
La intervención estadounidense en Venezuela, que nos sorprendió iniciando este 2026, prende las alertas sobre el futuro de un sistema que se construyó para mantener el respeto a la dignidad humana y lo que teóricamente conocemos como Estado de Derecho, un régimen político que se basa en la legalidad y la rendición de cuentas. La situación geopolítica, que se avista tan convulsa y compleja, nos recuerda que ahora más que nunca México debería de seguir apostando por mantener y fortalecer los mecanismos de garantía de los derechos humanos y de control del ejercicio de poder público, por ejemplo en los siguientes ejes:
La prevención es clave para evitar la repetición de irregularidades o actos de corrupción que afectan áreas clave para el acceso a los servicios públicos. Por ello resulta relevante que en el plan estratégico anticorrupción a 2030, la Secretaría Anticorrupción ponga como pilar la prevención de irregularidades de las y los funcionarios, particularmente en los proyectos estratégicos del gobierno y en los programas prioritarios. Sin embargo, también será necesario que el gobierno se concentre en identificar la formación de redes de poder y privilegios en la interacción entre el sector público y privado cuando se trate de proveer servicios públicos o habilitar acceso a derechos, como en los casos de la distribución de medicamentos o el acceso al agua, o en el uso de notarias para “legitimar” o acelerar procesos de contratación pública que sólo benefician a unos cuantos en privilegio.
Adoptar un esquema preventivo permitiría identificar y evitar la comisión de hechos de corrupción y, por ende, la afectación en la garantía de derechos humanos a corto, mediano y largo plazo.
La Auditoría Superior de la Federación es la principal instancia que vigila el gasto público a lo largo del ciclo presupuestario y sus hallazgos han permitido detectar irregularidades sobre el ejercicio de los recursos públicos y posibles casos de corrupción, como la compra de medicamentos a sobreprecio en el caso de BIRMEX o irregularidades en las contrataciones públicas por medio de adjudicaciones directas, como sucedió con SEGALMEX. Sin embargo, en los últimos años han disminuido la cantidad de hallazgos y recomendaciones sobre irregularidades, a pesar de que siguen saliendo a la luz diversos casos de corrupción.
Para robustecer el rol de la ASF como el principal ente fiscalizador del gasto público federal no sólo será necesario robustecer sus capacidades institucionales, profesionales, especializadas, tecnológicas y presupuestarias, sino también se requerirá de una transformación estructural que la coloque como un ente con mayor autonomía e independencia de los poderes públicos, y como contrapeso para que su función realmente permita controlar el uso de recursos públicos hacia los programas y políticas públicas que favorezcan a grupos en mayor situación de vulnerabilidad.
Así mismo, será necesario promover una cultura de comunicación, intercambio de información y coordinación interinstitucional con otras entidades de fiscalización y control del ejercicio de poder público, como la Secretaría Anticorrupción y con sus homólogos en las entidades federativas, para lograr un enfoque preventivo e integral de la rendición de cuentas.
Cada vez más el sector privado interviene en las funciones del Estado para que este pueda cumplir con sus fines públicos. Además, la dependencia con actores y la industria privada se vuelve necesaria para el desarrollo y crecimiento económico. Sin embargo, si no existen mecanismos de transparencia y suficientes controles de su injerencia en asuntos públicos, el uso de herramientas y actores privados, como las industrias, los fidecomisos o la banca privada, genera un campo fértil para que su participación sólo favorezca a intereses económicos y políticos en entornos de opacidad e impunidad, generando mayor exclusión y desigualdad de los grupos históricamente vulnerados.
Desde la entrada en el poder de la llamada “cuarta transformación” se impulsó una estrategia de “ciudadanización de la corrupción”, que busca involucrar a la sociedad en la prevención y detección de irregularidades públicas y actos de corrupción. Sin embargo, para implementar una cultura de involucramiento ciudadano, primero es necesario que se fortalezcan las herramientas para alertar y que exista un sistema integral de protección a denunciantes, que proteja su confidencialidad y anonimato, pero también que dé seguimiento real a las denuncias que se realizan.
El fortalecimiento de los controles democráticos y del ejercicio del poder público a través de la rendición de cuentas y la transparencia es un pilar para limitar el impacto en una crisis política, económica o social. Y esos mecanismos de control en gran parte han sido promovidos por las comunidades, los sectores en desventaja y las organizaciones civiles. Es por ello que, frente al contexto que hoy vive la región, México debe seguir apostando, de la mano de la participación ciudadana y de los espacios comunitarios, por el fortalecimiento de las instituciones democráticas y de sus mecanismos de rendición de cuentas para priorizar la igualdad y el respeto a la dignidad humana.
* Sarahí Salvatierra es coordinadora del programa de Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción de @FundarMexico.

Un portavoz del Departamento de Estado dijo que la suspensión comenzará el 21 de enero y que la medida busca que se nieguen visas a personas que puedan depender de recursos públicos en algún punto.
El gobierno de EE.UU. congelará de manera indefinida el procesamiento de visados de inmigrante para al menos 75 países, según confirmó este miércoles un portavoz del Departamento de Estado.
El Departamento de Estado dijo que el objetivo era poner fin al “abuso” del sistema “por parte de quienes pretenden obtener beneficios económicos a costa del pueblo estadounidense” mediante el uso de programas de asistencia social y beneficios públicos.
Según informó previamente la cadena Fox News, la suspensión entrará en efecto el próximo 21 de enero y se mantendrá de manera indeterminada hasta que el Departamento de Estado “revise sus procedimientos” migratorios.
El reporte indica que dentro de los 75 países hay varios de América Latina y el Caribe, incluidos Antigua y Barbuda, Brasil, Bahamas, Belice, Barbados, Colombia, Cuba, Guatemala, Haití, Jamaica, Nicaragua, Saint Kitts y Nevis, Saint Vincent y las Granadinas y Uruguay.
También están incluidos en la lista Somalia, Rusia, Afganistán, Irán, Irak, Egipto, Nigeria, Tailandia, y Yemen, entre otros países.
Tommy Pigott, del Departamento de Estado, señaló: “El Departamento de Estado utilizará su autoridad de larga data para declarar no elegibles a los posibles inmigrantes que pudieran convertirse en una carga pública para Estados Unidos y abusar de la generosidad del pueblo estadounidense.
Y añadió: “El procesamiento de visas de inmigrante provenientes de estos 75 países se suspenderá mientras el Departamento de Estado reevalúa los procedimientos de procesamiento de inmigración para evitar la entrada de ciudadanos extranjeros que harían uso de la asistencia social y los beneficios públicos”.
Tras la detención en noviembre de un inmigrante afgano acusado de disparar contra dos miembros de la Guardia Nacional en Washington D.C., la administración prohibió o restringió la entrada de ciudadanos de 19 países.
En diciembre, amplió la prohibición de viajes a personas de otros cinco países y a quienes viajaban con documentos emitidos por la Autoridad Palestina.
Los casos de asilo, la tramitación de la ciudadanía y las solicitudes de residencia permanente para inmigrantes de los 19 países inicialmente afectados por la prohibición también han sido suspendidos.
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