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“Esperaba más, ojalá se callara”: el apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa Blanca
“Esperaba más, ojalá se callara”: el apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa Blanca
Foto: AFP.
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“Esperaba más, ojalá se callara”: el apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa Blanca

Una encuesta de Gallup del mes pasado mostró que el índice de aprobación de Trump era del 36%, por debajo del 47% que tenía al asumir el cargo. Un grupo de votantes se ha desilusionado debido a que sus esperanzas de una vida menos costosa no se han cumplido.
17 de enero, 2026
Por: AFP
@AFP 

Michelle Sims dudó cuando le preguntaron si seguía apoyando a Donald Trump un año después del regreso del republicano a la Casa Blanca. “Sí, hasta cierto punto”, suspiró, mirando al banco de alimentos al que recurre con frecuencia.

Sims, que no trabaja debido a problemas de salud, continuó enumerando sus preocupaciones sobre el alto costo de la vida y los recortes a los programas de asistencia social, problemas que esperaba que Trump solucionara.

Esta mujer, de 50 años, residente en el estado de Pensilvania, se encuentra entre los muchos electores estadounidenses cuyo apoyo a Trump ha disminuido desde enero de 2025, como lo demuestran encuestas de opinión que dan cuenta de una caída en el índice de aprobación del presidente.

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Según dijo a la AFP, esperaba que Trump cumpliera sus promesas de bajar el costo de vida.

“No creo que lo haya logrado totalmente”, afirmó.

Logró reducir el precio de la gasolina, pero “mis expectativas eran un poco más altas. Esperaba que se hubiera hecho más a estas alturas”.

Sims vive en un suburbio de Filadelfia, en el condado de Bucks, una zona que los políticos suelen tener en la mira en tiempos electorales porque los votantes suelen oscilar entre demócratas y republicanos.

El apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa BlancaEl apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa Blanca
Foto: AFP.

En 2024, Trump ganó por un margen mínimo. Era la primera vez desde 1988 que un candidato presidencial republicano se imponía en ese condado.

Pero, como señal de un cambio de tendencia, en las elecciones locales del año pasado fueron los demócratas quienes vencieron.

“La gente solo quiere que el gobierno funcione. No quiere caos”, dijo a la AFP Danny Ceisler, el recién elegido sheriff demócrata del condado de Bucks.

Ceisler hizo campaña con éxito para evitar que sus agentes colaboraran con ICE, la agencia de control migratorio que encabezaba la ofensiva de deportaciones masivas de Trump, un controvertido pilar de su presidencia.

Esperanzas de una vida menos costosa no se han cumplido

El estrecho margen de victoria de Trump en las presidenciales de 2024 en Bucks “fue posible gracias a un grupo relativamente pequeño de votantes que estaban insatisfechos con el rumbo del país, particularmente con la inflación”, dijo Christopher Borick, director del Instituto de Opinión Pública del Muhlenberg College de Pensilvania.

“Ese grupo de votantes se ha desilusionado con Trump, ya que sus esperanzas de una vida menos costosa no se han cumplido en gran medida y sus reservas sobre el carácter y el liderazgo de Trump se han intensificado”, explicó.

Una encuesta de Gallup del mes pasado mostró que el índice de aprobación de Trump era del 36 %, por debajo del 47 % que tenía al asumir el cargo.

De cara a las cruciales elecciones de mitad de mandato de 2026, que decidirán quién controla el Congreso, el presidente ha vuelto a los mítines de campaña para intentar reconectar con los votantes.

Joe Kramley, un técnico naval jubilado que votó por Trump en 2024 principalmente por preocupaciones sobre la inmigración, dijo que está harto del presidente.

“Ojalá se callara y (simplemente) hiciera lo que tiene que hacer”, señaló a la AFP este ciudadano de 83 años que reside en Doylestown, Pensilvania.

El apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa Blanca
Foto: AFP.

“Estoy satisfecho con algunos de sus programas”, pero “muchos no están funcionando. La inflación sigue presente”, dijo, al calificar también de “ridículas” las repetidas declaraciones de Trump sobre su deseo de adquirir Groenlandia.

