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Xoco bajo asedio: el testimonio de un pueblo originario frente a la gentrificación y la violencia institucional
Xoco bajo asedio: el testimonio de un pueblo originario frente a la gentrificación y la violencia institucional
Foto: Amiel Martínez
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Xoco bajo asedio: el testimonio de un pueblo originario frente a la gentrificación y la violencia institucional

Sus habitantes denuncian que la gentrificación ligada a megaproyectos como Mitikah se expresa en violencias cotidianas que encarecen la vida, precarizan servicios, incrementan agresiones vecinales y los presionan a abandonar sus hogares, en un contexto de falta de consulta previa y de negación institucional de su reconocimiento jurídico como pueblo originario.
30 de diciembre, 2025
Por: Amiel Martínez

En San Sebastián Xoco, pueblo originario de la alcaldía Benito Juárez, la gentrificación se manifiesta en una serie de violencias cotidianas que, de acuerdo con sus habitantes, buscan hacer inviable su permanencia en el territorio.

El encarecimiento de la vida, las agresiones vecinales, la precarización de los servicios y la violencia institucional forman parte de un proceso que comenzó con la llegada de megaproyectos inmobiliarios como Mitikah.

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Foto: Amiel Martínez

Todo lo aumentan: el predial, el agua, la vida. Entonces, ¿qué es lo que quieren? Que nos vayamos, expulsarnos a las orillas de la ciudad”, reflexionan en entrevista con Animal Político integrantes de la Asamblea Ciudadana del Pueblo de Xoco. “Y que nosotros hagamos lo mismo con quienes viven allá, para que se vayan todavía más lejos, a otros estados”.

La resistencia del pueblo está encabezada principalmente por mujeres adultas mayores, quienes han asumido la defensa del territorio frente a un proceso que, aseguran, no solo transforma el espacio urbano, sino que altera de manera directa sus condiciones de vida. Aunque sus familias respetan su lucha, muchas veces no la aprueban del todo por los riesgos que implica.

Agresiones desde los edificios

Uno de los efectos más visibles de la gentrificación en Xoco es el aumento de agresiones vecinales asociadas a la llegada de residentes a los desarrollos habitacionales de lujo. Quienes viven frente a torres como City Towers relatan ataques constantes.

Avientan huevos, botellas… me han roto tejas… te gritan cosas”, denuncia una vecina. En otras ocasiones, dicen, lanzan basura, envases de vidrio, celulares o botellas de cerveza.

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Durante las fiestas tradicionales, la hostilidad se intensifica. “A las procesiones de las celebraciones patronales les han aventado agua, huevo, basura”.

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Foto: Amiel Martínez

En otro punto del pueblo, entre la Cineteca Nacional y la zona de oficinas, denuncian que han arrojado piedras e incluso sillas desde los edificios, rompiendo láminas de viviendas.

Cuando intentan denunciar estos hechos, las respuestas institucionales resultan insuficientes. Una vecina relata que en el Ministerio Público le exigieron identificar con nombre y departamento exacto a la persona que arrojó los objetos como condición para proceder.

El encarecimiento de la vida

A las agresiones directas se suma el encarecimiento generalizado del costo de vida, que afecta principalmente a los habitantes originarios del pueblo.

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Foto: Amiel Martínez

“Sí, todo subió. Todo. Ahora nosotras tenemos que salir del barrio para comprar, porque aquí ya no alcanza. Yo voy al mercado Escuadrón 201 o al de Aztecas, porque ahí es más barato. Aquí ya no puedo comprar: dos zanahorias cuestan 10 pesos, es carísimo”.

Comer fuera también se volvió inaccesible. “Si vas a una fonda, la orden ya pasa de 150 pesos. En las plazas comerciales, por lo menos necesitas entre 300 y 500 pesos”. Incluso servicios básicos, como cortarse el cabello, cuestan ahora hasta 300 pesos.

Predial: presión económica para vender

El aumento del impuesto predial es señalado como una de las principales formas de violencia económica institucional. Las cifras, aseguran, se dispararon de manera abrupta.

Sobre los aumentos desproporcionados, explican: “De 2 mil pesos que se pagaban anuales, ahora se pagan 48 mil y hasta 62 mil pesos”. Otra habitante agrega: “Yo pagaba anual 5 mil pesos y ahorita estoy pagando 57 mil 500”.

