
México parece estar lleno de oportunidades, pero la inversión, un detonante del crecimiento, sigue sin despegar. Durante meses en distintos medios se habló del nearshoring como una oportunidad casi dada por sentada por la cercanía a Estados Unidos, pero el entorno internacional se ha vuelto más adverso: tensiones comerciales, presiones políticas y una revisión del T-MEC en un contexto cada vez más volátil. En ese escenario el Plan México ha tratado de buscar una ruta de crecimiento, pero… ¿lo ha conseguido? ¿Dónde está la inversión que debe sostener el crecimiento económico?
Un buen punto de partida es el indicador mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), que mide cuánto se invierte en maquinaria, equipo, construcción e infraestructura. De manera sencilla, muestra qué tanto se invierte hoy para producir mañana y este indicador debe importarnos porque, cuando las empresas y gobierno invierten en estos rubros, las empresas pueden producir más, pagar mejores salarios y ofrecer empleos de calidad con mayores prestaciones.
Así, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) son claros. En octubre de 2025, siendo este el último dato disponible, la inversión fija bruta se ubicó en 102.2 puntos (base 2018 = 100). Esto quiere decir que, en términos reales, la inversión apenas está 2 % encima de su nivel hace 7 años, por lo que el comportamiento reciente apunta a un estancamiento.
La trayectoria reciente tampoco es muy alentadora. En esa misma fecha, la inversión cayó 5.8 % anual, confirmando una desaceleración que comenzó desde 2024. El fuerte crecimiento observado en 2021, cuando esta se llegó a expandir a más del 45 % anual, fue únicamente un rebote que vino después del desplome de la pandemia. Que la inversión ha dejado de crecer antes de consolidarse, llegando a un techo y retrocediendo, se refleja en el semáforo de inversión, que desde hace varios trimestres se mantiene fuera del color verde. Es decir, la inversión es insuficiente para mantener un crecimiento sostenido.
El problema se vuelve aún más relevante si observamos qué ocurre en el mundo. La economía global atraviesa procesos de reordenamiento marcado por grandes tensiones geopolíticas, como la disputa tecnológica entre Estados Unidos y China, así como cambios en la cadena de suministro en sectores que han ganado relevancia como los semiconductores.
En ese contexto, si buscamos relocalización productiva para nuestro país, no es suficiente depender de la cercanía geográfica con Estados Unidos, sino que es necesario desarrollar infraestructura, certidumbre legal y capital humano. Construir carreteras, puertos y plantas de generación eléctrica, así como juzgados y escuelas requiere de inversión.
Aunado a lo anterior, la revisión del T-MEC prevista para mediados de 2026 y el Plan México, el cual tiene como uno de sus objetivos generar más empleo formal, fortalecer el mercado interno y desarrollar cadenas de valor, parten de la idea de que el país contará con la capacidad productiva para cumplir sus objetivos de desarrollo. No obstante, sin aumento sostenido de la formación de capital fijo, esas oportunidades corren el riesgo de quedarse en el discurso, por lo que no es casualidad que los semáforos relacionados como el del empleo formal y el de la productividad laboral sigan en rojo, es decir, por debajo de la meta.
Con todo lo anterior, la pregunta que nos queda es… ¿qué hacer para cambiar el rumbo? Impulsar la inversión no requiere inventar nuevas recetas, sino alinear algunos de los instrumentos con los que ya se cuenta. Ejemplo de esto es que, aunque el 90 % de la inversión en México la realiza la iniciativa privada, su magnitud y alcance dependen en buena medida de la infraestructura y servicios que provee el sector público, pues sin estos, la inversión privada no llega. Por ello, una de las ausencias más relevantes en la estrategia actual es una meta explícita de inversión pública como proporción del PIB, siendo una posibilidad, en primer lugar, fijar una referencia mínima, evitando que esta quede sujeta a cuestiones externas.
Sin embargo, no solamente es mantener cierto nivel de inversión, por lo que, en segundo lugar, esta inversión debe recuperar su papel detonador. En este caso, es importante orientar la inversión pública, por ejemplo, hacia infraestructura que incentiva el crecimiento, como energía, logística y transporte, facilitando la inversión privada sin sustituirla. Esto implica fortalecer la infraestructura energética, garantizando suministro eléctrico confiable, modernizar corredores logísticos como puertos y cruces fronterizos, reduciendo costos y tiempos de transporte y, por último, mejorar la conectividad carretera y ferroviaria, creando condiciones para que nuevos proyectos se instalen y se integren a cadenas de valor.
