfonso Muñoz Duarte

El Índice de Progreso Social (IPS) es una herramienta que evalúa el desempeño social de las entidades federativas de México, de manera independiente a variables monetarias como el ingreso o el producto interno bruto. Su objetivo es medir si las personas cuentan con las condiciones materiales, institucionales y sociales necesarias para llevar una vida digna y el pleno ejercicio de una serie de derechos.

El IPS se distingue por centrarse en resultados, el cual se construye a partir de 48 indicadores sociales y ambientales comparables entre entidades y a lo largo del tiempo. Se construye por medio de una estructura multidimensional y subnacional que genera una serie histórica y resulta altamente complementario a los indicadores económicos tradicionales.

El IPS se organiza en tres grandes dimensiones: Necesidades Humanas Básicas, Fundamentos del Bienestar y Oportunidades. Cada una incluye cuatro componentes: nutrición y cuidados médicos, agua y saneamiento, vivienda y seguridad personal; acceso a conocimientos básicos, información y comunicaciones, salud y bienestar, y calidad medioambiental, así como derechos personales, libertad personal, inclusión y acceso a educación superior. Estas dimensiones, consideradas de forma conjunta, buscan ofrecer una visión integral del bienestar social a lo largo de las localidades de México.

La relevancia del IPS radica en que mide la calidad de vida desde una perspectiva más completa, más allá del ingreso o la actividad económica. Permite identificar brechas territoriales, evaluar la efectividad de las políticas públicas y orientar atención hacia las carencias más persistentes.

Resultados generales del IPS en México, 2015-2024

Entre 2015 y 2024, el Índice de Progreso Social en México muestra una trayectoria de avance positivo y moderado. En 2024, el puntaje nacional del IPS alcanzó 65 puntos sobre 100, el nivel más alto desde que se tiene registro, con un avance acumulado de 6.5 puntos respecto a 2015. No obstante, el avance agregado convive con importantes disparidades regionales y con la persistencia de carencias básicas, particularmente en seguridad, acceso efectivo a servicios de salud y calidad del empleo. Estos resultados confirman que el crecimiento económico, por sí solo, no garantiza mejoras equivalentes ni automáticas en materia de progreso social y que el fortalecimiento de los servicios públicos y el acceso a derechos debe ser complementario y necesario para contar con avances en materia social.

Evolución del Índice de Progreso Social en Aguascalientes, 2015-2024

El caso de Aguascalientes resulta particularmente ilustrativo dentro del análisis subnacional del IPS. A lo largo del periodo 2015-2024, esta entidad se ha consolidado entre los primeros lugares del país en progreso social, reflejando un desempeño sólido en las tres dimensiones del índice.

En 2015, Aguascalientes registró un puntaje general de 65.9 puntos, ubicándose en la cuarta posición nacional. Desde entonces, el estado mostró una tendencia general de mejora, con avances constantes que lo llevaron a alcanzar 73.4 puntos en 2024 y consolidarse en el segundo lugar nacional. Este desempeño refleja condiciones favorables en acceso a servicios básicos, cobertura educativa y una mejora en el ejercicio de los derechos.

Gráfica con el ranking del Índice de Progreso Social del 2015 a 2024.

El análisis desagregado de los subíndices del Índice de Progreso Social permite identificar con mayor precisión las áreas que explican el desempeño destacado de Aguascalientes a lo largo del periodo 2015–2024.

En la dimensión de Necesidades Humanas Básicas, Aguascalientes presenta un desempeño favorable. En 2015, la entidad registró un puntaje de 78.1 puntos, ubicándose en la segunda posición nacional, mientras que para 2024, el puntaje aumentó a 83.5 puntos, lo que le permitió alcanzar el primer lugar nacional en este subíndice. Este avance refleja mejoras sostenidas en el acceso a servicios fundamentales como agua potable, saneamiento, vivienda adecuada y seguridad personal, consolidando una base sólida de bienestar material para la población.

Gráfica con el Puntaje en la dimensión de Necesidades Humanas Básicas del IPS (2015-2024).

En la dimensión de Fundamentos del Bienestar, el progreso ha sido más moderado. En 2015, Aguascalientes obtuvo un puntaje de 67.5 puntos, posicionándose en el sexto lugar a nivel nacional. Para 2024, el puntaje ascendió a 70.8 puntos al ubicarse en el segundo lugar nacional. Este avance está asociado principalmente a mejoras en la cobertura educativa básica, así como en ciertos indicadores de salud y calidad medioambiental.

