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¿Qué dice el Plan C sobre pueblos indígenas, salud y programas sociales?
¿Qué dice el Plan C sobre pueblos indígenas, salud y programas sociales?
Foto: Cuartoscuro
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¿Qué dice el Plan C sobre pueblos indígenas, salud y programas sociales?

Algunos de los derechos que se busca adicionar a artículos de la Constitución ya se encuentran previstos en ésta o en otras leyes.
07 de julio, 2024
Por: Regina Macías
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El paquete de reformas presentado por el presidente Andrés Manuel López Obrador contempla 18 ajustes a la Constitución, también llamado Plan C, y algunos de estos se enfocan en garantizar derechos de los pueblos y comunidades indígenas, el derecho a la salud, e incluso becas para jóvenes.

Especialistas consultados por El Sabueso reconocen que entre los cambios positivos en materia de pueblos indígenas está que se admite que las comunidades tienen personalidad jurídica y patrimonios propios. Sin embargo, también critican que la iniciativa busca extender derechos ya previstos o garantizados en la legislación mexicana. Además de que la adición de un extracto al cuarto artículo de la Constitución, como propone la iniciativa del presidente, podría limitar el derecho a la protección de la salud.

Los especialistas también advierten de la falta de un plan de financiamiento para la reforma que busca integrar los programas sociales dentro de la Constitución, pese a las críticas que han recibido a lo largo del sexenio, como ocurre con el programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

A continuación te explicamos qué dice el también llamado Plan C en materia de salud, programas sociales y pueblos indígenas. 

Pueblos y comunidades indígenas

La modificación al artículo 2o. de la Constitución, que propone el Plan C,  se enfoca en más de veinticinco millones de personas indígenas y afrodescendientes, de acuerdo a estadísticas del INEGI del 2022 y 2020.

Pese a que la Iniciativa de Reforma Constitucional es el resultado de un proceso de consulta indígena con 54 foros organizado por el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas desde inicios de sexenio, muchas de las propuestas de este proceso no fueron incluidas en el documento de reforma. 

Por ejemplo, no se integró la petición de representación política ante los congresos locales y federales de personas indígenas; ni tampoco se incluyó la iniciativa que respaldaría el pleno control de las comunidades indígenas sobre sus tierras y recursos. 

La organización Fundar y La Alianza por la Libre Determinación y Autonomía (ALDEA) critican que también se dejó de lado el reconocimiento de las diversas formas de autonomía en las comunidades en sus procesos de elección y justicia. Esto en el sentido de que existen muchas restricciones para postulaciones de candidatos indígenas que no están afiliados a ningún partido político, y que por ello no pueden competir para cargos locales y estatales.

Uno de los principales cambios positivos que sí incluye la reforma es el reconocimiento de estas poblaciones como sujetos de derecho público, en lugar de “entidades de interés público”, como sucede actualmente. 

Con ello, se admite que las comunidades tienen personalidad jurídica y patrimonios propios. “Este reconocimiento en la Constitución es de los aspectos más novedosos de la iniciativa, ya que se les reconoce a las comunidades no como entidades que necesitan tutelaje del Estado, sino como sujetos que pueden realizar actos normativos; actos jurídicos; que pueden administrar recursos públicos”, explica Edmundo del Pozo, coordinador del programa Tierra y Territorio de la organización Fundar.

Los cambios también buscan fortalecer el tema de asignación y ejercicio directo de presupuestos por comunidades. Este cambio consiste en que el patrimonio propio de cada comunidad se nutra a través de la asignación recursos de manera directa, es decir, sin que pase primero a través de las autoridades municipales, confiando en la capacidad de administración propia de las comunidades en cuanto a sus recursos. 

La iniciativa también busca el reconocimiento de la existencia patrimonio cultural material e inmaterial de los pueblos, como la promoción de las lenguas indígenas en espacios públicos. Además, se reconocería por primera vez en la Constitución el derecho a la propiedad intelectual colectiva, esto para garantizar la protección contra la explotación y plagio de los productos de comunidades indígenas y afromexicanas. 

