
La cita con el máximo torneo futbolístico será un hito por múltiples factores que harán de este evento algo único. Las expectativas en torno al gran esfuerzo de la FIFA y de los gobiernos nacionales involucrados apuntan a mucho más que al balón que rueda cada cuatro años entre la pasión por el gol y el sueño de levantar la copa.
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Estos son algunos de los frentes abiertos que enfrenta el Mundial 2026 a 100 días del silbatazo inicial.
El Mundial de 2026 se celebrará en tres naciones norteamericanas; sin embargo, Estados Unidos representa uno de los retos más relevantes, especialmente en materia de turismo. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las políticas migratorias han generado tensiones en varias ciudades que serán sede del torneo.
Los Ángeles, San Francisco, Nueva York, Dallas y Houston —por citar algunas— han presenciado operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) que han inquietado a comunidades migrantes y provocado reacciones civiles, como ocurrió en Minneapolis durante las primeras semanas de enero. Este clima ha desincentivado los viajes hacia el país.
Las alertas están encendidas: en 2025, el número de visitantes internacionales con pernocta en Estados Unidos se contrajo 5.7%. A finales de febrero, The New York Times difundió un análisis que anticipa datos preocupantes: en enero, el flujo de viajeros extranjeros cayó 4.8% respecto al año anterior, tendencia que no mejora en los registros de la industria turística.
El clima internacional se tensó aún más tras las acciones militares de Estados Unidos sobre Irán el 28 de febrero. Los bombardeos provocaron el abatimiento del líder de la república islámica, el ayatolá Alí Jamenei.
La selección iraní está clasificada al Mundial y disputará íntegramente la fase de grupos en territorio estadounidense. Irán quedó ubicado en el Grupo G y tiene programados partidos en Los Ángeles —ante Nueva Zelanda y Bélgica, el 15 y 21 de junio, respectivamente— y en Seattle, donde cerrará la primera ronda frente a Egipto el 26 de junio.
De manera anticipada, a los aficionados iraníes se les ha prohibido la entrada a Estados Unidos como parte de las restricciones de viaje anunciadas por la administración Trump.
Hasta ahora, la FIFA no ha fijado una postura definitiva sobre la situación, aunque ha señalado que monitorea de cerca el conflicto en la región.
El pasado 21 de enero se dio a conocer que el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una ordenanza a sus consulados para suspender la emisión y el procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países seleccionados.
La medida afecta a naciones ya clasificadas como Argelia, Brasil, Colombia, Costa de Marfil, Egipto, Ghana, Haití, Irán, Jordania, Marruecos, Senegal, Túnez, Uzbekistán y Uruguay. Tampoco exime a países que aún disputan la repesca por los últimos boletos, como Jamaica, Macedonia del Norte, Irak y República Democrática del Congo.
La decisión limita la presencia de aficionados que tenían previsto viajar para apoyar a sus selecciones en un torneo cuya mayoría de partidos —alrededor del 75%— se disputará en estadios estadounidenses.
Como es habitual, los grandes eventos deportivos implican fuertes inversiones en infraestructura: carreteras, ampliación de aeropuertos, trenes y sistemas de transporte para movilizar a millones de aficionados.
México es el país que más ha invertido en obras para el Mundial. En Nuevo León se proyectaron dos nuevas líneas del Metrorrey —el sistema de metro de la zona metropolitana de Monterrey— para conectar el Estadio BBVA con el aeropuerto y facilitar la movilidad.
No obstante, la Secretaría de Movilidad y Planeación Urbana confirmó en enero de 2026 que las Líneas 4 y 6, planeadas para concluir antes del Mundial, estarán listas hasta el final del sexenio del gobernador Samuel García, en septiembre de 2027.
El emblemático Estadio Azteca —que será renombrado como Estadio Banorte— vivirá su tercera inauguración tras un proceso de remodelación para cumplir con los estándares de la FIFA. Con 87 mil butacas proyectadas, será el recinto de mayor capacidad del torneo.
