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Caso Epstein: gobierno británico aprueba publicar archivos sobre el expríncipe Andrés a petición de los diputados
Caso Epstein: gobierno británico aprueba publicar archivos sobre el expríncipe Andrés a petición de los diputados
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Caso Epstein: gobierno británico aprueba publicar archivos sobre el expríncipe Andrés a petición de los diputados

El expríncipe Andrés, quien estuvo arrestado por once horas por el caso Epstein, fue nombrado como representante especial de Comercio Internacional del Reino Unido en 2001.
24 de febrero, 2026
Por: AFP

Diputados británicos pidieron este martes al gobierno que publique los documentos relativos al nombramiento del expríncipe Andrés como representante especial de Comercio Internacional en 2001, tras su detención la semana pasada por su relación con el caso Epstein.

El ministro de Comercio, Chris Bryant, apoyó en el Parlamento la petición presentada por el Partido Liberal Demócrata para que el gobierno laborista publique los archivos. El texto fue aprobado sin votación en la Cámara, pues contaba con el apoyo del Ejecutivo.

“Permítanme ser claro desde el principio. Apoyamos esta moción”, señaló Bryant, quien describió al expríncipe como “un hombre en una constante carrera de autoengrandecimiento y enriquecimiento personal”.

Sigue leyendo: Caso Epstein: detienen a Peter Mandelson, exembajador británico en EU, por conducta indebida en un cargo público

El hermano del rey Carlos III fue arrestado durante once horas la semana pasada por su vinculación con el delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein, lo que hizo tambalear los cimientos de la monarquía británica.

El expríncipe fue arrestado debido a sospechas de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público cuando era representante especial de Reino Unido para el Comercio Internacional, entre 2001 y 2011.

Algunos de los millones de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de la investigación del caso Epstein parecen indicar que el entonces príncipe había compartido información confidencial al financiero y delincuente sexual, que se suicidó en prisión en 2019.

La solicitud de los diputados llegó horas después de que la policía de Londres liberara el martes bajo fianza al exembajador británico en Estados Unidos, Peter Mandelson, detenido por sus supuestos vínculos con Epstein e incumplimiento de sus deberes, cuando era ministro de Industria del gobierno laborista entre 2008 y 2010.

Moción en el Parlamento

El Partido Liberal Demócrata anunció el martes la presentación de una moción en el Parlamento para obligar al gobierno laborista a publicar los documentos relacionados con el nombramiento del hermano menor de Carlos III.

Los conservadores habían hecho lo mismo en el caso de Mandelson.

“Lo que pedimos hoy es que todos los documentos relativos a la verificación de antecedentes y la correspondencia ministerial se hagan públicos”, dijo el líder del partido, Ed Davey, a la BBC.

La ministra de Educación, Bridget Phillipson, respondió que el gobierno “precisará su posición sobre esta moción ante el Parlamento”. Subrayó también que no podía “publicar documentos que pudieran comprometer una investigación”.

La ministra confirmó al mismo tiempo la intención del gobierno de publicar en marzo los documentos relativos al nombramiento de Mandelson en Washington.

Igual que en el caso del expríncipe Andrés, los vínculos de Mandelson con Epstein eran conocidos.

“Es hora de poner fin a la era de la impunidad, derogar las normas que sofocan el escrutinio o el debate, y garantizar que cualquier persona que ejerza una función pública pueda rendir cuentas por sus actos“, declaró Davey en un comunicado.

Aunque ambas investigaciones son distintas, el diario The Telegraph rescató declaraciones realizadas en el Parlamento en 2001 por Mandelson, quien consideraba al entonces príncipe Andrés “totalmente cualificado” para ocupar el puesto de representante para el Comercio Internacional.

Foto: AFP

Starmer bajo presión

Andrew Lownie, experiodista de la BBC y biógrafo del expríncipe, declaró a AFP que Mandelson y Tony Blair, primer ministro laborista en 2001, “impusieron el nombramiento” de Andrés.

En esa época, Mandelson ocupaba también el puesto de ministro de Industria y Comercio.