También se propone ampliar medidas para garantizar derechos sociales de los pueblos en los ámbitos de educación, salud, alimentación, vivienda, comunicación, internet, etc; y fortalecer la regulación del derecho a la consulta y al consentimiento previo, libre e informado, así como asegurar una distribución justa y equitativa de beneficios. 

En la Constitución, el derecho de consulta sólo estaba previsto para la elaboración de planes del Estado, mientras que con la modificación del segundo artículo, se reconocería ante cualquier proyecto que afectara a comunidades indígenas, ya fuera por parte del gobierno o de particulares. 

Por su parte, el derecho al consentimiento implicaría que el resultado de la consulta y la decisión de la comunidad sea vinculante para la autoridad.

No obstante, de acuerdo al abogado especialista en derecho indígena Francisco López Bárcenas, el derecho a la consulta ante actos particulares está protegido por jurisprudencias emitidas por los Tribunales Colegiados; a la vez que este se encuentra reconocido en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Es decir, pese a no estar en la Constitución, es obligatorio de seguir para México al tratarse de derechos humanos.

Dentro de las modificaciones también se sustituye el término de usos y costumbres por el de sistemas normativos que, de acuerdo a la iniciativa, busca asentar un pluralismo jurídico bajo el que los pueblos indígenas puedan elegir, aplicar y desarrollar su propio sistema, siempre y cuando no contradiga a la Constitución. 

Esto significa que se tendrían que tomar en cuenta a las autoridades comunitarias y sus sistemas a la hora de acceder a la justicia del Estado. 

“Pero no significa que esa decisión sea vinculante, sólo se desea reforzar un canal de comunicación y coordinación entre los autoridades y comunidades”, aclara el jurista de Fundar.

También se fortalecen los derechos de las mujeres a la participación comunitaria, política y su acceso a la propiedad y posesión de tierras, así como el de los pueblos afromexicanos.

Programas sociales cuestionados por su eficacia, pasarán a la constitución

La iniciativa del Ejecutivo constitucionaliza el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro (JCF)

En la adición de un segundo párrafo al artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se reconoce el derecho de personas jóvenes de entre 18 y 29 años, que no estén estudiando o trabajando, a recibir o demandar medios económicos del Estado mexicano para su capacitación y subsistencia durante un año.

Basado en el programa JCF, los recursos otorgados a los jóvenes servirían para su capacitación en trabajos, cursos o talleres, y con ello mejorar la preparación de las personas para integrarlas a las actividades productivas y disminuir el desempleo en México de la población joven.  

No obstante, expertos en derecho y economía han observado que puede no ser pertinente constitucionalizar los programas públicos del gobierno federal, en especial del instrumento público JCF. 

Por ejemplo, el económista Jesuswaldo Martínez advirtió en el libro Análisis técnico de las 20 reformas constitucionales y legales presentadas por el presidente de la república que:  “la información que se tiene sobre el programa JCF no es suficiente ni determinante como para suponer que representa la mejor solución de política pública para resolver la problemática”.

Durante los últimos años se han señalado una serie de deficiencias e irregularidades a partir de los reportes de fiscalización de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), entre ellas las de funcionarios públicos inscritos al Programa o el pago a beneficiarios difuntos

Vale la pena recordar que en 2021 se calculó que sólo 3 de cada 10 jóvenes afiliados al programa conseguían empleo.

Este no sería el único programa social que se elevaría a rango constitucional, ya que en total hay cinco reformas dirigidas a esto, entre las cuales se incluye el programa de becas para estudiantes, el de pensión para personas con discapacidad, Sembrando Vida y la pensión de adultos mayores. 

A diferencia del programa JCF, para las pensiones de adultos mayores, personas con discapacidad y becas para estudiantes, se reformarían los artículos 4 y 27 de la Constitución. 

Cambios en salud que ya existen

La iniciativa en materia de salud incorpora en la Constitución lo ya garantizado en la Ley General de Salud.

Se reforma el párrafo cuarto del artículo 4o. de la Constitución, adicionando un extracto que establece como obligación del Estado garantizar la atención médica integral, universal y gratuita, “incluyendo estudios médicos, intervenciones quirúrgicas y los medicamentos necesarios para garantizar este derecho”. 