El 9 de enero comenzó la instalación de nuevos asientos, luego de más de dos décadas sin una intervención mayor. El 25 de febrero se difundieron imágenes de la colocación de las membranas rojas en la parte superior del estadio, similares a las del Estadio GNP Seguros.
El empresario Emilio Azcárraga Jean, propietario del inmueble, ha expresado dudas sobre los tiempos de entrega. Incluso se ha puesto en entredicho la posibilidad de estrenarlo en el partido preparatorio entre México y Portugal el 27 de marzo.
El estadio deberá entregarse a la FIFA el 11 de mayo, un mes antes del partido inaugural.
La seguridad es uno de los temas más sensibles, y en ese rubro México es el eslabón más cuestionado entre los tres anfitriones.
Los hechos violentos que paralizaron la zona metropolitana de Guadalajara el 22 de febrero, tras el abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, pusieron de relieve los desafíos en materia de seguridad, particularmente en una ciudad sede.
Ante ello, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha reiterado su confianza en la viabilidad de México como anfitrión y en la capacidad de las autoridades para garantizar condiciones seguras a ciudadanos y visitantes.
“Reiteré nuestra plena confianza en el país anfitrión y espero con gran entusiasmo que albergue todos los partidos programados allí”, escribió Gianni Infantino en la red social Instagram, en la que compartió una fotografía con la presidenta Sheinbaum tomada durante la ceremonia del sorteo para al torneo, en diciembre pasado.
“Seguimos trabajando como hasta ahora para realizar con éxito la Copa Mundial de Futbol 2026. Confirmamos la confianza en el país”, publicó Sheinbaum en X.
En Estados Unidos, el comité anfitrión de Nueva York y Nueva Jersey encendió las alarmas al anunciar la cancelación del evento previsto en el Liberty State Park, debido a la falta de recursos federales para cubrir el presupuesto de seguridad.
En sedes como Miami, Boston y Kansas City, los organizadores han advertido que se encuentran en un “punto de no retorno”. En Miami, por ejemplo, se estima que se requieren 70 millones de dólares adicionales para garantizar la seguridad en las zonas de aficionados; de lo contrario, la fiesta fuera de la cancha podría no realizarse.
A 100 días del inicio, el panorama luce complejo. Coordinar a tres países con realidades políticas, económicas y sociales distintas es, en sí mismo, un desafío mayúsculo. Los líderes de las naciones anfitrionas, sus selecciones y la FIFA confían en que el Mundial 2026 será un éxito.
La respuesta definitiva llegará cuando el balón ruede en junio y el torneo baje el telón en julio. Solo entonces podrá hacerse el balance final.

El presidente estadounidense difundió un mensaje en video en sus redes sociales en el que aseguró que el objetivo del ataque es acabar con el programa nuclear y con el régimen iraní.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que su país ha lanzado “importantes operaciones de combate” en Irán y ha llamado a los iraníes a sublevarse contra el gobierno de los ayalatolás.
“Vamos a destruir sus misiles y arrasar su industria misilística. Quedará totalmente destruida”, afirmó Trump en una declaración en video de ocho minutos publicada en las primeras horas de la mañana en EE.UU. en su red social Truth, poco después de que se informara sobre explosiones en Teherán.
El presidente se dirigió a los iraníes e instó a que utilizaran los ataques a gran escala de EE.UU. para derrocar al régimen.
“Cuando terminemos, tomen el control de su gobierno. Será de ustedes. Esta será probablemente su única oportunidad durante generaciones”, declaró. “La hora de su libertad está cerca”.
También dijo a los miembros de las fuerzas de seguridad iraníes que se les daría “inmunidad” si deponían las armas, o de lo contrario “se enfrentarían a una muerte segura”.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, también se dirigió en un mensaje a los iraníes: “Nuestra acción conjunta creará las condiciones para que el valiente pueblo iraní tome su destino en sus propias manos”.
