
En el debate sobre la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, poco o nada se ha hablado de la representación política indígena. Como sabemos, el sistema político liberal, fundado en la democracia representativa, es ajeno a las formas tradicionales de organización de los pueblos indígenas. La representación política basada en partidos, elecciones competitivas y cargos individuales responde a una lógica individualista que contradice el carácter colectivo de la vida comunitaria indígena. Este modelo no solo resulta insuficiente, sino que también opera como un mecanismo de exclusión y subordinación, al obligar a los pueblos indígenas a participar en estructuras políticas que no reconocen sus valores, normas ni autoridades tradicionales.
En este sentido, la inclusión de personas indígenas en cargos públicos dentro del Estado no garantiza una representación auténtica si dicha participación se da bajo reglas externas a la comunidad. Frente a la lógica liberal, algunos pensadores indígenas como Floriberto Díaz han propuesto a la comunalidad como principio organizador de la vida política indígena. La comunalidad se expresa en elementos como la asamblea comunitaria, el servicio gratuito (cargo), el trabajo colectivo (tequio) y la toma de decisiones consensuada. Desde esta perspectiva, la representación política no se deposita en una persona aislada, sino que emana de la voluntad colectiva de la comunidad.
Las autoridades comunitarias no “representan” en el sentido occidental del término, sino que obedecen los mandatos de la asamblea. Esta forma de gobierno implica una relación horizontal entre gobernantes y personas gobernadas, donde el poder no se acumula ni se profesionaliza, sino que se ejerce de manera temporal y rotativa. Así, la representación política indígena auténtica solo puede existir cuando se respetan las formas propias de gobierno y se reconoce a la comunidad como sujeto colectivo de derechos.
La autonomía indígena es también una condición indispensable para una representación política real, en particular para garantizar el ejercicio pleno de los derechos políticos de las mujeres indígenas. Sin el reconocimiento del derecho a la libre determinación, cualquier forma de representación indígena dentro del Estado resulta limitada y subordinada, reproduciendo con frecuencia tanto la exclusión étnica como las desigualdades de género al interior y al exterior de las comunidades. La autonomía no implica la separación del Estado, sino la posibilidad de coexistir en un marco plural, donde diferentes sistemas políticos y jurídicos sean reconocidos en igualdad de condiciones, asegurando al mismo tiempo que las mujeres indígenas participen de manera efectiva, libre de discriminación y violencia política, en los procesos de toma de decisiones comunitarias y estatales.
La reforma electoral que propone la presidenta Sheinbaum debe integrar una propuesta alternativa basada en la comunalidad, la autonomía y el reconocimiento del sujeto colectivo indígena. La verdadera representación política no se alcanza mediante la simple inclusión en las estructuras del Estado, sino a través del respeto y fortalecimiento de las formas propias de organización y gobierno de los pueblos indígenas. Hoy más que nunca es fundamental repensar la democracia en contextos pluriculturales y avanzar hacia modelos políticos más justos e incluyentes.
* Maira Olivo es coordinadora del programa de Territorio, Derechos y Desarrollo de @FundarMexico.

La restauración de unos ángeles en una antigua basílica de Roma ha generado controversia en Italia por el parecido de uno de ellos con la primera ministra Giorgia Meloni.
La imagen de un ángel en un fresco restaurado en una iglesia del centro de Roma ha causado desde asombro hasta indignación por el parecido que tiene la pintura con el rostro de la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni.
La polémica surgió el fin de semana, luego de que el diario La Repubblica publicara un artículo en su portada en el que hizo notar la semejanza de la política de 49 años con la obra al interior de la basílica de San Lorenzo in Lucina, una de las iglesias católicas más antiguas de la capital italiana.
El párroco de la basílica había encargado al sacristán y artesano Bruno Valentinetti restaurar unos ángeles que flanquean un busto de Humberto II, el último rey de Italia.
No se trata de un fresco antiguo, pues fue hecho en el año 2000 y no estaban bajo ninguna protección cultural. Pero el resultado llamó la atención por el parecido del rostro de uno de los dos ángeles con Meloni.
“Los rasgos de la primera ministra son evidentes”, decía la nota de La Repubblica, lo que llevó a que se cuestionara a Valentinetti y al párraco local.
“Se lo están inventando. Esta no es una obra antigua, debieron hacerla para el Jubileo del 2000. Me pidieron que la arreglara y lo hice. Trabajé en ella durante dos años y terminé hace un año”, respondió el artesano.
Pero la polémica no ha dejado de crecer.
Algunos políticos han pedido una investigación, como la diputada opositora Irene Manzi, quien calificó el retoque de “inaceptable” y señaló que violaba las leyes sobre el patrimonio cultural del país.
La Secretaría de Cultura italiana informó que especialistas investigan el caso para “establecer la naturaleza del trabajo realizado”.
La Diócesis de Roma también dijo que investigará lo ocurrido.
Mientras, la propia Meloni bromeó sobre la obra de arte.
“No, definitivamente no me parezco a un ángel”, dijo en Instagram, junto a un emoji riéndose.
Las imágenes de los ángeles en una de las alas de la basílica de San Lorenzo se habían deteriorado por la humedad en la antigua iglesia, según explicó el sacerdote Daniele Micheletti a la agencia de noticias italiana Ansa.
Así que le encomendaron a Valentinetti que trabajara en la restauración para que quedaran tal y como fueron hechas hace más de dos décadas.
En entrevista con La Repubblica, el artesano de 83 años aseguró que aceptó el trabajo “para corresponder a la gratitud del párroco” por permitirle vivir y tener un empleo como sacristán en la basílica.
Aseguró que ya había hecho otros trabajos y que este era uno más que le encomendaban. “No es Meloni. He restaurado los rostros tal y como eran hace 25 años”, insistió.
También dijo que no conoce a la primera ministra y que no simpatiza con el partido de derecha de Meloni, Fratelli d’Italia.
En cualquier caso, imágenes difundidas por medios italianos parecen mostrar que el rostro del ángel antes de la restauración no tenía nada que ver con el de Meloni.
Micheletti está satisfecho con el trabajo y defendió el talento de Valentinetti: “No es pintor de casas; es muy bueno”, dijo el párroco la agencia Ansa, agregando que la polémica era “una tormenta en un vaso de agua”.
El caso pronto llegó hasta las autoridades eclesiásticas. En un comunicado, el cardenal Baldo Reina, vicario papal para la diócesis de Roma, dijo que se “distancia” de las declaraciones de Micheletti y expresa “su decepción por lo sucedido”.
“Iniciaremos de inmediato las investigaciones necesarias para determinar las posibles responsabilidades de los implicados”, expresó Reina “Las imágenes del arte sacro y la tradición cristiana no pueden ser objeto de mal uso ni explotación, ya que su único propósito es apoyar la vida litúrgica y la oración personal y comunitaria”, dijo.
En cualquier caso, a raíz de la polémica, se ha multiplicado el número de visitantes en la basílica.
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