
A más de siete sexenios de su desaparición, 23 años de ser consideradas como posibles víctimas de desaparición forzada y a sólo cinco años de ser incluidos en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas, autoridades borraron los registros de 7 militantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre del nuevo censo de desaparecidos del presidente Andrés Manuel López Obrador y reclasificaron 14, considerando que en 9 casos hay indicios de su ubicación sin dar mayores detalles y en 5 más faltan datos de su reporte.
Entre la lista de los datos borrados están los de Adolfo Tecla Parra, Roberto Antonio Gallangos Cruz, Abel Estrada Camarillo, Carmen Vargas Pérez, Leonardo Jiménez Alvarado, Wenceslao José García y Ana María Parra de Tecla que desaparecieron a manos de la llamada Brigada Blanca entre los años de 1975 y 1979, durante los sexenios de los presidentes Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo, en el periodo conocido como la Guerra Sucia.
Los nombres de estos siete integrantes de la Liga Comunista aparecen en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas, pero en el nuevo censo de personas desaparecidas de AMLO -dado a conocer en diciembre pasado con el nombre Estrategia Nacional de Búsqueda Generalizada– no fueron incluidos. Familiares exigen que el Gobierno esclarezca su estatus, pues ellos nunca fueron censados ni sus familiares han vuelto a casa.
“Esta investigación me parece es una muestra evidente de que se ha roto o se ha modificado el Protocolo Homologado de Búsqueda, incluyendo a todo el funcionariado que participó [….] es una muestra de las omisiones o de lo que se ha estado haciendo mal”, dice en entrevista con Animal Político la abogada Alicia de los Ríos, hija de Alicia de los Ríos Merino, integrante de la Liga Comunista, desaparecida el 5 de enero de 1978 y cuyos datos fueron eliminados del censo hasta este 22 de enero de 2024.

En el reportaje Tiene censo de AMLO otros datos… equivocados sobre desaparecidos en México, publicado este lunes, se documentó que los datos de Alicia de los Ríos Merino no estaban incluidos en el nuevo censo de AMLO, pese a que su hija tramitó la denuncia ante la entonces Procuraduría General de la República en 2002. Luego de la publicación, Alicia se quejó de la eliminación de los datos de su madre, por lo que las autoridades subieron la información al censo.

“Siendo las 15:26 (horas) de hoy 22 de enero de 2024 acaban de subir el registro de mi mamá al nuevo censo, después de la denuncia que hice”, publicó Alicia en su cuenta de X, antes Twitter.

Pese a lo anterior, Alicia de los Ríos pide no desviar el foco ni tampoco la atención de lo verdaderamente importante en el caso de sus familiares desaparecidos “y eso es que hay instituciones que no están funcionando”.
“Por ejemplo, la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) desde su inicio no ha tenido los dientes suficientes para desplegar las búsquedas y mucho menos en el caso de la contrainsurgencia o de la Guerra Sucia, porque justo la barrera que es muy semejante a la del caso Ayotzinapa y es justo el Ejército mexicano […] Ellos y ellas (los padres de los 43) han tenido que estar acordando y dialogando con autoridades de facto, de los territorios, estoy hablando de la criminalidad, pero nosotros no hemos podido justo entrar a los espacios donde sabemos que desaparecieron nuestras familias, en este caso los campos militares”, agrega.
A esto se suma el hecho de que la CNB redujo el equipo de búsqueda de víctimas de desaparición durante la Guerra Sucia, esto como parte de una “reestructuración interna” instrumentada por la nueva titular del organismo, Teresa Guadalupe Reyes.
Lo anterior incluso provocó que Javier Yankelevich, quien también era el director de Operaciones de Búsqueda de la CNB, hiciera pública en una carta a los familiares de personas desaparecidas que el 31 de enero será su último día en la Comisión.

