
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que se detuvo a Alejandro “N”, alias “Botox”, quien es presunto responsable del homicidio del líder limonero Bernardo Bravo y encabeza una célula de Los Blancos de Troya, uno de los principales grupos delictivos generadores de violencia de Michoacán.
Harfuch detalló que “Botox” también estaría relacionado con extorsiones a limoneros, productores y otros homicidios en el estado de Michoacán. Específicamente, contaría con siete órdenes de aprehensión por extorsión agravada; tres por homicidio calificado y una más por tentativa de homicidio calificado.
Botox mantenía el control de la venta del limón amarillo en las localidades de Cenobio Moreno, la Huina, Capiri y el Razo, en los municipios de Buenavista y Apatzingán, Michoacán
“Este sujeto en su momento tuvo vínculos con el Cartel Jalisco Nueva Generación, con otros grupos delincuenciales, como sabemos, usaban en varias ocasiones explosivos en contra de las autoridades”, señalo el secretario de Seguridad.
La detención se realizó en conjunto con la Fiscalía del Estado de Michoacán, la Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Marina y la SSPC.
De acuerdo con el secretario de Seguridad, resultado de trabajos de investigación se localizó la vivienda de Alejandro “N”, donde fue capturado por una oficial luego de que el presunto criminal intentara escapar.
Además, cerca de la media noche se detuvo a una mujer, quien de acuerdo con el secretario sería la contadora de “Botox” y parte de su círculo cercano.
En conferencia de prensa, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla dio a conocer que tras la captura del “Botox” se implementó un operativo en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y la Guardia Civil para evitar acciones en represalia.
Detalló que se registraron dos bloqueos, sin embargo, fueron retirados. “No hay en este momento ningún bloqueo, no hay quema de vehículos”, señaló Ramírez Bedolla.
El gobernador de Michoacán indicó que la región cuenta con la presencia de fuerzas federales y estatales, quienes son respaldados vía aérea con helicópteros.
Los Blancos de Troya son uno de los principales grupos delictivos generadores de violencia en la región de Tierra Caliente, Michoacán y quien tiene vínculos con Los Viagra y con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Esta célula cuenta con una amplia capacidad de fuego por la posesión de armas de grueso calibre, drones con “bombas” y artefactos explosivos improvisados tipo minas antipersonales, los cuales son utilizados para blindar la zona de resguardo del líder delictivo e impedir el acceso de autoridades o células antagónicas.
El pasado 20 de octubre, la Fiscalía General de Michoacán informó sobre el asesinato de Bernardo Bravo Manríquez, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, y señaló que está llevando a cabo labores de investigación.
En redes sociales, la fiscalía estatal publicó como información preliminar que Bravo Manríquez fue localizado sin vida a bordo de su vehículo en el camino que conduce a la comunidad Los Tepetates, en el municipio de Ocampo.
Un integrante del Observatorio de Seguridad Humana de la Región de Apatzingán expuso que Bravo, cuyo padre también fue asesinado hace una década en circunstancias similares, comenzó en 2024 a alzar la voz para denunciar a nivel nacional las extorsiones de los diferentes grupos del crimen organizado a los productores de limón.

“El asesinato ocurre en un momento en el que el activismo de Bernardo había escalado de manera notable”, señala el integrante del observatorio, quien pidió el anonimato.
Apenas una semana ante de su asesinato, Bravo habría encabezado un paro de actividades agrícolas y una manifestación pública en el monumento a Lázaro Cárdenas, en Apatzingán.
“Le pedimos de manera enérgica, firme, pero también respetuosa a la presidenta de la República (Claudia Sheinbaum) que escuche que el campo está quebrado y en crisis y ¿qué necesitamos? Pues dinero para poder seguir trabajando”, dijo Bernardo en ese momento.
Al menos desde 2023, Limoneros de Michoacán han denunciado que son víctimas de extorsión, lo que lo ha obligado a frenar sus labores en la entidad en más de una ocasión.
En agosto de 2023, pobladores que cultivaban cerca de 42 mil hectáreas de limón en Apatzingán y Buenavista denunciaron que presuntos grupos delictivos aumentaron el cobro de extorsiones de 40 centavos a un peso por kilo cortado y comercializado. En protesta, los productores detuvieron sus labores hasta que las autoridades garantizaran su seguridad.
La misma situación se repitió un año después en los mismos municipios. El 12 de agosto de 2024, la Unión de Productores, Empacadores e Industriales del Limón del Valle de Apatzingán y Buenavista indicó que un comunicado que quedaba “suspendida toda la actividad de corte y recolección del limón (…) y estaremos en paro general hasta que el gobierno nos dé las garantías de seguridad y protección a nuestro trabajo y patrimonio”.