Gráfica con el puntaje en la dimensión Fundamentos del Bienestar del IPS.

La dimensión de Oportunidades es donde Aguascalientes muestra el avance más notable, en 2015 el estado registró un puntaje de 52.4 puntos, ocupando la quinta posición nacional. Para 2024, el puntaje se incrementó de manera sustancial hasta 66.0 puntos lo que permitió a la entidad escalar al segundo lugar nacional. Este crecimiento sugiere avances significativos en la ampliación de oportunidades educativas y en algunos componentes de inclusión, aunque persisten desafíos en materia de derechos personales y libertades individuales.

Gráfica con el puntaje en la dimensión de Oportunidades para Aguascalientes, del IPS (2015-2024).

El avance de Aguascalientes en el Índice de Progreso Social obedece a una combinación de estabilidad institucional, políticas públicas relativamente eficaces y una estructura productiva orientada a sectores competitivos y de exportación. La provisión de servicios básicos —agua, saneamiento y vivienda—, junto con una cobertura amplia en educación básica y una infraestructura digital sólida, ha fortalecido el acceso a derechos para la población. Asimismo, un entorno económico dinámico, vinculado a inversión industrial y empleo formal, ha permitido traducir el crecimiento económico en mejoras sostenidas de bienestar social.

El caso de Aguascalientes muestra que el progreso social requiere coordinación entre política pública y sector privado. Para el gobierno, la principal lección es priorizar la calidad y continuidad de los bienes y los servicios públicos, así como invertir en capital humano y entornos con mayor seguridad física y seguridad jurídica. Mientras que, para el sector privado, destaca la importancia de generar empleo formal, invertir en capacitación y participar en actividades económicas competitivas e integradas con las cadenas de América del Norte. La experiencia del estado sugiere que el crecimiento económico solo se traduce en progreso social cuando se consolida y se acompaña de instituciones eficaces y de una visión compartida de bienestar.

La experiencia de Aguascalientes subraya la utilidad del IPS como herramienta de diagnóstico y seguimiento. El índice permite identificar áreas donde el estado ha logrado avances consistentes, así como componentes específicos donde se requieren intervenciones focalizadas. El caso de Aguascalientes demuestra que desde una perspectiva económica, el desempeño del IPS en Aguascalientes refleja una interacción positiva entre desarrollo productivo, provisión de servicios públicos y condiciones institucionales. El estado ha logrado traducir parte de su dinamismo económico en mejoras sociales. Aunque el índice también evidencia que el progreso no es automático ni homogéneo, la persistencia de brechas internas y la necesidad de fortalecer servicios públicos fundamentales siguen siendo retos centrales.

* Alfonso Muñoz Duarte es estudiante de Economía en el ITAM, en proceso de titulación y realiza su servicio social en México, ¿cómo vamos?

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Imagen BBC
Japón reinicia la planta nuclear más grande del mundo bajo la sombra del desastre de Fukushima
8 minutos de lectura

Japón enciende un reactor en la planta nuclear más grande del mundo a 15 años de haber cerrado sus 54 reactores luego de que un terremoto y un tsunami provocaran una fusión en Fukushima, que causó uno de los peores desastres nucleares de la historia.

21 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Japón reinició las operaciones en la central nuclear más grande del mundo por primera vez desde que el desastre de Fukushima obligara al país a clausurar todos sus reactores hace 15 años.

La decisión de reactivar el reactor número 6 en Kashiwazaki-Kariwa, al noroeste de Tokio, se tomó a pesar de las preocupaciones de seguridad de los residentes locales.

Su puesta en marcha se retrasó un día debido a un fallo en la alarma y está previsto que comience a operar comercialmente el próximo mes.

Japón, que depende en gran medida de las importaciones de energía, fue uno de los primeros países en adoptar la energía nuclear.

Sin embargo, en 2011 sus 54 reactores tuvieron que cerrarse después de que un terremoto y un tsunami masivos provocaran una fusión en Fukushima, que causó uno de los peores desastres nucleares de la historia.

Esta es la última etapa en la reactivación de la energía nuclear de Japón, que aún tiene un largo camino por recorrer.

La central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa detrás de dos personas en una playa
Getty Images
La central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa se ubica en la costa de Japón.