Las revelaciones sobre los vínculos de Mandelson con Epstein han puesto bajo presión al primer ministro, Keir Starmer, acusado de haberlo nombrado sabiendo que el exministro había sido cercano al financiero estadounidense tras su condena por delitos sexuales.

Lee más: Príncipes de Gales retoman agenda real en los BAFTA tras la detención de Andrés por caso Epstein

Starmer, que retiró del puesto de embajador a Mandelson en septiembre de 2025, tras nuevas informaciones que lo vinculaban con Epstein, presentó sus disculpas a las víctimas, al mismo tiempo que renunciaron su jefe de gabinete y su director de comunicación.

Starmer afirmó hace dos semanas que su gobierno está “fuerte y unido” en un intento de disipar dudas sobre una posible dimisión.

La posición de Starmer parecía precaria cuando el líder laborista escocés, Anas Sarwar, exigió el 9 de febrero su dimisión por haber nombrado a Mandelson como embajador.

Según la BBC, los documentos que el gobierno puede publicar sobre Mandelson son más de 100 mil y contienen intercambios de correos electrónicos entre el exembajador y miembros del gobierno británico.

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Imagen BBC
Por qué es tan difícil contener la risa en situaciones inapropiadas, te lo contamos
6 minutos de lectura

La risa “inapropiada” suele interpretarse como grosería o infantilismo. Pero desde una perspectiva neurológica, es una consecuencia predecible de la inhibición emocional prolongada.

24 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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No creo haberme reído nunca tanto como durante un servicio religioso, cuando algo ligeramente ridículo me llamó la atención. Mi amiga también lo vio, y cuando se empezó a reír, ya no pudo parar. Años después he intentado explicar qué fue tan gracioso, pero parece que había que estar allí. ¿Qué tenía la combinación de la situación -a veces llamada “risas de iglesia”- y la risa compartida que la hacía tan graciosa?

La mayoría de la gente reconoce la experiencia. Un ambiente solemne. Silencio absoluto. Un detalle visual fugaz que, en cualquier otro contexto, es apenas divertido en el mejor de los casos. Sin embargo, cuanto más intentas reprimir la risa, más incontrolable se vuelve. Cuando alguien más la nota, contenerse se vuelve casi imposible.

Este tipo de risa, que surge cuando intentas no reírte, no se limita a los espacios religiosos. Ocurre en cualquier entorno donde el silencio, la seriedad y el autocontrol se imponen con fuerza y la risa descontrolada está mal vista.

Más que una cuestión de mala educación o falta de madurez emocional, nos dice algo sobre cómo se comporta el cerebro bajo presión. La ciencia que lo sustenta es sorprendentemente compleja.

En entornos muy formales (iglesias, tribunales, funerales), el cerebro opera en un estado de inhibición activa. Este es el proceso mediante el cual el cerebro suprime deliberadamente la actividad cerebral.

La región más involucrada es la corteza prefrontal, la parte del pensamiento y la toma de decisiones en la parte frontal del cerebro, en particular sus áreas medial y lateral. Estas áreas gestionan el juicio social, la restricción del comportamiento y la regulación emocional.

Esta parte del cerebro no impide que surjan las emociones. En cambio, funciona suprimiendo su expresión externa.

El origen de la risa

La risa proviene de una red distribuida por todo el cerebro, en lugar de un único “centro de la risa”. El impulso comienza en las regiones externas del cerebro, pero el impulso emocional proviene de estructuras más profundas del sistema límbico, el centro de procesamiento emocional del cerebro.

El sistema límbico incluye la amígdala, una estructura con forma de almendra que procesa las emociones y asigna importancia emocional a las cosas, y el hipotálamo, que controla funciones corporales automáticas como la frecuencia cardíaca y la respiración.

Una vez que se libera la risa, los circuitos del tronco encefálico (la base del cerebro que conecta con la médula espinal) toman el control y coordinan la expresión facial, la respiración y la vocalización.

Servicio religioso en una iglesia católica.
Getty Images
Mantener la seriedad cuando algo nos da risa en un entorno solemne no es fácil.