En respuesta, la Secretaría de Seguridad Pública estatal informó que el entonces titular, Juan Carlos Oseguera Cortés, encabezó las acciones para “preservar la tranquilidad en los procesos del sector citrícola” con puestos de control itinerantes, recorridos terrestres y aéreos.
Sin embargo, la situación se ha vuelto a repetir este 2025. Apenas en marzo, la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán A.C. denunció que limoneros continúan siendo víctimas de extorsión, por lo que las empacadoras “no reabrieron de manera normal”.
Ante el alza de registros en los delitos de extorsión en el país, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó en julio pasado la Estrategia Nacional contra la Extorsión. Dicho plan consiste en cinco ejes:
Además, en noviembre el Congreso aprobó la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar los Delitos en Materia de Extorsión, con lo que se estableció que el delito de extorsión se persiga de oficio, con una penalidad base de 15 a 25 años de prisión, multas de 300 a 500 UMA y hasta 42 años de cárcel cuando se actualicen alguno de los 34 agravantes, entre ellos cobro de piso, extorsión a migrantes o menores y los llamados “montachoques”.

Sobrevivientes y familiares de las víctimas de la tragedia en España cuentan cómo sucedió el peor accidente de tren del país en más de una década.
Ana viajaba con su hermana y con su perro en uno de los trenes accidentados el domingo por la noche en el peor accidente ferroviario de España en más de una década.
“Algunas personas estaban bien y otras muy mal. Y las teníamos delante, estábamos viendo cómo morían pero no podíamos hacer nada”, le dice a la agencia de noticias Reuters con una herida visible en la cara, mientras cojea en la entrada al hospital.
Ensangrentada y sin saber muy bien cómo, la sacaron del tren otros pasajeros que rompieron las ventanas. A su hermana, que quedó atrapada, la rescataron los servicios de urgencia y está ingresada en observación un hospital de la zona. Del perro, aún no se sabe nada.
Un tren de la compañía Iryo en el viajaban unas 300 personas con destino a Madrid desde Málaga descarriló sus tres últimos vagones e invadió la vía contigua, chocando con otro convoy que cubría la línea Madrid-Huelva y que también descarriló con 184 pasajeros a bordo.
Al menos 39 personas han muerto y decenas más han resultado heridas. La mayoría eran españoles que regresaban a la capital después del fin de semana.
La colisión ocurrió a las 19.45 horas del domingo cerca de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, a unos 360 km al sur de la capital, Madrid. Dejó 122 heridos, 48 de ellos siguen aún hospitalizados y 12 en cuidados intensivos, según los servicios de emergencia.
Momentos antes del accidente, Ana se dio cuenta de que algo pasaba: “Pensé que no era normal, viajo mucho en tren. Ahí fue donde miré a mi hermana, la busqué y es el último momento que recuerdo antes de que todo se oscureciera. De repente, solo oí gritos”.
Sentados en una silla de plástico verde de la sala de espera del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, Ahmed y Karina Tagedi esperan noticias de su hermano.
“Mi hermano se encuentra bien, dadas las circunstancias, con una fractura en la rodilla izquierda, a la espera de ser trasladado a Huelva”, le dice Ahmed a Reuters.
“Había gente muriendo cerca de él. Me contó que una niña le pedía ayuda. No pudo ayudarla porque tenía una rodilla rota y no podía moverse. Ella pedía ayuda. Se siente mal por no haber podido ayudarla”.
Lucas Meriako, describió la experiencia como una “película de terror”.
“Estábamos en el vagón cinco y empezamos a sentir unos golpes en la vía, nada raro, pero de repente los golpes eran más”, relató al noticiero La Sexta Noticias.
“Nos pasó otro tren por al lado y todo empezó a vibrar mucho más, se sintió un golpe atrás y la sensación de que todo el tren se iba a caer… romper”, describió.
Meriako añadió que el impacto del choque rompió los cristales del tren, desplazó las maletas que les cayeron encima a los pasajeros y se empezaron a escuchar los gemidos de los heridos.
En ese momento, según su testimonio, la gente se empezó a mover ya consciente de la situación y a romper los cristales para salir.
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