
El Subcomité de la ONU para la Prevención de la Tortura alertó sobre graves irregularidades en centros de rehabilitación para personas con adicciones en México, especialmente en aquellos privados que operan sin supervisión oficial, al señalar que en estos lugares se registran métodos de control y castigos que vulneran a los internos y advertir que, pese a que la ley prohíbe internar a alguien en contra de su voluntad, esta práctica continúa ocurriendo.
Al concluir su visita al país realizada del 25 al 30 de enero de 2026, la jefa de la delegación del Subcomité, Carmen Comas-Mata, señaló a través de un comunicado que observó prácticas coercitivas y condiciones que calificó como riesgosas en estos centros.

Afirmó que “operan sin la debida regulación, lo que supone un grave riesgo de malos tratos”. Comas-Mata subrayó “abordar esta situación requiere una acción urgente y decisiva por parte del Estado”.
El Subcomité reiteró además que, aunque la legislación prohíbe la institucionalización involuntaria, esta práctica continúa ocurriendo en la realidad.
El organismo reconoció que México ha mostrado “compromiso político para combatir y prevenir la tortura” y que ha logrado “importantes avances”, entre ellos la aprobación de la Ley General para la Prevención de la Tortura en 2017, la reforma a la Ley General de Salud en 2023 y el fortalecimiento del Mecanismo Nacional de Prevención (MNP); sin embargo, advirtió que “queda mucho por hacer con respecto a la implementación de medidas de prevención de la tortura”.
Los expertos también expresaron preocupación por la falta de investigaciones efectivas sobre actos de tortura y por la persistencia de la impunidad.

El equipo de la ONU visitó cárceles, comisarías, hospitales psiquiátricos y centros de tratamiento de adicciones, donde realizó entrevistas confidenciales con personas detenidas y personal. También sostuvo encuentros con autoridades y con el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, cuyo “reforzamiento y adecuado funcionamiento” valoró positivamente, aunque subrayó la necesidad de nombrar a todos los integrantes de su Comité Técnico y restablecer la cooperación con la sociedad civil.
Las alertas del Subcomité se suman a antecedentes recientes que revelan irregularidades graves vinculadas a centros de tratamiento de adicciones y su posible colusión con redes criminales.
De acuerdo con testimonios reunidos por el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, algunos de estos centros han sido utilizados como espacios de reclutamiento forzado de jóvenes, una modalidad que se suma a prácticas ya documentadas como falsas ofertas laborales, uso de videojuegos y raptos directos.
Indira Navarro, representante del colectivo, aseguró que los nuevos testimonios obtenidos tras el caso del Rancho Izaguirre muestran que el reclutamiento desde centros de rehabilitación se ha convertido en una estrategia del crimen organizado.
Narró que en estos sitios los jóvenes son ingresados “de forma forzada o mediante engaños”, mantenidos un tiempo en instalaciones donde permanecen “en anonimato”, y posteriormente trasladados a otros puntos para finalmente enviarlos a la sierra.

Según los testimonios citados por Navarro, algunos centros operan en colusión con grupos criminales, lo que incluye la entrega directa de jóvenes reclutados. La activista describió que incluso familias que ingresan voluntariamente a sus hijos terminan sin conocer su paradero real: a menudo se les informa que “se escaparon”, cuando en realidad fueron entregados al crimen organizado.

La amenaza de Trump de que impondrá aranceles a los países que envíen petróleo a Cuba podría desencadenar una crisis humanitaria sin precedentes en la isla.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aumentó aún más la presión sobre el gobierno de Cuba el jueves al firmar una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles adicionales a los países que le suministren petróleo a la isla.
Se trata de una medida que puede empeorar la escasez de petróleo en Cuba, que ya produce apagones masivos que se extienden diariamente durante horas y otras graves consecuencias en la economía.
Tras la reciente intervención de EE.UU. en Venezuela, Trump anunció que no habría más envíos de petróleo para Cuba desde el país sudamericano.
Con su nueva orden, deja en la cuerda floja el flujo hacia la isla desde su otro principal proveedor: México.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reaccionó a la medida acusando a Trump de querer asfixiar la economía cubana y calificando de “fascista, criminal y genocida” a su gobierno.
