
Para entender mejor
El Parlamento de Venezuela aplazó el debate final para la aprobación de una amnistía general para los presos políticos en el país, al no llegar a un acuerdo sobre un artículo que impacta el alcance de la ley.
Se espera que esa legislación permita la libertad plena de los opositores al gobierno del depuesto Nicolás Maduro y de su antecesor y mentor Hugo Chávez. Este clamor se escuchó en la primera gran manifestación opositora desde la caída de Maduro, que congregó a miles de personas en Caracas al grito de “no tenemos miedo”.
La amnistía es una iniciativa de la presidenta Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro, que asumió el poder tras la captura del mandatario en una incursión militar estadounidense el 3 de enero. Maduro estuvo en el poder desde 2013, cuando sucedió a Chávez, que gobernaba desde 1999.
El debate se trancó en el artículo 7, que indica que la amnistía abarca “a toda persona que se encuentre o pueda ser procesada o condenada por delitos o faltas acaecidos” en 27 años del chavismo. La oposición objetó el final de la redacción que exige que la persona “esté a derecho o se ponga a derecho”.
La diputada opositora Nora Bracho explicó que la propuesta del partido de gobierno implica “que la persona vaya y se presente ante los tribunales para entonces dar la causa ya como cerrada. Y no es necesario de ninguna manera”, sino que sea un proceso automático.

“No se puede amnistiar a alguien que desconoce o que no ha cometido ningún delito”, argumentó por su lado la diputada oficialista Iris Varela. “El que no ha cometido ningún delito no tiene por qué pedir amnistía”.
“Aquí pareciera que alguien quiere amparar que esas personas ni siquiera reconozcan los delitos que han cometido”, añadió.
La ONG Foro Penal contabiliza más de 600 personas aún detenidas por razones políticas en Venezuela. La mayoría de ellos defiende su inocencia.
La oposición pidió diferir el debate del artículo cuestionado y avanzar en la ley, pero el gobierno propuso aplazar la discusión “en aras de mantener ver el clima necesario de conciliación de consenso”, indicó el diputado Jorge Arreaza, exministro de Maduro y de Chávez y responsable de la redacción del texto.
La sesión parlmentaria coincide con una manifestación convocada por estudiantes por el Día de la Juventud, que congregó a miles de personas. Es la primera gran movilización de la oposición desde la caída de Maduro.
“Amnistía ya”, se leía en un cartel desplegado en la entrada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la mayor del país, donde se concentró la manifestación opositora.
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“¡No tenemos miedo!”, gritaban los manifestantes tras meses de un silencio impuesto con represión. Solo las protestas que siguieron a la cuestionada reelección de Maduro en 2024 llevó a más de 2.000 personas a la cárcel.
Rodríguez, que gobierna bajo presión del presidente Donald Trump, inició un proceso de excarcelaciones a los pocos días de asumir el poder y ordenó también el cierre del Helicoide. La oposición y activistas de derechos humanos señalan esta temida cárcel como un centro de tortura.
“¡Ni uno, ni dos, que sean todos!”, gritaron los manifestantes en la UCV en su petición de libertad de los presos políticos.

“Pasamos mucho tiempo en la clandestinidad, callados, en silencio por todo lo que ha vivido Venezuela con la represión”, dijo a la AFP Dannalice Anza, estudiante de 26 años. “Hoy nos levantamos, nos unificamos y nos convocamos todos para exigir cada una de las reivindicaciones necesarias para este país”.
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“El país está entrando ahorita en un proceso de reconciliación, de reconocernos los unos y los otros”, agregó Anza.
El partido de gobierno convocó igualmente a una marcha por el día de la juventud que también reunió a miles. Entre sus exigencias, la libertad de Maduro y de su esposa Cilia Flores, ambos detenidos en la incursión estadounidense y llevados a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico.

