
¿Realmente hay una sola forma de amar? El Sabueso olfateó algunos mitos sobre el amor romántico para verificar que muchos de estos son falsos porque son una construcción social que no necesariamente es compatible con lo que cada persona o relación quiere o necesita.
El amor romántico tiene sus orígenes en la Edad Media, junto con la familia monogámica y el matrimonio tradicional. Desde entonces, existen creencias como que nuestro objetivo en la vida es encontrar el amor, que tenemos un límite de tiempo para conseguirlo o que la pareja es nuestra única fuente de felicidad.
En consecuencia, estos mitos sobre el amor romántico pueden alejarnos de vivir la experiencia de las relaciones como realmente son por buscar ideales imposibles de alcanzar. Pero, más allá de la decepción, las falsas expectativas o la frustración que pueden generar en mujeres y hombres esta concepción del amor contribuye a perpetuar violencias.

Este mito sobre el amor omnipotente, que todo lo puede aunque las personas tengan proyectos de vida incompatibles o lenguajes del amor que no se complementan, ocasiona que vivamos diferentes tipos de violencias en una relación. El psicólogo y sexólogo César Galicia reconoce que el amor es una motivación importante, pero señala que no lo es todo.
“Hay muchas cosas por las cuales el amor, en tanto una motivación, no alcanza. El amor no puede curar enfermedades, el amor no es suficiente para que una persona adicta pueda superar una adicción”, ejemplifica.
Esta creencia nos “obliga” a aceptar todo en nombre del “amor” o a sacrificarnos. “La otra cara de esta expresión es una justificación para tolerar la violencia: estoy en una situación violenta y mi pareja puede cambiar porque me ama o yo voy a aguantarme porque la amo”, advierte César Galicia.
La psicoterapeuta con perspectiva de género Paulina Lecanda apunta que no necesariamente tiene que ver con el amor que ciertas relaciones funcionen.
“Lo que tenemos que pensar es en las consecuencias que nos trae una idea así de que el amor todo lo puede. Porque por amor podemos justificar el quedarnos en relaciones que no nos hacen bien”, agrega la especialista.
César Galicia recuerda que eso que llamamos amor, más allá de un sentimiento, implica compromisos como construir un proyecto de vida, cohabitar un espacio, experimentar deseo sexual, tomar decisiones como casarse o tener hijos.
“Hay un montón de cosas que están metidas en la misma expresión y, si bien suelen aparecer en conjunto durante la etapa del enamoramiento, no siempre se mantienen igual conforme pasa el tiempo”, sostiene. “Todas estas cosas que constituyen el amor pueden cambiar con el tiempo, es normal. De hecho, deberían cambiar y actualizarse es una relación sana y no necesariamente mantenerse igual para siempre”, continúa.
Paulina Lecanda agrega por su parte que los mitos del amor romántico nos hacen permanecer en relaciones donde hay violencia sin darnos cuenta. O tal vez ya nos dimos cuenta, pero por los mismos mitos del amor romántico, como pensar que es por siempre y para siempre, nos quedamos.
“El pensar que tiene que ser para siempre nos puede dejar con pocas posibilidades de irnos de una relación cuando es necesario; por un lado, ese es uno de los riesgos y, por otro, es la desilusión que viene cuando nos damos cuenta de que las relaciones pueden terminar, incluso las relaciones de pareja donde hay amor”, menciona.
El experto César Galicia dice que en las relaciones no siempre se debe de estar de acuerdo en todo ni tener las mismas características porque no todo lo que es igual es una forma de complemento.
“Como la otra persona nos gusta, nos identificamos con ella y pensamos que tiene que tener las mismas ganas, los mismos intereses, querer hacer las mismas cosas, pero la realidad es que las personas somos muy diferentes las unas de las otras”, sentencia Paulina Lecanda.
El pensar en que “somos el uno para el otro” nos impide ver cuáles son las cosas en las que no estamos de acuerdo, en las que pensamos diferente. “Cuando no pasa que mi pareja no quiere lo mismo que yo pueden devenir experiencias de intentar controlarla u otras formas de violencia”, lamenta la psicoterapeuta.