Capacidad reducida

No se espera que el séptimo reactor en Kashiwazaki-Kariwa se reactive hasta 2030 y los otros cinco podrían ser desmantelados. Esto deja a la planta con mucha menos capacidad que la que tenía cuando los siete reactores estaban operativos: 8,2 gigavatios.

Desencadenada por el terremoto más potente jamás registrado en Japón, la fusión de los reactores de Fukushima Daiichi, 220 kilómetros al noreste de Tokio, provocó una fuga radiactiva en la costa.

Las comunidades locales fueron evacuadas y muchas no han regresado a pesar de las garantías oficiales de que es seguro hacerlo.

Los críticos afirman que la empresa propietaria de la planta, Tokyo Electric Power Company (Tepco), no estaba preparada y que su respuesta y la del gobierno no estuvieron bien coordinadas.

Un informe gubernamental independiente lo calificó de “desastre provocado por el hombre” y culpó a Tepco, aunque un tribunal posteriormente absolvió de negligencia a tres de sus ejecutivos.

Aun así, el miedo y la falta de confianza alimentaron la oposición pública a la energía nuclear y Japón suspendió sus 54 reactores poco después del desastre.

Durante la última década, el país intentó reactivar estas centrales eléctricas, con el objetivo de alcanzar cero emisiones netas para 2050.

Desde 2015, Japón ha reactivado 15 de sus 33 reactores operativos. La central de Kashiwazaki-Kariwa es la primera de las que posee Tepco en reactivarse.

Antes de 2011, la energía nuclear representaba casi el 30% de la electricidad de Japón y el país planeaba alcanzar el 50% para 2030.

Su plan energético del año pasado reveló un objetivo más moderado: Japón quiere que la energía nuclear cubra el 20% de sus necesidades eléctricas para 2040.

Pero incluso eso puede ser complicado.

“Una gota en el océano”

Sanae Takaichi
Getty Images
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, aboga por la reactivación de más reactores cerrados.

La energía nuclear está cobrando impulso a nivel mundial.

El Organismo Internacional de Energía Atómica estima que la capacidad mundial de energía nuclear podría duplicarse para 2050.

En Japón, la energía nuclear representaba tan solo 8,5% de la electricidad en 2023.

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, quien asumió el cargo en octubre, ha enfatizado la importancia de la energía nuclear para la autosuficiencia energética de Japón, especialmente considerando que se prevé un aumento repentino de la demanda de energía debido a los centros de datos y la fabricación de semiconductores.

Los líderes japoneses y sus empresas energéticas llevan mucho tiempo impulsando la energía nuclear.

Afirman que es más fiable que las energías renovables, como la solar y la eólica, y más adecuada para el terreno montañoso de Japón.

Sin embargo, los críticos afirman que el énfasis en la energía nuclear se produce a costa de la inversión en renovables y la reducción de emisiones.

Mientras Japón intenta revitalizar sus ambiciones en materia de energía nuclear, los costos de funcionamiento de los reactores se dispararon, en parte debido a las nuevas comprobaciones de seguridad que exigen cuantiosas inversiones por parte de las empresas que intentan reactivar las centrales.

“La energía nuclear se está volviendo mucho más cara de lo que jamás se hubiera imaginado”, afirma la doctora Florentine Koppenborg, investigadora principal de la Universidad Técnica de Múnich.

El gobierno podría subvencionar los costos o trasladarlos a los consumidores, pero ambas opciones son inaceptables para los líderes japoneses, que durante décadas han elogiado la asequibilidad de la energía nuclear.

Una factura energética elevada también podría perjudicar al gobierno en un momento en que los hogares protestan por el aumento de los costos.

El gobierno “tiene las manos atadas para apoyar financieramente la energía nuclear, a menos que esté dispuesto a ceder en uno de sus principales argumentos de venta”, señala Koppenborg.

“Creo que este resurgimiento es una gota en el océano, porque no cambia el panorama general del declive de la energía nuclear en Japón”.

Un hombre camina por una planta de energía nuclear.
Getty Images
Solo uno de los siete reactores de la central de Kashiwazaki-Kariwa volverá a funcionar por ahora.

Los escándalos

Además del temor a otro desastre como el de Fukushima, una serie de escándalos también socavaron la confianza pública.

La central de Kashiwazaki-Kariwa, en particular, se vio envuelta en un par de ellos.

En 2023, uno de sus empleados perdió un fajo de documentos tras colocarlo encima de su auto y olvidar que estaba allí antes de arrancar.