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Para enfrentar estos montos, muchas familias deben ahorrar durante todo el año, abrir pequeños negocios en sus casas, recurrir a créditos bancarios o enfrentar la presión constante para vender. “Llegan a ofrecerles algún dinero que para ellos puede ser como una salvación, pero no soluciona ni su vida ni el momento”, explican.

Desde ProDESC, organización que acompaña al pueblo, confirman que este patrón se agudizó tras la entrada en operación del complejo Mitikah, en septiembre de 2022. “Hay gente que de pagar cientos de pesos al año en predial ahora tiene que enfrentarse a costos de 50 mil, 60 mil pesos”, señala Guillermo Torres, coordinador jurídico de la organización.

Agua cara y escasa

El acceso al agua es otro de los focos de conflicto. Aunque el cobro ha aumentado, el suministro es cada vez más limitado.

“Antes pagaba ni 500 pesos de agua. Ahorita ya estoy pagando mil 700 pesos… y no tenemos agua: es un hilito el que cae todos los días”, denuncia una vecina.

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Las habitantes aseguran que los grandes edificios cuentan con cisternas profundas y acaparan el recurso. “Primero se tienen que llenar ellos y después la poquita agua nos la dejan a nosotros”.

De acuerdo con datos presentados por ProDESC, el complejo Mitikah representa el 12 % del agua que se suministra al pueblo con solo cuatro tomas, mientras que entre 2018 y 2022 las denuncias por falta de agua se incrementaron en 1,700 %.

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Foto: Amiel Martínez

Calles peligrosas y pueblo encerrado

La transformación del entorno urbano también ha impactado la movilidad. Las calles del pueblo, recuerdan las habitantes mayores, no fueron diseñadas para el tránsito actual.

“Las motos, las bicicletas, sobre todo los vehículos eléctricos, no hacen ruido… es un peligro”.

Además, aseguran que la obra pública ha priorizado a los nuevos complejos y ha reducido sus vías de acceso. “La única calle que nos dejan es Puente de Xoco. Es la única entrada. Por aquí cruza mucha gente que va a trabajar y se vuelve un caos en las mañanas”.

Un megaproyecto sin consulta

Buena parte de estas afectaciones, señalan habitantes y defensores, se intensificaron con la operación del complejo Mitikah, un desarrollo de usos mixtos —residencial, comercial y de oficinas— cuya torre principal es la más alta de la Ciudad de México.

Pese a que San Sebastián Xoco cuenta con reconocimiento constitucional como pueblo originario, el proyecto fue autorizado sin que se realizara una consulta previa.

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El pueblo nunca otorgó su consentimiento para la construcción, operación de este proyecto”, explica Guillermo Torres. “Se otorgaron permisos administrativos, como el dictamen de impacto urbano, sin que en ningún momento hubiera un proceso de consulta”.

Negación del pueblo y vía legal

Para las habitantes, una de las violencias más profundas es la negación de su identidad como pueblo originario.

Sobre esto, Guillermo Torres advierte que una de las principales barreras para el ejercicio de derechos colectivos en San Sebastián Xoco es la negativa institucional a reconocerlo plenamente como pueblo originario.

Aunque existen antecedentes históricos, documentación y reconocimiento constitucional, señala que la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes (SEPI) no ha activado ese reconocimiento para efectos jurídicos.

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Foto: Amiel Martínez

Esa omisión, explica, tiene consecuencias directas en la vida del pueblo. Al no ser reconocido formalmente por la SEPI, Xoco queda fuera de los mecanismos de protección que obligarían a las autoridades a consultar a la comunidad antes de autorizar proyectos con impactos territoriales, como el complejo Mitikah. “Mientras no exista ese reconocimiento, las autoridades actúan como si no hubiera un sujeto colectivo con derechos”, señala.

Torres subraya que esta postura institucional permite que los procesos administrativos avancen sin tomar en cuenta a la comunidad, incluso cuando se trata de decisiones que alteran la movilidad, el acceso al agua o el uso de calles históricas del pueblo. “La falta de reconocimiento no es neutral: habilita que se sigan autorizando proyectos sin consulta”, afirma.

En ese contexto, el amparo promovido por el pueblo de Xoco también apunta a evidenciar esa contradicción: por un lado, las autoridades reconocen la existencia del pueblo en términos simbólicos; por otro, evitan otorgarle el estatus jurídico que activaría derechos, como la consulta previa. “Es un reconocimiento selectivo, que no genera obligaciones para el Estado”, explica Torres.

