
Para entender mejor
Una jueza otorgó una suspensión provisional a la orden de aprehensión en contra de Javier Corral, exgobernador de Chihuahua y senador electo por Morena, por el presunto desvío de 98.6 millones de pesos (mdp).
Patricia Marcela Diez, jueza Quinta de Distrito en Amparo de la Ciudad de México, frenó temporalmente la orden de captura de la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua.
La juzgadora le fijó el pago de una garantía de 120 mil pesos a Corral para mantener vigente la protección judicial y estableció que el 27 de agosto se realizará una nueva audiencia en la que determinará si concede o no la suspensión definitiva.
Este jueves 15 de agosto, el exmandatario presentó una demanda de amparo contra la orden de aprehensión librada en su contra unos días antes, el 9 de agosto, por un juez de Primera Instancia del Distrito Judicial Morelos, en Chihuahua.

Corral es acusado por la Fiscalía Anticorrupción del Estado de Chihuahua por el presunto desvío de más de 98.6 mdp, a través de un contrato simulado para la reestructuración de la deuda pública estatal, en julio de 2019.
El presidente Andrés Manuel López Obrador mencionó, en el mismo sentido que Corral, que el caso se trata de una “venganza” de la gobernadora Maru Campos, lo cual fue respaldados por la presidenta electa Claudia Sheinbaum, quien descartó expulsar al exmandatario de su equipo.
Este 14 de agosto, Javier Corral estaba en un restaurante de la colonia Roma cuando agentes de la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua se presentaron en el lugar para detenerlo. Ante ello, Ulises Lara encargado de despacho de la Fiscalía de CDMX, quien también se encontraba en el establecimiento, señaló que la dependencia a su cargo decidió no colaborar con la detención del expanista.

“Decidimos no colaborar, una cosa es recibirlo y otra cosa es que ustedes se hayan arriesgado así sin actuar”, dijo el funcionario refiriéndose a la orden de aprehensión en contra de Corral.
Posteriormente, Lara afirmó que sí recibieron el documento de colaboración por parte de la dependencia de Chihuahua, pero no respondieron para poder llevar a cabo la detención.
Ante esto, Abelardo Valenzuela, titular de la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua, aseguró que la Fiscalía de CDMX sí autorizó ejecutar la orden de aprehensión en contra del exgobernador Javier Corral por el presunto delito de peculado durante su administración en 2016-2021.