Un mito más del amor romántico es que somos personas incompletas y necesitamos encontrar a la otra persona que nos complete y que encajemos perfectamente para ser felices. César Galicia desmiente que no hay una media naranja.
“No hay una media naranja, sino más bien hay personas con las que se construyen proyectos de vida y, si los trabajas adecuadamente y hay compatibilidad y las circunstancias se dan y un montón de cosas están a su favor, se puede llegar a construir algo lindo”, dice el especialista.
Mientras, Paulina Lecanda destaca la individualidad de las personas. “Si pienso que estoy incompleta y que entonces hasta que llegue ‘mi media naranja’ voy a estar completa, me quito la posibilidad de disfrutar y de sentirme bien con mi vida”.
Ambos coinciden en que no existe la compatibilidad al cien por ciento y en que las incompatibilidades o diferencias nos permiten conocernos más tanto en lo individual como en pareja.

César Galicia distingue en que puede ocurrir un enamoramiento a primera vista, pero no puedes decir que amas a una persona desde que la ves.
“No podemos conocer a alguien la primera vez que le vemos. Es cuando vamos conociendo a una persona que nos podemos dar cuenta de si somos compatibles como pareja, si realmente nos gustamos y disfrutamos el tiempo juntos”, aclara Paulina Lecanda.
Los dos especialistas concuerdan en que las relaciones pasan por un proceso de construcción de las personas que las conforman y que no es algo que ocurra de inmediato.
“El amor, entendido como un proyecto de vida como una intención de estar con otra persona, es una cosa que se construye con el tiempo y no es algo que está dado, no es algo a lo que estamos destinados, no es este famoso mito del hilo rojo que nos conecta. Lo que sucede es que tú conoces una persona, hay algún proceso de enamoramiento y, a través de una serie de acciones y decisiones que van tomando día con día, se va a construyendo esta relación”, indica Galicia.
El mito de la exclusividad consiste en que solo puedes enamorarte de una persona a la vez o no sentir atracción sexual por otras personas. Pero esto no es un mandato y, más bien, debería ser un acuerdo, según el tipo de relación.
“Sí existe una tendencia biológica en los seres humanos de priorizar a una sola persona, cuando hay una fase de enamoramiento, no todas las personas van a ser así, no todas las personas lo van a vivir así; pero la idea de que cuando tienes una pareja no te puede gustar nadie más es completamente falsa y no es ninguna falla moral. Muchas otras personas podrán sentir enamoramiento, podrán tener relaciones platónicas, podrán tener distintos tipos de relaciones incluso cuando tienen pareja y eso es normal”, comenta César Galicia.
Paulina Lecanda concluye que la idea de que el amor debe ser exclusivo y monógamo es una construcción social.
En El Sabueso verificamos esta lista de mitos sobre el amor romántico en el marco del 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad. Deconstruir estas falsas creencias requiere de introspección para ver cuáles son tus valores, expectativas, necesidades, sabiendo que pueden cambiar con el tiempo.
La parte del mito es pensar que así debe ser el amor real y verdadero y que no puede ser modificado. Pero también creer que si no caes en ninguna de estas ideas del amor romántico en automático ya tienes una relación sana.
Para saber más: 36 preguntas para conocer sexualmente a alguien


La presentación de Benito Martínez Ocasio en el show de medio tiempo del Super Bowl el domingo estuvo marcada por mensajes y símbolos que evocaban la cultura latina y puertorriqueña. La bandera tuvo un rol destacado.
“Aquí mataron gente por sacar la bandera, por eso yo la llevo donde quiera”.
Bad Bunny se tomó muy en serio este verso de su canción “La MuDANZA” cuando el domingo, durante el show de medio tiempo del Super Bowl, ondeó con orgullo la bandera de Puerto Rico en el evento deportivo más importante de Estados Unidos.