Además de los 7 registros borrados, el nuevo censo del presidente López Obrador ha reclasificado otros 14 casos, dando por “ubicados” a otros 9 integrantes de la Liga Comunista “con indicios” que, según el Gobierno, podrían llevar a su eventual localización.
Se trata de Mario Alberto Ortiz Vallejo, Rafael Ramírez Duarte, José Luis Torres Ontiveros, Raymundo López Chavarría, Benjamín Maldonado Santos, Eduardo Hernández Vargas, José Bonilla Ortega, Roque Reyes García y Rubén Hernández Padrón, desaparecidos entre 1974 y 1981.
En la gran mayoría de estos casos, en la consulta pública del Registro Nacional de Búsqueda, la CNB señaló que la circunstancia de su desaparición tiene que ver con que “se le privó de la libertad por una corporación policiaca o militar”.
En tanto Pedro Gorgonio Santiago, Jorge Hermelindo Varela Varela, José Guadalupe Salas García y Gerardo López Chavarría están catalogados dentro del nuevo censo en la categoría de “se requieren datos de identidad” y uno más, Luis Benito Espinoza Lucero, aparece con identidad en el nuevo censo, pero “sin datos adicionales”, por lo que las autoridades buscan a su “reportante”.
Precisamente, sobre estas nuevas clasificaciones del Gobierno para catalogar a las personas desaparecidas del país, Mara Navarro Fierro, hija de Jorge Hermelindo Varela Varela, considera que las autoridades deberían tener un “poco más de comunicación” con las familias de las personas desaparecidas, “porque después de 40 años -en nuestros casos de la Liga Comunista y los movimientos armados de los 70’s- seguimos esperando que haya solución”.
“Porque no nada más es un ciclo que afecta a padres a hijos, sino que son generaciones enteras que todavía traen esas situaciones, ese pesar de no saber dónde está su familia, parte de su familia, por lo que sería importante el que se busque a todos sin especular, hasta que se dé con ellos, hasta que se entregue el qué pasó con ellos. Sé que suena un poco ilógico, pero muchas personas todavía después de 40 años tenemos la esperanza de que quizá puedan estar todavía con vida, de que quizá puedan estar bien y todavía queremos cerrar ese ciclo de si están unos (con vida), cuál es su estatus, cómo están o conocer realmente qué fue lo que pasó, lo que llaman la verdad histórica”, dice.
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El caso de Hermelindo Varela tiene una singularidad. Es uno de los tres casos de esta lista de personas desaparecidas cuyos datos aparecen en el censo con datos “confidenciales”, por ser “información reservada por la FGR”, cambio que Mara Navarro asegura jamás le comunicaron ni ella tampoco solicitó.
Animal Político buscó a la CNB, a través de la Secretaría de Gobernación (Segob), para solicitar información sobre los datos eliminados y reclasificados de los 22 casos que se documentan en este trabajo, pero al cierre de edición no se había recibido respuesta.
El pasado 10 de enero de 2024, Alicia de los Ríos acudió a instalaciones de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México para participar en el primer foro llamado “Fallas en el sistema de justicia”, dentro de los llamados Diálogos por la Transformación, eventos convocados por el ministro en retiro Arturo Zaldívar, que tienen como finalidad llevar a cabo la reforma al Poder Judicial encargado por la precandidata presidencial Claudia Sheinbaum.
“Soy hija de Alicia de los Ríos Merino, una militante de la Liga Comunista 23 de Septiembre que desapareció a manos de la Brigada Especial, mejor conocida como la Brigada Blanca, el 5 de enero de 1978 en la colonia Vallejo, en el norte de la Ciudad de México”, dijo Alicia aquel día a modo de presentación.

La Brigada Especial, explicó, fue una coordinación entre la Dirección Federal de Seguridad (DFS) -en el caso de su madre dirigida entonces por Javier García Paniagua-, la División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia -corporación secreta de seguridad de la Ciudad de México- y la policía militar de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), entre otras corporaciones, que integraron lo que Alicia calificó como “el circuito de la desaparición forzada en este país”.