En noviembre, se descubrió que otro empleado había manipulado de forma inadecuada documentos confidenciales.

Un portavoz de Tepco dijo que la compañía informó de los incidentes a la Autoridad de Regulación Nuclear (NRA, por sus siglas en inglés) y añadió que su objetivo era mejorar la gestión de seguridad.

Estas revelaciones son una “buena señal” para la transparencia, apunta Koppenborg. Pero también indican que Tepco “está teniendo dificultades para cambiar sus métodos y su enfoque de seguridad”.

A principios de este mes, la NRA suspendió su revisión para reiniciar los reactores nucleares en la planta de Hamaoka de Chubu Electric, en el centro de Japón, tras descubrirse que la compañía había manipulado datos sísmicos en sus pruebas.

La compañía se disculpó y declaró: “Seguiremos respondiendo con sinceridad y en la mayor medida posible a las instrucciones y directrices de la NRA”.

Hisanori Nei, un antiguo alto funcionario de seguridad nuclear, declaró a la BBC que si bien estaba “sorprendido” por el escándalo en Hamaoka, creía que la severa sanción impuesta a su operador debería disuadir a otras empresas de hacer lo mismo.

“Las compañías eléctricas deberían reconocer la importancia de no falsificar datos”, dijo. Añadió que las autoridades “rechazarán y castigarán” a las empresas infractoras.

Miedo y desconfianza

Lo ocurrido en Fukushima hizo que la opinión pública japonesa se opusiera a lo que se había proclamado como una forma de energía asequible y sostenible.

Miles de residentes presentaron demandas colectivas contra Tepco y el gobierno japonés, para exigir indemnizaciones por daños materiales, angustia emocional y problemas de salud supuestamente relacionados con la exposición a la radiación.

En las semanas posteriores al desastre de marzo de 2011, el 44% de los japoneses consideraba que se debía reducir el uso de la energía nuclear, según una encuesta del instituto de estudios Pew.

Esa cifra aumentó al 70% en 2012. Pero luego, las encuestas realizadas por la publicación empresarial japonesa Nikkei en 2022 mostraron que más del 50% de la gente apoyaba la energía nuclear si se garantizaba la seguridad.

Una mujer protesta contra la reactivación de la energía nuclear en Japón.
Getty Images
Muchos se oponen a la reactivación de la energía nuclear en Japón.

Aún persiste el miedo y la desconfianza. En 2023, el vertido de agua radiactiva tratada de la central nuclear de Fukushima Daiichi generó ansiedad e ira tanto en el país como en el extranjero.

Y muchos siguen oponiéndose a la reactivación de las centrales nucleares.

En diciembre, cientos de manifestantes se congregaron frente a la asamblea de la prefectura de Niigata, donde se encuentra Kashiwazaki-Kariwa, expresando su preocupación por la seguridad.

“Si algo ocurriera en la central, seríamos nosotros quienes sufriríamos las consecuencias”, declaró un manifestante a la agencia de noticias Reuters.

La semana pasada, antes de la reactivación de Kashiwazaki-Kariwa, una pequeña multitud se congregó frente a la sede de Tepco para protestar de nuevo.

Las normas de seguridad nuclear se reforzaron tras el desastre de Fukushima.

La NRA, un órgano ministerial establecido en 2012, supervisa ahora la reactivación de las centrales nucleares del país.

En Kashiwazaki-Kariwa se han construido muros de contención de 15 metros de alto para protegerse de grandes tsunamis y se instalaron puertas estancas para resguardar los equipos críticos de la instalación.

“Con base en las nuevas normas de seguridad, [las centrales nucleares japonesas] podrían sobrevivir incluso a un terremoto y tsunami similares al que tuvimos en 2011”, defiende Nei, exalto funcionario de seguridad nuclear.

Sin embargo, Koppenborg sigue preocupada por la situación: “Se están preparando para lo peor que han visto en el pasado, pero no para lo que está por venir”.

A algunos expertos les inquieta que estas políticas no ofrezcan suficiente planificación frente al aumento del nivel del mar debido al cambio climático, o del megaterremoto, único en un siglo, que Japón ha estado anticipando.

“Si el pasado se repite, Japón está muy bien preparado”, admite Koppenborg.

“Pero si ocurre algo realmente inesperado y se produce un tsunami más grande de lo esperado, no lo sabemos”.

BBC

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