Esto hace difícil detener la risa voluntariamente. La corteza prefrontal normalmente controla esta respuesta, suprimiendo la risa cuando es socialmente inapropiada.

Cuando ese control se debilita, debido a una mayor excitación o a señales sociales compartidas, la risa surge como un comportamiento automático, casi reflejo. Ya no es un acto deliberado.

En otras palabras, el impulso de reír y el esfuerzo por contenerse provienen de diferentes partes del cerebro que compiten entre sí.

Cuando algo inesperado o extraño llama tu atención, tu respuesta emocional se activa rápida y automáticamente. Controlarla requiere esfuerzo, consume energía y suele estar destinado al fracaso, especialmente si tienes que mantener el control durante largos periodos.

Cuanto más firmemente intentes controlarla, más activo se mantendrá el detonante en tu atención. Reprimirla no borra el pensamiento; de hecho, lo ensaya y lo mantiene.

Liberar tensiones

La risa no es solo una respuesta al humor. Neurológicamente, también funciona como un reflejo regulador: una forma de liberar la tensión emocional y física.

En entornos con restricciones, tu sistema nervioso tiene pocas vías de escape. No puedes moverte, no puedes hablar, no puedes cambiar mucho de posición ni expresar incomodidad.

Al mismo tiempo, tu sistema nervioso automático se activa ligeramente. Tu ritmo cardíaco aumenta, tu respiración se vuelve más superficial y tu tono muscular se eleva.

Esta combinación reduce el umbral de liberación emocional. Tu cuerpo se prepara para liberar algo.

Una vez que comienza la risa, se activan vías motoras automáticas en el tronco encefálico que no puedes interrumpir fácilmente. Por eso, una vez que la risa se desencadena, a menudo se siente físicamente imparable.

Ya no estás “decidiendo” reír. El sistema ha tomado el control y estás indefenso.

Para muchas personas, el punto de inflexión no es el detonante original. Es el instante en que alguien más lo percibe.

Aquí es donde entra en juego la neurobiología social. Los humanos somos muy sensibles a las señales sociales sutiles: tensión facial, cambios en la respiración, sonrisas contenidas.

Procesamos estas señales rápidamente a través de redes que involucran el surco temporal superior, un surco a lo largo del lateral del cerebro que desempeña un papel clave en la interpretación de otras personas.

Las neuronas espejo (células cerebrales que se activan tanto cuando actuamos como cuando observamos actuar a otros) también nos ayudan a captar estas señales.

Tres mujeres riéndose
Getty Images
La risa es un mecanismo que nos permite liberar tensiones.

Reír juntos representa una alineación emocional compartida. Ese reconocimiento compartido hace dos cosas a la vez. Valida tu propia respuesta (no me lo estoy imaginando). Y elimina la sensación de transgresión solitaria (ya no estás reprimiendo solo).

El sistema de control prefrontal se debilita aún más. La risa se propaga a través del contagio emocional.

En este punto, el detonante original ya no importa. De lo que se ríen es del otro y de lo absurdo de intentar recuperar el control.

Estos momentos suelen desencadenarse por algo visual, pero no tiene por qué ser así. Una palabra mal pronunciada o una frase inesperada pueden provocar la misma respuesta.

Sin embargo, los desencadenantes visuales son especialmente potentes en entornos silenciosos. No se pueden interrumpir ni disimular, y el cerebro puede reproducirlos repetidamente mientras la inhibición esté activa.

Los desencadenantes verbales, en cambio, tienden a compartirse al instante. Que la risa surja depende de la rapidez con la que se pueda restablecer la inhibición social.

La risa “inapropiada” suele interpretarse como grosería o infantilismo. Pero desde una perspectiva neurológica, es una consecuencia predecible de la inhibición emocional prolongada en una especie social.

El cerebro no está diseñado para una inhibición sostenida sin liberación. Cuando la inhibición es lo suficientemente fuerte, y cuando alguien más está presente, la risa se convierte en la vía de escape. Por eso parece imposible detenerse.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia creative commons. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés).

*Michelle Spear es profesora de Anatomía, Universidad de Bristol, Reino Unido.

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