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“Han transcurrido 16 mil 780 días sin mamá. Hasta ahora sabemos que permaneció 6 meses en el Campo Militar número 1. Es una de las personas que ha sido más vista por testigos sobrevivientes […] Alicia fue trasladada a la base aérea número 7 en Pie de la Cuesta en la Costa de Guerrero los primeros días de junio de 1978”, dijo Alicia, ante un panel que fue antecedido por una mesa de diálogo conformada por personajes como Irinea Buendía, madre de Mariana Lima, víctima de feminicidio en 2010.
Ahí también relató que en 1990 el gobierno creó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), justamente para ayudar a combatir los excesos y abusos del poder que culminaron en graves violaciones a derechos humanos, por lo que en 1999 este organismo inició con el programa de “presuntos desaparecidos”.
“Pero se tardó 11 años en hacer una recomendación. En 2001, la CNDH concluyó que casi 300 personas había indicios para declararlas víctimas de desaparición forzada, entre ellas mi madre, en la recomendación 26/2001”, dijo.
Un año después, en el sexenio de Vicente Fox, se creó la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP). Fue hasta entonces que la familia de Alicia de los Ríos y el Centro Prodh pudieron denunciar y la PGR abrió una averiguación previa por la privación ilegal de la libertad de su madre.
De este documento surgió la lista entera de las personas desaparecidas de la Liga Comunista que fue consultada para este trabajo.

“Actualmente, el equipo jurídico del Centro Prodh y yo analizamos un expediente de cerca de 40 mil fojas de la investigación sobre narcotráfico, investigando a los generales Francisco Quirós Hermosillo y Arturo Acosta Chaparro Escapite, así como el mayor Francisco Barquín, donde encontramos la bitácora del avión con fecha del 8 de junio de 1978 que registró un viaje nocturno conocido como un vuelo de la muerte”, cuenta Alicia.
Pese a lo anterior, no fue sino hasta el año 2019 cuando le asignaron a Alicia de los Ríos Merino el número 771 del Registro de Personas Desaparecidas y No Localizadas de este país. La 771 de más de 113 mil personas.
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Por ello, aquel día en la Ibero, Alicia aprovechó la oportunidad no solo para exponer el caso de su madre, sino también para lanzar fuertes críticas contra el Estado y todas sus instituciones de seguridad y justicia.
“De niña debí comprender qué significaba ser una desaparecida política y una insurgencia comunista. Las violencias del Estado mexicano nos han obligado históricamente a buscar, a investigar y a litigar. También nos ha obligado a argumentar por qué nuestros padres y madres son víctimas de violaciones graves de derechos humanos pese a que fueran militantes radicales […] La obstrucción para investigar se ha ordenado siempre desde el alto funcionariado de este país”.
“¿Durante tu participación en estas mesas de diálogo pudiste plantearle esta situación al ministro Arturo Zaldívar o alguna de las personas convocantes?”, se le preguntó.
“No, fíjate que no, lo que sí alcancé a decirle a Zaldívar es que la Fiscalía General de la República (FGR), que es la que tendría que estarnos representado, para poder judicializar a los posibles responsables, pues se ha convertido en un obstáculo para nuestro derecho humano a la justicia”, responde.
Lo anterior se evidencia con el amparo que tuvo que tramitar en contra de la FGR, su representación social, para que realice peritajes en el Campo Militar número 1 y en la Base Aérea de Pie de la Cuesta para seguir indagando en la desaparición de su mamá.
“También me he amparado en contra del Centro Nacional de Información y de la Sedena para que no destruya archivos y los ponga a consideración para ser consultados. ¿Alguien podría convencerme de que en México la justicia es expedita, pronta, efectiva y de calidad?”, cuestionó aquel día.

