
El terremoto legal que rodea a Julio Iglesias tras las denuncias de trata y agresión sexual ha puesto los reflectores sobre la mujer que lo ha acompañado por más de tres décadas: Miranda Rijnsburger. Pese a que el cantante ha negado todos los cargos y los señalamientos por medio de sus redes sociales el caso sigue su marcha.
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Mientras la Fiscalía investiga los testimonios de dos extrabajadoras que describen un entorno de abusos en las mansiones del cantante, la imagen de la “familia idílica” que conocíamos por las revistas parece desmoronarse, revelando una realidad mucho más compleja y distante.
Julio Iglesias rompe su silencio y tacha de “absolutamente falsas” las acusaciones sexuales de exempleadas
Aquí te contamos quién es Miranda y qué papel juega en este momento crítico para el intérprete de “Con la misma piedra”.
Miranda conoció a Julio en 1990 en el aeropuerto de Yakarta, en Indonesia. Ella tenía 24 años y él 46. Lo que comenzó como un flechazo de película terminó en una relación de 35 años y cinco hijos en común. La pareja son padres de cinco hijos en común: Miguel (28), Rodrigo (26), las gemelas Victoria y Cristina (24), y Guillermo (18). Por su parte, Julio también es padre de Chábeli, Julio y Enrique Iglesias, fruto de su relación con Isabel Preysler.
Sin embargo, fuentes cercanas a la pareja aseguran que, en los últimos años, su vida conyugal ha sido casi inexistente.
Vidas por separado: Mientras Julio se refugia en solitario en sus residencias de Bahamas y República Dominicana, Miranda vive en la exclusiva isla de Indian Creek, en Miami, a cargo de sus hijos.
Visitas exprés: Los encuentros familiares se han reducido a visitas puntuales, y Miranda suele pasar sus veranos en la finca de Ojén (Málaga) sola o con sus hijos, pero rara vez con Julio.
Más allá de ser la esposa discreta que nunca ha dado una queja pública, Miranda es una pieza clave en el engranaje económico del cantante. Con una fortuna estimada por Forbes en 630 millones de euros, ella es quien gestiona gran parte del patrimonio:
Administradora: Está al frente de varias empresas y sociedades que controlan los activos inmobiliarios en España.
Propietaria: La famosa finca “Cinco Lunas” en Málaga está a su nombre, demostrando que su rol en la pareja es tanto emocional como financiero.
Según medios especializados en la fortuna de famosos han apuntado que la mayor parte de su riqueza proviene del éxito de su carrera musical. Es uno de los mayores vendedores de álbumes del mundo (en los tiempos en que se vendían grabaciones físicas), ha sido reconocido por los Guinness World Records por ser el artista hispano masculino con mayores ventas y por grabar en 14 idiomas, logrando más de 2,600 discos de oro y platino.
Iglesias es reconocido como el único artista en conseguir un Disco de Diamante, un reconocimiento creado para expeditamente para él por haber rebasado las 100 millones de copias de sus álbumes en múltiples idiomas.
A pesar de la distancia física y de los rumores de una relación fracturada, Miranda ha cerrado filas con el cantante tras la grave investigación publicada por elDiario.es.

Tras el comunicado de Julio en Instagram negando todas las acusaciones de trata y abuso, Miranda respondió con un contundente: “A tu lado, siempre”. Esta breve declaración es, hasta ahora, el único posicionamiento público de la exmodelo, confirmando que, al menos de cara a la justicia y la opinión pública, sigue siendo su apoyo incondicional.

Según testigos presenciales, se usaron municiones letales, drones, francotiradores, agentes vestidos de civil y unidades de la Guardia Revolucionaria para reprimir las protestas del jueves 8 y el viernes 9 de enero.
Retratar lo que ocurrió el 8, 9 y 10 de enero en distintas ciudades de Irán es muy difícil, porque el acceso a internet y las comunicaciones telefónicas con el exterior fueron ampliamente interrumpidos.
Aun así, videos y relatos de personas que tienen acceso al internet satelital de Starlink llegaron a manos del servicio persa de la BBC.
La BBC no puede verificar de forma independiente estos relatos en las circunstancias actuales, pero el análisis en conjunto de los testimonios recibidos revela patrones y descripciones consistentes de la forma de actuar de las fuerzas de seguridad y el ambiente que domina en las ciudades.
El servicio persa de la BBC, para proteger la seguridad de sus fuentes, evita mencionar los nombres y otros datos personales de quienes proporcionaron estos relatos.
Un conjunto de relatos recibidos por el servicio persa de la BBC desde distintas ciudades de Irán da cuenta de una represión a gran escala, sin precedentes y que incluyó el uso de violencia letal contra manifestantes y ciudadanos del común.
Según testigos presenciales, se usaron municiones letales, drones, francotiradores, agentes vestidos de civil y unidades de la Guardia Revolucionaria para reprimir las protestas del jueves 8 y el viernes 9 de enero.
Estos son algunos de los testimonios recogidos por el servicio persa de la BBC.
Varios testigos en la ciudad de Fardis (a unos 40 km al oeste de Teherán) afirmaron que el viernes, después de varias horas en las que no se veía a ninguna fuerza policial en las calles, fuerzas vinculadas a la Guardia Revolucionaria atacaron de repente a los manifestantes en parques y callejones.
Según uno de los testigos, hombres “con la ropa y las motocicletas características de Ansar” (unidades motorizadas de la Guardia Revolucionaria que intervienen en protestas) dispararon directamente con armas de guerra.
La misma fuente afirmó que los agentes armados “entraron en los callejones con vehículos particulares y dispararon desde dentro de los autos contra la gente”.
