
Los sentimientos de tristeza y soledad llevaron a Silvia, de 26 años, a subir a la azotea de su lugar de trabajo con la intención de arrojarse. Sin embargo, la llamada telefónica de un psicólogo logró hacerla cambiar de parecer.
Mientras Silvia se encontraba en la azotea contactó al Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México a través de su chat, donde relató que fue abandonada por su madre y sufrió violencia desde niña, además de que el fallecimiento de sus abuelos le había provocado ataques de ansiedad y pánico.
Un instante después, la joven recibió la llamada telefónica de un psicólogo que le brindó contención emocional e hizo llegar a los servicios de emergencia al lugar.
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Desde el 2019, con el programa “Di sí a la vida” el Consejo Ciudadano ha atendido a más de 38 mil personas de todo el país que se encontraban en riesgo de cometer suicidio, entre ellas Silvia, a quien el apoyo la convenció de bajar de la azotea y ser canalizada para recibir terapia.
Ramón Beltrán, secretario ejecutivo del Consejo Ciudadano, explica que el principal motivo por el que las personas buscan apoyo es la desesperanza (14 %), “que es cuando ya no encuentran un propósito en la vida y sienten que no tienen más futuro”.
También les llaman por problemas de pareja (13 %), dificultad de expresar emociones (12 %), así como problemas familiares (10 %). Otras causas mencionadas por las personas en crisis son la soledad y abandono (5 %), depresión (5 %), trastornos psiquiátricos (5 %) y violencia familiar (4 %).
Como parte del programa, el Consejo Ciudadano promueve un “pacto por la vida”.
“Cuando alguien llama -en el 92 % directamente el afectado- automáticamente del call center pasan la llamada al centro especializado de ayuda para el suicidio, donde psicólogos expertos tienen una conversación que busca que la persona permanezca en la línea el mayor tiempo posible”, comenta Beltrán.
La finalidad de esta retención es que “la llamada sirva como una válvula de escape” que, por un lado, permita a la persona desahogarse, mientras los especialistas determinan si se requiere de apoyo de ambulancias o patrullas para evitar una situación de suicidio o si la atención puede darse sólo por teléfono.
En el caso de las personas a las que atienden vía telefónica, “buscamos generar el pacto por la vida, que es un compromiso para seguir teniendo llamadas de ayuda con los expertos del consejo en días posteriores, con horarios establecidos, para que puedan salir de su crisis”.
Paola Quiroz, asesora en el call center del Consejo Ciudadano, dice que el acompañar a una persona y regresarle la esperanza “es uno de los sentimientos más gratificantes como psicóloga. No importa cuanto tiempo tarde, saber que no atentarán contra su vida es darle sentido a la mía”.
Actualmente, el equipo que apoya situaciones de riesgo de suicidio está conformado por 170 personas, de las cuales 24 son psicólogos especialistas.
El secretario ejecutivo del Consejo Ciudadano destaca la importancia de este programa, en un contexto en el que se ha documentado un incremento en el número de suicidios en México. Para 2024 ocurrieron 8 mil 856, es decir, 6.8 por cada 100 mil habitantes.

A los 13 años, Arizbeth sentía que nadie la quería, pues sus compañeros de escuela se burlaban de su cuerpo y era violentada por sus padres. Estas situaciones la llevaron a tomar un cuchillo, aunque al final decidió no dañarse.
Contactó al Consejo Ciudadano porque encontró referencias de su programa de apoyo en internet, por lo que decidió llamar y encontró un espacio para desahogar sus sentimientos, además de que aceptó un proceso de terapia para fortalecer su autoestima y alejar pensamientos suicidas.
De acuerdo con Ramón Beltrán, la mayoría de quienes buscan apoyo del Consejo Ciudadano son mujeres (62 %). En el caso de los hombres, representan el 32 % de las llamadas de ayuda que reciben, y en el 6 % de ocasiones no se indica el sexo de la persona.
El 49 % de las llamadas son realizadas por personas de entre 18 y 30 años; 20 % -como en el caso de Arizbeth- eran menores de edad; el 16 % tienen entre 31 y 40 años; el 7 % entre 41 y 50 años; el 3 % entre 51 y 60 años, mientras que el 2 % son mayores de 60.
