
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que México dejará de suministrar petróleo a Cuba, poco después de que el mandatario amenazara con aranceles a los países que abastecen de crudo a la isla caribeña.
Cuba “es una nación fallida. México va a dejar de enviarles petróleo”, dijo el republicano durante un encuentro con periodistas en el Despacho Oval.

Trump reiteró que su gobierno estaba manteniendo conversaciones con los dirigentes de Cuba. “Creo que estamos bastante cerca [de un acuerdo], pero ahora mismo estamos tratando con los líderes cubanos”, dijo, sin dar más detalles.
Un alto diplomático cubano comentó el lunes que había contactos entre ambos países, pero no conversaciones formales.
“Hoy no podemos hablar de tener una mesa de diálogo con Estados Unidos, pero es cierto que ha habido comunicaciones entre los dos gobiernos”, dijo a la AFP el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío.
Las declaraciones del mandatario estadounidense ocurren tan solo dos días después de afirmar que solicitó de manera directa a la presidenta Claudia Sheinbaum suspender los envíos de petróleo a Cuba y que la petición fue atendida.
En un intercambio con la prensa a bordo del avión presidencial Air Force One, el republicano fue cuestionado sobre el escenario inmediato para el gobierno cubano, el cual describió como una situación complicada y vinculó el contexto en la isla con el suministro energético.

“Ellos vivían del dinero y el petróleo de Venezuela, y nada de eso está llegando ahora”, señaló.
En ese mismo mensaje, Trump destacó la respuesta de Sheinbaum: “Y luego, la presidenta de México, la presidenta Sheinbaum fue muy buena. Yo le dije a ella: ‘Mira, no queremos que envíen petróleo allá’, y ella no está enviando petróleo”, afirmó.
Por su parte, la mandataria mexicana informó el domingo que su administración planea enviar ayuda humanitaria a Cuba durante la semana, en respuesta a las necesidades básicas que enfrenta la población de la isla, esto mientras continúan las gestiones diplomáticas relacionadas con el suministro de petróleo.
Durante un acto en Guaymas, Sonora, Sheinbaum explicó que el envío busca atender las carencias más urgentes, y que la ayuda contemplada no se limita a alimentos, sino también a enseres e insumos indispensables para la vida cotidiana. “Estamos haciendo ya todos los trabajos para poder enviar mientras tanto ayuda humanitaria que requiere el pueblo cubano, de otros enseres, otros insumos fundamentales”, subrayó.
La economía cubana sobrevivió durante los últimos años gracias al petróleo barato que le proporcionaba Venezuela. Sin embargo, dejó de recibirlo luego de la caída hace un mes del mandatario venezolano Nicolás Maduro en una operación de fuerzas estadounidenses.
El fin del suministro de crudo mexicano a Cuba profundizaría significativamente la grave crisis económica de la isla, la peor desde el colapso de la Unión Soviética en 1991.
Trump aprobó la semana pasada aranceles punitivos contra los países que suministran petróleo a Cuba. El decreto, en la práctica, obligó a los socios de Cuba a elegir entre comerciar con la mayor economía del mundo o con una isla empobrecida de 11 millones de habitantes.
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México se ha mostrado reacio a cortar los envíos, y la presidenta Sheinbaum advirtió sobre “una crisis humanitaria de gran alcance que afectaría directamente a los hospitales, el suministro de alimentos y otros servicios básicos para el pueblo cubano”.

Pero Estados Unidos es el mayor socio comercial de México, y los aranceles podrían dañar una economía que crece lentamente.
Aunque subrayó su “solidaridad eterna” con el pueblo cubano, Sheinbaum reconoció que no quería poner a México en riesgo en materia de aranceles.