Entérate: Trump insiste en controlar Groenlandia por seguridad; Dinamarca refuerza su presencia militar en la isla

Cuando se le preguntó si volvería a votar por Trump, Kramley respondió que “depende de quién se presente”, porque tampoco ve ningún candidato presidencial demócrata viable.

Gary Armstrong, un vendedor de seguros de 68 años que se define como conservador, indicó, a su vez, que “no es tanto que me guste Trump, sino que me gustan las decisiones que está tomando y el rumbo del país”.

Un año después de su regreso a la Casa Blanca, Trump rompe el orden global

Un año después de comenzar su segundo mandato, Donald Trump está rompiendo el orden global establecido tras la Segunda Guerra Mundial, lo que podría dejar un mundo que quizá sea irreconocible.

Lejos de disminuir su ritmo, Trump, que cumple 80 años en junio, ha recibido el nuevo año con una serie de acciones agresivas que desafían sin pudor la estructura defendida por Estados Unidos durante décadas.

El mandatario ordenó el 3 de enero una incursión en Venezuela para capturar al líder Nicolás Maduro, un viejo enemigo de Washington, y su esposa, Cilia Flores, trasladados a Nueva York bajo cargos de narcotráfico. El ataque dejó más de 100 muertos.

Desde entonces, Trump ha amenazado con usar la fuerza contra amigos y enemigos.

El republicano ha intensificado sus llamados para anexionar Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, aliado de la OTAN, y ha advertido de ataques contra Irán mientras el régimen clerical reprime violentamente las protestas.

También ha barajado la posibilidad de realizar acciones militares en México y en Colombia, aunque ha cambiado su tono tras sostener conversaciones con los presidentes de esos países. Un estilo volátil que, según sus partidarios, muestra que Trump prefiere la diplomacia cuando puede lograr resultados que le favorecen.

Pero Trump también ha desechado las formas tradicionales de la diplomacia. Recientemente, retiró a Estados Unidos de decenas de organismos de la ONU y de otras organizaciones internacionales, en línea con su lema “Estados Unidos primero”.

La inquebrantable disposición de Trump a recurrir a la fuerza también se ha manifestado en su propio país.

Sigue leyendo: De Groenlandia a México: estos son los múltiples frentes de la política exterior de Trump

Bajo el liderazgo del vicepresidente, JD Vance, su administración no tuvo ni siquiera un gesto formal de empatía ante la muerte de una mujer a manos de un agente de inmigración en Mineápolis el 7 de enero. En cambio, ordenó aumentar el despliegue de fuerzas en la ciudad.

En Venezuela, donde Rubio y otros funcionarios habían calificado a Maduro de ilegítimo por denuncias de fraude electoral, Trump ha desestimado a la oposición y dijo que quiere trabajar con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, hoy mandataria interina del país.

Trump declaró que la prioridad es controlar el petróleo de Venezuela y que esgrimiría la amenaza de la fuerza para mantener al país alineado con sus intereses.

Entérate: Por qué Venezuela tiene las reservas de petróleo probadas más grandes del mundo

El presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió que el enfoque estadounidense podría anunciar una era de “nuevo colonialismo y nuevo imperialismo”, cuatro años después de que Rusia invadiera Ucrania.

“Estados Unidos es una potencia consolidada, pero una que poco a poco se está alejando de algunos de sus aliados y liberándose de normas internacionales que hasta hace poco seguía promoviendo”, dijo Macron.

Trump ha sacudido los cimientos de la democracia estadounidense cuando el país se prepara para celebrar su aniversario número 250, ha causado turbulencias globales con sus aranceles y ha trastocado el orden mundial.

“Hay solo una cosa. Mi propia moral“, respondió a The New York Times al ser preguntado sobre si había límites en su poder.

Elecciones de medio de su mandato

En este año también podría haber límites a una presidencia. El mayor punto de inflexión podría ocurrir en las elecciones legislativas de medio término, en noviembre.

Si bien estos comicios por el control del Congreso funcionan siempre como un referéndum sobre el presidente en funciones, las de este año serán más que nunca un veredicto sobre el propio Trump.

Sus índices de aprobación siguen bajos, mientras la Casa Blanca lucha por demostrar que sus planes económicos funcionan pese al enojo de los votantes por el costo de vida.

El apoyo a Trump disminuye un año después de su regreso a la Casa Blanca
Foto: AFP.