Trump acusó al régimen liderado por Alí Jamenei de librar una “campaña interminable de derramamiento de sangre y asesinatos en masa contra Estados Unidos” y aseguró que con el ataque buscan “defender al pueblo estadounidense eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní, un grupo cruel de gente muy dura y terrible”.
El gran objetivo de la operación a gran escala es acabar con el programa nuclear iraní y derrocar al régimen, según la declaración del presidente.
“Siempre ha sido política de Estados Unidos, en particular de mi administración, que este régimen terrorista jamás pueda poseer un arma nuclear. Lo repito: jamás podrán poseer un arma nuclear”, afirmó el presidente, quien añadió que en la Operación Martillo de Medianoche del pasado mes de junio, “destruimos el programa nuclear del régimen en Fordow, Natanz e Isfahán”, los principales centros nucleares iraníes.
Trump declaró que Irán ha rechazado todas las oportunidades para renunciar a sus ambiciones nucleares y ha seguido desarrollando misiles de largo alcance que pueden amenazar a sus aliados en Europa, a las tropas estadounidenses en el extranjero y que “pronto podrían llegar a territorio estadounidense”.
Teherán firmó en 2015 un acuerdo para restringir su programa nuclear con los cinco miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (EE.UU., Reino Unido, Francia, Rusia y China) y la Unión Europea, pero Trump retiró a su país del acuerdo en 2018, durante su primera presidencia.
El presidente dio a entender que la operación lanzada este sábado tendrá un mayor alcance que la del pasado junio, y que podría incluso producir bajas estadounidenses.
“Las vidas de valientes héroes estadounidenses podrían perderse y podríamos tener bajas”, señaló.
Trump aseguró también que el régimen iraní lleva 47 años coreando “Muerte a Estados Unidos” y ha librado una “campaña interminable de derramamiento de sangre y asesinatos en masa contra Estados Unidos”.
El mandatario recordó la toma de la embajada de su país en Teherán en 1979 por los seguidores del ayatolá Jomenei, el ataque suicida contra un cuartel en Beirut en 1983 en el que murieron 241 militares estadounidenses (y 58 franceses) y el ataque también suicida contra el destructor USS Cole en el año 2000 sobre el que, según Trump, Irán tenía conocimiento y “probablemente estuvieron involucrados”.
Acabar con los “grupos terroristas que patrocina” Irán también es, según Trump, uno de los objetivos del ataque.
El presidente acabó su declaración dirigiéndose al “gran y orgulloso pueblo de Irán”, al que aseguró que la hora de la libertad estaba cerca.
“Manténganse a resguardo. No salgan de sus casas. Es muy peligroso afuera. Caerán bombas por todas partes”, dijo.
A principios de enero, Trump amenazó con bombardear Irán cuando las fuerzas de seguridad reprimieron las protestas antigubernamentales que tuvieron lugar a nivel nacional, matando al menos a 6.480 personas, según activistas de derechos humanos. Advirtió entonces que los responsables “pagarían un alto precio” y dijo a los manifestantes que “la ayuda está en camino”.
Pero, días después, el presidente señaló que había recibido garantías del gobierno de Irán de que “las matanzas habían cesado” y su atención se centró en el programa nuclear del país, que ha estado en el centro de una larga disputa con Occidente.
Este sábadoTrump señaló, sin embargo, que esta será, probablemente, “la única oportunidad en generaciones” de cambiar al régimen y hacerse con el control del gobierno.
“Durante muchos años, han pedido la ayuda de Estados Unidos, pero nunca la han recibido. Ningún presidente estuvo dispuesto a hacer lo que yo estoy dispuesto a hacer esta noche”, dijo el mandatario estadounidense.
En la misma línea, Netanyahu, en un mensaje público difundido por sus redes sociales, declaró que “ha llegado el momento de que todos los sectores del pueblo iraní —los persas, los kurdos, los azeríes, los baluchis y los ahwazíes— se liberen del yugo de la tiranía y creen un Irán libre y que busque la paz”, dijo el primer ministro.
“Este es el momento de actuar. No lo dejen pasar”, sentenció Trump.
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