Sin embargo, esto ya está previsto y protegido en la Ley General de la Salud, que aplica a nivel federal. Específicamente, en el artículo 27 de esta ley se garantiza la atención médica integral, la cual abarca acciones preventivas, curativas, paliativas y de rehabilitación, junto con muchos otros servicios para garantizar un bienestar físico, mental y social.

“Esta reforma no agrega un derecho a la Constitución. Lejos de que beneficie o que pueda permear en la mejora de las políticas públicas, es peligroso que se enumeren en esta lo que conforman al derecho a la salud, se están excluyendo muchas cosas que ya están previstas ampliamente en otras leyes y reglamentos”, asegura el politólogo Luis Javier Cortés.

En cuanto a la atención universal y gratuita, se refiere a que la población que ya tiene seguridad social, y que puede atenderse en otros sistemas de salud por su condición de asalariados, pueden acceder al sistema de salud pública que brinda el Estado, a diferencia de las personas con trabajos informales, quienes no tienen alternativas para el acceso a la salud.

Así, si no se contempla en esta reforma la elaboración de un plan de financiamiento para el sistema de salud pública, el Estado no podrá garantizar ni otorgar un acceso digno e integral a los servicios de salud para la población.

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Imagen BBC
Julio Hernández, el científico mexicano premiado por National Geographic por su labor con los albatros
14 minutos de lectura

La idea de transportar huevos y polluelos de un extremo a otro del Pacífico para hallarles un nuevo hogar “parecía una locura”, relata Julio Hernández Montoya. El proyecto es hoy “una luz de esperanza” para el futuro de una especie en peligro.

08 de julio, 2024
Por: BBC News Mundo
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Julio Hernández Montoya abordó aquel vuelo crucial de Hawaian Airlines con “los sentimientos a flor de piel”, según relata a BBC Mundo.

“Sentía que transportaba algo muy preciado, sentía una satisfacción enorme y una gran responsabilidad por la importancia de lo que llevaba en esa caja”.

El científico mexicano y sus colegas entraron al avión antes que otros pasajeros y acomodaron sus cargas. Junto a cada investigador iba una incubadora con huevos de un ave en peligro de extinción. Y dentro de los huevos latían embriones.

El vuelo era apenas una escala en una travesía de más de 6 mil km de un extremo a otro del Pacífico.

La misión era nada menos que rescatar de aguas estadounidenses embriones de una especie de albatros, el albatros patas negras, y hallarles un nuevo hogar en una isla de México. Allí, en la isla Guadalupe, unos 255 km frente a la costa de Baja California, serían criados por padres adoptivos de otra especie cercana, el albatros de Laysan.

El proyecto dirigido por Julio Hernández Montoya fue reconocido por National Geographic, que otorgó este mes al científico el premio Buffet por liderazgo en conservación.

Aunque él aclara que es sólo un “vocero”. “Junto a mí hay cientos de personas, desde quienes reparan vehículos y mantienen funcionales nuestras estaciones de campo hasta biólogos y personal administrativo, que trabajan día a día para que esto sea real”.

El primer traslado de embriones ocurrió en 2021. Pero solo fue posible tras el esfuerzo de más de dos décadas para restaurar la isla Guadalupe y proteger a las aves marinas que allí anidan, incluyendo el albatros de Laysan.

Dedicar su vida a los albatros no estaba en la mente de Hernández Montoya cuando llegó por primera vez a la isla. No sospechaba que su existencia tomaría un rumbo muy diferente.

Albatros de Laysan empollando un huevo
En la Isla Guadalupe los huevos que llegan desde Hawái son “adoptados” por padres de otra especie. Foto: © GECI / J.A. Soriano

Cabras, ratones y gatos

Julio Hernández Montoya es oceanólogo. Nació en un estado sin costas, Guanajuato, pero su pasión por la vida marina lo llevó a hacer su licenciatura y maestría en Baja California. A la isla Guadalupe llegó en 2006 para estudiar un lobo marino endémico de la isla, el lobo fino de Guadalupe.

“Cuando llegué ya había un grupo de la sociedad civil, el Grupo de Ecología y Conservación de Islas, GECI, del que ahora soy parte, trabajando por la restauración de la isla”.

