
Para entender mejor
A más de tres meses de la desaparición de su hijo, el estudiante José Alberto García Can, ocurrida el 29 de septiembre cuando se dirigía a la preparatoria, José Alberto García Ramírez, padre buscador originario de Cortazar, Guanajuato, denunció omisiones graves de las autoridades, así como amenazas de grupos delictivos, intentos de privación ilegal de la libertad y revictimización institucional, mientras sigue la búsqueda.
En entrevista, García Ramírez aseguró que no existe ningún avance real por parte del gobierno, y que toda la información obtenida sobre el caso ha sido resultado de sus propias indagatorias.
“Todo sigue exactamente igual, ellos no han hecho absolutamente nada. Cualquier clase de avance o actualización del caso son investigaciones que yo he hecho”, afirmó.
El padre buscador reveló que ha sido víctima de al menos cuatro atentados, presuntamente relacionados con su labor de búsqueda. El más reciente ocurrió en diciembre cuando acudió a recibir información sobre el paradero de su hijo en un salón del municipio de Cortazar, donde una patrulla municipal lo identificó y minutos después llegaron hombres armados.

“La oficial tomó fotografías y después llegaron sicarios cortando cartucho. Yo tuve que salir corriendo, brincar ventanales y esconderme en el cerro toda la noche”, narró.
Tras ese hecho, señaló que el ministerio público de Cortazar se negó a recibir su denuncia por intento de secuestro, bajo el argumento de que la carpeta de investigación por la desaparición de su hijo se lleva a cabo en Irapuato.
“Me dijeron que no procedía, que yo ya no tenía que poner denuncias aquí. Pero a los presuntos responsables sí les aceptaron una demanda por hostigamiento en mi contra”, reprochó.
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El padre buscador también denunció contradicciones y posibles irregularidades en la investigación, al señalar que autoridades le han informado sobre personas involucradas en el atentado en su contra, pese a que no existe formalmente una carpeta por ese delito.
“No entiendo cómo investigan una carpeta que no existe, pero la de mi hijo no la trabajan”, cuestionó.
Ante la falta de acción institucional, García Ramírez indicó que actualmente se coordina con colectivos de búsqueda de Salamanca y otros municipios, y que, junto con otros familiares que cuentan con resguardo oficial, analizan la posibilidad de ingresar a otros puntos para seguir con la búsqueda de su hijo.
“Mientras más tiempo pase, menos posibilidades hay de liberar a estas personas. Una cosa es que no se pueda y otra muy distinta es que no quieran”, dijo.
Finalmente, hizo un llamado a las autoridades para que puedan agilizar la búsqueda de su hijo, pues han pasado semanas sin recibir información nueva que sobre su paradero.
Esta nota se publicó originalmente en Zona Franca.

Se trata del buque Marinera, que históricamente transportó petróleo de Venezuela pero que actualmente no lleva cargamento. Los últimos informes lo sitúan entre Escocia e Islandia.
Rusia desplegó efectivos navales para escoltar un petrolero que también está siendo perseguido por fuerzas estadounidenses a través del Atlántico, según informó CBS News, socio mediático de la BBC en Estados Unidos.
El barco, que actualmente no lleva cargamento, históricamente transportó crudo venezolano y se creía que se encontraba entre Escocia e Islandia el martes.
El presidente Donald Trump ordenó el pasado mes un “bloqueo” de los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela, una medida calificada como “robo” por las autoridades venezolanas.
Antes de la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos ocurrida el sábado, Trump acusó repetidamente al gobierno del país sudamericano de utilizar barcos para introducir drogas en suelo estadounidense.
La Guardia Costera de EE.UU. intentó abordar el Bella 1 el mes pasado en el Caribe cuando se creía que se dirigía hacia Venezuela. Tenía una orden judicial para incautar el barco, acusado de infringir las sanciones estadounidenses y transportar petróleo iraní.
