
En los últimos años el nombre de El Malilla se ha convertido en una de las figuras representativas de lo que se conoce como reggaetón mexicano. Fernando Hernández Flores, nombre real del cantante, se alista para presentarse en el Palacio de los Deportes este 13 de febrero.
Además de prometer un show lleno de sus éxitos y poco más de dos horas, ha destacado que ha madurado en estos últimos años y que uno de sus objetivos es ver por el municipio mexiquense que lo vio nacer.
“La gente cree que yo vivo en Las Lomas, pero yo sigo viviendo en Valle de Chalco porque es mi lugar seguro, es mi barrio, donde crecí y desarrollaron mis sueños
¿Qué estamos haciendo por Valle de Chalco? Quiero hacer mi escuela de box pero ha habido intereses políticos (situación en la que no se quiere enfrascar) y tengo mi sello discográfico La Esquina INC, estamos apoyando talentos de la periferia”, respondió en convivencia con los medios de comunicación.
Luego de que el cantante Yeyo lanzara acusaciones contra El Malilla por regalías del tema “B de Bellako”, el cantante no descartó un reencuentro con el también productor pues mostró admiración por los otros colectivos que hacen música, principalmente como La Obsesión y La Vendición.
De igual manera, habló bien de su colega en la escena del reggaetón mexicano.
“En este momento de la vida estoy siendo más maduro, ya tengo 26 años y la realidad es que lo respeto como artista y el tiempo dirá, son cosas que en este momento no puede determinar porque el futuro es incierto. El tiempo nos dará la razón, al final del día yo estoy puesto para trabajar.
“Siento que al final del día la batalla que tenemos que luchar es que somos mexicanos y que tenemos que dejar en alto al reggaetón mexicano. Ya llegará el momento en el que volvamos a encontrarnos y trabajar”, respondió a pregunta realizada por Animal MX.
Con una larga lista de éxitos y diversas colaboraciones, El Malilla ha prometido que habrá poco más de dos horas de concierto y en una de esas hasta una orquesta lo puede acompañar.
Éxitos como “B de Bellako”, “Mami tú”, “Dime”, “Rodillas”, entre otros son los que podrán sonar el 13 de febrero.
Invitados, un escenario ideado para el Palacio de los Deportes y más habrá en el show del mexiquense.
“Es un show que diseñó mi equipo y si El Malilla quiere volar, ¡Va a volar!, son 73 canciones de El Malilla, más canciones de los invitados son dos horas y media. Es una viva experiencia y única. Vienen muchos carnales que aprecia”, adelantó.
En ese tenor también agradeció a quienes han creído en él, pues destaca que hoy en día es una persona nueva.
“En algún momento no creía en mi proyecto, hoy como Fernando representa felicidad y nostalgia. No ha sido fácil y las historias se cuentan así, en este 2026 verán la mejor versión de mi”, destacó.
Luego de presentarse con un gran éxito en el festival de Coachella en 2025, El Malilla buscó realizar una serie de presentaciones en Estados Unidos, pero en medio de las redadas contra migrantes por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), optó por posponerlas.
“Cinco meses o cuatro meses después (de Coachella) volví a visitar la ciudad de Los Ángeles, yo pedía mi comida en español y las cosas que tenía que pedir en inglés, las pedía en inglés. Pero empecé a ver que un chingo de banda mexicana, un chingo de banda latina, dejó de hablar en español por el miedo de que estaba presente el ICE, por el miedo de las redadas”, recordó.
Esto llevo a posponer y ver por la comunidad latina que lo iba a ver.
“Le dije a mi equipo de trabajo: ‘Hay que pausar las fechas que tenemos planeadas porque no va a ser muy cómodo, como persona, como Fernando, el saber que vamos a tener un venue y puede que suceda algo o puede que haya una redada’, no me parecía seguro para nuestra gente de allá”, concluyó,

A lo largo de más de 100 años de desarrollo petrolero tradicional en Venezuela, se han descubierto alrededor de 75.000 millones de barriles de reservas producibles en unos 320 campos petrolíferos, entre los que se incluyen 28 yacimientos petrolíferos gigantes.
El petróleo venezolano ha ocupado las portadas de todos los medios del mundo en estos primeros días de 2026, tras la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por tropas de EE.UU. y las palabras de Donald Trump sobre la riqueza petrolera del país sudamericano.
No es casualidad que Venezuela sea un país petrolero: su posición geográfica, su historia tectónica, la extensión de sus cuencas sedimentarias y la interacción entre clima, relieve y tiempo geológico crearon condiciones únicas para generar y preservar hidrocarburos a escala mundial.
Venezuela está dividida en dos mitades en sentido geológico. Cada parte queda a un lado y a otro de la cordillera de los Andes que se extiende por el oeste y suroeste del país, atravesando los estados de Táchira, Mérida y Trujillo. En esta cadena montañosa destacan el Pico Bolívar, con más de 5.000 metros sobre el nivel del mar, y la Sierra de Mérida.
La existencia de grandes cadenas montañosas en conjunción con cuencas planas tienen mucho que ver en la formación de yacimientos y en cómo se acumuló el crudo a lo largo de los años.
Y aunque las condiciones de su subsuelo son similares a las que se dan en otras potencias petroleras, incluidas su vecina Colombia, unos pocos factores geológicos extremadamente raros son los que llevaron al terreno venezolano a crear la Faja Petrolífera del Orinoco, considerada la mayor acumulación de hidrocarburos del mundo, y los yacimientos del Lago de Maracaibo.