La presentación de Benito Martínez Ocasio en el show de medio tiempo del Super Bowl el domingo estuvo marcada por mensajes y símbolos que evocaban la cultura latina y puertorriqueña. La bandera tuvo un rol destacado.
“Aquí mataron gente por sacar la bandera, por eso yo la llevo donde quiera”.
Bad Bunny se tomó muy en serio este verso de su canción “La MuDANZA” cuando el domingo, durante el show de medio tiempo del Super Bowl, ondeó con orgullo la bandera de Puerto Rico en el evento deportivo más importante de Estados Unidos.
Lo hizo ante la mirada de millones de personas en todo el mundo, cantando casi por completo en español y en el momento en que denunciaba los constantes cortes de luz que sufren los puertorriqueños en la isla.
El artista suele ofrecer presentaciones meticulosas, donde cada detalle está calculado, y esta ocasión no fue la excepción.
“La bandera puertorriqueña no es solo un símbolo de afirmación nacional; también es una herramienta de resistencia frente al colonialismo”, sostuvo el historiador Jorell Meléndez-Badillo en un artículo de 2019.
Al interpretar su éxito “El apagón”, rodeado de una escenografía que aludía al maltrecho sistema eléctrico boricua, Benito Martínez Ocasio empuñó una versión muy específica de la monoestrellada: la azul celeste.
Dicha variante del diseño está vinculada al movimiento independentista puertorriqueño y, en general, a quienes buscan marcar una diferencia cultural con la estadounidense.
Sin embargo, la bandera oficial es la azul oscuro, adoptada en 1952, cuando se creó el Estado Libre Asociado, la forma de gobierno propio con poderes limitados aprobada por el gobierno de EE.UU. para Puerto Rico.
Esa fue la versión que en 2020 Jennifer Lopez, al presentarse junto a Shakira, también usó en el show del medio tiempo del Super Bowl.
La cantante sorprendió entonces al público al abrir su vestuario decorado con la bandera estadounidense para revelar en su interior la boricua.
Pero, más allá del debate del color, la bandera de la isla guarda una historia de persecución que es la que el artista expone en su música.
La bandera puertorriqueña fue diseñada en 1895 por Antonio Vélez Alvarado, un periodista y político que militaba en el Comité Revolucionario de Puerto Rico, grupo de boricuas que, a su vez, formaba parte del Partido Revolucionario Cubano.
El partido, fundado por José Martí en Nueva York, buscaba la independencia de Cuba y Puerto Rico, las últimas dos colonias españolas en América.
Con la intención de mostrar unidad, al diseñar la bandera puertorriqueña el periodista se inspiró en la cubana, pero invertida: franjas rojas y blancas, triángulo azul y estrella blanca.
La bandera boricua fue presentada al propio Martí en una cena, según el historiador puertorriqueño Joseph Harrison Flores en entrevista con el diario El Nuevo Día.
“Las dos islas… juntas han de salvarse o juntas han de perecer”, habría dicho el escritor y revolucionario, según los documentos estudiados por el autor de “Historia de la bandera puertorriqueña: del conflicto a la certeza”.
Hay historiadores que afirman que el azul de aquella primera versión era celeste y estaba inspirado en la bandera del Grito de Lares, un alzamiento de puertorriqueños contra España que tuvo lugar en el municipio de Lares, en el centro de la isla, en 1868.
Pero Harrison Flores argumenta que, en realidad, era azul oscuro y que años más tarde los grupos independentistas fueron quienes cambiaron su tono.
Mientras que Cuba alcanzó la independencia que deseaban los exiliados en Nueva York, Puerto Rico fue cedido a EE.UU. al final de la guerra hispanoamericana en 1898.
Décadas después, en 1948 y con la intención de sofocar los movimientos independentistas, el gobierno local de Puerto Rico aprobó la Ley 53 o la Ley de la Mordaza.
Esta disposición coartaba la libertad de expresión, prohibía apoyar públicamente la independencia, imprimir información relacionada o participar en algún grupo con esta inclinación.
Y, por supuesto, hacía ilegal poseer, exhibir o incluso tener en el hogar una bandera de Puerto Rico.
La pena por violar la ley podía ser de hasta 10 años de cárcel.
Fue derogada en 1957, pero sus efectos culturales y psicológicos persisten y aún son motivo de discusión en Puerto Rico.
Por eso no es casualidad que Bad Bunny insista en este símbolo, no solo en “La MuDANZA”, sino también en “LO QUE LE PASÓ A HAWAii”:
“No, no suelte’ la bandera ni olvide’ el lelolai/Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái“.
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