Por eso, frente al ministro en retiro Arturo Zaldívar, Alicia de los Ríos no dudó en asegurar que “una institución enemiga para el acceso de justicia y de verdad para cualquier víctima de este país es la Fiscalía General de la República (FGR) y cualquier fiscalía local”.
“Ahorita lo que nosotros urgimos para la próxima administración, porque con esta ya no hay posibilidades, es que tengamos por lo menos la garantía de tener una representación social que sí investigue y no este monstruo al que nos hemos estado enfrentando durante toda la administración de López Obrador”, asegura.
También espera que en estas mesas de diálogo y foros se reconstruya la relación con las familias buscadoras y con las organizaciones de derechos humanos que se han roto en esta administración.
“Pese al horizonte desesperanzador, nosotros no nos iremos, somos unas profesionales de la paciencia. Tarde que temprano las personas desaparecidas en este país colapsarán la negación, la impunidad y la desmemoria oficial y la sociedad toda se preguntará horrorizada cómo permitió la catástrofe. La reflexión develará el futuro donde la vida sí importe y la no repetición sea posible. Habrá valido entonces la pena no sucumbir a la soledad, al desprecio, la incertidumbre, la frustración y la tristeza”, concluyó.

El estudio buscaba generar cercanía entre desconocidos a través de un cuestionario que se volvía cada vez más (y más) personal. A la escritora Mandy Len Catron le funcionó.
“Para enamorarte de cualquiera, haz esto”.
El título era en extremo provocador. E irresistible.
Se trataba de un ensayo publicado en la sección Modern Love (“Amor moderno”) del diario The New York Times por la escritora Mandy Len Catron y fue un éxito viral.
De hecho, fue una de las historias más leídas del periódico en aquel 2015.
En el ensayo, Catron contaba que, junto con un conocido de la universidad, habían decidido poner a prueba un experimento diseñado por psicólogos que intentaron “hacer que dos personas se enamoren”, decía.
Se trataba de un estudio de 1997 liderado por el psicólogo Arthur Aron de la Universidad de Stony Brook en Nueva York, cuya metodología era simple pero potente.
Consistía en poner a dos extraños solos en una habitación, sentados cara a cara, respondiendo 36 preguntas que cada vez se volvían más (y más) personales.
Para finalizar, explicaba Catron, ambos debían mirarse a los ojos durante 4 minutos en silencio.
“Seis meses después, dos participantes se casaron. Invitaron a todo el laboratorio a la ceremonia”, decía.
Lo más mágico del artículo quizás era que a ella y su compañero de cuestionario también les funcionó.
Sí, se enamoraron.
Es cierto que no eran desconocidos y que no lo habían llevado a cabo en un laboratorio sino en un bar, pero las preguntas generaron un “espacio íntimo” que en otras circunstancias “podría tomar semanas o meses”.
“Aunque es difícil atribuirle todo el mérito al estudio (quizás hubiese sucedido de todos modos), sí fue una forma de iniciar una relación que se siente deliberada”, escribió.
Y hay más todavía porque el año pasado, 10 años después de aquel experimento, se casaron.
Entonces, ¿eso quiere decir que funciona?
Antes de explicar las fortalezas y limitaciones del estudio, vayamos a lo que genera más curiosidad: las 36 preguntas.
El cuestionario “para el procedimiento de generación de cercanía” elaborado por Aron y su equipo está dividido en tres grupos.
Grupo 1:
1. Si pudieras elegir a cualquier persona del mundo, ¿a quién te gustaría como invitado en una cena?
2. ¿Te gustaría ser famoso? ¿De qué manera?
3. Antes de hacer una llamada telefónica, ¿ensayas a veces lo que vas a decir? ¿Por qué?
4. ¿Qué sería un día “perfecto” para ti?
5. ¿Cuándo fue la última vez que cantaste para ti mismo? ¿Y para alguien más?
6. Si pudieras vivir hasta los 90 años y conservar la mente o el cuerpo de una persona de 30 años durante los últimos 60 años de tu vida, ¿cuál elegirías?