Finalmente, en tercer lugar, fortalecer el acceso al crédito productivo es una condición indispensable para que la inversión se materialice. En México, el crédito al sector privado sigue siendo reducido en comparación internacional, y particularmente limitado para pequeñas y medianas empresas. Una acción concreta sería promover créditos para inversión en maquinaria y tecnología al tiempo de combinar el papel de la banca privada con instrumentos de la banca de desarrollo que reduzcan riesgos, amplíen plazos y faciliten la inversión productiva para aquellos que, hasta la fecha, carecen de su acceso.
En síntesis, no es que México no invierta, sino que invierte menos de lo que realmente se necesita justo cuando la coyuntura mundial exige lo contrario. El crecimiento no se decreta ni se importa, se construye y, sin inversión suficiente, no habrá empleo formal que alcance, productividad que crezca y plan de desarrollo que se sostenga. No olvidemos que la inversión es el mayor motor de crecimiento y generador de empleo de calidad. Por ahí es el camino y a donde debemos de apuntar.
* Aldo Gómez (@aldogomez_ta) es estudiante de último semestre de las licenciaturas en Economía y en Ciencia Política, con área de concentración en Política Económica por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Actualmente, se desempeña como analista de México, ¿cómo vamos?

Un veredicto en su contra tuvo lugar menos de dos semanas después de que su esposo fuera sentenciado a prisión. Aún tiene pendientes varias acusaciones.
Dos bolsos Chanel, una concesionaria BMW y una polémica iglesia estuvieron en el centro del juicio a la ex primera dama de Corea del Sur, Kim Keon Hee.
Esposa del expresidente Yoon Suk Yeol, que fue destituido en 2025, fue arrestada en agosto por cargos que incluían soborno, manipulación bursátil e interferencia política, todos los cuales niega.
La fiscalía acusó a Kim, de 52 años, de ganar más de 800 millones de wones (US$552.570) al participar en una trama de manipulación de precios relacionada con las acciones de Deutsch Motors, una concesionaria de BMW en Corea del Sur, entre octubre de 2010 y diciembre de 2012.
También fue acusada de aceptar bolsos de lujo, un collar de diamantes y otros regalos por valor de hasta 80 millones de wones (US$56.000) como sobornos de la controvertida Iglesia de la Unificación a cambio de favores comerciales, y de recibir 58 encuestas de opinión gratuitas, por valor de 270 millones de wones coreanos, del empresario Myung Tae-kyun antes de las elecciones presidenciales de 2022.
El miércoles, un tribunal la declaró culpable de aceptar sobornos de funcionarios de la Iglesia de la Unificación y la condenó a 20 meses de cárcel.
Sin embargo, fue absuelta de los cargos de manipulación del precio de acciones y de violar las leyes de financiación de campañas de Corea del Sur. Aún quedan dos acusaciones en su contra que el tribunal no ha escuchado.
El veredicto llega menos de dos semanas después de que su esposo fuera sentenciado a prisión por abuso de poder y obstrucción a la justicia en relación con su fallido intento de instaurar la ley marcial.
También marca la primera vez en la historia del país que la esposa de un presidente es acusada formalmente estando detenida.
Pero no es la primera vez que la propia Kim se ve envuelta en controversias.
Antes de ser la primera dama de Corea del Sur, Kim Keon Hee, cuyo verdadero nombre es Kim Myeong-sin, era empresaria y amante del arte.
Se graduó con una licenciatura en educación artística de la Universidad Femenina de Sookmyung en 1999, pero posteriormente enfrentó repetidas acusaciones de plagio durante su época de estudiante allí.
La universidad anuló su título en 2025 después de que su comité de ética de investigación descubriera que la tesis de Kim tenía problemas.
Nunca ha respondido públicamente a estas acusaciones.
En 2009 fundó la empresa de exhibiciones de arte Covana Contents, de la que sigue siendo directora ejecutiva y presidenta. Sin embargo, en 2019 medios de comunicación surcoreanos informaron que Kim presuntamente había evadido impuestos y recibido sobornos por organizar exposiciones.
Kim fue absuelta de estos cargos en 2023, pero un fiscal especial está reexaminando el caso.