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Para el defensor, esta situación forma parte de un patrón más amplio de discriminación institucional, en el que los derechos colectivos de los pueblos originarios se subordinan a los intereses de los grandes desarrollos inmobiliarios. “Mientras a Mitikah se le aprobaron todas sus propuestas, las solicitudes del pueblo no fueron atendidas”, señala, en referencia a las decisiones administrativas impugnadas en el juicio

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Imagen BBC
Los niños con cáncer a los que les estafaron millones de dólares con los fondos recaudados en campañas para sus tratamientos
12 minutos de lectura

Desde Filipinas a Colombia, familias desesperadas de niños enfermos están siendo explotadas por campañas de estafa en línea, según reveló una investigación del Servicio Mundial de la BBC.

30 de diciembre, 2025
Por: BBC News Mundo
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Advertencia: esta nota contiene información que puede herir la sensibilidad de algunos lectores.

Un niño pequeño mira a la cámara. Está pálido y sin pelo.

“Tengo 7 años y tengo cáncer”, dice. “Por favor, sálvame la vida y ayúdame”.

Khalil, cuya imagen arriba está tomada de ese video, no quería grabarlo, dice su madre Aljin.

A ella le pidieron que afeitara la cabeza de su hijo. Luego un equipo de filmación le puso al niño un suero falso y pidió a su familia que fingiera que era su cumpleaños.

También le dieron un guion para que aprendiera y recitara en inglés.

Aljin relata que a Khalil no le gustó que le pusieran cerca cebolla picada y le colocaran mentol bajo los ojos para hacerlo llorar.

La madre aceptó porque, aunque el montaje era falso, Khalil realmente tenía cáncer.

Y le dijeron que el video ayudaría a recaudar fondos para un mejor tratamiento. La grabación sí recaudó fondos: US$27.000, según una campaña que encontramos a nombre de Khalil.

Pero a Aljin le dijeron que la campaña había fracasado. La madre señaló que recibió solo US$700 por la filmación de ese día. Un año después, Khalil falleció.

En todo el mundo, padres desesperados de niños enfermos o moribundos están siendo explotados por campañas de estafa en línea, según reveló una investigación del Servicio Mundial de la BBC.

El público ha donado dinero a las campañas, que afirman recaudar fondos para tratamientos vitales.

Identificamos a 15 familias que afirman haber recibido poco o nada de los fondos recaudados y que, a menudo, ni siquiera sabían que las campañas se habían publicado, a pesar de haber sido alentadas a participar en filmaciones desgarradoras.

Nueve familias con las que hablamos, cuyas campañas parecen ser producto de la misma red de estafa, aseguran no haber recibido nada de los US$4 millones aparentemente recaudados en su nombre.

Un informante de esta red nos contó que buscaban “niños hermosos” que “debían tener entre tres y nueve años… sin pelo”.

Identificamos a un personaje clave en la estafa: un hombre israelí que vive en Canadá llamado Erez Hadari.

Ana sentada en su casa hablando con la BBC
BBC
Ana de Colombia es una de las niñas víctimas de la estafa.

“No quiero morir”

Nuestra investigación comenzó en octubre de 2023, cuando un anuncio conmovedor de YouTube nos llamó la atención. “No quiero morir”, sollozaba una niña llamada Alexandra, de Ghana. “Mis tratamientos son muy caros”.

Una campaña de financiación colectiva para ella aparentemente había recaudado casi US$700.000.

Hallamos más videos de niños enfermos de todo el mundo en YouTube, todos sorprendentemente similares, con una producción impecable y que aparentemente habían recaudado enormes cantidades de dinero. Todos transmitían una sensación de urgencia, utilizando un lenguaje emotivo.

Decidimos investigar más a fondo.

Las campañas con mayor alcance internacional aparente se realizaban bajo el nombre de una organización llamada Chance Letikva (Oportunidad para la Esperanza), registrada en Israel y Estados Unidos.

Identificar a los niños que aparecían fue difícil. Utilizamos geolocalización, redes sociales y software de reconocimiento facial para encontrar a sus familias, ubicadas en lugares tan distantes como Colombia y Filipinas.

Campaña para recaudar fondos para Ana con el título
Chance Letikva
Una campaña de Chance Letikva para Ana en Colombia, en la que se afirma falsamente que a la niña le quedaban dos meses de vida.