El científico acabó uniéndose a lo que resultó ser un desafío monumental.

“Hacía más de 200 años los seres humanos habían introducido cabras. Hay registros de más de cincuenta mil cabras en la isla y hay viejos marineros que mencionan que veían manadas y no veían donde terminaban”.

Las cabras devoraron los arbolitos pequeños y devastaron los bosques. “Es como tener una ciudad sin bebés por doscientos años. Todo el bosque empezó a colapsar”.

A las cabras se sumaron ratones introducidos en forma accidental por la colonización humana.

“Como no tenían depredadores las poblaciones de ratones se fueron para el cielo, y para controlar al ratón metieron al gato”.

Si las cabras fueron nefastas para la vegetación, los gatos fueron mortíferos para las aves marinas, muchas de las cuales anidan en el suelo.

En una noche un solo gato podía depredar veinte aves adultas”.

Seis especies de aves endémicas de la isla se extinguieron, como el caracara de Guadalupe, el chivirín cola oscura y el carpintero de Guadalupe.

El científico compara los esfuerzos por restaurar la isla con un partido de fútbol.

Durante años se jugó “a la defensiva” creando cercos para proteger a la vegetación y a las aves. Pero erradicar por completo a las especies invasoras requirió “pasar a la ofensiva”, con trampas y hasta cacería por helicóptero en acantilados en el caso de las cabras.

El resultado no se hizo esperar.

“Parecía una locura”

“Al eliminar las cabras, la isla comenzó a brotar nuevamente con bosques. Toda la comunidad vegetal comenzó a recuperarse”, señala Julio Hernández.

Y con la ausencia de gatos, las aves marinas pudieron anidar nuevamente.

“En 2003 había poco más de cincuenta parejas de albatros de Laysan en isla Guadalupe. Ahorita en 2024 tenemos entre la isla e islotes mil setecientas setenta parejas.”

Hernández Montoya junto a colegas de GECI en la Isla Guadalupe
“Junto a mí hay cientos de personas…que trabajan día a día para que esto sea real”. Foto: © GECI / J.A. Soriano.

Hernández Montoya y sus colegas de GECI comenzaron a presentar su trabajo en congresos internacionales.

Mientras las colonias de albatros en todo el mundo iban en declive, isla Guadalupe “estaba cada vez más consolidándose como la colonia reproductiva más importante del Pacífico Este”.

Los resultados alentadores de México contrastaban con la desoladora experiencia de otras colonias de albatros. Intercambiando experiencias y capacidades surgió una alianza sin precedentes entre GECI y científicos de la ONG estadounidense Pacific Rim Conservation, que trabaja con aves marinas, incluyendo albatros, en islas hawaianas.

Algunas de esas islas, como la isla Midway, un importante centro poblacional de albatros, son atolones. “Son islas muy bajas y el aumento del nivel del mar por el cambio climático está generando pérdida de hábitat”.

El calentamiento global está alterando además la temperatura del océano y la atmósfera, aumentando tanto la frecuencia e intensidad de tormentas y huracanes como la distribución de presas de las que se alimentan las aves.

Y otro gran problema para los albatros en Midway es la basura plástica. “Los padres confunden el plástico con calamar, sardina o anchoveta y los polluelos mueren por obstrucción gástrica”.

En los continuos diálogos entre científicos mexicanos y estadounidenses comenzó a gestarse una idea que en ese entonces “parecía una locura”, recuerda Julio Hernández.

Los investigadores en Hawái ya estaban trasladando aves de islas bajas a islas más altas. ¿Sería posible aunar el esfuerzo de dos países para llevar albatros de un extremo a otro del Pacífico?

¿Y salvarlos con la ayuda de padres adoptivos?

Incubadora con huevos
Los huevos son transportados en incubadoras cuya temperatura debe ser monitoreada en forma continua. Foto: © GECI / J.A. Soriano

Crianza cruzada

El proyecto, que lideran Hernández Montoya en México y Eric VanderWerf en EE.UU., es un ejemplo de lo que se conoce como “translocación cruzada”.

“Translocar es mover una especie de un lugar a otro dentro de su mismo rango de distribución”, explica el científico mexicano.