“Todos, hombres y mujeres, tenemos dificultades para pedir ayuda, pero pueden con toda confianza llamar al Consejo Ciudadano al número 55 5533 5533 las 24 horas, 7 días a la semana. El tiempo de espera es de máximo 10 segundos y la atención es personalizada y amigable”, expresa el secretario ejecutivo.
“¿Qué decirles a quienes se sienten con desesperanza? Que en todo el planeta cada año más de 720 mil personas mueren por suicidio, y hay otras que lo intentan. Y cada persona puede ser parte de ese número que lo están pensando, pero que pueden recuperar su vida con esperanza. No tengan pena ni miedo, llamen al consejo, aquí nadie los va a ver ni los va a juzgar”, indica.
A quienes se encuentran cerca de alguien que pueda estar pasando por riesgo de suicidio, recomienda identificar si la persona presenta cambios drásticos de conducta o alteración en sus patrones de sueño, hablar directa y abiertamente del tema con ella, escucharla sin juzgar y acompañarla para buscar ayuda profesional.
“En el Consejo Ciudadano la atención es gratuita y en cualquier momento, todos los días. Siempre estamos dando la cara y el mejor esfuerzo para que no se sientan solos”, remarca Beltrán.
Para mayor información, se puede contactar al Consejo Ciudadano a través de la línea de seguridad y chat de confianza en el número 55 5533 5533, o consultar su página web, donde se puede consultar el catálogo de servicios con los que cuentan.

Un maquinista murió y decenas de personas resultaron heridas en el accidente ocurrido en la línea de vía única que conduce a Machu Picchu.
Un maquinista murió y decenas de personas resultaron heridas en una colisión frontal de trenes cerca de Machu Picchu, la atracción turística más popular de Perú.
Dos trenes chocaron en la vía única que conduce a la antigua ciudad inca el martes, según un comunicado del gobierno local.
Según indicaron las autoridades, 20 ambulancias acudieron al lugar del accidente y los heridos fueron trasladados a centros médicos en la cercana ciudad de Cusco.
De acuerdo con el ministerio de Salud de Perú, los servicios de salud han atendido a 36 heridos, “la mayoría con traumatismos múltiples y contusiones”. Nueve de ellos, fueron dados de alta, mientras que 25 siguen recibiendo atención médica.
La embajada de Estados Unidos en Perú informó que había ciudadanos estadounidenses entre los heridos, pero la policía aún no ha confirmado la identidad de las personas involucradas en el incidente.
El presidente de Perú, José Jeri; el jefe del Gabinete Ministerial y los ministros de Comercio Exterior y Turismo y de Transportes y Comunicaciones se encuentran en Cusco para supervisar el operativo de atención tras el accidente.
El medio de comunicación local Peru21 informa que “cientos” de turistas permanecen en el lugar a la espera de ser evacuados, una operación que se ha visto “dificultada” por el terreno alrededor del lugar del accidente.
Al menos 20 de los heridos se encuentran en estado grave, según declaró un funcionario de salud a la agencia de noticias Reuters.
La colisión ocurrió en la vía férrea que une la estación de Ollantaytambo con Aguas Calientes, la localidad más cercana a Machu Picchu. El trayecto entre ambas estaciones suele durar alrededor de 90 minutos.
Los dos trenes implicados en el accidente eran operados por PeruRail e Inca Rail, respectivamente.
“Lamentamos profundamente lo sucedido”, declaró PeruRail en un comunicado, añadiendo que su personal brindó “inmediatamente” primeros auxilios al maquinista, al conductor del tren y a los pasajeros afectados por el incidente.
Aún no se ha esclarecido la causa del accidente.
El incidente se produce en medio de una disputa en curso entre los proveedores de transporte al sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco con las comunidades locales descontentas con lo que consideran un proceso de licitación poco transparente.
Los trenes y autobuses que transportan a los turistas a la antigua ciudad tienen precios elevados y pueden resultar muy lucrativos debido a su acceso limitado.
Construida en los Andes peruanos en el siglo XV, la ciudad inca de Machu Picchu es una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.
Los visitantes pueden llegar al sitio en tren y autobús, o realizar una caminata por el Camino Inca con un operador turístico autorizado.
En 2011, las autoridades implementaron un límite diario de visitantes para proteger y preservar el sitio, pero persisten las preocupaciones sobre el turismo masivo.
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