Si bien era difícil saber con certeza si los totales de efectivo de los sitios web de la campaña eran genuinos, donamos pequeñas cantidades a dos de ellos y vimos que los totales aumentaron en esas mismas cantidades.

También hablamos con una persona que afirma haber donado US$180 a la campaña de Alexandra y que luego recibió una avalancha de solicitudes de más dinero, todas escritas como si las hubieran enviado Alexandra y su padre.

En Filipinas, Aljin Tabasa nos contó que su hijo Khalil enfermó justo después de cumplir 7 años.

“Cuando supimos que era cáncer, sentí que todo mi mundo se derrumbaba”, dice.

Aljin comenta que el tratamiento en su hospital local en la ciudad de Cebú fue lento y que había enviado mensajes a todas las personas que se le ocurrieron para pedir ayuda.

Alguien la puso en contacto con un empresario local llamado Rhoie Yncierto, quien le pidió un video de Khalil. La madre cree ahora que se trataba básicamente de una audición.

En diciembre de 2022 llegó otro hombre de Canadá, presentándose como Erez. Le pagó la tarifa de filmación por adelantado, cuenta, prometiéndole US$1.500 adicionales al mes si el video generaba muchas donaciones.

Erez dirigió la filmación de Khalil en un hospital local, pidiendo repeticiones de tomas una y otra vez. El rodaje duró 12 horas, dice Aljin.

Imágenes del video que los estafadores grabaron de Khalil. Se ven tres imágenes, en una el niño, que no tiene pelo, celebra con su madre y una enfermera su cumpleaños en el hospital, en otra llora cabizbajo, y en la tercera imagen reza mientra lleva una cánula de oxígeno sujeta a su nariz
BBC
Imágenes del video que los estafadores grabaron de Khalil.

“No tuvo éxito”

Meses después la familia aún no se había enterado del éxito del video, según afirma. Aljin le envió un mensaje a Erez, quien le dijo que el video “no tuvo éxito”.

“Por lo que entendí, el video simplemente no generó ingresos”, afirma.

Le dijimos a Aljin que la campaña aparentemente había recaudado US$27.000 hasta noviembre de 2024 y que seguía en línea.

“Si hubiera sabido el dinero que habíamos recaudado, no puedo evitar pensar que tal vez Khalil todavía estaría aquí”, dice Aljin. “No entiendo cómo pudieron hacernos esto”.

Cuando se le preguntó sobre su papel en la filmación, Rhoie Yncierto negó haberles dicho a las familias que afeitaran la cabeza a sus hijos para filmar y afirmó que no había recibido ningún pago por reclutar familias.

Yncierto afirmó que no tenía “ningún control” sobre lo que sucedía con los fondos y que no tuvo contacto con las familias después del día de la filmación. Cuando le dijimos que las familias no habían recibido ninguna de las donaciones de las campañas respondió que estaba “desconcertado” y “muy apenado por las familias”.

Nadie llamado Erez aparece en los documentos de registro de Chance Letikva. Sin embargo, dos de las campañas que investigamos también habían sido promovidas por otra organización llamada Walls of Hope (Muros de esperanza), registrada en Israel y Canadá. Los documentos indican que el director en Canadá es Erez Hadari.

Fotos de Hadari en línea lo muestran en eventos religiosos judíos en Filipinas, Nueva York y Miami. Cuando le mostramos esas fotos a Aljin, ella dijo que era la misma persona que había conocido.

Le preguntamos a Hadari sobre su participación en una campaña en Filipinas. No respondió.

Visitamos a otras familias cuyas campañas fueron organizadas por Hadari o vinculadas a él: una en una comunidad indígena en Colombia y otra en Ucrania.

Al igual que en el caso de Khalil, intermediarios locales se pusieron en contacto para ofrecer ayuda. Los niños fueron filmados y obligados a llorar o fingir lágrimas por una tarifa simbólica, pero nunca recibieron más dinero.

En Sucre, en el noroeste de Colombia, Sergio Care dice que inicialmente rechazó esta ayuda. Una mujer llamada Isabel se le acercó, comenta, y le ofreció ayuda financiera después de que a su hija de 8 años, Ana, le diagnosticaran un tumor cerebral maligno.

Isabel fue a buscarlo al hospital donde atendían a la niña, cuenta, acompañada de un hombre que dijo trabajar para una ONG internacional.