Esas mismas características provocaron, a lo largo de los siglos, que el crudo venezolano sea extrapesado y ácido, rico en azufre y difícil de procesar.
“El crudo pesado -como el de Venezuela- es especialmente importante para la producción de diésel y combustible para aviones”, explica Mauro Ratto, cofundador y director de inversiones, Plenisfer Investments, parte de Generali Investments.
“No es bueno ni malo, simplemente es que tiene otros usos distintos de los que puede tener el crudo ligero. Así es como hay que expresarlo. Es un producto diferente”, dice a BBC News Mundo el geólogo y profesor de la Universidad de Virginia Tech, Philip Prince.
¿Por qué Venezuela tiene tanto petróleo?
“Se debe a la forma en que está configurada. Además de tener una roca madre realmente buena y una roca reservorio excepcional, todo encaja a la perfección para tener estos grandes recursos petrolíferos en tierra firme en un volumen tremendo”, responde Prince.
Venezuela se sitúa en el borde norte de América del Sur, en una zona de interacción compleja entre la placa tectónica Sudamericana, la placa del Caribe y la de Nazca.
Este contexto tectónico ha generado cuencas sedimentarias profundas, sistemas de fallas, pliegues y trampas estructurales que acumulan el petróleo a la espera de ser descubierto. Son los elementos geográficos ideales para la acumulación.
“Las placas tectónicas se empujan entre sí. El borde de la placa sudamericana está siendo tragado bajo la placa del Caribe, como si se tratase de una máquina quitanieves apilando roca que tiene literalmente kilómetros de espesor. Por eso, se forman cuencas que se llenan de sedimentos”, cuenta Prince.
“El choque tectónico entierra la roca madre y genera el petróleo, y luego el petróleo migra a esas nuevas capas de sedimentos y se abre camino hacia la parte exterior”, añade.
Lo que el profesor nos describe que los choques tectónicos crean cadenas montañosas elevadas que permiten que los sedimentos que contienen el petróleo se desplacen como si volcáramos un plato hacia uno de sus lados. Ese lado que recoge todo es, por ejemplo, la Faja del Orinoco o los yacimientos del Lago de Maracaibo.
“Las vastas reservas del país se explican quizás mejor si se reconoce que las cuencas actuales son remanentes de áreas sedimentarias mucho más amplias que probablemente alimentaron las trampas geológicas. Esta historia implicó migración y remigración a larga distancia”, escribió el geólogo K. H. James en un artículo en el Journal of Petroleum Geology.
Básicamente, ese cinturón petrolero del Orinoco es casi como si fuera el lugar al que ha ido a parar todo el petróleo de las profundidades de la cuenca.
Desde sus inicios en la década de 1910 y hasta 1975, la industria petrolera venezolana estuvo operada por empresas privadas, lideradas por las legendarias empresas de la época: Shell, Exxon, Chevron, Mobil, Texaco, Gulf Oil, Sinclair y Phillips, por mencionar algunas.
El primer gran descubrimiento petrolero fue el campo Mene Grande en la cuenca occidental de Maracaibo en 1914. Desde entonces y hasta 1917, se descubrieron varios yacimientos importantes, incluyendo el legendario y gigantesco Campo Costero Bolívar, todos en el occidente de Venezuela.
En la Cuenca Oriental, la producción comercial de petróleo comenzó en 1937 con el descubrimiento del yacimiento de Oficina. A finales de la década, Venezuela producía 560.000 barriles diarios y se había convertido en el tercer mayor productor mundial de petróleo, después de Estados Unidos y la Unión Soviética.
A lo largo de más de 100 años de desarrollo petrolero tradicional en Venezuela, se han descubierto alrededor de 75.000 millones de barriles de reservas producibles en unos 320 campos petrolíferos, entre los que se incluyen 28 yacimientos petrolíferos gigantes.
Pero sus enormes reservas se crearon hace cientos de millones de años.
“En el subsuelo venezolano hay una secuencia gruesa de rocas sedimentarias de grano fino que se deposita en el agua y tiene mucho contenido orgánico. Esta es la fuente del petróleo. Tiene pequeños cuerpos, un poco de plancton y algas, cosas microscópicas que utilizan la fotosíntesis en el agua del océano para vivir. En realidad, esos son los ingredientes iniciales del petróleo”, explica Prince.
Es decir, hace millones de años, existían pantanos prehistóricos con abundantes algas y fitoplancton, y esos materiales se acumularon y acabaron enterrados. Las reacciones químicas a largo plazo, bajo altas presiones, convirtieron toda esa materia orgánica descompuesta en petróleo.
El otro de los elementos indispensables para la formación de los enormes yacimientos es la roca madre del Cretácico, que se encuentra por todas partes en Venezuela, es de muy alta calidad y tiene un enorme potencial para generar petróleo.
“En Venezuela, la roca reservorio es una buena arenisca. Es realmente muy buena para retener el petróleo en el subsuelo y además vemos todas estas fallas que son vías excelentes para trasladar el petróleo a estas pequeñas estructuras geológicas que llamamos trampas, situadas básicamente para recogerlo bajo tierra, de modo que se pueda perforar y extraer”, concluye el geólogo.
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