7. ¿Tienes alguna corazonada secreta sobre cómo vas a morir?
8. Nombra tres cosas que tú y tu compañero parecen tener en común.
9. ¿De qué te sientes más agradecido en tu vida?
10. Si pudieras cambiar cualquier cosa de tu crianza, ¿qué sería?
11. Tómate 4 minutos y cuéntale a tu compañero la historia de tu vida con el mayor detalle posible.
12. Si pudieras despertar mañana habiendo adquirido cualquier cualidad o habilidad, ¿cuál sería?
Grupo 2:
13. Si una bola de cristal pudiera decirte la verdad sobre ti, tu vida, el futuro o cualquier otra cosa, ¿qué te gustaría saber?
14. ¿Hay algo que hayas soñado hacer durante mucho tiempo? ¿Por qué no lo has hecho?
15. ¿Cuál es el mayor logro de tu vida?
16. ¿Qué es lo que más valoras de una amistad?
17. ¿Cuál es tu recuerdo más preciado?
18. ¿Cuál es tu recuerdo más terrible?
19. Si supieras que en un año vas a morir repentinamente, ¿cambiarías algo de tu forma de vivir actual? ¿Por qué?
20. ¿Qué significa la amistad para ti?
21. ¿Qué papel juegan el amor y el afecto en tu vida?
22. Túrnense para compartir cinco aspectos que cada uno considere una característica positiva del otro.
23. ¿Qué tan unida y cariñosa es tu familia? ¿Sientes que tu infancia fue más feliz que la de la mayoría de las personas?
24. ¿Cómo te sientes respecto a tu relación con tu madre?
Grupo 3:
25. Túrnense para hacer tres afirmaciones verdaderas cada uno que abarquen a los dos. Por ejemplo: “Los dos estamos en esta habitación sintiéndonos…”.
26. Completa la siguiente frase: “Ojalá tuviera a alguien con quien compartir…”.
27. Si fueras a hacerte amigo cercano de tu compañero, ¿qué sería importante que supiera?
28. Dile a tu compañero lo que te gusta de él; sé muy honesto esta vez, diciendo cosas que no le dirías a alguien que acabas de conocer.
29. Comparte con tu compañero un momento embarazoso de tu vida.
30. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de otra persona? ¿Y solo?
31. Dile a tu compañero algo que te guste de él.
32. ¿Hay algo que sea demasiado serio para bromear sobre ello? ¿Qué?
33. Si murieras esta noche sin la oportunidad de comunicarte con nadie, ¿qué lamentarías más no haberle dicho a alguien? ¿Por qué no lo has hecho aún?
34. Tu casa, con todas tus pertenencias, se incendia. Después de salvar a tus seres queridos y mascotas, tienes tiempo para entrar una última vez para salvar cualquier ítem. ¿Cuál sería? ¿Por qué?
35. De todas las personas de tu familia, ¿la muerte de quién te resultaría más perturbadora? ¿Por qué?
36. Comparte un problema personal y pídele consejo a tu compañero sobre cómo podrías afrontarlo. Además, pídele que te cuente cómo cree que te sientes respecto al problema que has elegido.
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Si bien la historia de amor de Catron es real, el ensayo tenía datos incorrectos o imprecisos sobre el estudio original.
Algunos son detalles, como el ejercicio final de mirarse a los ojos durante 4 minutos, que no estaba incluido en el experimento.
Pero otros son más profundos.
Por ejemplo, en el propio paper se aclaraba que el objetivo del cuestionario era “desarrollar un sentimiento temporal de cercanía, no una relación real y duradera”.
Lo que el equipo de investigadores hizo fue tomar lo que entonces se sabía sobre cómo se construye una relación cercana (que puede ser de amor romántico, pero también de amistad) y aplicarlo para generar un procedimiento que permitiese lograr la mayor intimidad posible en el menor tiempo disponible (concretamente, 45 minutos).