Trump negó estar intentando asfixiar a Cuba, pero a la vez dijo que “no podrá sobrevivir”.
Según datos de la compañía belga Kpler publicados por el diario Financial Times, Cuba solo tiene petróleo para unos 15 a 20 días más.
A continuación, te explicamos en 4 claves cómo Trump está usando el petróleo para aumentar la presión sobre una Cuba ya muy debilitada.
En estricto sentido, la orden ejecutiva proclamada por Trump el jueves declara una emergencia nacional argumentando que “la situación con respecto a Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”.
El documento señala al gobierno de Cuba de “desestabilizar la región” y aliarse con adversarios de EE.UU. como Rusia, China e Irán y “grupos terroristas” como Hamás y Hezbolá.
“Al declarar un estado de emergencia por Cuba, la administración Trump está argumentando, en la práctica, que el suministro energético de la isla es ahora una cuestión de seguridad nacional para Estados Unidos”, explica el corresponsal de BBC News Will Grant.
Como respuesta a la supuesta amenaza que representa Cuba, la orden busca disuadir a terceros países de venderle petróleo a la isla so pena de que se les impongan mayores aranceles.
Desde su primer periodo en la presidencia, Trump ha tomado acciones decisivas para debilitar el sostén económico del gobierno cubano.
En 2017, revirtió la política de apertura que había mantenido el gobierno de su predecesor, Barack Obama, y reanudó duras restricciones y sanciones al flujo de dinero, mercancías y personas hacia Cuba.
Tras la intervención en Venezuela del 3 de enero, el presidente estadounidense afirmó que Cuba estaba “lista para caer”, en la medida en que dejaría de recibir dinero del que fue su aliado más cercano durante décadas.
Sin embargo, su gobierno ha aclarado que no pretende forzar un cambio de régimen.
Este miércoles, ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, aclaró: “Nos encantaría ver un cambio de régimen, pero eso no significa que vayamos a provocarlo”.
Y agregó: “No cabe duda de que sería un gran beneficio para Estados Unidos que Cuba dejara de estar gobernada por un régimen autocrático”.
Fuentes expertas calculan que Cuba necesita unos 110.000 barriles de petróleo al día, y produce por su cuenta aproximadamente 40.000, por lo que depende en gran medida del que recibe del exterior.
En el mejor momento de la alianza entre Hugo Chávez y Fidel Castro, a inicios de los 2000, la isla recibía unos 100.000 barriles al día de Venezuela.
La situación ahora es muy diferente.
Según los datos de Kpler publicados en el Financial Times, en lo que va de 2026 Cuba ha recibido un solo envío, proveniente de México, de 84.000 barriles de petróleo (lo que equivale a menos de 3.000 diarios).
La escasez se ha agravado, por supuesto, por el hecho de que, una vez que Trump tomó el control del petróleo de Venezuela, la isla dejó de recibir envíos desde el país sudamericano.
“No habrá más petróleo ni dinero para Cuba”, afirmó el presidente estadounidense el 11 de enero.
El petróleo de Venezuela ha sido vital para la isla, incluso en años recientes en los que el volumen de los envíos se venía reduciendo.
Según observadores de la industria y un alto funcionario estadounidense citado por el Miami Herald, el gobierno cubano usaba el petróleo venezolano no solo para suplir parte de la demanda interna, sino también para revenderlo y conseguir divisas, algo que le resulta muy difícil al país bajo el embargo estadounidense.
Ante su actual crisis de escasez de petróleo, México se había convertido en la principal esperanza para Cuba. Se calcula que, a lo largo de 2025, le envió unos 12.000 barriles de petróleo al día a Cuba.
Pero es justo allí donde pretende tener sus efectos la medida anunciada el jueves por Trump.
“En concreto, la intención parece ser advertir a México para que no sustituya a Venezuela como principal proveedor energético de la isla, después de que Nicolás Maduro fuera desalojado del poder por la fuerza en Caracas a comienzos de este mes”, señala Will Grant.
El economista Ricardo Torres explicó a BBC Mundo que, incluso con el suministro de petróleo mexicano, los sistemas eléctrico y de transporte de la isla ya se encontraban en riesgo de quedar completamente paralizados.
