
Para entender mejor
Clara Brugada, jefa de gobierno de la Ciudad de México aseguró que entregará al Congreso capitalino una propuesta para regular los albergues de animales y crear un padrón. Así mismo, anunció la creación de un albergue “más grande”.
“Le llamamos utopía animalista, utopía canina en el que queremos que todos participen para poder construirla de la mejor manera, pero lo más importante de esta experiencia es que estamos construyendo ya una propuesta legislativa que regule el bienestar en los albergues y refugios”, señaló.

En conferencia de prensa, aseguró que su administración enviará la propuesta de seis puntos prioritarios para avanzar en la construcción del proyecto que tiene como objetivo garantizar el bienestar de los seres sintientes.
Dichos puntos contienen reformas para lograr que los albergues garanticen un bienestar animal.
“El primero es determinar la definición sobre estos espacios, sus diferencias y características espaciales, entre otros aspectos”, dijo.
Un segundo punto, aclaró, contempla la creación de un padrón de los albergues que existen en la Ciudad de México para tener un mayor control; el tercero determinará las condiciones en las que deben estar estos espacios y que cumplan con los cinco dominios que marca la Ley de Bienestar Animal: nutrición adecuada, ambiente óptimo, cuidado de la salud, espacio para garantizar su comportamiento y estado mental.
El cuarto punto define los perímetros que son aptos para poder poner en operación un albergue de animales; el quinto contempla el diseño de mecanismos de supervisión y verificación de las condiciones en las que operan los albergues; mientras que último busca establecer rutas por las cuales el gobierno capitalino pueda brindar apoyo.
“Se trata de reformas que apoyen a los albergues y que apoyen al bienestar animal, no se trata de una ley que vaya en contra de los albergues; y yo considero que, al contrario, hay un gran potencial ciudadano que apoya a los animales, sólo que hay que hacerlo bien”, aseguró Brugada Molina.
Por su parte, el secretario de gobierno, César Cravioto, llamó a los encargados del Refugio Franciscano a respetar los acuerdos que se llegan a tener en las mesas de negociaciones, pues aseguró que hay integrantes que piden manifestarse.
“Algunos integrantes del Franciscano por ejemplo diciendo ‘que los animales estaban bien, que estaban en buenas condiciones’ y otros integrantes de este refugio, pues diciendo que iban a verificar que el gobierno de la ciudad hiciera bien las cosas o unos integrantes del Franciscano hablando de vamos a seguir en reuniones para seguir avanzando y otros llamando a manifestaciones”, declaró el funcionario.

El pasado 13 de enero, la directora del Refugio Franciscano, Gina Rivera, aseguró que las autoridades capitalinas le permitieron, a partir de mañana, dejar ver a los perros que fueron trasladados a diferentes albergues en la Ciudad de México.
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“Tuvimos avances muy importantes, el primer avance es que a partir de mañana podemos entrar a ver en las tres locaciones donde se encuentran los franciscanitos, vamos a poder entrar a verlos”, aseguró.
Por su parte, el abogado del refugio, Fernando Pérez, dijo que el gobierno no tiene la intención de criminalizar a nadie.
“El secretario dijo que no hay ánimo de perseguir, no hay ánimo de criminalizar y se comprometió a que las investigaciones se harán, pero que no se procederá en contra de nadie”, comentó.