Si los republicanos sufren una derrota, hay dudas sobre si Trump intentaría anular los resultados, como ocurrió cuando el demócrata Joe Biden le ganó la presidencia en 2020.

“Espero problemas”, dijo a AFP William Galston, del Instituto Brookings.

“Está más implicado en el manejo de las elecciones de medio término que cualquier otro presidente que haya visto”, añadió.

Sin embargo, Galston consideró poco probable que Trump llegue a los extremos si los republicanos pierden el control de la Cámara de Representantes, lo que lo dejaría como un presidente debilitado en los dos años restantes de su mandato.

Trump enfrenta desafíos en otros frentes también. La Corte Suprema podría recortar su margen de acción en materia de aranceles, mientras que su decisión de eludir al Congreso mediante el uso de órdenes ejecutivas también podría volverse en su contra, explicó el analista.

Con Venezuela, Irán, Groenlandia, Ucrania y Gaza en la agenda de Trump en 2026, el presidente de lema “Estados Unidos Primero” también parece volcado a la política exterior.

“Políticamente es un problema, porque mucha de la gente que votó por él no votó por eso, votó para que se enfocara en la economía. Ha pagado un precio alto por ello”, añadió el experto.

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Imagen BBC
“Me siento más pobre hoy que en diciembre”: el aumento de precios que registra Venezuela desde la captura de Maduro
6 minutos de lectura

Mientras la atención internacional se centra en los cambios políticos que atraviesa Venezuela, para los venezolanos el aumento de precios es la preocupación más inmediata.

14 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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En un supermercado en el este de Caracas hace unos días me enfrenté con un dilema: ¿cuánto estaría dispuesto a pagar por un kilo de manzanas?

Me pasó lo mismo cuando al tratar de adquirir mi desodorante habitual me di cuenta de que en la capital venezolana debía abandonar la fidelidad a un producto que he utilizado durante casi una década.

¿Por qué pagaría US$13 por un desodorante que en Londres cuesta 2,5 libras esterlinas (US$3,4)? ¿Y quién puede pagar en Venezuela US$10 por un kilo de manzanas?

Mientras la atención internacional se centra en el cambio de mando en Venezuela y en el giro del país tras el ataque de EE.UU. y la captura de Maduro, en las calles de Caracas una gran preocupación de los venezolanos vuelve a ser el costo de la vida, los altos precios y la economía del país.

En mercados y comercios de Caracas, los precios suben con enorme rapidez en un contexto marcado por la inestabilidad política y cambiaria y en un país marcado desde hace años por la inflación.

“Me siento más pobre hoy que en diciembre”, dice María Luisa, de unos 50 años, mientras compra hortalizas con su hija Sofía en el mercado de Chacao, en el este de la ciudad. “El dinero rinde menos ahora que hace un mes”, insiste.

Sofía explica que pasó parte del día buscando comida para su gata.

Afirma que a finales del año pasado costaba entre US$3,5 y US$4 el kilo, y hoy está en US$6.

“Cuesta casi el doble de repente”, se queja.

Puesto de frutas en un supermercado en Caracas. Se ve a una niña agarrando a una manzana.
BBC Mundo
Puesto de frutas en un supermercado en el este de Caracas.

En el centro de Caracas se repite la historia. Con una gran cantidad de bolívares en la mano, que parecen mucho, pero en realidad valen poco, Yarilén, una pensionada de 55 años, afirma que además de la caída del poder adquisitivo, el volátil tipo de cambio es difícil de seguir en una economía que en los últimos años vivió una dolarización de facto.

“Un negocio cobra en bolívares y el siguiente en dólares. Tienes que hacer las cuentas todo el tiempo en tu cabeza”, explica.

Crecimiento moderado y alta inflación

La economía venezolana está siendo impactada de nuevo por la inestabilidad política, que tradicionalmente ha elevado el precio del dólar, además de por la incapacidad ahora de vender su petróleo libremente, su principal producto de exportación, debido a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y al bloqueo marítimo que impide a Caracas colocar crudo en el mercado negro con ayuda de una “flota fantasma”, como solía hacerlo desde que se impusieron las primeras sanciones en 2017.

Según las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), publicadas en octubre, Venezuela cerró 2025 con una inflación de 548%.