La baja de sus soldados en los recientes eventos en Venezuela han expuesto los riesgos estratégicos de la política exterior de La Habana.
Desde el amanecer del jueves, multitudes de personal militar, funcionarios del gobierno y civiles alinearon el trayecto entre el aeropuerto de La Habana y el Ministerio de Fuerzas Armadas para aplaudir el cortejo fúnebre con los restos repatriados de 32 oficiales cubanos muertos en Venezuela.
Los líderes de Cuba -desde el Raúl Castro hasta el presidente Miguel Díaz Canel- estuvieron en el aeropuerto para recibir las cajas con las cenizas de sus “32 héroes caídos”.
En el vestíbulo del edificio ministerial, cada caja fue cubierta con una bandera cubana, acompañada de una fotografía correspondiente al soldado o agente de inteligencia con las palabras “honor y gloria”.
No obstante, a pesar de la pompa y todos los homenajes militares, esta ha sido una experiencia aleccionadora para la Revolución Cubana.
En primer lugar, se cree que es la mayor pérdida de combatientes cubanos a manos del ejército de Estados Unidos desde la invasión de Bahía Cochinos en abril de 1961.
El hecho de que hayan pasado seis décadas y media con un escasamente comparable intercambio de fuego entre tropas cubanas y estadounidenses, ni durante la Guerra Fría ni después, es una muestra de lo rara que es.
No es necesariamente sorprendente que los mejor capacitados y mejor dotados soldados estadounidenses de la Fuerza Delta salieran virtualmente ilesos, especialmente dada su reputación de élite dentro del ejército más poderoso del mundo.
Pero eso no es un consuelo para los afligidos familiares de los fallecidos que, con lágrimas, colocaron sus manos sobre las cajas de madera en La Habana.
Es más, en los días posteriores a la intervención militar estadounidense en Venezuela y la remoción forzada de Nicolás Maduro del poder, el gobierno cubano se vio obligado a reconocer algo que durante mucho tiempo había negado: la propia existencia de oficiales de inteligencia de Cuba dentro de los corredores del poder en Caracas.
Ahora ha quedado claro, como muchos lo habían afirmado en Venezuela, que los cubanos han estado presentes en todos lo niveles del aparato de seguridad de ese país y que los acuerdos de inteligencia bilaterales eran una parte crucial de las relaciones cubano-venezolanas.
En resumen, el gobierno de La Habana ha compartido con sus socios venezolanos sus años de experiencia sobre cómo mejor mantener el poder con mano de hierro. Las 32 bajas en suelo venezolano eran parte de esa estrategia compartida.
Tras sus muertes, sin embargo, los cubanos parecen estar sintiendo el remezón del cambio bajo sus pies.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo una conversación telefónica con el presidente Trump, después de la cual el mandatario estadounidense la describió como una “persona estupenda”.
Hace solo tres semanas hubiera sido casi impensable escuchar semejante elogio del mismo gobierno que describió a su predecesor como el líder de un régimen de “narcoterroristas”.
Todo hace pensar que los gobiernos de Rodríguez y Trump están encontrando un modus vivendi. Pero hasta el momento pocos en el gobierno de Cuba parecen haber entendido cómo eso deja su situación o su visión compartida con Venezuela de un socialismo controlado por el Estado.
Washington insiste en que la Revolución Cubana tiene sus días contados.
Sin embargo, un integrante de la “generación original” de revolucionarios está en desacuerdo. Víctor Dreke, de 88 años, es un contemporáneo de Fidel Castro y del Che Guevara, y afirma que el actual conflicto con EE.UU. tiene similitudes con la invasión de Bahía Cochinos auspiciada por la CIA en abril de 1961.
Dreke comandó dos batallones ese día y sostiene que los cubanos aún podrían repeler cualquier intento parecido.
“Si EE.UU. nos trata de invadir, alborotarán un nido de avispas”, expresó, citando a Raúl Castro. “Ni siquiera verían a nuestros combatientes saliendo, hombres y mujeres”.
“Si los estadounidenses ponen un solo pie en suelo cubano, no será como su cobarde emboscada de nuestros combatientes en Venezuela”, afirma Dreke. “Aquí, las cosas serían muy diferentes”.
En los últimos días, la televisión estatal cubana ha emitido imágenes de reservistas civiles recibiendo entrenamiento en el uso de armamento por parte del ejército cubano.
Hay coincidencia en que un enfrentamiento con el ejército de EE.UU. sería una pelea desigual. El ataque de EE.UU. en Venezuela tuvo la intención, en parte, de resaltar ese aspecto al resto de la región.
Los riesgos para Cuba son particularmente altos.
La isla está sufriendo amplios apagones que son graves en La Habana, pero mucho peores en las provincias.
La economía, malograda por el embargo económico de EE.UU. y deficiente administración gubernamental, cojea en el mejor de los casos. El combustible escasea y el motor de la economía, el turismo, no ha podido recuperar sus niveles anteriores a la pandemia.
Es dentro de este ya complejo panorama que los cubanos intentan vislumbrar la pérdida casi total del apoyo venezolano. Para la mayoría, esto plantea un escenario lúgubre.
Pero el excomandante Dreke sostiene que Cuba ha sobrellevado tiempos difíciles antes y puede hacerlo otra vez con suficiente fervor revolucionario.
Cuba no quiere un conflicto con el gobierno de Trump, insiste, y no estará buscando aumentar las tensiones con Washington.
“Pero eso no quiere decir que no estaremos listos”, añade, desafiante.
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