
Al ser una figura pública y con ayuda de las redes sociales, la imagen de un cuerpo nunca es solo una imagen:se convierte en validación, crítica, consumo y, muchas veces, exigencia.
La reciente hospitalización de Gomita, quien confesó que su cuerpo está “cansado de las cirugías”, no solo generó preocupación entre sus seguidores, sino que también expuso una conversación más profunda sobre los límites entre decisión personal, la presión estructural y cómo nuestro cuerpo parece que ha dejado de pertenecernos.
Su nombre real es Araceli Ordaz, es creadora de contenido y su carrera se ha construido entre redes y televisión.
Fue su paso por programas de entretenimiento y realities lo que la convirtió en un personaje público y desde entonces su imagen ha sido constantemente observada, pero también comentada y transformada ante miles de ojos de audiencia, medios y redes sociales mismas.
En este contexto, su apariencia física y el cambio de la misma ha sido una de las narrativas centrales alrededor de Araceli.
Puedes leer: “Migajera” entre memes y viralidad: ¿qué nos dice este término sobre las relaciones afectivas?
A lo largo de los años ella ha hablado abiertamente sobre las múltiples cirugías estéticas a las que se ha sometido. Estos cambios no ocurrieron de forma aislada, sino dentro de un ecosistema donde:
Desde sus primeras intervenciones hasta sus cambios más recientes, su cuerpo ha sido leído públicamente como un proyecto en constante “mejora”.

Mira también: Javier Bardem, Tilda Swinton y 80 artistas más protestan contra el silencio del Berlinale ante Gaza
Tras una cirugía de emergencia que la llevó al borde de la muerte, Gomita compartió imágenes de su herida abdominal y detalles de su recuperación. En ese contexto, hizo una declaración que resonó profundamente:
“Mi cuerpo está cansado de las cirugías”.
Además del desgaste físico, la creadora también habló del impacto emocional, admitiendo que su estado de ánimo ha estado entre el agotamiento y la resiliencia.
Leer este caso únicamente como una decisión individual sería simplificarlo. Es más, hacerlo como “una decisión” ya puede ser cuestionable.
El cuerpo de las mujeres, especialmente en el espacio público, no se construye en el vacío, sino que está atravesado por expectativas sociales de belleza, violencia estética normalizada y medios que celebran ciertos cuerpos y castigan otros.
“El cuerpo… es un lugar directo de control social”, dice la teórica feminista Susan Bordo en su ensayo: La carga del peso: Feminismo, cultura occidental y el cuerpo.
Aquí argumenta que los cuerpos son moldeados por normas culturales y discursos de poder, por esto la sociedad occidental tiende a regularlos a través de hábitos, dietas y expectativas, convirtiéndolos en algo más que solo cuerpos: una especie de producto que da espacios a debates.
Durante años, las transformaciones físicas de Gomita fueron noticia: su “abdomen plano”, su pérdida de peso, sus cirugías. Ese mismo sistema mediático que aplaude los resultados rara vez cuestiona el costo.
Aquí es donde la perspectiva de género resulta clave: aunque las intervenciones puedan parecer elecciones personales, muchas veces están impulsadas por una presión constante, sostenida y estructural.
Porque, en realidad, el cuerpo no nos pertenece del todo; sino que pertenece también a una mirada social que exige, compara y sanciona.

La investigación de la policía debió haber explorado más de lo que se ha hecho público en el caso Epstein para decidir detener al expríncipe Andrés.
El arresto del expríncipe británico Andrés Mountbatten-Windsor alrededor de las 08:00 horas (GMT) de este jueves no tuvo nada que ver con Virginia Giuffre, la mujer que lo acusó de abuso sexual.
Lo que llevó a su arresto -por el que estuvo retenido durante casi 12 horas antes de su puesta en libertad por la noche- comenzó con la información que salió a la luz en la publicación masiva de los archivos de Epstein en enero, en torno a las actividades que realizó mientras era un enviado comercial del gobierno británico. Pero no se detuvo ahí.