La translocación en este caso es “cruzada” porque para salvar a una especie, el albatros patas negras (Phoebastria nigripes), se involucra a otra diferente, el albatros de Laysan (P. immutabilis).

El punto de partida es la isla Midway. “Allí marcamos los nidos de albatros patas negras más vulnerables a ser erosionados por el alto oleaje. A veces vamos al día siguiente y el mar ya se los llevó y hay que escoger otros. Esto muestra la velocidad a la que hay que tomar decisiones”.

Los huevos son rescatados en enero, por lo menos veinte días antes de que el polluelo eclosione o rompa el cascarón en febrero.

“Si los trasladáramos más cerca de la eclosión serían muy frágiles y vulnerables al transporte, y además no queremos que los pollitos nazcan en media travesía”.

Para conocer el estado del embrión los científicos se cubren con una capucha negra.

“Como está oscuro, con una lámpara vemos a través del cascarón. Podemos ver así el tamaño y salud del embrión”.

Pero escoger los huevos es apenas el comienzo. Lo que sigue es un reto de logística titánico y a contrarreloj.

Huevos con su cinturón de seguridad

“Midway está como su nombre lo dice a la mitad del Pacífico. Cuando rescatamos los huevos los ponemos en pequeñas incubadoras en donde podemos acomodar máximo nueve huevos”.

“El mismo día que colectamos los huevos volamos tres horas en un jet de Midway a Honolulú”.

Debido a la gran cantidad de albatros el vuelo debe despegar de noche, cuando las aves están en su nido y el cielo está libre.

Una vez en Honolulú se certifican permisos de exportación y protocolos de sanidad, y el viaje sigue en un vuelo comercial de cinco horas hacia San Diego, California.

“Hawaian Airlines nos apoyó generosamente y regaló los asientos para las incubadoras, que van sentadas con nosotros los pasajeros y con su propio cinturón de seguridad”.

Tras pasar la noche en un hotel, estabilizando la temperatura de los huevos, la travesía continúa desde San Diego a Tijuana.

“Volamos en un aerotaxi, una avioneta en que va el piloto y dos personas con las incubadoras. Los demás vamos por tierra, cruzamos la frontera y cachamos la avioneta”.

Científicos con incubadoras en el vuelo de Tijuana a la Isla Guadalupe
Vuelo desde Tijuana a la Isla Guadalupe. “Te sientes muy conmovido porque sabes que llevas ahí una luz de esperanza para una especie”. Foto: © GECI / J.A. Soriano.

Ya en territorio mexicano se verifican permisos de importación “y del aeropuerto de Tijuana volamos a la Isla Guadalupe en una avioneta para seis pasajeros. Vamos el personal de GECI al cual pertenezco, el personal de Pacific Rim y las incubadoras”.

La pista aérea de Guadalupe está en la mitad de la isla y aún hay que llegar a la colonia de anidación en el extremo sur.

“Es un camino de terracería y tenemos que ir muy despacio, a vuelta de rueda, tratando que el vehículo no se mueva mucho para no lastimar los huevos”.

El viaje completo desde Midway a Guadalupe lleva al menos 48 horas y genera un vendaval de emociones, relata Hernández Montoya.

“Lo sentimos incluso como un honor. La ilusión para los biólogos del equipo es en algún momento del viaje llevar la incubadora con tanta responsabilidad como si estuviéramos pasándonos el pebetero olímpico”.

Te sientes muy conmovido porque sabes que llevas ahí una luz de esperanza para una especie, embriones que están latiendo y que se rescataron de un lugar donde seguramente iban a morir en unos días”.

“Escogemos a los mejores padres”

Tras arribar a la isla, los huevos “duermen esa misma noche con sus padres adoptivos”.

Y eso es posible porque antes de la llegada de los huevos, biólogos en la Isla Guadalupe han inspeccionado durante más de dos meses todos y cada uno de los nidos de albatros de Laysan.

“Si algún huevo se rompió por cuestiones naturales, no fue fecundado o el embrión estaba muerto, nuestro equipo lo sustituye por un huevo señuelo, un huevo falso hecho de una mezcla de cemento y yeso. ¿Para qué? Para mantener a los padres incubando porque son propectos de padres adoptivos”.