La descripción que Sergio dio del hombre coincidía con la de Erez Hadari; luego lo reconoció en una foto que le mostramos.

“Me dio esperanza… No tenía dinero para el futuro”.

Guión del video entregado a Ana, en el que se describe un diálogo entre Ana y su papá, quien promete a la niña que se curará
BBC

Más exigencias

Las exigencias a la familia no terminaron con la grabación.

Isabel no dejaba de llamar, cuenta Sergio, exigiendo más fotos de Ana en el hospital. Al no recibir respuesta de Sergio, Isabel empezó a enviarle mensajes a Ana. La BBC escuchó los mensajes de voz.

Ana le dijo a Isabel que no tenía más fotos para enviar. Isabel respondió: “Esto está muy mal, Ana, muy mal”.

En enero de este año, Ana, ya totalmente recuperada, intentó averiguar qué había pasado con el dinero prometido.

“Esa fundación desapareció”, le dijo Isabel en un mensaje de voz. “Tu video nunca se subió. Nunca. No se hizo nada con él, ¿me oyes?”.

Pero pudimos ver que el video se había subido y, para abril de 2024, parecía haber recaudado casi US$250.000.

Ana junto a padre montados en un caballo blanco rodeados de vegetación
Gentileza
Ana y su padre viven en una comunidad indígena en Colombia.

En octubre convencimos a Isabel Hernández para que hablara con nosotros por videoconferencia.

Una amiga, explicó, le había presentado a alguien que ofrecía trabajo para “una fundación” que busca ayudar a niños con cáncer. Pero se negó a revelar el nombre de la persona para la que trabajaba.

A ella le dijeron que solo se publicó una de las campañas que ayudó a organizar, afirma, y que no había tenido éxito.

Le mostramos a Isabel que, de hecho, se habían subido dos campañas; una de ellas aparentemente había recaudado más de US$700.000.

“Tengo que disculparme con las familias”, dijo. “Si hubiera sabido lo que estaba pasando, no habría podido hacer algo así”.

En Ucrania, descubrimos que la persona que contactó a la madre de un niño enfermo trabajaba en el lugar donde se grabó el video de la campaña.

Tetiana Khaliavka organizó una sesión de fotos con Viktoriia, una niña de 5 años con cáncer cerebral, en la Clínica Angelholm de Chernivtsi.

Una publicación de Facebook vinculada a la campaña de Chance Letikva muestra a Viktoriia y a su madre, Olena Firsova, sentadas en una cama. “Veo sus esfuerzos por salvar a mi hija y nos conmueve profundamente a todos. Es una carrera contrarreloj para recaudar la cantidad necesaria para el tratamiento de Viktoriia”, dice el pie de foto.

Olena afirma que nunca escribió ni pronunció estas palabras y que no tenía ni idea de que la campaña se había publicado.

Parece haber recaudado más de US$300.000.

Nos informaron que Tetiana estaba a cargo de la publicidad y la comunicación en Angelholm.

La clínica declaró recientemente a la BBC que no aprobaba la filmación en sus instalaciones, y añadió: “La clínica nunca ha participado ni apoyado ninguna iniciativa de recaudación de fondos de ninguna organización”. Angelholm dice que despidió a Tetiana Khaliavka.

Oleana abrazando a su hija Viktoriia. La niña, con un abrigo celeste y el pelo muy corto, tiene ambos brazos alrededor del cuello de su madre
BBC
Olena con su hija Viktoriia, a quien recientemente le diagnosticaron otro tumor cerebral.

“La publicidad tiene un costo”

Olena nos mostró el contrato que le habían pedido firmar.

Además de los US$1.500 que la familia debía recibir por la filmación ese día, se estipulaba que recibirían US$8.000 una vez alcanzado el objetivo de recaudación. Sin embargo, la cantidad para el objetivo se dejó en blanco.

El contrato mostraba una dirección en Nueva York para Chance Letikva. En la página web de la organización hay otra en Beit Shemesh, a una hora de Jerusalén.

Viajamos a ambos sitios, pero no encontramos ninguna señal de la organización.

Y descubrimos que Chance Letikva parece ser una de muchas entidades de este tipo.

El hombre que filmó la campaña de Viktoriia le dijo a nuestro productor, que se hizo pasar por amigo de un niño enfermo, que trabaja para otras organizaciones similares.

