
El cantante Julio Iglesias rompió su silencio este viernes y calificó de “absolutamente falsas” las acusaciones de dos exempleadas, que denunciaron a la estrella de la canción latina ante la justicia española por presuntos delitos sexuales y trata de personas.
El caso estalló el martes, cuando la televisión estadounidense Univisión y el medio español elDiario.es publicaron una investigación con las acusaciones de una extrabajadora del servicio doméstico y una exfisioterapeuta del cantante, el artista latino que más discos ha vendido en el mundo y padre del también cantante Enrique Iglesias.
Ambas denunciaron haber sido sometidas a vejaciones y acoso sexual, que en el caso de una de las mujeres incluía penetraciones no consentidas.
Los presuntos abusos habrían ocurrido en 2021, en las mansiones del artista en la República Dominicana y en las Bahamas. Por entonces, las mujeres tenían 22 y 28 años, según detalló la investigación periodística.
A través de una publicación en Instagram, el cantante de 82 años hizo su primera reacción directa desde el inicio del escándalo:
“Con profundo pesar, respondo a las acusaciones realizadas por dos personas que anteriormente trabajaron en mi casa”, indicó. “Niego haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer. Esas acusaciones son absolutamente falsas y me causan una gran tristeza”, destacó.
“Nunca había sentido tanta maldad, pero aún me quedan fuerzas para que la gente conozca toda la verdad y defender mi dignidad ante un agravio tan grave”, agregó en un mensaje que finaliza estampando su firma y agradeciendo a “tantas y tantas personas queridísimas” que le han mandado “mensajes de cariño”.
Ver esta publicación en Instagram
Las organizaciones Amnistía Internacional y Women’s Link, que respaldan a las denunciantes, indicaron que el 5 de enero “se pusieron en conocimiento de la Fiscalía [española] hechos ‘que podrían constituir un delito de trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzado y servidumbre’, ‘delitos contra la libertad y la indemnidad sexuales tales como acoso sexual’, así como un delito de lesiones y delitos contra los derechos de los trabajadores”.
La Fiscalía española, que está examinando las denuncias todavía en fase preprocesal, tomará declaración a las dos mujeres como testigos protegidos, indicaron.
Women’s Link aclaró que los presuntos hechos se denunciaron en España, y no en los países donde supuestamente ocurrieron, porque la legislación española “puede ser una opción interesante para dar acceso a la justicia a estas mujeres”, según explicó la abogada Gema Fernández.
La Fiscalía tiene seis meses prorrogables otros seis para decidir si desestima el caso o sigue adelante, agregó.
De acuerdo con las organizaciones, “Laura y Rebeca [nombres ficticios de las víctimas] habrían vivido múltiples y distintas formas de violencia —sexual, psicológica, física y económica— por parte de Julio Iglesias, entre enero y octubre de 2021”.
Según su testimonio, Iglesias “las habría agredido y acosado sexualmente, habría revisado regularmente sus celulares, les habría prohibido salir de la casa donde trabajaban y les habría exigido jornadas laborales de hasta 16 horas al día, sin días de descanso y sin contrato”.
La noticia desató una ola de reacciones en España, donde Julio Iglesias es muy famoso tanto por su carrera artística como por su agitada vida personal.
Varios miembros del gobierno dijeron estar valorando retirarle la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, afirmó en la televisión pública que la información que se estaba conociendo “da terror, da pánico”.
Nacido en 1943, Julio Iglesias se hizo famoso con temas como “Soy un truhán, soy un señor”, “Gwendolyne” o “Me olvidé de vivir”. De fama internacional, especialmente en España y Latinoamérica antes de una exitosa etapa en Miami, Iglesias vio despegar su carrera en la década de 1970.
Con ocho hijos reconocidos de dos matrimonios, Iglesias siempre estuvo rodeado de una fama de seductor.
Uno de sus exmánagers, Fernán Martínez, describió a un hombre “besucón”, “muy de contacto físico”, aunque aseguró que “nunca” le vio “comportamiento de estos agresivos”, como los denunciados, en declaraciones a la cadena Telecinco.
Iglesias comparte su vida desde hace décadas con la exmodelo holandesa Miranda Rijnsburger, madre de sus cinco hijos pequeños.

La estimulación cerebral se ha utilizado durante mucho tiempo para tratar enfermedades como el párkinson y ahora se está probando para otras afecciones como la pérdida de memoria.
¿Tienes una larga lista de la compra que necesitas recordar? ¿O los nombres de los invitados a una reunión importante?
Existen trucos de memoria que se usan para entrenar el cerebro y que funcione mejor: el llamado método “software” para mejorar la capacidad mental.
Pero ¿podríamos también usar hardware, es decir, dispositivos que le dan un impulso eléctrico al cerebro?
Hasta ahora, esta tecnología se ha desarrollado para ayudar a restaurar la función cerebral en ciertas afecciones neurológicas.
La estimulación cerebral profunda (ECP) es un ejemplo: una técnica compleja que se ha utilizado durante muchos años para tratar a personas con trastornos del movimiento como la enfermedad de Parkinson.
La profesora Francesca Morgante, de la Universidad City St George’s de Londres, ha observado el impacto de la estimulación cerebral profunda (ECP) en sus pacientes.