Posteriormente, antes de las elecciones presidenciales de 2022, que finalmente ganó su esposo, surgieron acusaciones de que Kim había presentado solicitudes a universidades y empresas con títulos y premios falsos, lo que desató un escándalo por posibles credenciales falsificadas.
En respuesta a estas acusaciones, que algunos miembros de la oposición intentaron utilizar como arma política contra Yoon, Kim emitió una disculpa pública por lo que describió como “exageraciones” en su currículum.
Además, prometió que si su esposo llegaba a la presidencia, se centraría exclusivamente en su rol como esposa.
Sin embargo, es su conducta durante ese periodo lo que ha provocado algunas de las críticas más duras en su contra.
A finales de 2023 aparecieron imágenes de una cámara espía que mostraban a Kim recibiendo un bolso de lujo de un individuo en una oficina de Seúl en septiembre de 2022.
Se informó que las imágenes fueron grabadas en secreto por el pastor Choi Jae-young con una cámara en su reloj, y su publicación intensificó el escrutinio público sobre Kim y Yoon.
Al parecer, mostraban a Choi caminando hacia una tienda para comprar un bolso de piel grisáceo, con un recibo que estimaba su costo en 3 millones de wones (US$2.200). Choi luego visitó Covana Contents, una empresa en Seúl propiedad de la primera dama, donde Kim le preguntó al pastor: “¿Por qué sigue trayéndome estas cosas?”.
La ley surcoreana prohíbe que los funcionarios públicos y sus cónyuges reciban regalos por un valor superior a 1 millón de wones(US$698) de una sola vez, o un total de 3 millones de wones en un año fiscal.
Si bien el video no muestra explícitamente a Kim aceptando el regalo, el diario Korea Herald informó en ese momento que la oficina presidencial confirmó la recepción de la bolsa y afirmó que estaba “registrada y almacenada como propiedad del gobierno”.
La oficina presidencial no respondió de inmediato a la grabación, lo que avivó aún más la controversia, ya que grupos cívicos presentaron denuncias ante la fiscalía alegando posibles violaciones de la Ley Anticorrupción.
Este incidente fue una de las 16 acusaciones investigadas por el equipo de fiscales especiales, 12 de las cuales fueron remitidas a la policía para su posterior investigación.
Sin embargo, el veredicto de este miércoles se centró en la presunta aceptación de sobornos por parte de Kim de la Iglesia de la Unificación, así como en su presunta participación en la manipulación de las acciones de Deutsch Motors y en una presunta manipulación electoral.
Kim negó los cargos, aunque admitió haber recibido bolsos de Chanel, que, según afirma, luego devolvió sin usar.
El mes pasado la fiscalía solicitó una pena de 15 años de prisión y una multa de 2.000 millones de wones, alegando que Kim había actuado “por encima de la ley” y conspirado con la Iglesia de la Unificación para socavar la “separación constitucional entre religión y Estado”.
Si bien la serie de escándalos de Kim ensombreció la carrera presidencial de su esposo, fue el propio Yoon quien finalmente selló su destino como uno de los exlíderes más desacreditados de Corea del Sur.
El 16 de enero de este año Yoon fue declarado culpable de abuso de poder, falsificación de documentos y obstrucción a la justicia al intentar, sin éxito, imponer la ley marcial en el país en 2024. También fue condenado a cinco años de cárcel.
Este fue el primero de los veredictos en cuatro juicios relacionados con el decreto de ley marcial de Yoon. Aunque efímero, la medida desató una agitación nacional, provocando protestas cuando los parlamentarios acudieron a la Asamblea Nacional para revocar la decisión de Yoon.
Las acciones de Yoon “sumergieron al país en una crisis política”, declaró un juez al emitir el veredicto, señalando que Yoon “no había mostrado remordimiento alguno”.
Fue durante una investigación de un año sobre el fallido intento de Yoon de instaurar la ley marcial que los fiscales especiales comenzaron a investigar muchas de las acusaciones contra Kim.
Juntos, la otrora poderosa pareja forma una dupla histórica: si bien Corea del Sur tiene antecedentes de expresidentes acusados y condenados, Yoon y Kim marcan la primera vez que un expresidente y una exprimera dama son encarcelados.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp, donde encontrarás noticias de última hora y nuestro mejor contenido.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.