
Seguro te ha pasado: estás viendo un maratón de Sex and the City y piensas “no hay forma de que esto le pase a alguien en la vida real”. Pues prepárate, porque Candace Bushnell, la mente maestra detrás de nuestras cuatro neoyorquinas favoritas, acaba de soltar la sopa de la verdad respecto a Carrie Bradshaw.
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En una entrevista exclusiva con People, a propósito de su nuevo show unipersonal Candace Bushnell: Tales of Sex, Success and Sex in the City, la escritora de 67 años confirmó lo que sospechábamos: Carrie Bradshaw era, básicamente, ella.
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Antes de ser un fenómeno de HBO, Sex and the City era una columna semanal donde Bushnell diseccionaba la jungla de asfalto y las citas desastrosas.
“Carrie era yo, probablemente más al principio de la serie, y luego tomó vida propia, lo cual es fantástico”, confesó la autora a People.
Llegó a Nueva York en los 70 con sueños literarios y terminó transformando sus propias aventuras (y las de sus amigas) en el libro que marcó a toda una generación. Aunque con el tiempo la serie tomó su propio camino, los primeros capítulos son un reflejo casi exacto de sus noches en el Greenwich Village.
En su nueva obra de teatro, Candace tiene una sección llamada “Real or Not Real”, donde desmenuza qué partes de la vida de Miranda, Charlotte y Samantha fueron inspiradas en personas de carne y hueso.
Lo real: Las charlas en el brunch, los dilemas sobre el éxito profesional y las dudas existenciales sobre el amor en las mujeres que pasan de los 30.
Lo ficcional: Muchos momentos fueron exagerados o inventados para que el ritmo de la tele no decayera. Porque seamos honestas, a veces nuestra vida real no tiene un soundtrack tan perfecto.
Si el final de Carrie y Big te pareció un cuento de hadas, agárrate. Bushnell comparó su relación con el “Mr. Big” de la vida real y el desenlace no fue en París con una confesión de amor eterno.
La autora reveló que su versión de Big la dejó el mismísimo día que ella recibió las primeras copias de su libro. Un detalle que ahora comparte con humor, pero que nos recuerda que, a diferencia de la serie, en la vida real a veces el zapato que te queda no es de cristal, sino un par de tenis para salir corriendo de ahí.

La conferencia, que reúne a líderes gubernamentales, expertos en seguridad y ministros de defensa, se celebra en un momento en que la tradicional alianza política y militar de Estados Unidos y Europa enfrenta tensiones.
Europa y Estados Unidos “existimos juntos”, declaró el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, el sábado, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, en un discurso en el que destacó que el destino del continente europeo “nunca será irrelevante” para EE.UU.
Pero Rubio criticó las políticas energéticas y migratorias de sus predecesores y de algunos líderes occidentales, que, según él, han empobrecido a la gente y “amenazan nuestro futuro”.
También criticó a Naciones Unidas, afirmando que la organización no ha desempeñado ningún papel en la resolución de conflictos.
La conferencia, que reúne a líderes gubernamentales, expertos en seguridad y ministros de defensa, se celebra en un momento en que la tradicional alianza política y militar de Estados Unidos y Europa enfrenta tensiones por las políticas del presidente estadounidense Donald Trump.
Además, el duro discurso del vicepresidente estadounidense, JD Vance, en la Conferencia de Seguridad hace un año, marcó el inicio de un período de enfriamiento en la relación transatlántica.
Pero ahora, el discurso de Rubio mostró que al parecer hay un esfuerzo de desescalada, en particular por la parte estadounidense.
El jefe de la diplomacia estadounidense dijo que su país espera contar con el apoyo de sus aliados europeos: “EE.UU. y Europa existimos juntos”, dijo. “Nuestro destino siempre estará entrelazado con el de ustedes”, agregó Rubio entre aplausos.
Y reiteró a sus aliados europeos que Estados Unidos tiene la intención de colaborar con ellos, pero sostuvo que esa alianza necesita ser reforzada: “No queremos aliados débiles”, dijo, y agregó que a su país no le interesa ser “un cuidador educado y ordenado del declive controlado de Occidente”.
Rubio comenzó su discurso hablando de la “alianza histórica” entre Estados Unidos y Europa y de cómo se creó un mundo sin fronteras tras la caída del Muro de Berlín en 1989.
Pero afirmó que esa fue una “ilusión peligrosa” y una “idea absurda” que ignoraba tanto la naturaleza humana como la historia.
Nos ha “costado muy caro”, agregó.
Posteriormente Rubio analizó el libre comercio, afirmando que mientras otros países han invertido en sus propias economías, “nosotros, Occidente, hemos externalizado cada vez más nuestra soberanía”.
Afirmó que, al invertir en políticas que buscaban apaciguar un “culto al cambio climático”, también “hemos invertido en políticas que empobrecen a nuestra gente, mientras que nuestros competidores invierten en petróleo”.
Rubio también declaró que Occidente “se ha abierto a una ola de migración masiva sin precedentes”, que, según él, “amenaza nuestro futuro”.
“Cometimos estos errores juntos”, dijo y agregó que “juntos, Estados Unidos y Europa ahora tienen la obligación con nuestros pueblos de avanzar y reconstruir”.
Con Trump, afirmó, “Estados Unidos planea asumir la tarea de renovación y restauración”.
“Si bien estamos preparados para hacerlo solos, si es necesario, preferimos hacerlo junto con ustedes”, declaró dirigiéndose a los líderes europeos presentes en la sala.
“Somos parte de una sola civilización: la civilización occidental”, indicó y agregó que Europa y Estados Unidos están conectados tanto económica como culturalmente. “Europa debe sobrevivir”.
Posteriormente Rubio abordó el tema de la migración y la seguridad fronteriza y dijo que Occidente puede prosperar, pero solo si controla sus fronteras.
“Esto no es una expresión de xenofobia”, afirmó, sino un “acto fundamental” de soberanía nacional.
Agregó que la seguridad fronteriza constituye una “amenaza urgente” para el tejido social y la “supervivencia de nuestra civilización”.
Sobre los sistemas de cooperación internacional, como la ONU, el secretario de Estado señaló que no era necesario abandonarlos ni desmantelar las instituciones globales del viejo orden.
Pero, dijo, “deben reformarse y reconstruirse”. La ONU, indicó “aún tiene el poder de ser una herramienta para el bien en el mundo, pero no han respondido a algunos de los problemas más urgentes de la actualidad”.
Para concluir su discurso Rubio se refirió a la alianza entre Europa y Estados Unidos.
“No queremos aliados débiles”, declaró. “EE.UU. quiere una Europa que pueda defenderse “para que ningún adversario se vea tentado a poner a prueba nuestra fuerza colectiva”.
Continúa diciendo que la administración Trump no quiere aliados que busquen “racionalizar el statu quo roto”, sino que quiere a aquellos que estén dispuestos a arreglarlo.
No tenemos ningún interés en ser “guardianes educados y ordenados del declive controlado de Occidente”.
Una ovación de pie para Marco Rubio con una sala repleta aquí en Múnich que respiró aliviada.
El mensaje principal del discurso inaugural de Rubio es que Estados Unidos sigue queriendo ser aliado de Europa.
Pero existen claras diferencias. Atacó las medidas adoptadas para abordar el cambio climático, la migración y el libre comercio.
Claramente, todavía hay muchas diferencias entre Europa y Estados Unidos, pero creo que, en el fondo, Rubio intentó sanar algunas de las heridas causadas aquí el año pasado por J. D. Vance.
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