La misma fuente preveía un crecimiento económico moderado de 0,5%, una cifra muy modesta considerando que el Producto Interno Bruto (PIB) del país es hoy casi un 80% menos al pico histórico de 2012 que logró impulsado por los altos precios del petróleo.

Señora con una faja de billetes y un polo verde.
BBC Mundo
La depreciación del bolívar se ha acelerado en las últimas semanas.

Estas proyecciones no tomaban en cuenta los eventos del 3 de enero, cuando el presidente Nicolás Maduro fue detenido y trasladado a una cárcel de Nueva York, donde se espera que enfrente a la justicia estadounidense por cargos relacionados con narcotráfico y posesión de armas.

Se espera una mejora de la situación

Ahora el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegura que quiere controlar y vender el petróleo de Venezuela, país que tiene las mayores reservas de crudo del mundo.

Pero un gran número de venezolanos se opone a la idea.

“Este es un país rico en petróleo, oro y minerales (…) Que vengan de afuera a tomar el control es como que alguien entre en tu casa sin pedir permiso”, le dice a BBC Mundo Sandra, quien vende helados para mantener a su familia.

A ella también le ha afectado el bolsillo la inestabilidad del país, y asegura que el temor a nuevos episodios de violencia hace que los venezolanos sean aún más cautelosos con los gastos.

“La gente trabaja con miedo. A tempranas horas ya todos están en su casa”, añade. “Yo quiero un cambio para el país, pero no así”.

Estante en un supermercado de Caracas.
BBC Mundo

Según el economista Jesús Palacios, la economía venezolana se enfrenta a corto plazo a desafíos como la galopante inflación y la presión cambiaria.

“La pérdida de poder de compra ya se sintió en diciembre y eso repercute en un menor ritmo de crecimiento”, le dice el profesor de la UCAB a BBC Mundo.

Señala además que la escasez de divisas por las trabas a la exportación petrolera y la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo han empujado a muchos comercios a subir precios incluso en dólares, generando inflación también en moneda extranjera.

El tipo de cambio oficial establece que un dólar cuesta unos 330 bolívares. Pero el cambio paralelo es mucho mayor y es el que se usa muchas veces como referencia para marcar precios, lo que ha sido denunciado por el gobierno como una herramienta de distorsión y especulación.

Palacio advierte que si no hay un ajuste de precios a la baja en dólares, Venezuela podría convertirse en uno de los países más caros de la región, e incluso del mundo.

Pero añade que hay expectativas de que la situación mejore tras los acuerdos petroleros anunciados por Trump y la presidenta encargada Delcy Rodríguez.

“Probablemente en un par de semanas empiece a notarse un flujo de caja importante”.

“Constantemente rebuscándose”

José Guerra, profesor de Economía de la Universidad Central de Venezuela, concuerda.

“Los anuncios del presidente Trump han logrado crear expectativas favorables: el dólar paralelo ha disminuido más del 40% desde el día 8 de enero, cuando se hizo el anuncio, hasta el día 13 de enero. Y la brecha cambiaria se ha ido reduciendo”, le dice a BBC Mundo.

Oficialmente, el salario mínimo en Venezuela está fijado en 130 bolívares, lo que equivale a menos de un dólar, pero ambos economistas explican que la remuneración real tiende a ser algo mayor.

“El gobierno otorga bonos que hacen que el salario promedio esté entre US$60 y US$70, algo aún muy por debajo de la canasta básica alimentaria, que para una familia de cuatro miembros estaba en US$470 por mes”, apunta Guerra, firme opositor al gobierno actual.

El economista Jesús Palacios añade que el venezolano común tiende a tener varios empleos y no depende tanto de su sueldo oficial, sino que busca actividades complementarias.

“Vende tortas, busca comprar algo y revenderlo. Está constantemente rebuscándose. Cerca del 60% de la población tiene actividades complementarias”.

Nadie en Venezuela quiere hablar abiertamente de la diferencia entre el bolívar oficial y el paralelo por miedo a repercusiones.

Pero es un tema que rige la economía actual.

Mientras tanto, la mayoría, vive buscando alternativas a productos básicos.

Pensativos, dan vueltas en los mercados de la capital venezolana comparando precios y preguntándose si pueden permitirse comprar lo que planeaban.

Línea
BBC

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