“Cada vez es una diferente”, le dijo el hombre, que se presentó como Oleh. “Lamento decirlo así, pero funcionan como una línea de montaje”.

“Una docena de empresas similares” solicitaron “material”, dijo, nombrando a dos de ellas: Saint Teresa y Little Angels, ambas registradas en Estados Unidos.

Cuando revisamos los documentos de registro de estas entidades, encontramos de nuevo el nombre de Erez Hadari.

Lo que no está claro es adónde fue a parar el dinero recaudado para los niños.

Más de un año después de la filmación de Viktoriia, su madre, Olena, llamó a Oleh, que aparece como Alex Kohen en línea, para averiguarlo.

Poco después, alguien de Chance Letikva llamó a la madre para decirle que las donaciones habían servido para pagar publicidad, relata Olena.

Esto es también lo que Hadari le dijo a Aljin, la madre de Khalil, cuando ella lo confrontó por teléfono.

“La publicidad tiene un costo. Así que la empresa perdió dinero”, le dijo Hadari, sin aportar ninguna evidencia.

Expertos en organizaciones benéficas nos indicaron que la publicidad no debería superar el 20% del total recaudado por las campañas.

Alguien que anteriormente se dedicaba a reclutar niños para las campañas de Chance Letikva nos contó cómo se había seleccionado a los participantes.

Según relataron, bajo condición de anonimato, les habían pedido que visitaran clínicas oncológicas.

“Siempre buscaban niños guapos de piel blanca. El niño debía tener entre 3 y 9 años. Debía saber hablar bien. Debía no tener pelo”, nos contaron.

“Me pedían fotos para comprobar si el niño era el adecuado y se las enviaba a Erez”.

El informante nos dijo que Hadari luego enviaba la foto a otra persona en Israel, cuyo nombre nunca se les reveló.

En cuanto a Hadari, intentamos contactarlo en dos direcciones en Canadá, pero no pudimos encontrarlo.

Hadari respondió a un mensaje de voz que le enviamos, preguntándole sobre el dinero que aparentemente había estado recaudando, diciendo que la organización “nunca ha estado activa”, sin especificar de qué organización hablaba. No respondió a otro mensaje de voz ni a una carta en la que exponíamos todas nuestras preguntas y acusaciones.

Erez Hadari con una camisa azul sonríe a la cámara
Erez Hadari
Erez Hadari envió esta foto suya a la madre de Khalil, Aljin.

Las campañas organizadas por Chance Letikva para dos niños fallecidos -Khalil y un niño mexicano llamado Héctor- parecen seguir aceptando dinero.

La sucursal estadounidense de Chance Letikva parece estar vinculada a una nueva organización llamada Saint Raphael, que ha producido más campañas. Al menos dos de ellas parecen haber sido filmadas en la clínica Angelholm de Ucrania, como se puede apreciar en los distintivos paneles de madera y uniformes del personal de la clínica.

Olena, la madre de Viktoriia, afirma que a su hija le diagnosticaron otro tumor cerebral. Dice estar indignada por los resultados de nuestra investigación.

“Cuando tu hijo está… al borde de la muerte y alguien se está lucrando con ello, es una vileza. Es dinero manchado de sangre”.

La BBC contactó a Tetiana Khaliavka y Alex Kohen, así como a las organizaciones Chance Letikva, Walls of Hope, Saint Raphael, Little Angels y Saint Teresa, invitándolos a responder a las acusaciones en su contra. Ninguno respondió.

La Autoridad de Corporaciones de Israel, que supervisa las organizaciones sin fines de lucro del país, nos informó que si tiene pruebas de que los fundadores utilizan entidades como “encubrimiento para actividades ilegales”, se les podría denegar el registro en Israel y se les podría prohibir trabajar en el sector.

El organismo regulador de organizaciones de caridad de Reino Unido, la Comisión de Beneficencia, aconseja a quienes deseen donar a organizaciones benéficas que comprueben que dichas asociaciones estén registradas y, en caso de duda, que contacten con el organismo regulador de recaudación de fondos correspondiente.

Reportería adicional de: Ned Davies, Tracks Saflor, José Antonio Lucio, Almudena García-parrado, Vitaliya Kozmenko, Shakked Auerbach, Tom Tzur Wisfelder, Katya Malofieieva, Anastasia Kucher, Alan Pulido y Neil McCarthy

Si tiene alguna información que añadir a esta investigación, póngase en contacto con [email protected]

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