“[La ECP] se considera para aquellas personas cuya medicación no logra controlar los síntomas”, le dijo al programa CrowdScience del Servicio Mundial de la BBC.
En la enfermedad de Parkinson, las células que producen dopamina, el mensajero químico, se mueren.
La dopamina es necesaria para la señalización en las partes del cerebro que controlan los movimientos corporales. Sin suficiente dopamina, quienes padecen Parkinson pueden experimentar síntomas como temblores, rigidez y lentitud en los movimientos.
La enfermedad empeora con el tiempo y actualmente no tiene cura.
La ECP consiste en implantar quirúrgicamente un generador de pulsos bajo la piel, por lo general justo debajo de la clavícula. Este se conecta a cables o electrodos que se insertan en las áreas cerebrales afectadas para estimularlas con una pequeña corriente eléctrica.
El dispositivo actúa como un marcapasos cerebral, explica Morgante, ayudando a restablecer la señalización cerebral normal.
Si bien la estimulación cerebral profunda puede ayudar a aliviar algunos de los síntomas del párkinson, no siempre es eficaz.
Las formas en que la vasta red de neuronas se envían señales eléctricas entre sí son complejas y, hasta el momento, no se comprenden del todo.
“Hay muchos más síntomas que solo temblores y problemas de movilidad”, afirma la Dra. Lucia Ricciard, también de la Universidad City St George de Londres. “Incluyen síntomas como depresión, ansiedad, falta de motivación, problemas de memoria y dificultades para dormir”.
Y añade que los estudios sugieren que la estimulación cerebral profunda también puede ayudar a aliviar algunos de estos síntomas, como la depresión y la ansiedad, pero se necesita más investigación.
Además, existen consideraciones individuales. Cada cerebro es altamente complejo y único, por lo que no existe un enfoque que sirva para todos.
Los cables implantados que se utilizan en la ECP constan de múltiples segmentos independientes que se conectan a diferentes neuronas.
Los expertos deben determinar qué segmentos estimular para lograr el mayor impacto en los síntomas del paciente.
“La decisión de cuál activar y con qué parámetro en términos de frecuencia, amplitud y pulso: hay muchos aspectos que debemos considerar”, afirma Ricciard.
Este proceso de calibración personalizado, tradicionalmente realizado mediante ensayo y error, está mejorando constantemente, especialmente ahora que la IA puede sugerir qué combinaciones son las mejores para cada cerebro.
No está muy claro aún si la estimulación cerebral sirve para mejorar otras funciones como la memoria. Sin embargo, eso es actualmente objeto de investigación.
La memoria humana se centra en una región cerebral llamada hipocampo.
Este recibe información de otras partes del cerebro, como el olor, el sonido y la imagen de una experiencia, y la convierte en un código que se almacena a corto o largo plazo, según explicó el Dr. Robert Hampson, experto en memoria de la Universidad Wake Forest, en Estados Unidos.
Hace varios años, su equipo realizó experimentos con pequeños roedores, a los que les dio una tarea que requería el uso de la memoria, y observó la aparición de patrones eléctricos específicos antes de que el animal decidiera qué hacer.
“Si la rata de laboratorio va a girar a la izquierda, obtengo un patrón que llamo ‘izquierda’, y si va a girar a la derecha, obtengo un patrón que llamo ‘derecha'”, explicó Hampson.
“Descubrimos que existen patrones asociados con el correcto funcionamiento de la memoria y con su posible fallo”, afirmó.
Hampson empezó a preguntarse si sería posible influir en estos patrones y “reparar la memoria cuando falla”.
Su equipo fue pionero en las primeras pruebas en humanos de un dispositivo llamado prótesis neural hipocampal, aunque Hampson lo describió como “más como una muleta o un yeso” que como una prótesis.
Similar a la ECP, implica la implantación quirúrgica de numerosos electrodos, esta vez dirigidos al hipocampo.
La tecnología aún no está completamente desarrollada. Por lo tanto, en lugar de un marcapasos, los electrodos están conectados a una gran computadora externa que puede enviar y recibir señales del cerebro.
“Intentamos restaurar la función cuando esta se debilita o se pierde”, afirmó.
Los primeros indicios son prometedores al probarse en personas con epilepsia.
“Observamos una mejora del 25% al 35% en la capacidad de retener información durante este tiempo, de aproximadamente una hora a 24 horas”, comentó Hampson. “Esto se observó en los sujetos que presentaban mayores problemas de memoria al inicio de la prueba”.
Esta tecnología podría algún día ayudar a quienes padecen problemas de memoria como el alzheimer, según Hampson.
Pero, ¿se podría mejorar el cerebro de cualquier persona, no solo de quienes padecen enfermedades degenerativas?
Hampson cree que aún tenemos mucho que aprender sobre por qué la memoria de algunas personas funciona mejor que la de otras.
“No necesariamente tenemos suficiente información para decir: ‘¿Podemos mejorar (el cerebro) más allá de lo normal?'”, afirmó.
Y, por supuesto, existen obstáculos éticos que considerar, además de los riesgos de la propia cirugía cerebral.
“La memoria es la esencia que nos define, y lo único que no queremos es cambiarla”, comentó Dr. Hampson.
*Este artículo está basado en un episodio de CrowdScience del Servicio Mundial de la BBC.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.