“Además, la ventaja de llevar monitoreando la colonia más de 20 años es que conocemos el historial reproductivo. Escogemos a los mejores padres, a los que han criado mejor a sus hijos en el pasado”.

Una científica de GECI sustituye un huevo señuelo en un nido por un huevo de albatros patas negras
Los huevos señuelo son sustituidos por los huevos de albatros patas negras translocados desde Midway. Foto: © GECI / J.A. Soriano.

Los padres adoptivos no rechazan a sus nuevos hijos. La diferencia entre pollitos de albatros patas negras y de Laysan es casi imperceptible al principio.

En mayo, cuando ya se ven diferentes, los padres llevan unos cuatro meses criándolos.

Ya tienen una relación con su pollito y les importa poco si su hijo les salió negro en lugar de blanco”.

Pollito de cuatro meses con sus padres adoptivos
Con 4 meses el pollito de albatros patas negras es distinto al de un pollito de albatros de Laysan. Pero los padres adoptivos “ya tienen una relación con su pollito y les importa poco si su hijo les salió negro en lugar de blanco”. Foto: © GECI / J.A. Soriano

¿Huevos o pollitos?

El primer año del proyecto (2021) los científicos trasladaron tanto huevos como polluelos para evaluar la mejor estrategia de translocación.

Si se trasladan pollitos ya nacidos, la ventana para hacerlo es de solo una semana.

“Tenemos que rescatarlos por lo menos quince días después de que hayan roto su huevo, porque antes de eso no generan su propia temperatura y tiene que estar el padre encima para calentarlos”.

Pero el pollito no puede ser lo suficientemente grande como para “improntarse” en Hawái.

“Impronta es cuando el pollito reconoce dónde nació y no queremos que lo haga porque no queremos que cuando sea adulto regrese a Hawái”.

Muchos seres vivos, explica Julio Hernández Montoya, usan una estrategia llamada “filopatria”: regresan a reproducirse al lugar donde nacieron. “La usan las ballenas, las tortugas, tiburones, el albatros de Laysan y muchas aves”.

Los pollitos de albatros “se ubican con las estrellas. Entonces tenemos que quitarlos de su nido antes de que ellos ubiquen el cielo y hagan sus mapas estelares”.

Científicos con cajas que contienen pollitos
Los pollitos nacidos en Hawái deben ser trasladados antes de que reconozcan donde nacieron. Foto: © GECI / J.A. Soriano
Científicos con cajas que contienen pollitos
Los pollitos ya nacidos en Hawái son transportados en cajas. El estrés del viaje puede ser fatal. Foto: © GECI / J.A. Soriano

El viaje de los pollitos desde Midway a Guadalupe es similar al de los huevos.

La gran diferencia es que en el caso de pollitos ya nacidos no es posible usar padres adoptivos.

“No podemos quitar un huevo del nido y darles a los padres un pollo de tres semanas porque no lo van a reconocer”.

Los pollitos deben ser criados en una colonia artificial por los propios científicos, que los alimentan con licuados de calamar, pescado, vitaminas y suero, ajustados día a día según el tamaño del pollito y el clima.

“Cuando hace más calor les damos más suero para hidratarlos, cuando hace más frío les damos más lípidos, más grasas”.

Científica de GECI usando una sonda para alimentar un pollito
Los pollitos translocados luego de nacer en Hawái no pueden ser criados por padres adoptivos y son alimentados por los científicos. Foto: © GECI / J.A. Soriano

Cada opción, translocar huevos o pollitos, tiene sus ventajas y desventajas.

Los huevos son muy frágiles y pueden dañarse en la translocación y la incubación.

Por otra parte, el estrés de un viaje de tantas horas puede ser fatal para los pollitos. Y la crianza y alimentación con licuados es un trabajo intenso y delicado.

Actualmente solo se trasladan huevos. Sin embargo, si las condiciones oceánicas no son favorables y los padres adoptivos no encuentran suficiente alimento, los científicos complementan la nutrición del pollito.

Al final nuestra metodología terminó siendo un híbrido. Criamos a los pollitos entre los padres adoptivos y los humanos”.