Durante el esperado encuentro entre María Corina Machado, la líder opositora venezolana y el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, Machado le “presentó a Trump su premio Nobel de la Paz. ¿Puede realmente ofrecérselo?
Para un presidente que le encanta pararse frente a las cámaras, la visita de la líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz María Corina Machado fue, como mínimo, atípica.
Fue un encuentro breve y a puertas cerradas, que se desarrolló lejos de la presencia de los periodistas.
“Sepan que contamos con el presidente Donald Trump para la libertad de Venezuela”, comentó Machado poco después de la reunión.
“Me impresionó mucho lo claro que está. Cómo conoce la situación de Venezuela, cómo le importa lo que está sufriendo el pueblo de Venezuela”, añadió más tarde, al salir de una reunión con un grupo de legisladores en el Capitolio.
Pero no fue solo generosa en elogios con el presidente Donald Trump: durante el encuentro le osbsequió la medalla del Nobel de la Paz que recibió en diciembre como “un reconocimiento por su compromiso único con nuestra libertad”.
“Le dije: ‘Hace 200 años, el general Lafayette le entregó al presidente una medalla con la cara de George Washington a Simón Bolívar, que siempre atesoró. Justo 200 años después, la gente de Bolívar le está devolviendo a Washington una medalla en reconocimiento”, explicó la opositora.
“El hecho de que este gesto tenga lugar dos siglos después, casi como un espejo histórico, le otorga un poder simbólico excepcional”, agregó Machado en un comunicado publicado tras el encuentro.
Horas después, Trump confirmó en un mensaje en su red social Truth Social que había recibido el galardón de manos de Machado.
Y para acallar cualquier tipo de especulación la Casa Blanca publicó más tarde una foto de Machado de pie junto a Trump en la Oficina Oval mientras sostiene la medalla en un marco grande.
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Si bien el gesto suscitó muchas preguntas, no fue una sorpresa para nadie.
Machado había anunciado la semana pasada su intención de compartir el premio más prestigioso del mundo que recompensa los esfuerzos diplomáticos en pos de la paz con el presidente estadounidense.
¿Pero puede realmente hacerlo?
La respuesta del Instituto Noruego de los Nobel es clara como el agua.
“Una vez anunciado el premio Nobel, no puede ser revocado, compartido ni transferido a otras personas”, afirmó en un comunicado.
“La decisión es definitiva y válida para siempre”, dijeron.
La organización también señala que los comités que otorgan los premios Nobel nunca han considerado revocar un premio.
También, por principio, no comenta lo que dicen o hacen los ganadores del premio Nobel de la Paz tras recibirlo.
Hasta el momento, fiel a lo que dice en su sitio web, la organización no ha hecho comentarios específicos sobre el gesto de Machado.
No obstante, los medios noruegos, así como numerosos expertos no dan crédito a la noticia.
“Es completamente inaudito”, comentó Janne Haaland Matlary, profesora de la Universidad de Oslo y expolítica, a la emisora pública NRK, y añadió “es una total falta de respeto por el premio”.
“Esto es increíblemente vergonzoso y perjudicial para uno de los premios más reconocidos del mundo”, escribió en sus redes sociales Raymond Johansen, secretario de la ONG Ayuda Popular Noruega y exconcejal de Oslo.
Independientemente de lo que establecen las bases del premio Nobel, en el pasado ha habido medallas que han cambiado de manos, una nominación retirada y otras que han sido rechazadas.
El diplomático vietnamita Lê Đức Thọ, por ejemplo, fue galardonado junto con el entonces secretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger en 1973, por haber negociado el alto el fuego en la Guerra de Vietnam.
Sin embargo, se negó a aceptarlo argumentando que el otro bando había violado la tregua.
En 2014, el desacreditado científico estadounidense James Watson subastó la medalla que recibió en 1962 junto con Maurice Wilkins y Francis Crick por descubrir la estructura del ADN, convirtiéndose en el primer galardonado que vende en su premio.
Watson argumentó que se había desecho de la medalla porque había sido condenado al ostracismo por la comunidad científica tras hacer comentarios racistas en una entrevista en 2007.
Leon Lederman, un físico experimental de EE.UU. que ganó el Nobel de Física en 1988 junto con dos colegas, decidió en 2015 subastar su medalla, ganada tras el descubrimiento de una partícula subatómica llamada neutrino muónico.
El dinero obtenido fue utilizado para comprar una cabaña de madera cerca del pequeño pueblo de Driggs, en el este de Idaho, para irse de vacaciones.
Más recientemente, en 2022, el periodista ruso Dmitry Muratov subastó su Nobel de la Paz por US$103.5 millones para recaudar fondos para los niños refugiados de Ucrania.
El “regalo” de María Corina Machado a Trump no fue la primera ocasión en que un premio nobel se convirtió en obsequio.
En 1954, el escritor estadounidense Ernest Hemingway obtuvo el Nobel de Literatura por obras como “El viejo y el mar”, que narra la historia de un pescador cubano que capturó un pez gigante.
Debido a problemas de salud, el escritor y periodista no viajó a Suecia para la ceremonia y fue el embajador sueco en Cuba quien le entregó la medalla y el diploma en su casa cerca de La Habana.
Años después, Hemingway donó la medalla y el diploma al pueblo de Cuba, poniéndolos al cuidado de la Iglesia Católica de El Cobre.
La medalla fue robada y recuperada rápidamente en 1986. Hoy solo permanece el diploma en exposición.
Mientras que el premio no puede ser transferido o revocado, existe la posibilidad de retirar una nominación.
Los archivos del Instituto Nobel Noruego guardan una historia curiosa de 1939, en la que un malentendido llevó a sus organizadores a esta situación.
Ese año, 12 parlamentarios suecos nominaron al primer ministro británico Neville Charmberlain al Nobel de la Paz
Argumentaban que Chamberlain había salvado la paz mundial mediante el Acuerdo de Múnich con Adolf Hitler en septiembre de 1938, cuando la región checoslovaca de los Sudetes fue entregada a Alemania.
Tres días más tarde, el parlamentario sueco y líder socialdemócrata Erik Brandt envió una carta al Comité del Nobel explicando que quien debía ser nominado era Hitler.
La nominación generó indignación y una ola de protestas en el país.
Brand fue calificado de “loco, torpe y traidor a los valores de la clase trabajadora”, según explica el sitio web de los Nobel.
Su nominación tenía la intención de ser irónica, explicó Brandt en una entrevista.
El parlamentario escribió que al nominar a Hitler buscaba, mediante el uso de la ironía, “clavarlo en el muro de la vergüenza como enemigo número uno de la paz en el mundo”.
Pero al observar que las reacciones a su propuesta habían sido tan violentas y que la mayoría no había captado su intención, decidió enviar una carta al comité para retirar su nominación.
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