Según el estudio, “un patrón clave asociado con el desarrollo de una relación cercana entre iguales es la autorrevelación sostenida, creciente, recíproca y personalista”.
De ahí que el cuestionario sea cada vez más personal.
Lo mismo sucede con las preguntas que apuntan a señalar factores en común entre los participantes y a decir elogios mutuos.
Con este procedimiento, se explicaba, los investigadores pueden decidir qué participantes eligen para forjar en el laboratorio una relación y así medir variables antes, durante y después, que pueden ser desde cambios hormonales hasta prejuicios sociales.
Distintos estudios recientes lo han utilizado, por ejemplo, para generar un vínculo cercano entre alumnos remotos, ya que la educación a distancia suele tener altas tasas de abandono.
“Creemos que la cercanía producida en estos estudios se experimenta como similar en muchos aspectos importantes a la cercanía sentida en las relaciones naturales que se desarrollan con el tiempo”, afirmaban Aron y sus colegas.
Catron, claro, explicaba “el procedimiento” de una manera mucho más romántica y emotiva.
“Las preguntas me recordaron el infame experimento de la rana hervida, en el que la rana no siente que el agua se calienta hasta que es demasiado tarde”, decía.
“En nuestro caso, como el nivel de vulnerabilidad aumentaba gradualmente, no me di cuenta de que habíamos entrado en territorio íntimo hasta que ya estábamos allí, un proceso que suele durar semanas o meses”, agregaba.
Luego reflexionaba: “La mayoría de nosotros pensamos en el amor como algo que nos sucede (…). Pero lo que me gusta de este estudio es que asume que el amor es una acción”.
Es “hacer el esfuerzo de conocer a alguien, que en realidad es una historia sobre lo que significa que te conozcan”.
Mucho ha pasado en la vida de Catron desde su texto viral.
Publicó el libro How to Fall in Love with Anyone (“Cómo enamorarse de cualquiera”), dio una charla TEDx y lanzó un newsletter sobre amor, entre otros proyectos profesionales.
En lo personal, además de casarse con aquel “conocido” llamado Mark Janusz Bondyra, tuvieron mellizos.
Hasta hoy, su ensayo “sigue siendo muy leído”, informó el año pasado The New York Times en un artículo sobre su boda.
En la ceremonia, contaron, en cada mesa y en el bar colocaron tarjetas con las 36 preguntas como un guiño al inicio de su historia de amor.
Si bien a lo largo de estos 11 años Catron ha intentado moverse del lugar de “caso de estudio”, entiende por qué su ensayo en general y su historia de amor en particular todavía despiertan interés.
“Creo que la mayoría de la gente quiere sentirse vista y comprendida por otra persona”, le dice a BBC Mundo.
Y agrega: “Creo que este deseo se ha vuelto especialmente fuerte en los últimos 10 a 15 años, con tanta de nuestra vida social mediada por las pantallas”.
Para ella, “las 36 preguntas proporcionan una estructura que hace que ese tipo de vulnerabilidad y conexión se sienta accesible”.
Catron está convencida de que esta herramienta “es valiosa para cualquiera”, incluso familiares y amigos: “Es una forma maravillosa de aprender más sobre uno mismo y sobre otra persona”.
Ahora, cuando se trata del amor de pareja, Catron en su ensayo escribía: “El estudio de Arthur Aron me enseñó que es posible (incluso sencillo) generar confianza e intimidad, los sentimientos que el amor necesita para prosperar”.
Pero como ha dicho en numerosas oportunidades desde entonces, enamorarse es fácil; seguir enamorados es lo difícil. Implica elegirse una y otra (y otra) vez.
Por eso, contó en su charla TEDx, aunque le gustaría tener la certeza del final feliz que sugiere el título de su famoso ensayo, la realidad es otra.
“Lo que tengo, en cambio, es la oportunidad de elegir amar a alguien y la esperanza de que él también me ame. Es aterrador, pero así es el amor”.
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