Pollito junto a una ave falsa
Los pollitos nacidos en Hawái son criados en una colonia artificial con señuelos y reproductores de sonidos de albatros. Foto: © GECI / J.A. Soriano.

La inesperada llegada de Bruno

Ya han “egresado” de la colonia de Guadalupe más de 90 aves trasladadas desde Midway como huevos o pollitos. “Si todo sale bien vamos a llegar este año a 127 albatros patas negras translocados, criados y que abandonaron el nido para continuar su ciclo de vida en el mar”.

Los albatros adultos abandonan la isla Guadalupe en julio hacia zonas del Pacífico norte ricas en nutrientes como la costa de Alaska y regresan en noviembre para iniciar el cortejo y reproducirse.

Los juveniles también se van en julio, pero suelen volver a la isla recién cuando están en edad de reproducirse, unos cuatro años después.

Los científicos esperaban con anhelo que los primeros huevos o pollitos translocados regresaran a la isla Guadalupe en 2025.

La vida, sin embargo, les regaló una enorme sorpresa.

“El 9 de febrero de 2024 iba yo llegando a la colonia y volteo y veo en medio de un cúmulo de nidos un albatros negro. Con mis binoculares vi que traía un anillo anaranjado de los que nosotros les poníamos para identificarlos. Supe que era un macho, que se llamaba Bruno, y que lo habíamos transportado de la isla Midway como pollito”, recuerda Hernández Montoya.

“Corrí al auto y llamé por radio a mis compañeros. Fue toda una fiesta, lloramos, nos abrazamos, esperábamos ese momento pero no en 2024”.

Días después llegó Hope, una hembra de albatros patas negras que había sido trasladada como huevo. Y en lo que va del año han aparecido en total ocho aves del proyecto, prueba de que los albatros translocados, sea como huevos o como pollitos, reconocen como su “patria” a la isla Guadalupe.

Bruno
Bruno, el primer albatros patas negras translocado que regresó a Juliola Isla Guadalupe. Foto: © GECI / J.A. Soriano.

“Sí se puede”

Julio Hernández Montoya y sus compañeros planean continuar con la translocación e iniciar un nuevo proyecto para proteger a los albatros más allá de la etapa de reproducción.

Con marcadores GPS en las aves esperan evaluar el número de albatros que mueren atrapados en redes de pesca, una de sus principales amenazas, y proponer estrategias para reducirlo.

Al concederle el premio, National Geographic describió a Hernández Montoya como un defensor de la conservación con la capacidad de inspirar.

Julio Hernández Montoya en la Isla Guadalupe
Julio Hernández Montoya en la Isla Guadalupe. El científico recibió el premio Buffet de National Geographic por liderazgo en conservación. Foto: © GECI / J.A. Soriano.

Para el científico, el proyecto ofrece importantes aprendizajes.

“Es la consecuencia de mucho trabajo previo para restaurar un área. A nosotros como mexicanos nos da mucho orgullo el poder decir que tenemos veinticinco años trabajando para restaurar una isla mexicana, y ese trabajo con tesón y visión a largo plazo nos permite hoy ofrecerla al mundo para rescatar otra especie”.

Otra lección es la importancia de colaborar en varios niveles: entre la sociedad civil y el gobierno, y entre “vecinos con tanto en común, México y Estados Unidos, con un fin tan noble como el bienestar de una especie”.

“Y ni se diga el poder compartir un objetivo de crianza entre el humano y el albatros de Laysan para salvar al albatros patas negras”.

“El mundo necesita nuestra ayuda”, reflexiona Hernández Montoya.

“El proyecto muestra que sí se puede, que estamos a tiempo de salvar un ecosistema. ¿Cuál es la clave? La cooperación, el estrechar lazos, la empatía y el trabajo dedicado y consciente”.

“Si se pudo hacer en una majestuosa isla remota en medio del Pacífico se puede hacer en todo el planeta”.

Un pollito de albatros patas negras rompiendo el cascarón en el nido que resguarda un albatros de Laysan
“El proyecto muestra que sí se puede, que estamos a tiempo de salvar un ecosistema”. Foto: © GECI / J.A. Soriano
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