Lo hizo ante la mirada de millones de personas en todo el mundo, cantando casi por completo en español y en el momento en que denunciaba los constantes cortes de luz que sufren los puertorriqueños en la isla.
El artista suele ofrecer presentaciones meticulosas, donde cada detalle está calculado, y esta ocasión no fue la excepción.
“La bandera puertorriqueña no es solo un símbolo de afirmación nacional; también es una herramienta de resistencia frente al colonialismo”, sostuvo el historiador Jorell Meléndez-Badillo en un artículo de 2019.
Al interpretar su éxito “El apagón”, rodeado de una escenografía que aludía al maltrecho sistema eléctrico boricua, Benito Martínez Ocasio empuñó una versión muy específica de la monoestrellada: la azul celeste.
Dicha variante del diseño está vinculada al movimiento independentista puertorriqueño y, en general, a quienes buscan marcar una diferencia cultural con la estadounidense.
Sin embargo, la bandera oficial es la azul oscuro, adoptada en 1952, cuando se creó el Estado Libre Asociado, la forma de gobierno propio con poderes limitados aprobada por el gobierno de EE.UU. para Puerto Rico.
Esa fue la versión que en 2020 Jennifer Lopez, al presentarse junto a Shakira, también usó en el show del medio tiempo del Super Bowl.
La cantante sorprendió entonces al público al abrir su vestuario decorado con la bandera estadounidense para revelar en su interior la boricua.
Pero, más allá del debate del color, la bandera de la isla guarda una historia de persecución que es la que el artista expone en su música.
La bandera puertorriqueña fue diseñada en 1895 por Antonio Vélez Alvarado, un periodista y político que militaba en el Comité Revolucionario de Puerto Rico, grupo de boricuas que, a su vez, formaba parte del Partido Revolucionario Cubano.
El partido, fundado por José Martí en Nueva York, buscaba la independencia de Cuba y Puerto Rico, las últimas dos colonias españolas en América.
Con la intención de mostrar unidad, al diseñar la bandera puertorriqueña el periodista se inspiró en la cubana, pero invertida: franjas rojas y blancas, triángulo azul y estrella blanca.
La bandera boricua fue presentada al propio Martí en una cena, según el historiador puertorriqueño Joseph Harrison Flores en entrevista con el diario El Nuevo Día.
“Las dos islas… juntas han de salvarse o juntas han de perecer”, habría dicho el escritor y revolucionario, según los documentos estudiados por el autor de “Historia de la bandera puertorriqueña: del conflicto a la certeza”.
Hay historiadores que afirman que el azul de aquella primera versión era celeste y estaba inspirado en la bandera del Grito de Lares, un alzamiento de puertorriqueños contra España que tuvo lugar en el municipio de Lares, en el centro de la isla, en 1868.
Pero Harrison Flores argumenta que, en realidad, era azul oscuro y que años más tarde los grupos independentistas fueron quienes cambiaron su tono.
Mientras que Cuba alcanzó la independencia que deseaban los exiliados en Nueva York, Puerto Rico fue cedido a EE.UU. al final de la guerra hispanoamericana en 1898.
Décadas después, en 1948 y con la intención de sofocar los movimientos independentistas, el gobierno local de Puerto Rico aprobó la Ley 53 o la Ley de la Mordaza.
Esta disposición coartaba la libertad de expresión, prohibía apoyar públicamente la independencia, imprimir información relacionada o participar en algún grupo con esta inclinación.
Y, por supuesto, hacía ilegal poseer, exhibir o incluso tener en el hogar una bandera de Puerto Rico.
La pena por violar la ley podía ser de hasta 10 años de cárcel.
Fue derogada en 1957, pero sus efectos culturales y psicológicos persisten y aún son motivo de discusión en Puerto Rico.
Por eso no es casualidad que Bad Bunny insista en este símbolo, no solo en “La MuDANZA”, sino también en “LO QUE LE PASÓ A HAWAii”:
“No, no suelte’ la bandera ni olvide’ el lelolai/Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái“.
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