“En cada callejón había dos o tres muertos”, subrayó.
Según fuentes locales, las fuerzas de la Guardia Revolucionaria se concentraron en tres puntos principales de la ciudad, y dispararon contra manifestantes, conductores e incluso transeúntes, “sin que importara en qué situación se encontraran”.
Dos videos que circularon en redes sociales mostraban cuerpos con heridas de bala, aparentemente relacionados con las protestas del jueves.
En uno estos, una persona cuya voz es lo único que se escucha dice: “Hoy, 8 de enero, miren lo que hicieron con la gente en Fardis. Son las nueve de la noche; mataron a la gente con munición real”.
En los dos videos se ve a entre ocho y diez personas tendidas en el suelo con un sangrado intenso, y hasta ahora no se sabe qué ocurrió posteriormente con ellas.
Algunas fuentes locales estiman que el número de fallecidos en Fardis podría haber llegado a cientos y afirman que los cuerpos no fueron retirados de los callejones hasta la mañana siguiente.
Por su parte, testigos en Teherán y Karaj dijeron al servicio persa de la BBC que las fuerzas de seguridad dispararon contra la gente desde puentes y azoteas de edificios.
Según uno de ellos, los agentes apuntaban a las personas con láseres y “si corrías, no te perseguían, pero si te detenías y coreabas consignas, abrían fuego”.
Ese mismo testigo añadió que en las calles quedaron casquillos de balas, a pesar de que las fuerzas de seguridad procuraron recogerlos.
Algunas fuentes locales y testigos presenciales mencionaron cifras de fallecidos que van desde algunos miles hasta decenas de miles.
La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, informó que hasta el momento había logrado confirmar la muerte de 1.850 manifestantes, 135 personas afiliadas al Gobierno y 9 civiles no involucrados, así como 9 niños, en los últimos 17 días.
Un funcionario iraní también le dijo a la agencia de noticias Reuters que habían muerto 2.000 personas, pero que la culpa era de los “terroristas”.
La BBC no puede verificar de manera independiente estos datos por el momento, y las autoridades tampoco han ofrecido números oficiales y transparentes.
Una fuente informada le dijo al servicio persa de la BBC que en la madrugada del viernes entre 180 y 200 cuerpos fueron trasladados a una morgue en la ciudad de Mashhad (al nordeste del país, cerca de la frontera con Turkmenistán) y enterrados rápidamente.
Según esta fuente, la mayoría presentaba heridas graves en la cabeza.
Otra persona que acudió al instituto forense de Kermanshah (en el oeste) para identificar a un familiar, afirmó haber visto allí alrededor de 200 cuerpos.
Algunos testigos denunciaron que los cadáveres estaban “apilados” y muchos no estaban siendo entregados a las familias.
En el canal de Telegram del bloguero iraní Vahid Online se difundieron videos que mostraban un gran número de cuerpos en fundas negras y familias en duelo intentando identificar a sus seres queridos en el instituto forense de Kahrizak (cerca de Teherán). En otro video, se veía un camión descargando cadáveres allí.
Según los datos de una fuente confiable en Rasht (sobre la costa del mar Caspio), 70 cuerpos de personas fallecidas en las protestas del 8 de enero fueron trasladados al hospital Poursina de esa ciudad.
La misma fuente afirmó que la morgue del hospital no tenía capacidad para todos los cuerpos. También aseguró que agentes de seguridad exigían a las familias el pago de un “dinero por las balas” para entregarles los cuerpos de sus seres queridos.
También, un miembro del personal de salud de un hospital en el este de Teherán le dijo a la BBC que el 8 de enero se trasladaron allí alrededor de 40 fallecidos. Por razones de seguridad, no se menciona el nombre del hospital.
Los medios dentro de Irán también informaron de la muerte de 100 miembros de las fuerzas de seguridad durante las protestas y afirmaron que los manifestantes —a quienes describieron como “agitadores”— incendiaron decenas de mezquitas y bancos en varias ciudades.
Videos verificados por el servicio persa de la BBC muestran que en distintos lugares también se incendiaron vehículos policiales y edificios gubernamentales.
Varias fuentes informaron del uso extendido de drones por parte de las fuerzas de seguridad para identificar y apuntar a los manifestantes.
“Los drones volaban constantemente sobre la gente. Disparaban directamente y no importaba si la persona era manifestante o simplemente estaba en la calle”, relató una persona desde fuera de Teherán.
También, varios testigos afirmaron que se emplearon armas como fusiles Kalashnikov y que los disparos eran “directos y letales”.
“Esto ya no era una protesta, era un campo de batalla; con la diferencia de que solo un lado tenía armas”, afirmó uno de los testigos.
En prácticamente todos los relatos recibidos, se mencionó la interrupción o el grave deterioro del servicio de internet y de la telefonía móvil.
Algunos afirmaron que la única vía de comunicación disponible era el internet satelital de Starlink.
Otros expresaron preocupación por la posibilidad de que, al usar Starlink, las fuerzas de seguridad pudieran rastrear su ubicación.
Según los testigos, en muchas ciudades los teléfonos móviles solo funcionaban por la mañana y quedaban completamente desconectados a partir de la tarde.
Algunas personas aseguraban que ni siquiera era posible enviar mensajes de texto y que los únicos que recibían eran mensajes amenazantes del gobierno en los que se advertía a la población que no participara en las protestas.
Muchos afirmaron que después del viernes —al que se refieren como “el viernes sangriento”— se generó un miedo generalizado entre la población.
Según relataron, la presencia de gente en las calles disminuyó drásticamente, aunque los cánticos continúan desde dentro de las casas y las azoteas.
Uno de los testigos comentó: “Ahora salir significa caminar hacia la muerte”.
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