Luego cambió drásticamente de rumbo (así como de nombre a Marinera) y, según se informa, cambió de bandera de guyanesa a rusa.
Su aproximación a Europa coincidió con la llegada de unos 10 aviones de transporte militar estadounidenses, así como helicópteros.
Rusia afirma estar “monitoreando con preocupación” la situación en torno al buque.
Dos funcionarios estadounidenses declararon a CBS News el martes que las fuerzas estadounidenses planeaban abordar el buque y que Washington prefería incautarlo antes que hundirlo.
BBC Verify analizó imágenes publicadas por Russia Today, supuestamente tomadas a bordo de un petrolero, que muestran un barco a lo lejos que coincide con el perfil de un guardacostas clase Legend de la Guardia Costera estadounidense.
También ha estado monitoreando la última ubicación reportada del Marinera.
Según los datos de ubicación AIS de la plataforma de seguimiento de barcos Marine Traffic, su ubicación el martes por la mañana era en el Océano Atlántico Norte, a unos 300 km al sur de la costa de Islandia.
Datos previos del AIS sugieren que se dirigió hacia el norte, pasando por la costa occidental de Reino Unido durante los últimos dos días.
También el martes, el Comando Sur del ejército estadounidense publicó en redes sociales que “continúa dispuesto a apoyar a nuestras agencias gubernamentales asociadas en la lucha contra los buques y actores sancionados que transitan por esta región”.
“Nuestros servicios marítimos están vigilantes, ágiles y preparados para rastrear buques de interés”. Cuando llegue la llamada, allí estaremos”.
Antes de que se lance cualquier operación militar desde Estados Unidos, se espera que dicho país informe a su aliado Reino Unido.
Por ahora, el Ministerio de Defensa británico dice que no hará comentarios sobre las actividades militares de otras naciones.
Los funcionarios citados por CBS sugirieron que Estados Unidos podría realizar una operación como la del mes pasado, cuando los Marines y las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses, en colaboración con la Guardia Costera, incautaron The Skipper, un gran petrolero con bandera de Guyana, después de que el buque zarpara del puerto de Venezuela.
Según el derecho internacional, los buques que enarbolan la bandera de un país están bajo la protección de dicha nación, pero Dimitris Ampatzidis, analista sénior de Riesgos y Cumplimiento de la firma de inteligencia marítima Kpler, declaró a BBC Verify que un nuevo nombre y bandera del buque podría no suponer un gran cambio.
“La acción de EE.UU. se basa en la identidad subyacente del buque [número OMI], sus redes de propiedad/control y su historial de sanciones, no en sus marcas pintadas ni en la reivindicación de la bandera”, afirmó.
Ampatzidis añadió que el cambio al registro ruso podría causar “fricciones diplomáticas”, pero no detendría ninguna acción coercitiva de EE.UU.
Por su parte, Michelle Bockmann, analista de inteligencia marítima de Windward, afirmó que cambiar a un registro ruso podría complicar las medidas de control de Estados Unidos.
“En virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, existe una disposición que permite que las autoridades aborden un buque apátrida. Al cambiar a bandera rusa, el buque ya no puede ser abordado en virtud de esta disposición”, explicó.
“Actualmente, nuestro buque navega en aguas internacionales del Atlántico Norte bajo la bandera estatal de la Federación Rusa y en pleno cumplimiento de las normas del derecho marítimo internacional”, declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.
“Por razones que desconocemos, el buque ruso está recibiendo una atención cada vez mayor y claramente desproporcionada por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos y la OTAN, a pesar de su carácter pacífico”, declaró.
“Esperamos que los países occidentales, que declaran su compromiso con la libertad de navegación en alta mar, comiencen a adherirse a este principio”.
La controversia por el petrolero se produce días después de que Estados Unidos conmocionara al mundo con la captura de Maduro en la capital, Caracas. Objetivos en la ciudad fueron bombardeados durante la operación para arrestarlo a él y a su esposa, bajo acusaciones de supuestos delitos relacionados con armas y drogas.