Washington aumenta la presión a Cuba tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas a principios de enero.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó el jueves con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba, una vuelta de tuerca más en su campaña de presión contra el gobierno comunista de la isla.
La medida, autorizada por una orden ejecutiva en la que Trump declaró la existencia de una emergencia nacional, no especificó ninguna tasa arancelaria ni señaló específicamente a ningún país.
La orden ejecutiva lleva por título “Haciendo frente a las amenazas del Gobierno de Cuba a Estados Unidos” y declara una emergencia nacional debido a “las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba” que, según la orden, “constituyen una amenaza extraordinaria e inusual” para Estados Unidos.
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, condenó enérgicamente la medida de Trump catalogándola de una “nueva escalada de EE.UU. contra Cuba” y desestimó las acusaciones del presidente estadounidense como “una larga lista de mentiras (…) que pretenden presentar a Cuba como una amenaza que no es”.
En su cuenta de X Rodríguez escribió que Washington “intenta someter a su dictado, despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia” a los pueblos de lo que llamó “Nuestra América”.
México se ha convertido en el principal suministrador de petróleo a Cuba luego de que los envíos desde Venezuela se suspendieran tras la intervención militar estadounidense en ese país y la captura de su presidente, Nicolás Maduro.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha explicado que su país hace dos tipos de envíos de crudo a la isla: de ayuda humanitaria y por contratos entre Pemex, la petrolera mexicana, y el gobierno cubano.
El anuncio de Trump parece indicar un recrudecimiento de la presión de Washington a La Habana iniciada tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en un ataque relámpago en Caracas a principios de este mes.
Trump ha hablado repetidamente de la necesidad de actuar contra los líderes del gobierno cubano.
Esta semana dijo que “Cuba va a colapsar muy pronto”, y se felicitó porque Venezuela, el principal proveedor de petróleo de la isla antes de la caída de Maduro, no ha enviado recientemente petróleo ni dinero a Cuba.
Trump declara tener como objetivo que el gobierno cubano responda por su “apoyo a actores hostiles, el terrorismo y la inestabilidad regional que ponen en peligro la seguridad y la política exterior estadounidenses”.
Washington acusa a Cuba de desestabilizar la región y colaborar con potencias rivales como Rusia y China, y “grupos terroristas como Hezbolá y Hamás”, a los que daría “refugio seguro”.
Como respuesta, la orden abre la puerta a la imposición de aranceles a los productos procedentes de cualquier país que suministre “directa o indirectamente” petróleo a Cuba.
La nueva orden ejecutiva supone otro ejemplo del uso de las amenazas arancelarias como una herramienta de política exterior de la que Trump ha hecho gala desde que regresó a la Casa Blanca en enero del año pasado.
Trump planteó en unas recientes declaraciones la posibilidad de un acuerdo entre Washington y La Habana, pero el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rechazó tal posibilidad, acusando a Estados Unidos de falta de autoridad moral.
El canciller cubano añadió en sus redes sociales que “EE.UU. recurre también al chantaje y la extorsión, para tratar de que otros países se sumen a su universalmente condenada política de bloqueo contra Cuba”.
Terminó denunciando el “brutal” embargo económico de 65 años de EE.UU. contra la isla, el “más prolongado y cruel bloqueo económico jamás aplicado contra toda una nación y al que ahora se promete someter a condiciones de vida extremas”.
Con respecto a esas condiciones “extremas”, el presidente de la agencia estatal cubana Prensa Latina, Jorge Legañoa, escribió con anterioridad que el efecto de los propuestos aranceles de Trump “sería paralizar la generación eléctrica, el transporte, la producción industrial, la producción agrícola, la disponibilidad de los servicios de salud, el abasto de agua,… en resumen, todas las esferas de la vida”.
Legañoa acusó a Estados Unidos de querer “asfixiar” a Cuba y tratar de buscar un “genocidio”.
En realidad, el país ya atraviesa un debilitante “período especial”, con dificultades para garantizar el suministro de alimentos y productos básicos a la población, golpeada a diario por cortes de electricidad de varias horas.
Según un informe publicado en el diario Financial Times, no está muy lejos de empezar a sentir las consecuencias de las nuevas restricciones.
“Cuba solo tiene suficiente petróleo para durar entre 15 y 20 días con los niveles actuales de demanda y producción interna”, escribió el diario en su edición del jueves citando datos de la firma Kpler.
El diario añadió que “su último proveedor restante, México, pareciera cancelar un envío mientras que Estados Unidos bloqueó las entregas desde Venezuela”, refiriéndose a una interrupción temporal de un embarque de petróleo a Cuba hace unos días.
Sin embargo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, manifestó ambigüedad al decir que la pausa fue a causa de las fluctuaciones generales del suministro y no de la presión ejercida por EE.UU.
“Es una decisión soberana”, señaló Sheinbaum en su conferencia de prensa diaria del miércoles. “(La) decisión de México de vender o dar por razones humanitarias a Cuba petróleo, tiene que ver también con una decisión soberana que ha venido desde hace muchos años, no es reciente”
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