Fueron los correos electrónicos de esos archivos, que parecen ser entre Andrés y el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein, los que llevaron a la policía de Thames Valley a involucrarse.
Un correo electrónico en particular llamó la atención. En noviembre de 2010, después de que el entonces príncipe regresara de un viaje a Asia financiado por el gobierno británico, le enviaron una serie de informes sobre los países relacionados con su viaje.
A los cinco minutos de recibirlos, parece que los reenvió a Epstein, que en ese momento ya había sido condenado y pasado tiempo en prisión por delitos sexuales.
Los archivos revelaron más correos electrónicos.
Un mes más tarde, en la Nochebuena de 2010, Andrés parece haber enviado a Epstein un informe confidencial sobre las oportunidades de inversión en la reconstrucción de la provincia de Helmand, en Afganistán, la cual era supervisada en ese momento por las fuerzas armadas británicas y financiada con fondos del gobierno británico.
En otro correo electrónico fechado el 9 de febrero de 2011, el hermano del rey Carlos III parece sugerir a Epstein que invierta en una empresa de capital privado que había visitado una semana antes.
Esto habrá sido el comienzo de lo que hoy se ha convertido en una investigación completa por parte de la policía de Thames Valley. Pero los detectives no se habrán basado únicamente en los correos electrónicos que hemos visto.
Para construir el caso, los investigadores debieron haber acudido al gobierno británico y al Palacio de Buckingham para solicitar los correos electrónicos que pudieran explicar lo que estaba sucediendo.
Buckingham declaró el lunes pasado que “apoyaría” a la policía de Thames Valley.
Los detectives también tuvieron que haber revisado los tres millones de documentos de los archivos de Epstein y haber solicitado copias sin censurar al FBI o al Departamento de Justicia de Estados Unidos.
La Agencia Nacional contra el Crimen británica está ayudando a las fuerzas policiales de Reino Unido con esas solicitudes.
Hasta ahora solo se ha visto la punta del iceberg, pero es posible que los detectives hayan visto más de lo que hay bajo la superficie.
Es muy poco probable que la policía haya arrestado al expríncipe el jueves basándose solo en un par de correos electrónicos que la gente ha visto en los archivos de Epstein.
En este momento, Andrés solo ha sido arrestado. No se le han presentado cargos. Siempre ha negado cualquier delito derivado de su relación con Epstein y no ha respondido a las preguntas específicas de la BBC sobre los archivos publicados en enero.
Y recordemos que este arresto no tiene nada que ver con las acusaciones que Andrés enfrentó anteriormente por parte de Giuffre, quien dijo que la obligaron a tener relaciones sexuales con él en varias ocasiones a principios de la década de 2000.
En 2022, Andrés y Giuffre llegaron a un acuerdo económico extrajudicial, en el que no se admitía ninguna irregularidad por parte del expríncipe.
La policía dijo que fue puesto en libertad bajo investigación.
Era poco probable que la policía lo mantuviera detenido durante la noche, ya que, por lo general, en las detenciones relacionadas con delitos de cuello blanco las personas son retenidas durante unas horas para permitir los registros y el interrogatorio inicial.
En estos casos, a la persona arrestada se le suele conceder la libertad bajo fianza policial y se le da una fecha para volver a la comisaría para un posible interrogatorio adicional.
Una vez que los detectives hayan realizado sus registros e interrogado a Andrés, tendrán que tomar una decisión importante. Esto podría llevar semanas.
Los agentes de policía, que portan una corona en sus insignias, se reunirán con los abogados de la Fiscalía de la Corona y decidirán si hay pruebas suficientes para acusar al hermano del rey.
Si deciden llevar el caso a los tribunales, se llamará R v. Mountbatten-Windsor, o en términos sencillos, el rey contra el hermano del rey.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro nuevo canal de WhatsApp.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.