Si deja de llegar petróleo de México, ese riesgo será mucho mayor.
El presidente cubano reaccionó a la orden ejecutiva anunciada el jueves diciendo: “Bajo un pretexto mendaz y vacío de argumentos, […] el presidente Trump pretende asfixiar la economía cubana imponiendo aranceles a países que soberanamente comercien petróleo con Cuba”.
Y añadió que esta medida “evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales”.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó la orden ejecutiva como una “nueva escalada de EE.UU. contra Cuba” y dijo que los argumentos que usa Trump para señalar a Cuba como una amenaza están basados en mentiras.
“EE.UU. recurre también al chantaje y la coerción, para tratar de que otros países se sumen a su universalmente condenada política de bloqueo contra Cuba, a los que, de negarse, amenaza con la imposición de arbitrarios y abusivos aranceles, en violación de todas las normas del libre comercio”, agregó Rodríguez.
De acuerdo con datos del Banco de México, desde que Claudia Sheinbaum asumió la presidencia, las exportaciones de petróleo a Cuba aumentaron considerablemente.
Los datos de Kpler hablan de unos 12.000 barriles al día durante 2025.
Sheinbaum argumenta que estos envíos tienen una motivación humanitaria; es decir, que buscan evitar que se interrumpa el funcionamiento de hospitales y otros servicios esenciales.
Así lo reiteró este viernes, en su conferencia matutina, al reaccionar a la medida anunciada por Trump.
“La aplicación de aranceles a países que suministran petróleo a Cuba podría desencadenar una crisis humanitaria de gran alcance”, dijo y añadió que México buscará alternativas para impedirla.
Sin embargo, también reconoció que no quiere poner al país en riesgo de que le impongan más aranceles, por lo cual le ordenó a su secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, que se comunicara con el gobierno estadounidense para entender el alcance de la orden ejecutiva.
Según Sheinbaum, los envíos de petróleo a Cuba representan menos del 1% de lo que produce México.
Antes de que se conociera la amenaza arancelaria de Trump, la agencia Bloomberg había dado a conocer que México dio marcha atrás a un envío de petróleo que tenía previsto hacia Cuba esta semana.
Al respecto, la presidenta Sheinbaum señaló, sin confirmar si el envío se realizaría o no, que esa era una decisión “soberana” que recaía en manos de la empresa Petróleos Mexicanos (Pemex).
Los cubanos ya llevan meses enfrentando las consecuencias de la falta de combustible: cortes de electricidad que se extienden durante horas, filas extensas para comprar gasolina, transporte y comida a precios impagables, y montones de basura en las calles que no están siendo recogidos.
“En muchas partes del país los cortes eléctricos no bajan de 20 horas al día. Quiere decir que solamente tienen luz cuatro horas, y eso es una situación difícil”, indica a BBC Mundo el economista Omar Everleny, exdirector del centro de estudios de la economía cubana de la Universidad de la Habana.
Con el nuevo anuncio de Trump, el país podría entrar en una crisis humanitaria sin precedentes.
El propio canciller reconoció que el “bloqueo total a los suministros de combustible” puede someter al pueblo cubano “a condiciones de vida extremas”.
El país lleva años atrapado en la recesión, incapaz de pagar sus múltiples deudas u obtener financiación externa, con una producción en retroceso y sin lograr garantizar el suministro de alimentos y productos básicos a la población.
La producción industrial en 2024 fue la más baja en 40 años, según los datos más recientes del gobierno.
La agricultura está bajo mínimos por el ineficiente sistema de gestión estatal, la falta de fertilizantes y combustible.
Y el turismo internacional —una fuente clave de divisas— cerró 2025 por debajo de los dos millones de visitantes, la peor cifra en más de 20 años con excepción de la pandemia.
A esto se suma una grave escasez de medicamentos en un contexto de brotes simultáneos de dengue, zika y chikungunya, y la reducción al mínimo de los alimentos subsidiados.
En palabras del presidente Miguel Díaz-Canel, “no se trata de una crisis más”, sino de “la acumulación de distorsiones, adversidades, dificultades y errores propios, exacerbados por un cerco externo extremadamente agresivo”.
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